martes, 16 de agosto de 2022

LOS VENCEJOS (FERNANDO ARAMBURU)

 

Los vencejos

Fernando Aramburu

 
 
 
Título: Los vencejos
Autor: Fernando Aramburu
Editorial: Tusquets, 2021
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 702
 
 
 
FERNANDO ARAMBURU
 
Esto es lo que la editorial nos cuenta del autor:
 
Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es autor de los libros de cuentos Los peces de la amargura (2006, XI Premio Mario Vargas Llosa NH, IV Premio Dulce Chacón y Premio Real Academia Española 2008) y El vigilante del fiordo (2011), de las obras de no ficción Autorretrato sin mí (2018), Vetas profundas (2019) y Utilidad de las desgracias (2020), así como de las novelas Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000, Premio Euskadi), Bami sin sombra (2005), La gran Marivián (2013), El trompetista del Utopía (2003), Viaje con Clara por Alemania (2010), Años lentos (2012, VII Premio Tusquets Editores de Novela y Premio de los Libreros de Madrid), Ávidas pretensiones (Premio Biblioteca Breve 2014) y Patria (2016, Premio Nacional de Narrativa, Premio de la Crítica, Premio Euskadi, Premio Francisco Umbral, Premio Dulce Chacón, Premio Arcebispo Juan de San Clemente, Premio Strega Europeo, Premio Lampedusa, Premio Atenas…),  el último gran fenómeno literario, traducida  a 34 lenguas y convertida en prestigiosa serie por Aitor Gabilondo para HBO. Cinco años después, Los vencejos, ácida y enternecedora, es su nueva obra maestra, una novela que lo confirma como uno de los mejores escritores europeos.
 
 
En este blog puedes encontrar reseñada las siguientes novelas del autor:
 
 
 
 
ARGUMENTO de LOS VENCEJOS
«No voy a durar mucho. Un año. ¿Por qué un año? Ni idea. Pero ese es mi último límite».
Un hombre decide que en un año se suicidará. ¿Por qué? Bueno, es su decisión y a través de las páginas en las que va recordando lo que es y lo que fue su vida, tendremos que ir descubriendo los motivos que le llevan a tomar tal decisión.
 
 
 
 
LOS VENCEJOS
 
Los vencejos es la historia de una cuenta atrás. La de un hombre que decide suicidarse dentro de un año, hastiado de la vida, de su vida, de su profesión, de todo.
«No me gusta la vida. La vida será todo lo bella que afirman algunos cantantes y poetas, pero a mí no me gusta. Que no me venga nadie con alabanzas al cielo del ocaso, a la música y a las rayas de los tigres. Ala mierda toda esa decoración. La vida me parece un invento perverso, mal concebido y peor ejecutado». (Página 15)
 
Visto así, no es extraño que tengas pocas ganas de seguir viviendo. Pero a eso hay que añadirle una falta de autoestima total:
«Puede que como marido yo fuera una nulidad, pero en modo alguno se me podía tachar de hombre inclinado a hacer el mal. Y, como padre, pues es probable que también fuera una nulidad. Y como profesor. Y como hijo de mis padres. Y como hermano de mi hermano». (Página 46)
 
Un hombre al que quizá, lo único que le gustan, además de su perra Pepa, sean los vencejos:
«Adoro los vencejos, Vuelan sin descanso, libres y laboriosos. A veces miro desde la ventana a unos cuantos que tienen sus nidos bajo las cajas del aire acondicionado del edificio de enfrente. Pronto emprenderán su vuelo migratorio anual. Si nada se tuerce y mi vida sigue por el camino trazado, aún estaré aquí la próxima primavera cuando ellos regresen». (Página 86)

Una novela en la que el propio Toni, el protagonista de la misma, irá narrándonos su vida, en continuos saltos delante y atrás en los que volverá a su infancia, a su juventud y a revisar su vida adulta, eso sí, sin seguir un orden concreto en esos regresos y la única trayectoria rectilínea es la del tiempo que va pasando y le acerca cada vez más al final de su vida. Una vida que irá deconstruyendo, borrándola en vida, deshaciéndose poco a poco de su inmensa biblioteca, de sus muebles y de todo su pasado. Intentando llegar al final solo con Pepa, su fiel perra, a la que eso sí, dejará protegida y en compañía.
Sin olvidar tampoco a su hijo Nikita, un niño que siempre le dio problemas y que nunca pareció tener muchas luces. Junto a él, desfilarán también por esta novela Patachula, su único amigo, Amelia que es su ex mujer, sus padres y Águeda, una antigua novia a la que dejó por la que luego fue su ex.
 
Toda una vida que irá pasando por las páginas de esta novela, con reflexiones sobre la vida, la muerte y el suicidio, en las que en ningún momento está claro si, pese a tener aparentemente muy claro su propósito, finalmente lo llevará a cabo.
 
 
 
 
OPINIÓN PERSONAL
 
Vaya por delante que a mí Los vencejos sí me ha gustado. Tal vez porque partía con pocas expectativas, no solo por la longitud de la novela, sino porque es una novela que no ha tenido muchas alabanzas por parte de los lectores. Aunque también he de reconocer que había leído críticas muy elogiosas.
Para mí es un libro muy especial porque ha sido el regalo de alguien al que no conozco y que me lo hizo llegar vía Amazon como agradecimiento por mis vídeos en YouTube. Es el primer regalo que alguien me hace por ese motivo, Así que muchas gracias Pacharico.
 
La dejé para el verano, por aquello de que los tochos son para el verano (ya llevo cinco libros de más de seiscientas páginas este verano) y he de avisar al que todavía esté pendiente de leer esta novela, que no espere nada semejante a lo que leyó en Patria, porque esta es una novela mucho más introspectiva y mucho menos cargada de política, que apenas se intuye en las conversaciones entre el protagonista y su amigo Patachula.
Una novela muy reflexiva pero en la que al mismo tiempo se nos va desgranando al vida del protagonista, un hombre con el que de entrada poco o nada empatizo, quizás por esa falta de vitalidad que tiene frente a la vida, esa desgana, ese empeño en no ver las coasa buenas, por más que al final el mismo haya de reconocer que tampoco es que su vida haya sido un desastre, por más que algunas cosas no hayan sido tan buenas como el hubiera deseado, que su matrimonio no fue como el esperaba, que su hijo no es alguien de quien pueda sentirse muy orgulloso, ni la relación con su hermano ni con sus padres fuera como le hubiera gustado.
Tal vez un poco como nos puede pasar a todos, que en nuestra vida hay momentos buenos y otros de los que o nos sentimos orgullosos o que realmente han sido un perfecto desastre. ¿Qué hacer frente a eso? ¿Tirar la toalla como pretende hacer el protagonista? ¿Echarle valor y buscar el lado positivo?
 
Sí como veis, seguir la vida de este hombre nos va a llevar sin duda a reflexionar sobre nuestra propia vida. Sobre todo a aquellos que ya tenemos a nuestras espaldas un peso de años, una mochila cargada de recuerdos y desilusiones que a veces pesan más de la cuenta.
Novelas como ésta que me hacen reflexionar sobre mi vida, me gustan. También he de decir que, pese a su extensión, en ningún momento se me ha hecho pesada y, tal vez porque no son muchos personajes, tampoco me he perdido en su desarrollo a pesar de esos continuos y desordenados saltos al pasado.
 
 
 

VALORACIÓN: 9/10

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