Este libro lo gané en el sorteo que Libros que voy leyendo realizó de diez ejemplares de Los hijos del mar para participar luego en una lectura conjunta, cuya reseña os traigo ahora
FICHA TÉCNICA
Autor: Pedro Feijoo Título: Los hijos del mar Editorial:
Espasa Encuadernación: Tapa blanda Páginas: 431 PVP: 19,90 €
Como nada sabía de este autor, os dejo lo que en la solapa interior nos dice
la editorial de él. «Pedro Feijoo (Vigo, 1975) es licenciado en Filología
Gallega por la Universidad de Santiago de Compostela. A lo largo de los
últimos años ha ejercido profesionalmente como músico, llevando a cabo una
intensa trayectoria como productor y compositor. Los hijos del mar (O
fillos do mar), su primera novela, fue finalista del prestigioso Premio Xeiras
de Novela 2011, y está siendo un auténtico fenómeno literario en galicia, con
una gran acogida por parte de crítica y público.»
LA NOVELA
«¿De qué color es el mar?.» Esa es la pregunta que le hace a
Mariña su padre. Pregunta trampa para un niño, pues en realidad el mar no tiene
color, es puro reflejo del cielo que tiene encima. Y eso mismo podría aplicarse
a las novelas: ¿De qué color es esta novela? ¿Negra? En principio eso
era lo que pensaba y lo que esperaba de esta novela. Sin embargo, como muchas
buenas novelas. Hijos del mar no se deja atar a ningún género concreto
pues tiene sus toques de novela negra (aún a falta de detectives o
investigadores, hay parte de los elementos de dichas novelas en ella), de novela
histórica (parte de la historia de Vigo podemos conocerla en esta novela), de
novela de viajes (un recorrido por las calles de Vigo y los alrededores de la
ciudad), con mucho de novela de aventuras (de las que me gustaban de niño, con
piratas y tesoros escondidos en una isla) y un toque de novela romántica (que su
poquito de romance y amor para engrasar todo lo anterior no está tampoco mal)
La definición que mejor encaja con Hijos del mar es la de
NOVELA GALLEGA. Así, con mayúsculas. Es fácil encontrarse con novelas
españolas ambientadas en Madrid, Barcelona o Sevilla. Pero no es tan fácil
encontrarse con novelas que beban sus raíces en Galicia y en que sus personajes
se mueven por ella., excepción hecha de aquellas en las que el camino de
Santiago es parte fundamental de la trama. Hay ejemplos, como puede ser el
caso de Daniel Villar con su inspector Caldas (no podéis perderos La playa de
los ahogados, la segunda entrega de la serie) o Roberto Martínez que
ambienta su novela Muerte sin resurrreción en Orense.
Hijos del
mar tiene como escenario principal Vigo, con sus cuestas y sus obras, a las
que el autor en un toque de humor da una explicación diferente a la que se da de
las obras de Madrid (Madrid estaba, que ahora con la crisis ya no hay dinero
para eso, permanentemente levantado en busca del tesoro): «A veces pienso
que el único objetivo de finalizar una obra y dejar la calle bien bonita no es
otro que hacerla más acogedora para que los trabajadores de la siguiente empresa
la encuentren de su agrado cuando llegan para levantar el asfalto.» (Página
150)
No hay error en la transcripción del texto que, afortunadamente, es una
excepción, porque tantas líneas de escrito sin un solo punto o una triste coma
me parecen excesivos. Probad si no a leerlo en voz alta para daros cuenta de que
os quedáis sin aire por el camino.
No conozco Vigo, pero sus calles, el
ambiente de la ciudad, su historia pasada o su presente aparecen perfectamente
dibujados en esta novela. Todo un aliciente para leerla aunque no seas gallego.
Y junto a Vigo aparecen también algunos de sus alrededores como las Islas Cies o
de un modo especial la isla de Oms, en la que también tiene lugar parte de la
acción de esta novela. Vigo visto siempre con cariño y con mucho sentido
del humor. Ved si no éste otro ejemplo: «Nunca he sabido muy bien por
qué, pero en Vigo siempre caminamos a toda velocidad como si tuviésemos una
especie de prisa permanente por llegar a algún sitio. No sé, supongo que
será para coger carrerilla, porque como aquí todo son calles en cuesta...»
(Página 89)
Una novela muy curiosa, pues comienza con un asesinato, al que la velocidad
de la acción relega a un segundo plano hasta casi hacer que se olvide dicho
suceso al lector. De ahí que lo que empieza como una más o menos clásica novela
negra, con un inocente arquitecto envuelto en una trama que le supera, en la que
es manejado sin que el entienda cómo ni por qué, se transforma en una novela de
aventuras, con historias de piratas, de tesoros de oro y plata traídos desde las
Américas y que ahora reposan ocultos en alguna cueva de la zona. Una aventura
con buenos y malos, con mafiosos, con nazis que en su día quisieron dicho tesoro
para financiar la conquista de Europa... Aventuras y más aventuras, en la que
nadie es quien dice ser. O quien cree ser, que de todo hay, en un juego del
escondite del tesoro y del nombre que se remonta a ya hace muchos años y que
termina envolviendo a los protagonistas que verán, cómo no, su vida en grave
peligro.
Una novela que no está exenta de un cierto sentido del humor,
comenzando por su protagonista Simón Varela, arquitecto con muy poco por no
decir ningún trabajo y la visión que de sí mismo tiene: «El modernismo
catalán y muy especialmente el trabajo de Antoni Gaudí, habían sido el objeto de
mis estudios de fin de carrera, mucho antes de que la vida me convirtiese
en un reputado especialista en la reforma de gallineros, chiringuitos de
playa y otras chapuzas por el estilo.» (Página 32)
La boca del infierno, Cascais
El mar, como podemos intuir ya desde el título de la novela, está muy presente, no solo en el alma de losprotagonistas, sino en la propia acción.
O en las leyendas como la de la boca del infierno, en la que transcurren algunos de los momentos de acción más intensos de la novela. Leyendas por otra parte que noson privativas de Galicia, porque podemos encontrar otra boca del infierno en Portugal (ver foto), concretamente en Cascais-
IMPRESIÓN PERSONAL
Hay novelas que espero con mucha ilusión, en las que tengo muchas
expectativas y con el listón tan alto, es fácil que me decepcionen. En otras,
como es el caso de Hijos del mar no espero nada. O incluso lo que
esperaba no tenía nada que ver con la realidad de la novela. No sé si ese es el
motivo por el que, al partir con un listón tan bajo, la novela me ha
impresionado tanto. Tal vez será porque me gustan las novelas de
aventuras e Hijos del mar lo es, hasta el punto de que la resolución
del asesinato inicial con el que empieza la novela queda aparentemente olvidado,
como arrastrado por la gran cantidad de sucesos que tienen lugar.
Me han
gustando los personajes, especialmente el del arquitecto y su sentido del
humor. Ahora bien, en la descripción de la pareja protagonista ocurre algo muy
curioso, pues terminamos sabiendo todo de su infancia e incluso algo de su
juventud, pero hay una especie de vacío que hace que salten de los veinte años a
los casi cuarenta que tienen ahora sin que sepamos nada de su vida. Además,
el personaje de Mariña está un tanto desdibujado. Tal vez a propósito para crear
a su alrededor un cierto misterio, del mantener una cierta duda sobre su
persona.
Pero sobre todo, he disfrutado con la atmósfera que ha sabido crear el
autor. Un acierto esa recreación de Vigo, por el que apetece darse una
vuelta (a pesar de sus cuestas) tras haber leído esta novela. Y por supuesto,
apetece darse un paseo por la isla de Oms y volver a visitar las islas
Cies. Una novela que en su ambientación nos hace presente el mar. No podía
ser de otra manera, pues Vigo es una ciudad que se debe al mar, del que de una
manera u otra ha dependido a lo largo de la historia. Una novela que
recomiendo a todos, especialmente a aquellos que disfrutáis de Galicia, de su
gente y sus paisajes.
VALORACIÓN: 9/10
Gracias a Espasa por facilitarme este libro para su lectura y reseña. Si quieres ver más novedades editoriales 2013, pincha AQUÍ
Título: La playa de los ahogados Autor: Domingo Villar Editorial: Siruela 2009 Encuadernación: Tapa blanda Páginas: 448 PVP: 19,90 €
Editorial: Punto de Lectura, 2020 Encuadernación: Tapa blanda Páginas: 448 PVP: 6,95 € €
Hay una melodía que recorre todas las páginas de este libro, la canción de Solveig
de Grieg, que el marinero Justo Castelo silbaba siempre hasta que
misteriosamente dejó de hacerlo poco antes de morir. Una melodía que
pese a ser nórdica el autor define como una canción gallega. Os dejo el
enlace para que la escuchéis mientras leéis el comentario:
El padre del comisario Leo Caldas, protagonista de La playa de los ahogados, tiene un cuaderno, el cuaderno de los idiotas. En él va apuntando el nombre de todos los idiotas que conoce y el motivo que le lleva a incluirlos en su cuaderno.
Si
los conociera, seguro que apuntaría en él a todos los que llevados por
la moda creen que no existe más novela negra que la sueca (que incluir
al islandés Iridanson y hablar de novela nórdica es ya un derroche de
conocimiento). Olvidan al Carvalho de Vázquez Montalbán, al inspector
Menéndez de González Ledesma o al boxeador sordo de David Torres. Lo
que para mí ha sido una sorpresa es descubrir que más allá de las
ramblas barcelonesas de Montalbán o Ledesma y de los barrios marginales
madrileños de Torres, existe entre las brumas gallegas un gran novelista
de este género: Domingo Villar.
Entrando en gamas cromáticas,
siempre he pensado que las cosas no son blancas o negras, sino que
entremedias hay una amplia gama. Así os hablaba en Aurora boreal (Asa Larsson) de negro sobre el blanco de la nieve. En La mujer de verde (Arnaldur Indridason) del negro amoratado fruto de los hematomas del maltrato.
En La playa de los ahogados tengo que hablar de un negro desvaído, difuminado por las brumas gallegas.Domingo Villar nació en Vigo en 1971 y aunque afincado en Madrid, esta es ante todo una novela gallega.
Galicia, sus paisajes, sus habitantes, no son sólo el telón de fondo de
la novela, sino su razón de ser, hasta el punto de que no puedes
imaginarte esta novela situada en cualquier otro escenario. Ni siquiera
en Asturias, pues aunque pudiéramos encontrar paisajes marítimos
semejantes, sus gentes son totalmente diferentes.
Para mostrarnos ese
modo de ser gallego, el autor se sirve de Rafael Estévez, el compañero
del comisario Leo Caldas, un aragonés alto y duro como una roca, que no
termina de entender ese hermetismo gallego, máxime cuando por su trabajo
es el encargado en muchos casos de interrogarlos para obtener
información.
Nada más exasperante para un policía que ver como se
hace real ese dicho de que cuando ves a un gallego en una escalera,
nunca sabes si sube o si baja.
No sé para qué coño pregunto nada a esta gente. Perdone jefe -se disculpó-. A veces se me olvida que es usted uno de ellos. (Página 35)
Un diálogo como el que sigue es un claro ejemplo de este modo de ser gallego:
-Alguien vio a Castelo antes del alba.
-Si lo vieron es porque es verdad.
-¿Y no le parece raro?
-Habitual no es -concedió
-Y ¿por qué cree que salió al mar justamente este domingo?.
-Habría que preguntárselo a él.(Página 84)
Novela negra entre las brumas gallegas
ARGUMENTO
La
acción se sitúa en Vigo, en la localidad de Panxon, donde en la Playa
de los ahogados, llamada así porque en ella el mar devuelve parte de sus
víctimas, aparece el cadáver de Justo Castelo, conocido por todos como
"El Rubio", al que en la mañana del domingo habían visto partir en su
barca.
Aparece con las manos atadas con una brida, sistema que
utilizan los pescadores para suicidarse, pues de use modo no pueden
nadar. Castelo parecía deprimido y asustado, lo que unido a un pasado
donde las drogas estuvieron presentes, hacen creer al pueblo que
efectivamente se trata de un suicidio.
Pero la policía sabe que no
puede serlo, porque la brida está cerrada por detrás de los dedos
meñiques, algo imposible de realizar por uno mismo.
No hay pistas,
pero el comisario empieza a investigar por los dos antiguos compañeros
de Castelo, Arias un hombretón que sigue dedicado a la pesca de bajura y
Valverde, que cambió el mar por el ladrillo y ha prosperado y se ha
enriquecido como constructor.
Junto con Castelo, los tres eran la tripulación de un barco de pesca que naufragó muriendo el capitán.
Un capitán que según los pescadores ha vuelto y se aparece en su barca amedrentándoles.
¿Qué
pasó realmente en aquella noche de tormenta para que un capitán
experimentado y prudente se hiciera a la mar y estrellara el barco
contra unas rocas de sobra conocidas por los marineros de la zona? ¿Qué
relación guarda aquel naufragio con el actual asesinato?
A esos y a otros interrogantes que van surgiendo, debe dar respuesta el comisario Leo Caldas junto a su ayudante Rafael Estévez.
OPINIÓN PERSONAL
Aunque
en la portada nos hable de novela policíaca, estamos sin duda ante un
claro ejemplo de novela negra, pues reúne una de las características de
la misma: sus personajes son unos perdedores.
No son solamente
perdedores Arias y Castelo recluidos en una vida solitaria, sino hasta
el propio Velarde, presunto triunfador pero que se ha ido dejando
jirones del alma en el duro camino a la cumbre del éxito.
El propio
comisario Leo Caldas, está a punto de ingresar en el cuaderno de los
idiotas de su padre, por su incapacidad para luchar por el amor perdido
pero no olvidado.
La novela como ya he comentado antes, se caracteriza por su espíritu gallego.
Una Galicia que es su mar (esta es una novela muy marina en la que se
hace repetidas referencias a la probablemente mejor película sobre el
mar y sus gentes: Capitanes intrépidos, con Spencer Tracy como protagonista), sus gentes, sus fantasmas y supersticiones, o su gastronomía.Resulta algo peligroso leer esta novela con el estómago vacío,
pues al igual que Montalbán se servía de su personaje Carvalho para
presentarnos la rica gastronomía catalana, Villar se sirve del comisario
Leo Caldas para mostrarnos que la cocina gallega es mucho más que
mariscos y percebes.
Lo hace a través no de los restaurantes de lujo,
sino de los bares y tabernas populares, esos en los que Estévez siempre
pedirá una ensalada porque no hay nada mejor que la lechuga gallega.
Pero si hay algo que destaca por encima de todo, es la humanidad de sus personajes, especialmente la de su protagonista Leo Caldas.
A Leo Caldas no le dolían los muertos, le dolían los vivos. No contemplaba los cadáveres sino como vehículos para resolver los casos que tenía entre manos. (Página 108)
Es
Leo Caldas un hombre que no busca la fama, pese a que la tiene por su
participación en un programa radiofónico local, ni colgarse una medalla
por resolver un caso. Tampoco le mueve un espíritu vengativo o de
justicia, pues incluso en un momento dado siente lástima por poner al
descubierto al asesino.
Nunca le habían interesado los culpables; para Leo Caldas lo fundamental era conocer los motivos, los por qués. (Página 381)
La suya es una mirada muy humana sobre el crimen y los criminales
Había mirado muchas veces a los ojos de los asesinos y sabía que eran idénticos a los de los demás. El crimen era humano, cualquiera podía matar. (Página 387)
IMPRESIONES FINALES
No
deja de ser una casualidad que, aunque sea un género que me guste, la
cantidad de novela negra que he leído en los últimos meses (los próximos
cuatro libros son de géneros totalmente distintos). A este libro llegué
completamente a ciegas, solo por la recomendación de un amigo, voraz
lector y comprador de libros.
Cuando me lo recomendó lo pedí a la
biblioteca y a esperar el aviso de recogida. Durante esa espera ya pude
ver una crítica muy elogiosa en Qué leer!
Me ha encantado el libro y su personaje principal, pero me encontré con
la desagradable sorpresa de que es el segundo que tiene a Leo Caldas
como protagonista, tras Ojos de agua.
El libro no necesita
para su comprensión de haber leído el anterior, pero no es menos cierto
que no para de hacerse alusión a un personaje muy importante en la vida
de Caldas, cuya historia está muy claro que se contó en Ojos de agua
Me da rabia leer ahora esa primera parte, algo que evidentemente haré tras la buenísina impresión que me ha dejado La playa de los ahogados. Pero es una lástima hacerlo sabiendo ya el resultado de algunos temas.(Avisados quedáis vosotros)
El libro está narrado en tercera persona, con una visión nada
moralista que se limita a exponer los hechos de un modo claro, conciso,
a través de breves capítulos, de un ritmo muy vivo.
Tratándose de
una trama policíaca, es muy importante resaltar que la trama está muy
bien urdida y mejor resuelta, sin que tengas la sensación de que el
autor hace trampas.
Recomiendo este libro sin reservas, salvedad hecha de que primero deberíais leer Ojos de agua.
Lectura facilitada por Obra Social CajaMadrid.
VALORACIÓN: 9/10 LA PELÍCULA
Todos los que hemos leído esta novela, esperamos ansiosos su continuación, que ya hace años que debería estar en las librerías. Pero antes, ha llegado hasta nosotros la versión cinematográfica que se estrena el próximo 9 de octubre.
El director elegido ha sido Gerardo Herrero y el reparto viene encabezado por Carmelo Gómez, junto a Luis Zahera, Antonio Garrido, Celia Feijeiro y Marta Larralde entre otros.