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viernes, 17 de julio de 2015

UNA NOVELA DE BARRIO (FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA)

Una novela de barrio
(Francisco González Ledesma)





FICHA TÉCNICA

Título: Una novela de barrio
Autor: Francisco González Ledesma
Editorial: RBA, 2014
Encuadernación: Tapa dura
Páginas 304
PVP: 19,00 €






Editorial: RBA, 2018
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas 288
PVP: 9,95 €




FRANCISCO CONZÁLEZ LEDESMA


Francisco González Ledesma nació en un barrio barcelonés en 1.927, algo que tiene importancia en la serie del inspector Menéndez, donde nos presenta el lado más negro de Barcelona.
Más importancia tiene el haber nacido en una familia republicana que fue represaliada al acabar la guerra. Una educación que debió marcar el carácter de González Ledesma y que seguramente le tenía por esos antecedentes en el punto de mira de los censores.
Sea o no así, la realidad es que en 1948 ganó el Premio Internacional José Janés, pero su novela Sombras Viejas no llegó a publicarse al ser tachado su autor de pornógrafo y rojo.

Mucho se ha escrito y unas cuantas películas se han hecho sobre la "caza de brujas" de McCarthy en Estados Unidos en busca de actores, directores o escritores filocomunistas que pasaron a engrosar unas listas negras que les incapacitaban para trabajar, por lo menos con su auténtico nombre.
Poco se ha dicho en cambio de la situación española, con una censura tan férrea y absurda, que convirtió el panorama literario español en un desierto en el que nadie se atrevía a escribir para tener luego que mutilar su propia obra.


A pesar de ello, o tal vez gracias a ello, floreció una literatura diferente que triunfó entre el público español, falto de recursos y entretenimientos (la televisión es algo casi de nuestros días).
Es el tiempo de las novelas rosas, con Corín Tellado al frente (la autora española con más libros vendidos) y las novelas del Oeste, cuyo autor principal fue Marcial Lafuente Estefanía.
Y ese es el camino que utiliza Francisco González Ledesma para escribir y publicar, pasarse a los novelas del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Novelas del Oeste que luego alternará con otros géneros como el terror, novelas policíacas e incluso de ciencia ficción.
Todo cambia para Francisco González Ledesma cuando en 1.984 gana el Premio Planeta por Crónica sentimental en rojo, comienzo de la serie del inspector Menéndez.

Ha muerto el 2 de Marzo de 2015.





Un muerto en el barrio


ARGUMENTO


Este es el argumento facilitado por la editorial:

Venganza. Éste es el motor narrativo de esta apasionante novela situada en una Barcelona sin alma. Todo empieza en la década de los 70 cuando dos ladrones, Omedes y Erasmus, deciden atracar un banco. Un robo que se acaba convirtiendo en una peligrosa huida que acaba con la muerte inesperada de un rehén: un niño.

Décadas después, Omedes es la víctima de una meditada venganza. Todo parece indicar que David Miralles, el padre del niño muerto, es la mano ejecutora. A partir de entonces, Erasmus entrará en una espiral de violencia para proteger su vida e intentar acabar con su vengador antes de que él lo encuentre.


Un caso de consecuencias inesperadas que obligará al comisario Ricardo Méndez, un policía medio jubilado y de métodos muy singulares, a intervenir de manera decisiva.






UNA NOVELA DE BARRIO

Francisco González Ledesma con Una novela de barrio obtuvo el Premio Internacional de Novela Negra RBA 2014. Ya se que el que una novela obtenga un premio no significa nada, porque en muchos casos no deja de ser un sistema de autopromoción de las propias editoriales, pero en este caso, puedo decir que esta es una muy buena novela.

Por encima de todo un protagonista que además es el que da el título a la novela: El barrio. Pero ¿qué es un barrio?
Según la definición de la Real Academia Española es "cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos" Se trata pues de algo claramente urbano. Pero no es solo una cuestión física, sino que el barrio son las personas que viven en él, que son las que le dan un modo de ser y unas relaciones determinadas.
Y aquí es donde hay que decir que si en su día se cantaba que "el video mató a la estrella de la radio", las grandes superficies comerciales han matado los barrios.
Porque un barrio son sus personas, sus tiendas en las que las personas se conocen y se relacionan
Barcelona no es barrio, sino un extrarradio inmenso donde vive gente que, al parecer, no vive en ninguna parte. (Página 102)

Los barrios cambian y entierran su memoria. Ahora solo quedan cuatro viejos que lo han visto todo y solo aspiran a morir en su calle y cuatro nenas que no han visto nada y solo aspiran a huir de su calle. (Página 116)

En eso coincide con otra novela negra de David Torres (Niños de tiza), que nos habla de un barrio madrileño en el que solo quedaban viejos y niños, porque la juventud quedó arrasada por la droga. Pero del que no quedaba ya nada, ni su escuela ni sus tiendas.
Porque en las tiendas era donde coincidían los vecinos, donde intercambiaban las últimas novedades, los chismes más recientes. Y el tendero, que a todos conoce por su nombre, sirve de altavoz y correa de transmisión de todas las noticias del barrio.
Pero con las grandes superficies comerciales, las tiendas como si de un dominó se tratase, han ido cayendo y cerrando una detrás de otra.
Y si no son las grandes superficies, son las tiendas de los chinos, que a golpe de billete contante y sonante han comprado las tiendas de los cuatro valientes que aún resistían. Ya me contaréis que conversación te dan los chinos, a los que además solo entras en caso de olvido y extrema urgencia, aunque también hay gente enganchada a sus cachivaches de un euro o más.

Por no quedar, tampoco quedan esos cines de barrio donde íbamos toda la pandilla a pasar calientes las tardes de domingo en invierno.

Como buena novela negra, comienza con un muerto y un sospechoso de haberlo matado: David Miralles, un hombre que al poco de separarse de su mujer y quedarse al cargo de su hijo de tres años, lo perdió al morir de un disparo durante el atraco a un banco.
Como buena novela negra, hay una venganza, pues uno de los dos atracadores responsables de dicha muerte, es el muerto en cuestión.
Como buena novela negra, hay un inspector: El inspector Méndez. Todo un tipo este inspector, cercano ya al retiro, bien por la edad, porque una bala lo deje definitivamente fuera de combate, o bien porque alguno de los expedientes que tiene abierto le expulse de la policía.
Alguno ha definido este personaje como un Harry el Sucio, con un pistolón que si no acierta al que dispara, no deja en pié la pared que esté detrás.

Es posible que tenga razón, pero es un Harry el Sucio muy a la española, con una fijación por los bares. "Yo siempre hablo en los bares, y los bares me hablan a mi, de modo que descubro cosas (Página 26).

Bares en los que también come y sobre los que ironiza: Estoy inmunizado por todas las cocinas populares de Barcelona, que tanto han hecho por la concordia matrimonial. El marido come mal en un barrio y la mujer come mal en otro y así no se pelean" (Página 200)

Este inspector Méndez es un policía de barrio, pero no como esos policías de barrio que los ayuntamientos pasean por parejas por nuestras ciudades.
Méndez había aprendido el oficio en las esquinas, no en las academias. En las esquinas de los viejos tiempos o aprendías o te mataban. No era más que un hijo de los barrios bajos.(Página 126)

Un policía que trabaja para la ley, pero con pensamientos muy peculiares sobre la misma, como se refleja en este diálogo:
-Usted o cree en la ley, Méndez.
-Creo en las víctimas, pero da la casualidad de que la ley no habla de ellas. (Página 223)

Como buena novela negra no puede faltar un abogado, aunque en este caso se trate de Escolano, un abogado con muchos escrúpulos y pocos clientes.
A un abogado lo ensucian sus clientes estás sucio a los cinco minutos de escucharlo. El ya llevaba veinte. (Página 165)

Como buena novela negra hay una chica, aunque en este caso se trate de dos. Eva, la ayudante de Miralles y Mabel, una antigua prostituta enamorada de él.

Y por encima de todo ello un lenguaje y un tratamiento de la sociedad muy irónico, con una lengua auténticamente viperina que no deja pie con cabeza, cínico como el propio inspector Méndez. Repasa así toda la actualidad, de la que no se salvan los políticos:
Ellos están seguros de la verdad (…) Hay algunos que incluso están seguros de saber lo que es la libertad y lo que es la justicia. A la fuerza han de saberlo, porque esas palabras llenan sus discursos, Pero, ya ve, esos me dan menos miedo que los otros.,. Los otros son los que están seguros de saber lo que es la patria. (Página 137)

Un repaso a nuestras vidas y nuestra televisión:
Jamás ha habido tantos programas de recetas culinarias en la tele, y sin embargo, todo el mundo come fuera de casa, traga lo que le dan y nadie cocina. (Página 146)

Pensamientos cínicos pero en cierto modo cargados de verdad:
A los enfermos hay que mentirles, hay que mentir también a los enamorados, a los votantes, a todos los electores, a los que empiezan a moverse en la vida, a los que han dejado de moverse en ella. La mentira es el mayor invento social, porque de ella nace el consuelo y la esperanza. (Página 253)






IMPRESIÓN PERSONAL

Si te gusta la novela negra, no puedes perderte esta, pues el personaje principal, el inspector Méndez es todo un tipo. La descripción del ambiente, de ese barrio que está desapareciendo, de una sociedad cambiante, de una realidad que palpamos todos los días, con sus mentiras y sus injusticias, está muy bien conseguida.
No hace falta conocer Barcelona, donde se desarrolla la acción, para sentirte inmerso en esta muy buena novela que os recomiendo.





Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles.






VALORACIÓN: 9/10




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lunes, 2 de marzo de 2015

RECUÉRDAME AL MORIR (FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA)

Homenaje a las novelas de nuestra postguerra





FICHA TÉCNICA

Título: Recuérdame al morir
Autor: Francisco González Ledesma
Editorial: La Factoría de ideas
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 346
PVP: 19,95 €



Hay autores como es el caso de Francisco González Ledesma, a los que he llegado muy tarde. Tarde y mal, porque lo hice con Una novela de barrio, casi el final de la serie del inspector Menéndez, la que empezara con Crónica sentimental en rojo por la que obtuvo el Premio Planeta que le lanzó a la fama.
Me ha pasado con González Ledesma y su inspector Menéndez lo mismo que con Lorenzo Silva y su Guardia Civil Bevilacqua, que me ha dado pereza leer la serie entera para llegar a sus últimos libros.
En el caso de González Ledesma vi que había sacado un libro que no tenía nada que ver con el inspector Menéndez y lo pedí en la biblioteca para leerlo, porque me gusta el estilo seco, preciso y cargado de humor del autor.

Llegué a Recuérdame al morir, por error, porque no era éste el libro que yo buscaba. Ya que lo tenía, me lo llevé, y ahora vengo aquí con los resultados.






FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA

Es necesario para entender el por qué de esta novela, que en realidad no es tal sino una selección de cuatro pequeñas novelas del autor, escribir unas pocas palabras sobre Francisco González Ledesma.
Nació en un barrio barcelonés en 1.927, algo que en este caso no tiene importancia por estar ambientadas en el extranjero, pero si en la serie del inspector Menéndez, donde nos presenta el lado más negro de Barcelona.
Más importancia tiene el haber nacido en una familia republicana que fue represaliada al acabar la guerra. Una educación que debió marcar el carácter de González Ledesma y que seguramente le tenía por esos antecedentes en el punto de mira de los censores.
Sea o no así, la realidad es que en 1948 ganó el Premio Internacional José Janés, pero su novela Sombras Viejas no llegó a publicarse al ser tachado su autor de pornógrafo y rojo.

Mucho se ha escrito y unas cuantas películas se han hecho sobre la "caza de brujas" de McCarthy en Estados Unidos en busca de actores, directores o escritores filocomunistas que pasaron a engrosar unas listas negras que les incapacitaban para trabajar, por lo menos con su auténtico nombre.
Poco se ha dicho en cambio de la situación española, con una censura tan férrea y absurda, que convirtió el panorama literario español en un desierto en el que nadie se atrevía a escribir para tener luego que mutilar su propia obra.

A pesar de ello, o tal vez gracias a ello, floreció una literatura diferente que triunfó entre el público español, falto de recursos y entretenimientos (la televisión es algo casi de nuestros días).
Es el tiempo de las novelas rosas, con Corín Tellado al frente (la autora española con más libros vendidos) y las novelas del Oeste, cuyo autor principal fue Marcial Lafuente Estefanía.
Y ese es el camino que utiliza Francisco González Ledesma para escribir y publicar, pasarse a los novelas del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Novelas del Oeste que luego alternará con otros géneros como el terror, novelas policíacas e incluso de ciencia ficción.

Todo cambia para Francisco González Ledesma cuando en 1.984 gana el Premio Planeta por Crónica sentimental en rojo, comienzo de la serie del inspector Menéndez.

Ha muerto el 2 de Marzo de 2015.







RECUÉRDAME AL MORIR

Recuérdame al morir es un homenaje a aquella época, para lo que recupera cuatro de aquellas novelas, siendo la que da título al libro la primera de ellas.
Ninguna de ellas es una novelas del Oeste y todas comparten un clima de misterio e intriga, además del peculiar sentido del humor del autor.
También comparten una extensión semejante, en torno a las noventa páginas (en formato de libro normal), el tamaño ideal para aquellas ediciones de bolsillo, de auténtico bolsillo, no como alguna de las actuales que se llama así por ser más pequeño que el libro de tapa dura, pero que por peso y tamaño, en realidad no entran en ningún bolsillo.

1.- Recuérdame al morir

Comienza el libro con esta historia que le da título. Auténtica serie negra con un detalle muy particular de autohomenaje, pues el protagonista se llama Silver Kane (el seudónimo de Francisco González Ledesma), y al igual que éste, es "un escritor de novelas especializado en temas del Oeste".

Un escritor permanentemente sin un duro, cargado de deudas, retrasado en la entrega de sus novelas y a la caza de ideas para escribir algo original. No sabe que la vida le va a regalar una novela que puede llevar a la muerte. Todo a partir de salvar a una mujer cuando intentaba suicidar aterrorizada por su hermana, que tras quedar ciega en un accidente comienza a ver los cadáveres de gente que ha sido asesinada.

Valoración: 8/10



2.- Yo, el asesino
Narrado en primera persona, participamos en las aventuras de un asesino profesional, en sus asesinatos perpetrados con suma habilidad y sangre fría.
Muy interesante novela mezcla de thriller e intriga, con un sorprendente final.

Valoración: 9/10



3.- Millones de lucecitas

Creer en las estrellas y las adivinaciones es muy peligroso, pues puede permitirte ver que tu marido es un hombre lobo y has de elegir entre abandonarlo para salvar tu vida, o dejar que prevalezca el amor aunque eso suponga una muerte casi segura.
Novela mezcla de géneros: terror, intriga y policíaca. Baja mi valoración porque las historias de terror y hombres lobo no son lo mío.

Valoración: 6/10



4.- El asesino de las doce en punto.

Para introducirse en el mundo del hampa y el tráfico de drogas, un policía desciende al horror y el infierno de las drogas, convirtiéndose en un drogodependiente al borde de la locura, lo que le lleva a una clínica de desintoxicación donde comienza a escuchar una voz que le habla del reino de los muertos. ¿Es tarde para evitar lo locura?
Una mezcla de intriga y terror psicológico que cautiva desde la primera página.

Valoración: 7/10








IMPRESIÓN PERSONAL

No se trata de un libro de relatos, puesto que más de noventa páginas no es un relato sino en realidad una pequeña novela. Puede quedarse por tanto largo para los que gustan de relatos y corto para los que quieren novela.
No obstante, yo he de decir que los he disfrutado, aunque como habéis podido comprobar por la valoración, no todos por igual. Lógico, pues a pesar del estilo común, hay temáticas como la de la tercera novela que no me atraen tanto.
Todos tienen en común lo ágil que es la narración, con un estilo narrativo muy fluido, tanto en los diálogos como en las situaciones. Estilo directo, de frases cortas, sin rollos, directo al grano y con un gran sentido del humor, un humor muy socarrón.
Algo que me ha llamado la atención es el principio de los relatos, con una frase que capta inmediatamente tu atención. Y si no es justo al principio, es entre sus primeras páginas:

"Los muertos no vuelven nunca, y menos a pagar" (de Recuérdame al morir)


"No me iba a ser fácil matar a Luke Shelby" (comienzo de Yo, el asesino)

"Las cosas naturales están llenas de horror" (de Millones de lucecitas refiriéndose al matrimonio)

"Anoche soñé que entraba en el reino de los muertos" (comienzo de "El asesino de las doce en punto")

Constituyen pues estas cuatro novelas un conjunto entretenido, muy entretenido, me atrevería a asegurar, por más que no sean grandes novelas ni estén entre lo mejor de su autor, pero son fiel testimonio de una época en que la lectura era lo que en el fondo siempre ha debido de ser: puro entretenimiento, válvula de escape a una realidad para nada agradable, muy al contrario, un ambiente gris (no solo por la policía de ese color), opresivo, depresivo y sin perspectivas de futuro. Algo que quizás no esté muy lejos de lo que mucha gente siente hoy día, por lo que no está de más evadirse con estas novelas.

Un punto negativo, no achacable al autor ni al texto si tengo que reseñar: Las numerosísimas erratas que contiene.




Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles


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