miércoles, 27 de junio de 2018

LA MALDICIÓN DE LA CASA GRANDE (JUAN RAMÓN LUCAS)


La maldición de la Casa Grande
Juan Ramón Lucas




FICHA TÉCNICA

Título: La maldición de la Casa Grande
Autor: Juan Ramón Lucas
Editorial: Espasa, 2018
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 472









JUAN RAMÓN LUCAS


Esto es lo que la editorial nos cuenta de él:

Juan Ramón Lucas Fernández, periodista de larga trayectoria profesional en radio, televisión y prensa, es actualmente codirector junto a Carlos Alsina del programa matinal de Onda Cero «MásDeUno».
Forma parte del Patronato de la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad Frente al Cáncer de la que es, además, secretario general.
Su labor profesional ha sido reconocida con dos Premios Ondas, uno de ellos a toda su trayectoria, un Premio de la Academia de Televisión como mejor presentador, y Micrófono y Antena de Oro por algunos de los programas de radio que ha puesto en marcha.

Es autor de los libros Hablemos sobre felicidad y Diarios de vida.





ARGUMENTO de LA MALDICIÓN DE LA CASA GRANDE

«Vuelvo a la casa de los hombres que amé y odié, donde aprendí a leer y se escribió mi destino, para romper la maldición que pesa sobre los Zapata porque quiero salvar la vida de mi hijo». 
Así comienza la novela, con María a la que todos llaman María la Guapa, volviendo a la Casa Grande, el dominio de Miguel Zapata, el Tío Lobo, que partiendo de la nada llegó a crear un imperio gracias a sus minas de plata y plomo. Un imperio creado sobre el trabajo, el sudor y la miseria de los demás, que amenaza con quedar en el olvido.






LA MALDICIÓN DE LA CASA GRANDE


Casa de Miguel Zapata en Portmán
La maldición de la Casa Grande es muchas cosas, pero en primer lugar es una historia de amor. O tal vez sería más correcto decir las consecuencias que una historia de amor provoca. Porque dicha historia, por más intensa que pueda ser, es muy corta y solo permanece en la memoria de María Adra, enamorada del hijo de Miguel Zapata que muere muy joven de tifus o cólera, dejándola preñada.
«Ya estaba en el abismo, perdida, sabiendo que algún día pagaría muy caro el pecado de amar a quien no solo no era de mi clase, sino que estrujaba y arrancaba la vida y el presente y el futuro de las miles de personas que enriquecían a los suyos. Yo quizá fuera a vivir un sueño, pero el destino lo convertiría en pesadilla». (Página 39)

Es por ese hijo por lo que muchos años después decide volver a la Casa Grande, para hacer frente a la maldición, aquella que está extinguiendo a los Zapata, cuyos hijos uno a uno van muriendo. Una maldición que ella no quiere que llegue a su hijo, que es tambi
«-¿Qué maldición?-Pues la que gobierna la vida de los Zapata. Que dicen que la muerte de sus dos hijos es la venganza de la tierra o el pago al diablo por sus riquezas». (Página 278)


Pero La maldición de la Casa Grande es también una novela histórica, por más que el autor nos diga que hay personajes ficticios. Pero en la práctica es una novela muy documentada, con personajes que si existieron y que es un fiel reflejo de una España y de un modo de entender la vida y la sociedad de finales del siglo XIX y principios del XX.
Una sociedad con diferencias de clases muy marcadas y con un régimen de trabajo que rozaba con la esclavitud. Todo ello, eso sí, por la gracia de Dios.
«El mundo es el que es porque lo ha decidido Dios, y nosotros, a quienes ha concedido el privilegio del poder y la riqueza, tenemos la obligación de mantenerlo. (…) Es lo que Dios y la providencia disponen para nosotros. El orden de la naturaleza es el de Dios, uy sus leyes valen más que las de los hombres. El más fuerte es el que sobrevive y manda». (Página 319)

Todo ello narrado con un estilo muy minucioso y muy descriptivo, tanto de las personas como de los paisajes que nos permiten “ver” los personajes de la novela y donde se desenvuelven.
Una narración que fundamentalmente es llevada a cabo en primera persona por María, pero también tendremos un narrador omnisciente y, en alguna ocasión la narración es por boca de Miguel Zapata o del ingeniero Sullivan.
«Mineros ociosos, mujeres que arrastraban niños, críos delgados que miraban con ojos húmedos, pistoleros a caballo rondando tabernas de interiores intimidantes, como la música o los gritos que de ellas salían a cualquier jora; artesanos, fruteros, herradores, vendedores de especias de ultramar que gritaban su mercancía, cascos de animales y voces da arrieros, niños corriendo, ancianos sentados a esperar quién sabe qué, mujeres con cestos en el brazo y miradas perdidas…» (Página 76)


Por último, pero no menos importante, toda la novela tiene un cierto aire de western, pueblos que se ven invadidos por gente dispuesta a trabajar en las minas o en la fundición, buscadores de vetas que les hagan ricos de la noche a la mañana (salvo que lo que buscan no es oro sino plata o plomo), cantinas en la que los mineros van a ahogar sus penas (aunque aquí no sea güisqui lo que beban, sino vino o anís que es más patrio y más barato), con cantinas en las que se canta y baila (salvo que en lugar del can-can aquí lo que hay es cante y baile flamento), donde los problemas se solucionan a puñetazo limpio, a navajazos o a tiro limpio como en el Oeste, donde los vigilantes pasean armados y a caballo por el pueblo, donde la ley es siempre del rico y poderoso, en este caso de Zapata.






OPINIÓN PERSONAL

Hace tiempo ya que dejé atrás los prejuicios frente a los autores mediáticos, aquellos que provienen del mundo de la televisión. Gracias a ello no me he perdido autores como Carlos del Amor, Luis del Val, Fernando Delgado, Carlos Montero o más recientemente Carme Chaparro. Que lo tengan más fácil para publicar que los demás no es sinónimo de que sus novelas sean malas.
A esta lista hay que sumar desde ahora a Juan Ramón Lucas que, con La maldición de la Casa Grande que es su primera novela pero no su primer libro publicado, se une a esos autores que además de mediáticos merecen la pena ser leídos.

Una novela épica, con un ambiente opresivo como el del interior de una mina, con unos personajes que son junto a esta logradísima ambientación el esqueleto de una gran novela. Personajes que están tan bien trazados y tan individualizados que se quedan en la memoria del lector por muchos que vayan apareciendo en la novela.
Curiosamente no son los hombres, por más fuerza que pueda tener un personaje como el del Tio Lobo, sino las mujeres, tanto María Adra como Visitación la hija de Miguel Zapata las que robarán el corazón de los lectores. Personajes reales porque son contradictorios, capaces del bien y del mal y muy humanos, con todo lo que eso lleva de grandeza y de debilidad.

Sí, una novela para la que os aconsejo que os despojéis de prejuicios y os enfrentéis a su lectura con la mente abierta, dispuestos a retroceder algo más de un siglo para vivir una gran historia épica.




VALORACIÓN: 8/10





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6 comentarios:

  1. Pues yo, amigo mío, aún estoy en esa fase de negación frente a los autores mediáticos, en especial, hacia los periodistas que se aprovechan de su posición y popularidad para lanzar títulos que muchos otros ni en sueños podrían hacer. Que me pierdo algo, eso es evidente. Pero sólo me sucede al principio porque mi prevención me lleva a esperar que el tiempo depure el producto y los lectores y críticos establezcan su exacta calidad. Entonces sí, entonces me acerco al producto y lo degusto. Pero en principio no me arriesgo porque me he llevado muchos -demasiados- chascos.
    Un fuerte abrazo

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  2. Estoy deseando leerla porque los hechos ocurren muy cerca de mi casa y siempre hace ilusión poder pasear por los escenarios de lo que lees. A ver qué tal la experiencia.
    Saludos.

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  3. La ambientación es magnífica y a mi Visita me ha robado el corazón. Besos.

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  4. Me atrae mucho, la historia me encanta pero el autor...tengo ciertos recelos, resquemores o prejuicios, no se muy bien como definirlo...pesa bastante el argumento, así que al menos lo anoto.

    Besitos cielo.

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  5. EL argumento me llama la atención. Y viendo que lo has disfrutado, si se cruza, no voy a dejarlo pasar.
    Besotes!!!

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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