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jueves, 31 de agosto de 2017

VERANO EN ROJO (BERNA GONZÁLEZ HARBOUR)

Verano en rojo
Berna González Harbour



 
FICHA TÉCNICA

Título: Verano en rojo
Autor: Berna González Harbour
Editorial: RBA, 2012
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 339
PVP: 18,50 €









Editorial: RBA, 2017
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 336

PVP: 9,95 €







jueves, 22 de octubre de 2015

YO FUI JOHNNY THUNDERS (CARLOS ZANÓN)

Yo fui Johnny Thunders
Carlos Zanón




FICHA TÉCNICA

Título: Yo fui Johnny Thunders
Autor: Carlos Zanón
Editorial: RBA, 2014
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 316
PVP: 17,00 €








Editorial: RBA, 2018
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 320
PVP: 9,94 €






CARLOS ZANÓN

Dice de él la editorial en la solapa interior:

Carlos Zanón (Barcelona 1966) Es poeta, novelista, guionista y crítico literario. Publicó sus primeros poemas a finales de los ochenta y ha editado hasta la fecha seis volúmenes elogiados por la crítica especializada, entre los cuales destacan Algunas maneras de olvidar a Gengis Khan (Premio Valencia de Poesía 2004), Rock'n'roll y la antología Yo vivía aquí (1989-2012).

Como novelista debutó en 2008 con la obra Nadie ama a un hombre bueno. RBA ha publicado Tarde mal y nunca (2009, Premio Brigada 21 a la Mejor Primera Novela Negra del año), No llames a casa (2012, Premio Valencia Negra a Mejor Novela Negra del año) y Yo fui Johnny Thunders (Premio Salamanca Negra 2014 y Premio Dashiel Hammett 2015 a la mejor novela negra).
Su obra ha sido traducida y publicada en Estados Unidos, Holanda, Francia, Italia y Alemania.






ARGUMENTO

-Has cambiado mucho, tío.
-Viejo y gordo.
-¿Qué haces por aquí?
-He vuelto. Como Elvis. El barrio contra mí.
-Todo el mundo se va y tu vuelves.
-Mi padre está enfermo. He venido para curarle unos meses. Luego me volveré a ir. (Página 53)

Francis, Mr Frankie a regresado a su antiguo barrio. Un barrio del que se marchó persiguiendo su sueño de gloria y triunfo en el mundo de la música. Pero eso fue hace ya mucho tiempo.
Ahora tiene que volver con las orejas gachas a casa de un padre con el que no se entiende, buscando una nueva oportunidad, desintoxicarse de la droga, encontrar un curro y, tal vez, solo tal vez, poder seguir viendo a sus hijos, que ahora viven con su madre que se ha divorciado de él.




YO FUI JOHNNY THUNDERS

Antes de comenzar a leer Yo fui Johnny Thunders, partes con la seguridad de encontrarte una buena novela, pues no en vano tiene en su haber ya unos cuantos premios, algunos muy importantes dentro del género como son: Premio Salamanca Negra 2014 y Premio Dashiel Hammett 2015 a la mejor novela negra.

Novela negra, muy negra, ambientada en una Barcelona un tanto apartada del glamour que le da fama internacional, no por nada, sino porque ese no es el ambiente en el que se mueve Francis.
Una novela cuyo protagonista es cualquier cosa menos un héroe. Lo suyo no es la historia de una caída. En todo caso es la historia de los resultados de una caída, del intento desesperado de un hombre para intentar levantarse, tal vez el último intento para conseguirlo.
Una historia de perdedores. Buena parte de los personajes que pueblan esta novela lo son, desde el padre de Francis cuya vida es peor que gris, su hermanastra que es la querida del propietario del bingo en el que trabaja, el propio dueño del bingo, con una patética vida al límite de la legalidad...

Una novela que viene cargada de guiños musicales. no podía ser de otra manera puesto que Francis fue el guitarrista de un famosísimo cantante de rock: Johnny Thuders:
Juanito Truenos.
Menudo desastre.
Caos, lío, rock'n'roll. (Página 20)

Una vida que cada vez tiene menos de rock'n'roll y más de caos, líos y droga:
Ese cocodrilo de ojos tristes y amarillos que se ha comido a Johnny Thunders atrapa a Francis con la mirada. Es un niño encerrado en la casa de las golosinas, un animal atrapado tras barrotes hechos de canciones de tres minutos. (Página 25)

Francis es alguien que pasó de tenerlo todo, de disfrutar del éxito a tope, a no tener nada: ni casa, ni mujer, ni hijos. Pocos amigos le quedan, la droga se los llevó a casi todos por delante. Pero ya nada queda de todo aquello:
Me aplaudieron Me adularon. Me encaramé allá arriba, engreído, grande, invulnerable. Y allí los aplausos, el deseo es como una bomba que nadie ve cuando estalla. Tardas meses o años en descubrir que la explosión ocurrió dentro de ti. Sin ruido, Y por eso mismo devastadora. (Pagina 69)

Lo suyo es un intento desesperado de aferrarse a la vida, a pesar de que ésta parece haberle dado la espalda. Tal vez su hermanastra le ayude a conseguir trabajo. Tal vez una antigua novia quiera echarle un cable. Pero probablemente no sirva de nada, parece que sus errores están ya marcados en rojo y no pueden borrarse:
“Vaya punto venir a buscarme ¿Vas de revisión de vida? Fijo que sí. Lo conozco, libreta nueva. Pero no sirve de nada, chico rock’n’roll. Las faltas de ortografía están ahí cuando abres los ojos. Y marcadas en rojo”. (Página 138)

Una novela triste, porque sufrimos con Francis, por más que no seamos él, por más que en muchos momentos pensemos que el es el único responsable de los males que le están pasando. Pero no por ello, no podemos sufrir con él cuando intenta revivir un pasado imposible de recuperar, porque la juventud es algo que inevitablemente los años nos quita para siempre:
Tu solo querías a tus amigos, a tu polla y a los Clash, y seguro que no por ese orden. Y asustar a mi madre. Te molaba eso de si voy a morirme pronto para qué todo lo demás, pero estuvo bien, ¿no? Lo recuerdo como muy inocente a pesar de todas las barbaridades. Y sobre todo muy divertido.
-¿Lo fue?
-Claro que sí. Mucho. Ser joven siempre lo es. (Página 139)


Yo fui Johnny Thunders es el retrato de una parte de nuestra sociedad que no suele aparecer en los telediarios ni en la prensa, pero que ahí está. Y, aunque no sea la línea de la novela, en algún momento se le escapa algún comentario a la Cataluña actual:
¿Qué pinta debe tener él? Con su traje caro, robado y arreglado por la señora Imma, una vieja loca por Artur Mas, como le confesó al ir a recoger el traje, entusiasmada con la llegada de la independencia, aunque no sabía muy bien de qué ni de quiénes, si de España, del Real Madrid o de la pobreza. (Página 91)






IMPRESIÓN PERSONAL

No es Yo fui Johnny Thunders una novela “amable”, ni tiene un héroe de esos que te cautiva y sobre el que puede escribirse una serie. Muy al contrario, sus personajes son unos perdedores en una lucha desesperada por sobrevivir en la frontera de la legalidad, que se mueven en una ciudad que les es hostil.
Pero pese a ello, es una de esas novelas que no debe perderse ningún aficionado al género negro. Los prestigiosos premios que ha recibido no son fruto de la casualidad o del amiguismo, sino un merecido reconocimiento a una novela que nos muestra a una parte de esos seres marginales que pueblan nuestras ciudades, de profesión supervivientes.

El ambiente que Carlos Zenón ha creado está muy conseguido. Puedes ver la ciudad de Barcelona, incluso cuando no vives allí.
Una novela escrita con un estilo directo, con diálogos breves, que ninguno de los protagonistas es un erudito ni son dados a grandes discursos.

Yo fui Johnny Thunders ha sido una muy buena manera de estrenarme con Carlos Zanón, del que tengo pendientes más novelas para seguirle conociendo.







VALORACIÓN: 9/10




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martes, 20 de octubre de 2015

EL CÁRTEL (DON WINSLOW)

El cártel
Don Winslow


FICHA TÉCNICA

Título: El cártel
Autor: Don Winslow
Editorial: RBA, 2015
Encuadernación: tapa dura
Páginas: 696
PVP: 20,00 €
Ebook: 5,69 €





Editorial: RBA, 2018
Encuadernación: tapa blanda bolsillo
Páginas: 704
PVP: 10,95 € €










DON WINSLOW

Don Winslow es un escritor nacido en Nueva York y que como dice en la página web del autor (http://www.donwinslow.es/), antes de ser novelista se dedicó a un montón de cosas, como actor, director de cine, guía de safari, investigador privado en Londres, Nueva york, y consultor para compañías de seguros y bufetes de abogados.


Podríamos pensar que es un autor que está empezando, pero nada más lejos de la realidad, pues ya lleva casi veinte años publicando libros. Lo que pasa es que hasta hace muy poco solamente era conocido por unos cuantos aficionados al género de la novela negra, algo que está cambiando rápidamente, no solo porque han sido publicados ya buena parte de sus libros, sino porque la versión cinematográfica de su novela ”Salvajes” lo ha dado a conocer al gran público. Y eso que no es su mejor novela, aunque probablemente junto al ”El poder del perro” si es la más salvaje.








ARGUMENTO

Antes de su caída, Adán Barrera era el Señor de los Cielos, el patrón de la droga más importante del mundo, el hombre que había aunado a los cárteles mexicanos bajo su liderazgo, que daba órdenes a miles de hombres y mujeres, e influía en gobiernos y economías.
Poseía mansiones, ranchos y aviones privados.
Ahora tiene doscientos noventa dólares, el máximo permitido en una cuenta de la prisión. (Página 25)

Adan Barrera, uno de los jefes más importantes de los cárteles mejicanos del narcotráfico
Pero Adán Barrera no está dispuesto a permanecer mucho tiempo en esa cárcel en la que permanece detenido en Estados Unidos en espera de juicio. Todo un logro de Art Keller, el agente de la DEA que lo ha estado persiguiendo durante años. Por eso llega a un acuerdo con la justicia americana para, a cambio de información que lleve a la detención de otros importantes narcotraficantes, ser trasladado a una cárcel mejicana.
Una cárcel de la que no tardará en fugarse comenzando una nueva e implacable persecución por parte de Art Keller, para el que Adán Barrera es una cuestión personal más allá de la lucha contra el tráfico de droga.
Una persecución que tiene lugar mientras estalla una guerra entre los distintos cárteles mejicanos que inunda las calles y los campos de Méjico de cadáveres y cuerpos mutilados.






EL CÁRTEL

El Cártel es la continuación de El poder del perro, la novela con la que Don Winslow nos narraba el complejo mundo del narcotráfico mejicano, si bien es verdad que puede leerse independientemente de ésta, pues pocos son los personajes que quedan de la primera entrega.
Una novela con la que Don Winslow ha obtenido el IX Premio RBA de Novela Negra 2015. No voy a entrar en si el premio estaba o no concedido de antemano, porque la realidad es que este autor merece sin duda un reconocimiento por su obra y que El Cártel, la novela que hoy me ocupa, es sin duda una dignísima sucesora de El poder del perro. Un éxito asegurado de antemano para la editorial y una buena noticia para los amantes de la novela negra que permitirá que la figura de este autor sea mucho más conocida en España. (Lo de relanzar nuevos autores no parece el fin de este premio, pues basta con ver los ganadores de ediciones anteriores)



El poder del perro y El Cártel, componen un binomio imprescindible para poder comprender el enrevesado mundo del narcotráfico mejicano, en el que la realidad siempre supera con creces la fantasía. Porque si la fuga de Pablo Escobar apareciera en esta novela, pensaríamos que la imaginación de Don Winslow es desbordante, cuando es una historia que acabamos de contemplar. De ahí que la fuga que tiene lugar en El Cártel parezca casi un juego de niños.
Cuando hace unos años escribí la reseña de El poder del perro, hice una pequeña búsqueda de noticias en Internet y me quedé sorprendido de la tremenda violencia que tiene lugar en México. Una violencia que aún es más extrema en esta novela, pero que desafortunadamente está tomada de la misma realidad: alcaldes y policías masacrados, autobuses desaparecidos y asesinados sus ocupantes, fosas comunes repletas de cadáveres torturados antes de ser asesinados...

La lucha contra el narcotráfico es una auténtica guerra, no solo entre la policía y los cárteles, sino todos contra todos. Una guerra que además parece no tener fin, porque el narcotráfico es como esa hidra mitológica a la que cuando le cortabas una cabeza salían más:
La tan cacareada Guerra contra la Droga es una puerta giratoria: eliminas a uno y otro pasa a ocupar la cabecera de la mesa. Eso no cambiará mientras el apetito insaciable por la droga siga ahí. (Página 35)

Una guerra además en la que parece que todo lo que haces, en lugar de acabar con el problema, lo único que consigue es extender el mal, hacer que éste sea incontrolable, hasta el punto de que ya no parezca que se trate de erradicar el mal, sino en elegir el menor de los males, el de aceptar y ayudar a ganar al cártel más civilizado, al que menos mate, al que menos violencia genere.
Una guerra que arrasa todo lo que hay a su alrededor, comenzando por la vida y el alma de aquellos que luchan contra la droga:
Empiezas intentando extirpar un cáncer -medita Keller- y, por el contrario, contribuyes a que haga metástasis y acaba expandiéndose desde Sinaloa a todo el país.
Aquel fue solo el comienzo de la larga guerra de Keller contra Barrera, un conflicto que duró treinta años y le costó todo cuanto tenía: su familia, su trabajo, sus creencias, su honor y su alma. (Página 34)

Una lucha que se lleva por delante la vida de aquellos que participan en ella. Los que viven de ella, porque por más dinero que consigan reunir, tendrán que vivir escondidos en cárceles de oro para poder seguir con vida. Los que luchan contra los cárteles, porque saben que ya nunca estarán seguros ni ellos, ni aquellos a los que aman:
Art Keller no es un tonto enamorado ni víctima de una crisis de los cuarenta. Sabe que hay problemas, problemas de los que no le ha hablado. ¿Cómo le cuentas a una mujer que eres reacio a implicarte porque eso la pone en peligro? ¿Cómo le das la melodramática y surrealista noticia de que ofrecen varios millones de dólares por tu cabeza, que alguien podría intentar cobrarlos en cualquier momento y que no quieres que esté en el radio de alcance de una bala perdida? (Página 259)


Una novela que ayuda a comprender mejor, no solo el terrible mundo del narcotráfico, sino a dos naciones condenadas a ser vecinas pero muy diferentes la una de la otra:
Tiene esa creencia tan estadounidense de que todo problema tiene solución, mientras que un mexicano sabe que eso no es necesariamente cierto. (Página 496)







LOS PERSONAJES

El Cártel, a pesar de las apariencias, es una novela coral. Dos son los protagonistas fundamentales en torno a los cuales, al enfrentamiento personal que tienen, gira toda la novela.
Pero son muchos los personajes secundarios que los acompañan. Tantos, que incluso hubiese sido muy útil un “dramatis personae” explicando al principio o al final de la novela quién es quién.
Secundarios, pero sus personajes están totalmente desarrollados, con su propia historia, no siempre larga porque la esperanza de vida en los personajes de El Cártel no es muy larga.

Paso a detallaros esos dos personajes sin los que esta novela no podría nunca ser la misma: Art Keller y Adán Barrera.




Art Keller

Es el protagonista principal Agente de la DEA, la agencia creada en 1973 para la lucha contra la droga y que contó en sus inicios con agentes de la CIA que en muchos casos trabajaron para la agencia en Vietnam.
Es medio mexicano, por lo que no es extraño que termine trabajando allí, para lo que será su desgracia, pues tiene que elegir finalmente entre su vida de casado, con una mujer de la que está enamorado y dos hijos a los que adora, y su trabajo, en lo que termina siendo para él una misión casi sagrada: destruir a los Barrera.
Eso hace que su vida se convierta como él mismo dice en un YOYO. Un ser solitario y triste envuelto en una cruzada que, aunque gane, no supondrá la derrota del mal, pues alguien recogerá el testigo para que el tránsito de droga, que tiene a México como un trampolín desde el que la droga procedente de Colombia "salte" a Estados Unidos, no cese.

De hecho de nada le sirvió su triunfo, pues ahora vive escondido y con un precio a su cabeza de dos millones de dólares. Pero volverá nuevamente a la brecha, pese a la oposición de parte de los servicios secretos. A fin de cuentas, sabe demasiado:
Keller sabe lo que sucedió en 1985. Estaba allí. Interceptó los aviones que transportaban cocaína, vio los campos de entrenamiento, sabía que el Consejo de Seguridad Nacional y la CIA habían utilizado los cárteles mexicanos para financiar las Contras nicaragüenses con la plena aprobación de la Casa Blanca. Cometió perjurio en su testimonio a cambio de libertad para perseguir a los Barrera y los destruyo y quitó de en medio a Adán. (Página 92)

Un regreso que tiene mucho más de cruzada personal y de obsesión que de lucha contra la droga:
Y yo aquí -piensa Keller. Como Don Quijote embistiendo a los molinos de viento, como Ahab persiguiendo a la gran ballena blanca, solo con mi obsesión. Tan enganchado como un yonqui en una narcosala o una prostituta consumidora de crack haciendo al calle.
Mi guerra personal contra la droga mi propia adicción. (Página 325)

Lo suyo es una cacería, una persecución movida por el odio personal.
Desde luego -pensaba Keller, mi guerra contra la droga ha cambiado con los años. Antes todo eran redadas y detenciones, el perpetuo juego del gato y el ratón para sacar mierda de las calles, pero ahora apenas pienso en las drogas en si.
El narcotráfico es casi irrelevante.
Ya no soy un agente antidroga. Soy un cazador. (Página 452)




La familia Barrera

Las cosas han cambiado en la familia Barrera, aquella que comenzaba con el Tío, un cerebro organizativo capaz de preveer el futuro y crear una nueva y sólida organización.Aquella que continuaba con Adán y Raúl Barrera. Adán es el cerebro, la planificación. Raúl el brazo armado, la ejecución:
«Uno de los lugartenientes de Barrera va al comandante de la policía local, o a cualquier oficial del ejército al mando, con una bolsa llena de dinero y le da a elegir con estas palabras exactas: ¿Plata o plomo? Si deciden enriquecerse es asunto de Adán. Si deciden morir es cuenta de Raúl.» (El poder del perro. Página 415)

Ya solo queda Adán. Ya no podrá escudarse en su hermano. Su vida es una guerra y tendrá que librarla, lejos de aquellos tiempos en el que para él todo era un negocio:
«Adán no interviene en ninguno de los asuntos sucios. Es un hombre de negocios. Tiene un negocio de importación/exportación. Exporta drogas, importa dinero.» (Página 285)






IMPRESIÓN PERSONAL

No tengo ninguna deuda de que tanto El poder del perro como El Cártel son dos novelas cuyo recuerdo perdurará mucho tiempo. Fundamentales para conocer los entresijos de un mundo tan complejo como el del narcotráfico, con tantos intereses creados que difícilmente desaparecerá.
Novela negra en estado puro, que nos muestra la corrupción de una sociedad incapaz de frenar los millones de dólares que genera de beneficios el tráfico de la droga. Dólares que lo corrompen todo a su paso, comprando voluntades y llegando a lo más alto del poder.

Está escrita con un lenguaje directo, sin concesiones para el lector. De hecho, estas dos novelas son un punto y aparte en las novelas escritas por Don Winslow, porque una de las características fundamentales de este autor es su sentido del humor. Un humor que hace mucho más digerible la brutalidad de algunos de sus personajes y de los temas que trata. Valga como ejemplo El invierno de Frankie Machine, la historia de un asesino profesional con el que no puedes parar de reír, a pesar de su dureza, en muchas páginas.
No es ese el caso de El Cártel. Sus personajes no dejan espacio para la risa ni el humor. No hay azúcar que endulce una realidad muy dura. Porque eso es lo más duro de la novela: saber que la realidad puede ser aún peor de lo que se nos está narrando, que muchos de los terribles sucesos que se nos narran están sacados de noticias reales. De ahí la dedicatoria al empezar la novela a los muchos periodistas que han dejado su vida, víctimas directas en esta guerra en la que la verdad ya desapareció hace mucho tiempo, sin otra opción que elegir la plata por la mentira o el silencio, o la muerte si cuentan lo que está pasando.


Una novela que no puedes perderte, seas o no aficionado al género negro.






VALORACIÓN: 10/10




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viernes, 17 de julio de 2015

UNA NOVELA DE BARRIO (FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA)

Una novela de barrio
(Francisco González Ledesma)





FICHA TÉCNICA

Título: Una novela de barrio
Autor: Francisco González Ledesma
Editorial: RBA, 2014
Encuadernación: Tapa dura
Páginas 304
PVP: 19,00 €






Editorial: RBA, 2018
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas 288
PVP: 9,95 €




FRANCISCO CONZÁLEZ LEDESMA


Francisco González Ledesma nació en un barrio barcelonés en 1.927, algo que tiene importancia en la serie del inspector Menéndez, donde nos presenta el lado más negro de Barcelona.
Más importancia tiene el haber nacido en una familia republicana que fue represaliada al acabar la guerra. Una educación que debió marcar el carácter de González Ledesma y que seguramente le tenía por esos antecedentes en el punto de mira de los censores.
Sea o no así, la realidad es que en 1948 ganó el Premio Internacional José Janés, pero su novela Sombras Viejas no llegó a publicarse al ser tachado su autor de pornógrafo y rojo.

Mucho se ha escrito y unas cuantas películas se han hecho sobre la "caza de brujas" de McCarthy en Estados Unidos en busca de actores, directores o escritores filocomunistas que pasaron a engrosar unas listas negras que les incapacitaban para trabajar, por lo menos con su auténtico nombre.
Poco se ha dicho en cambio de la situación española, con una censura tan férrea y absurda, que convirtió el panorama literario español en un desierto en el que nadie se atrevía a escribir para tener luego que mutilar su propia obra.


A pesar de ello, o tal vez gracias a ello, floreció una literatura diferente que triunfó entre el público español, falto de recursos y entretenimientos (la televisión es algo casi de nuestros días).
Es el tiempo de las novelas rosas, con Corín Tellado al frente (la autora española con más libros vendidos) y las novelas del Oeste, cuyo autor principal fue Marcial Lafuente Estefanía.
Y ese es el camino que utiliza Francisco González Ledesma para escribir y publicar, pasarse a los novelas del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Novelas del Oeste que luego alternará con otros géneros como el terror, novelas policíacas e incluso de ciencia ficción.
Todo cambia para Francisco González Ledesma cuando en 1.984 gana el Premio Planeta por Crónica sentimental en rojo, comienzo de la serie del inspector Menéndez.

Ha muerto el 2 de Marzo de 2015.





Un muerto en el barrio


ARGUMENTO


Este es el argumento facilitado por la editorial:

Venganza. Éste es el motor narrativo de esta apasionante novela situada en una Barcelona sin alma. Todo empieza en la década de los 70 cuando dos ladrones, Omedes y Erasmus, deciden atracar un banco. Un robo que se acaba convirtiendo en una peligrosa huida que acaba con la muerte inesperada de un rehén: un niño.

Décadas después, Omedes es la víctima de una meditada venganza. Todo parece indicar que David Miralles, el padre del niño muerto, es la mano ejecutora. A partir de entonces, Erasmus entrará en una espiral de violencia para proteger su vida e intentar acabar con su vengador antes de que él lo encuentre.


Un caso de consecuencias inesperadas que obligará al comisario Ricardo Méndez, un policía medio jubilado y de métodos muy singulares, a intervenir de manera decisiva.






UNA NOVELA DE BARRIO

Francisco González Ledesma con Una novela de barrio obtuvo el Premio Internacional de Novela Negra RBA 2014. Ya se que el que una novela obtenga un premio no significa nada, porque en muchos casos no deja de ser un sistema de autopromoción de las propias editoriales, pero en este caso, puedo decir que esta es una muy buena novela.

Por encima de todo un protagonista que además es el que da el título a la novela: El barrio. Pero ¿qué es un barrio?
Según la definición de la Real Academia Española es "cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos" Se trata pues de algo claramente urbano. Pero no es solo una cuestión física, sino que el barrio son las personas que viven en él, que son las que le dan un modo de ser y unas relaciones determinadas.
Y aquí es donde hay que decir que si en su día se cantaba que "el video mató a la estrella de la radio", las grandes superficies comerciales han matado los barrios.
Porque un barrio son sus personas, sus tiendas en las que las personas se conocen y se relacionan
Barcelona no es barrio, sino un extrarradio inmenso donde vive gente que, al parecer, no vive en ninguna parte. (Página 102)

Los barrios cambian y entierran su memoria. Ahora solo quedan cuatro viejos que lo han visto todo y solo aspiran a morir en su calle y cuatro nenas que no han visto nada y solo aspiran a huir de su calle. (Página 116)

En eso coincide con otra novela negra de David Torres (Niños de tiza), que nos habla de un barrio madrileño en el que solo quedaban viejos y niños, porque la juventud quedó arrasada por la droga. Pero del que no quedaba ya nada, ni su escuela ni sus tiendas.
Porque en las tiendas era donde coincidían los vecinos, donde intercambiaban las últimas novedades, los chismes más recientes. Y el tendero, que a todos conoce por su nombre, sirve de altavoz y correa de transmisión de todas las noticias del barrio.
Pero con las grandes superficies comerciales, las tiendas como si de un dominó se tratase, han ido cayendo y cerrando una detrás de otra.
Y si no son las grandes superficies, son las tiendas de los chinos, que a golpe de billete contante y sonante han comprado las tiendas de los cuatro valientes que aún resistían. Ya me contaréis que conversación te dan los chinos, a los que además solo entras en caso de olvido y extrema urgencia, aunque también hay gente enganchada a sus cachivaches de un euro o más.

Por no quedar, tampoco quedan esos cines de barrio donde íbamos toda la pandilla a pasar calientes las tardes de domingo en invierno.

Como buena novela negra, comienza con un muerto y un sospechoso de haberlo matado: David Miralles, un hombre que al poco de separarse de su mujer y quedarse al cargo de su hijo de tres años, lo perdió al morir de un disparo durante el atraco a un banco.
Como buena novela negra, hay una venganza, pues uno de los dos atracadores responsables de dicha muerte, es el muerto en cuestión.
Como buena novela negra, hay un inspector: El inspector Méndez. Todo un tipo este inspector, cercano ya al retiro, bien por la edad, porque una bala lo deje definitivamente fuera de combate, o bien porque alguno de los expedientes que tiene abierto le expulse de la policía.
Alguno ha definido este personaje como un Harry el Sucio, con un pistolón que si no acierta al que dispara, no deja en pié la pared que esté detrás.

Es posible que tenga razón, pero es un Harry el Sucio muy a la española, con una fijación por los bares. "Yo siempre hablo en los bares, y los bares me hablan a mi, de modo que descubro cosas (Página 26).

Bares en los que también come y sobre los que ironiza: Estoy inmunizado por todas las cocinas populares de Barcelona, que tanto han hecho por la concordia matrimonial. El marido come mal en un barrio y la mujer come mal en otro y así no se pelean" (Página 200)

Este inspector Méndez es un policía de barrio, pero no como esos policías de barrio que los ayuntamientos pasean por parejas por nuestras ciudades.
Méndez había aprendido el oficio en las esquinas, no en las academias. En las esquinas de los viejos tiempos o aprendías o te mataban. No era más que un hijo de los barrios bajos.(Página 126)

Un policía que trabaja para la ley, pero con pensamientos muy peculiares sobre la misma, como se refleja en este diálogo:
-Usted o cree en la ley, Méndez.
-Creo en las víctimas, pero da la casualidad de que la ley no habla de ellas. (Página 223)

Como buena novela negra no puede faltar un abogado, aunque en este caso se trate de Escolano, un abogado con muchos escrúpulos y pocos clientes.
A un abogado lo ensucian sus clientes estás sucio a los cinco minutos de escucharlo. El ya llevaba veinte. (Página 165)

Como buena novela negra hay una chica, aunque en este caso se trate de dos. Eva, la ayudante de Miralles y Mabel, una antigua prostituta enamorada de él.

Y por encima de todo ello un lenguaje y un tratamiento de la sociedad muy irónico, con una lengua auténticamente viperina que no deja pie con cabeza, cínico como el propio inspector Méndez. Repasa así toda la actualidad, de la que no se salvan los políticos:
Ellos están seguros de la verdad (…) Hay algunos que incluso están seguros de saber lo que es la libertad y lo que es la justicia. A la fuerza han de saberlo, porque esas palabras llenan sus discursos, Pero, ya ve, esos me dan menos miedo que los otros.,. Los otros son los que están seguros de saber lo que es la patria. (Página 137)

Un repaso a nuestras vidas y nuestra televisión:
Jamás ha habido tantos programas de recetas culinarias en la tele, y sin embargo, todo el mundo come fuera de casa, traga lo que le dan y nadie cocina. (Página 146)

Pensamientos cínicos pero en cierto modo cargados de verdad:
A los enfermos hay que mentirles, hay que mentir también a los enamorados, a los votantes, a todos los electores, a los que empiezan a moverse en la vida, a los que han dejado de moverse en ella. La mentira es el mayor invento social, porque de ella nace el consuelo y la esperanza. (Página 253)






IMPRESIÓN PERSONAL

Si te gusta la novela negra, no puedes perderte esta, pues el personaje principal, el inspector Méndez es todo un tipo. La descripción del ambiente, de ese barrio que está desapareciendo, de una sociedad cambiante, de una realidad que palpamos todos los días, con sus mentiras y sus injusticias, está muy bien conseguida.
No hace falta conocer Barcelona, donde se desarrolla la acción, para sentirte inmerso en esta muy buena novela que os recomiendo.





Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles.






VALORACIÓN: 9/10




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