martes, 3 de octubre de 2017

SILENCIOS INCONFESABLES (HJORTH & ROSENFELDT)

Silencios inconfesables
Hjorth & Rosenfeldt




FICHA TÉCNICA

Título: Silencios inconfesables
Autor: Hjorth & Rosenfeldt
Traducción: Pilar de la Peña Minguell
Editorial: Planeta, 2017
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 558







HANS ROSENFELDT Y MICHAEL HJORT

De estos autores de impronunciable nombre, nos dice la editorial:

Michael Hjorth (1963) es uno de los más famosos productores de cine y televisión de Suecia y un guionista muy reconocido, cuyo trabajo incluye los guiones de varias de las películas de Wallander de Henning Mankell.

Hans Rosenfeldt (1964) es el principal guionista de Suecia y el creador de la serie de televisión de mayor éxito escandinavo de todos los tiempos: la premiada serie policiaca The Bridge, que se emite en más de 170 países.






Serie Bergman 4


ARGUMENTO de SILENCIOS INCONFESABLES

Cuando una familia entera es brutalmente asesinada con disparos de escopeta a quemarropa, la Unidad Nacional de Homicidios es llamada para resolver el caso. ¿Quién podría odiar tanto a una familia como para acabar con todos ellos?
Tal vez ese haya sido el único error del asesino, que probablemente hubiera alguien más en el escenario del crimen, una sobrina de la familia que no aparece y que tal vez lo vio todo.
Se inicia pues una carrera contrarreloj para localizar a la niña antes de que muera o de que sea el propio asesino quien la encuentre.






SILENCIOS INCONFESABLES

(Esta reseña tiene una estructura un poco diferente, pues tras el argumento y la reseña con su correspondiente impresión personal, tenéis dos apartados que recogen la trayectoria de Sebastian Bergman y la Unidad de Homicidios a lo largo de esta serie).

Aquí podéis encontrar una semblanza del personaje principal de la serie:




No hay ninguna duda de que Secretos imperfectos, el primer libro de la serie, nació literalmente con vocación de serie, puesto que se trata del primer guion que los autores (los creadores de la exitosa serie The Bridge, que probablemente es la que hayáis visto como yo, pero que no es otra cosa que la versión americana, pues la acción transcurre en el puente que une Méjico con Estados Unidos, de la serie llamada pero su origen real es sueco: Broen y el puente en el que comienza la acción es el que une Copenhague en Dinamarca con Malmö en Suecia) escribieron para una serie televisiva lo tiene.
Una serie que nunca llegó a materializarse y cuyos guiones utilizaron para convertir lo que hoy día es esta nueva serie policiaca. Según nos contaba la editorial está arrasando en Europa, con más de 70.000 ejemplares vendidos en Suecia y 1.300.000 en Alemania, donde ya llevan más de 120 semanas en las listas de libros más vendidos.
Cinco son ya las entregas de esta serie, aunque van camino de la sexta y en España. Hasta ahora se han publicado tres en España:

-Silencios inconfesables



A pesar de lo que pudiera aparentar con el crimen con el que arranca la novela, probablemente este sea uno de los libros más “light” de la serie, en el que como venía ocurriendo en los anteriores importa casi más la peripecia personal de los componentes de la Unidad de Homicidios.
Además, encontraremos a un Bergman mucho más tierno y humano de lo que hasta ahora habíamos visto. ¿Ha dejado de ser un borde? Noooo. Hay cosas que no pueden cambiar, por lo menos de un modo inmediato:
«No entiendo a ese hombre.-Yo sí. Se le da muy bien evitar las cosas desagradables.-Eso no es precisamente una virtud.-Creo que es más bien un mecanismo de defensa. Mi único consuelo es que probablemente él es quien peor lo pasa». (Página 49)




La trama es doble. Por un lado el equipo busca las claves para averiguar quién podía tener motivos tan grandes como matar de esa manera a una familia y por otra parte la búsqueda y protección de una testigo que contempló los hechos.
No es que sea muy novedoso eso de un testigo que tras comprobar un crimen sea incapaz de hablar ni del asesino que lo persigue no vaya a ser que recuerde los hechos y hable, pero por lo menos está bien contado y mantiene la tensión.
Por cierto, de ahí proviene el título original de la novela, que nada tiene que ver con el puesto en España, pues en realidad es La chica muda. Muy descriptivo por cierto de la trama de la novela.


Seguiremos conociendo mucho más de los personajes, con sorpresas finales incluidas que nos llevan de cabeza, aunque no tanto como con el final de la tercera entrega, a querer seguir con la quinta.








IMPRESIÓN PERSONAL

Muchísimas ganas tenía de leer Silencios inconfesables tras el abrupto final de Muertos prescindibles. Desde ese punto de vista la novela no me ha defraudado, aunque probablemente sea la más floja de las cuatro publicadas en España hasta ahora.
No importa, ya estoy totalmente enganchado a una serie que tiene el secreto, por otra parte tan sencillo como muy bien saben los guionistas televisivos, de crear una serie de subtramas que sean más importantes incluso que la trama individual de cada novela.
Y eso sigue estando muy bien conseguido en esta novela, sin que en ningún momento decaiga la tensión por las elaciones personales de todos y cada uno de los miembros del grupo.


Y en esas seguimos, esperando que se publique la próxima entrega: Castigos justificados.






SEBASTIAN BERGMAN


Toda novela negra con vocación de continuidad, de convertirse en una serie, necesita sin duda un protagonista que enganche al lector desde el primer momento. Un protagonista que sea diferente, único, reconocible de entre todos los que ya hay. Y eso es algo que cada vez es más difícil de conseguir, que leas una novela negra y no te parezca más de lo mismo.
Esta serie lo tiene, por eso, lo primero de todo, un repaso a su protagonista principal, retomando lo que de él sabemos del primer libro, tanto para los que lo leyeron, como para los que aún no han comenzado la serie, que nada se desvela que os la vaya a fastidiar.


Sebastian Bergman no va a dejar indiferente a ningún lector, porque es un personaje al que en ningún momento podemos definir como amable. Es prepotente, egoísta, seductor de mujeres, insolidario, amargado… Utilizando un símil muy televisivo de un personaje que todos conocéis, es el Doctor House de los psicólogos.

Una de las características que define su personalidad, es su incesante afán de conquista. Quizás para él lo de menos sea acostarse con una mujer. Ese es el resultado final de lo que auténticamente le da placer: la conquista, algo para lo que está especialmente dotado.
«Había mujeres que se sentían atraídas por el dinero, la apariencia física y el poder, desde luego, pero no eran todas. Para tener posibilidades con todas las mujeres era necesario algo más. Y Sebastian lo tenía. Encanto, intuición y un registro muy amplio. La convicción de que todas las mujeres son distintas y, como consecuencia, la capacidad de desarrollar diferentes tácticas para utilizarlas en el momento adecuado». (Secretos imperfectos. Página 145)

Un afán de conquista insaciable que a lo largo de su vida le había acarreado muchos problemas laborales y que irremediablemente le estaba llevando a la soledad.
«Tenía miedo. Miedo de no ser más que eso: un hombre solitario que llenaba su tiempo con la compañía de mujeres jóvenes o mayores, estudiantes o colegas, solteras o casadas. No discriminaba. Solo tenía una regla: conquistarlas. Las necesitaba para sentir que no era un ser carente de todo valor, que estaba vivo». (Secretos imperfectos. Página 39)

Hay hechos de su pasado, que poco a poco iremos descubriendo en la novela, que lo atormentan. Eso sí, no le ha dado por darse a la bebida ni a las drogas, pues rápidamente vio que no le llevaban a ningún lado, pero que le han dejado como secuela unas terribles pesadillas que lo convierten casi en un insomne.
«El sueño lo perseguía desde hacía más de cinco años. Todas las noches el ismo sueño, las mismas imágenes. Todo su subconsciente en acción, concentrado en lo que su yo consciente no conseguía resolver durante el día. Superar el sentimiento de culpa». (Secretos imperfectos. Página 10)

Una personalidad que es transparente para los que están con él y tienen que sufrir su genialidad:
-Tú eras el mejor, Sebastian. En algunas cosas. En otras, eras un desastre.(…)-Por desgracia, ahora estoy cultivando mi vertiente más desastrosa. (Secretos imperfectos. Página 109)

Un modo de ser que desde luego no genera amistad entre los que con él están o trabajan:
«Lo poco que Billy sabía de Sebastian era que siempre lo cuestionaba todo y a todos, y que contradecía a sus colegas y se creía mejor que los demás, probablemente el mejor de todos». (Secretos imperfectos. Página 172)

Y desde luego, con él que no cuenten si no consiguen despertar su interés:
«Conocía la incapacidad de su colega para involucrarse en algo que no le interesaba, pero también sabía hasta qué punto podía entregarse cuando encontraba un desafío, y lo mucho que podía aportar a cualquier investigación si se implicaba a fondo». (Secretos imperfectos. Página 179)

Y es que Sebastian Bergman no es un hombre para disimulos ni componendas. Está tan lleno de pasión que las cosas o le interesan o pasa completamente de ellas:
«No podía dedicarse a algo que le resultaba tan absolutamente falto de interés. Ni en aquella época ni más adelante».«Ni tampoco ahora. No había límites para la cantidad de tiempo y energía que había podido invertir en las cosas que le interesaban y lo fascinaban, pero cuando algo no lo atraía…Aguantar y sobrellevar no eran palabras que figuraran en el vocabulario de Sebastian Bergman». (Secretos imperfectos. Página 58)

Tiene además una situación (a lo largo de la primera novela sabremos por qué) que le permite vivir de las rentas sin dar ni golpe, así que realmente puede hacer lo que le de la gana
«Lo único que se esperaba de él era que hiciera en cada momento lo que le diera la gana. Y llegó a hacerlo muy bien». (Secretos imperfectos. Página 185)

En la segunda entrega, el personaje sufrirá una gran evolución, algo que no se produce de golpe, pues seguiremos profundizando en el peculiar carácter del protagonista, alguien al que parece estorbar la presencia de más seres humanos, salvo las mujeres para momentos muy concretos, que no incluyen el desayuno posterior:
«Normalmente, Sebastian no cogía el metro y menos aún en hora punta o en temporada turística. Lo encontraba demasiado incómodo y embarullado, No habría sido capaz de acostumbrarse a la proximidad de la masa humana con sus olores y sus ruidos. Cuando no podía ir andando a algún sitio, iba en taxi. Prefería mantenerse apartado de la gente, quedarse fuera. Al menos así había sido antes. Pero ya nada era como antes». (Crímenes duplicados. Página 11)

Porque, por más que aparentemente todo siga siendo igual que antes y su comportamiento igual de borde, algo que él ve como algo natural dada su superioridad intelectual, todo está a punto de desmoronarse para él:
«Llegó a la conclusión de que se había comportado como de costumbre. Había dicho lo que pensaba en cada momento y no había evitado los encontronazos por una especie de gratitud eterna». (Crímenes duplicados. Página 245)

Unos cambios que no os cuento, que para ello tendréis que leer la novela, pero que nos presentan a un Sebastian Bergman al borde de la derrota, a un paso de comprender que la vida puede ofrecerle otras gratificaciones no tan perecederas como un polvo sin compromiso con la primera que se ponga a tiro.

La evolución continúa de un modo muy notable también en la tercera entrega. Por momentos parece casi hasta un ser humano:
«Era como si existieran dos Sebastians: el hombre del ego desmesurado, dispuesto a pisotear a todo el mundo a su alrededor sin el menor escrúpulo, y ese otro hombre sincero y amable que tenía delante, que había perdido a toda su familia y aun así seguía luchando». (Muertos prescindibles. Página 291)

Poco a poco van comprendiendo sus compañeros, y nosotros con él, el por qué de su éxito con las mujeres:
«No era atractivo físicamente. Tenía sobrepeso y se le veía un poco envejecido. Era evidente que no cuidaba mucho su apariencia, pero era atento y sabía escuchar, y sin duda ese rasgo podía resultar seductor. Probablemente era su secreto». (Muertos prescindibles. Página 292)

El problema de Sebastian es que se aburre. No le vale cualquier caso para participar en él y sentirse interesado:
«Sebastian necesitaba personas. Seres humanos vivos. Personas enfermas, dañadas, envilecidas. Gente cuya visión de la realidad y del mundo desafiara la suya. Mentes que exigieran un esfuerzo de comprensión. Individuos que los demás consideraran “malos”». (Muertos prescindibles. Página 443)






LOS COMPONENTES DE LA UNIDAD DE HOMICIDIOS

Torkel, Ursula, Vanja y Billy son los componentes de la Unidad de Homicidio.Como la vida no pasa en vano para nadie y para ellos tampoco, iremos viendo a través de las páginas de esta serie como van evolucionando, no solo como personas, sino como grupo, con unas relaciones complejas y que son las que hacen que la novela sea tan buena.

Comenzando por Torkel, el jefe de la unidad, amigo de Sebastian al que defiende a capa y espada en busca de conseguir gracias a él conseguir el éxito de su labor que no es otra que encontrar al asesino y parar los crímenes.

Torkel es el encargado de crear un equipo según sus personales criterios:
«La Unidad de Homicidios era un equipo.Su equipo. Pensaba elegir sencillamente a quien él quisiera. Al fin y al cabo, la forma de ser de una persona le parecía mucho más importante que todo lo que hubiera hecho, Un aspirante podía ser un policía extraordinario, sí, pero eso no bastaba. Hacía falta otra cosa, algo muy difícil de definir. Por encima de todo, era preciso que el candidato encajara en el equipo». (Muertos prescindibles. Página 54)


Un hombre dotado de un gran poder estratega y que es capaz de analizar muy bien todas las situaciones:
«Uno de los principios estratégicos de Torkel era reducir al mínimo las especulaciones. Cuando la prensa entraba en escena y los periodistas salían a la caza de exclusivas, podía pasar cualquier cosa, sobre todo dentro de la propia policía. El caso se convertía de repente en un asunto político y la polí6ica podía ser una influencia nefasta en una investigación policial. Enseguida surgía la necesidad de “dar una respuesta enérgica” y de “conseguir resultados”, y todos empezaban a prestar menos atención a las pruebas y más a las presiones de las altas esferas». (Página 121)


La vida sentimental de Torkel no es sencilla, divorciado de su mujer y con una peculiar relación con otro miembro del equipo: Ursula, una mujer casada con la que se acuesta respetando las normas impuestas por ella, incluyendo la principal: No hay compromiso de futuro.
Ursula es la encargada de toda la parte de policía científica a la búsqueda de pruebas para atrapar al asesino y demostrar su culpabilidad. Una mujer muy competitiva y compleja a la hora de expresar sus sentimientos:
«Ursula No estaba contenta, pero al menos estaba en paz. Sabía que siempre captaba fragmentos de la gente que la rodeaba.Solo fragmentos. Nunca la totalidad.Y solamente devolvía fragmentos. No era capaz de nada más. Le pasaba como hacía un momento, en la habitación de Bella.Quería mucho a su hija, pero se lo decía a su camiseta». (Página 133)

Si competitiva es Ursula, no lo es menos la joven Vanja. Si no hay encontronazos con Ursula es porque sus parcelas son diferentes y complementarias.
Con todo, y pese a su inteligencia, le falta experiencia de vida para poder entender en algunos momentos la maldad que le rodea:
«Para ella era imposible comprender los abismos de maldad que Hinde tenía en su interior, Compararlo con cualquiera de los criminales que Vanja había conocido a lo largo de los años habría sido lo mismo que comparar a un estudiante de secundaria en un laboratorio de física con un científico que hubiera ganado del Premio Nobel» (Página 219)

Por último está Billy, casi convertido en el chico de los recados, el especialista en tecnologías, el que se encarga de cumplir las tareas que todos lo encargan, casi en un papel secundario pero imprescindible para la investigación.
Hasta que, influido por su novia, considera que él también tiene posibilidades de involucrarse más directamente en la investigación, de pensar por su propia cuenta. Con ello se sale del papel que todos le tienen preasignado en el grupo, con lo cual inevitablemente surgirán conflictos.


En Muertos prescindibles se incorpora Jennifer, una joven policía casi sin experiencia:

«La joven no lo había defraudado. Era sociable, ambiciosa, llena de energía… Se notaba que le costaba controlar el entusiasmo cuando hablaba de lo que esperaba de su trabajo como policía, (Muertos prescindibles». Página 54)




VALORACIÓN: 8/10




Si quieres conocer más reseñas de novela negra, de misterio o policiaca pincha AQUÍ

Si quieres conocer más novedades editoriales 2017, pincha AQUÍ

Si quieres comprar el libro pincha en la imagen correspondiente:

                 


5 comentarios:

  1. Me encanta esta serie y estoy enganchadísima... esperermos que no tarden mucho en publicar en español la quinta entrega. Pero es verdad, que como a ti, esta novela me ha parecido la más light, la más flojilla, pero no por ello ha perdido el encanto de la serie y de sus personajes.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Es una saga con la que tengo que animarme, que veo que está convenciendo a muchos.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  3. Tenemos impresiones similares. Mañana público reseña y coincidimos en que es más light para resaltar quizá la figura más humana de Bergman.
    Besos

    ResponderEliminar
  4. No leí nada de esta serie, pero le tengo muchas ganas. Tu reseña de la novela es la que más me ha gustado de todas las que leí últimamente.
    Saludos y nos leemos!

    ResponderEliminar
  5. Solo he leído las dos primeras entregas, pero ya veo que afortunadamente tenemos Sebastian Bergman para una buena temporada. ¡Gracias por la reseña!

    ResponderEliminar

Analytics