La piel de una gota
César Pérez Gellida
Título: La
piel de una gota Autor: César
Pérez Gellida
Editorial: Destino, 2026
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 544
Esto es lo que la editorial nos cuenta
del autor:
César Pérez Gellida (Valladolid, 1974) es escritor, uno de
los mayores referentes de la novela negra, con más de 500.000 lectores, y
dirige junto con Dolores Redondo el festival literario Blacklladolid. Ha
publicado dieciséis novelas, entre las que destacan libros de gran éxito como
sus recientes Bajo tierra seca, que le valió el Premio Nadal 2024, y Nada
bueno germina (Destino, 2025)
—con el que cerró esta bilogía—. También es autor de las trilogías «Versos,
canciones y trocitos de carne» (Memento mori, Dies irae, Consummatum est), de la que en 2023 se estrenó la
adaptación para serie de televisión de Memento mori, y «Refranes, canciones y
rastros de sangre» (Sarna con gusto, Cuchillo de palo, A grandes males). En ellas dio vida al personaje de
Ramiro Sancho, que ahora regresa en su nueva novela La
piel de una gota (Destino, 2026).
En este blog puedes encontrar reseñadas
las siguientes novelas del autor:
ARGUMENTO de
LA PIEL DE UNA GOTA
Sara Robles está embarazadísima de gemelas,
va a dejar a su marido Ramiro Sancho en su puesto, como jefe del Grupo de
Homicidios mientras dure su baja.
Tal vez si supiera lo que está por
venir, hubiera preferido que no fuese así, porque en Valladolid comienza a
actuar alguien que va realizando atentados en algunos de los lugares más
emblemáticos de la ciudad.
LA PIEL DE
UNA GOTA
Vuelve Ramiro Sancho. ¿Necesita
presentación? Para aquellos que no lo conozcáis os puedo asegurar que podéis
leer esta novela sin haber leído ninguna de la serie (dos trilogías) o las dos
novelas anteriores en las que, aunque no sea el protagonista también aparece.
Podría de todos modos resumir el
personaje con algo que de él dice uno de sus compañeros:
«Ese pelirrojo es terco como una mula. Y
duro de cojones».
Como diría Ramiro Sancho, «hay que
joderse».
La novela va narrándonos los sucesos que
van sucediendo en Valladolid desde el punto de vista de diferentes personajes,
no solo Ramiro Sancho o su mujer Sara, sino de otros que participan en la
misma. Pero por otra parte, nos narra en primera persona la vida del autor de
los atentados, un exmilitar especialista en desactivar artefactos explosivos, conocido
por sus compañeros como El Tempano por la tranquilidad con la que afronta esas
peligrosas situaciones.
«El Témpano no quiere una victoria
pequeña. Necesita imponerse a lo grande. Sin embargo, en el fondo le ha
encantado comprobar que no se equivocaba en cuanto al nivel de compromiso que
iba a adquirir su enemigo». (Página 115)
En realidad está novela no va de saber
quién, sino más bien el por qué, de ahí la importancia de esa narración del autor
de los hechos y que sepamos desde casi el principio quién es. Los
investigadores, aparte de intentan identificar quién es, mantienen la misma
pregunta, intentando conocer el perfil del autor. ¿Es un perturbado?
«Todo lo contrario. Es de alguien que en
su cabeza tiene un motivo para provocar daño y que es muy probable que tenga un
plan». (Página 117)
De hecho, el lector va por delante de
los investigadores, no solo por saber quién es, sino también porque cada vez
tenemos más claro el por qué.
«El inspector Sancho sale de la brigada
con la sensación de estar jugando un apartida de ajedrez contra un rival muy
superior y con reglas que no termina de entender». (Página 157)
No hace falta ser muy listos, y los
encargados delo caso tontos no son, para darse cuenta de que el objetivo es
crear el caos y el pánico en la ciudad de Valladolid.
«Ha constatado que, para ser un sábado
por la tarde, había mucha menos gente de lo habitual por la calle. Y eso solo
puede significar una cosa: el pánico ha empezado a hacer mella en los
vallisoletanos». (Página 165)
Vamos, que hay algo personal del autor
contra la ciudad:
«Yo diría que lo que quiere es castigar
a Valladolid, y vaya si lo está consiguiendo». (Página 159)
Gellida recurre a una fábula vinculada a
la mitología lugbara en la que una
gota de divinidad se transforma en piel. Esa transformación representa algo que
es, al mismo tiempo, una virtud y una maldición.
«Tú eres cazador, hijo, y tu condena es
creer que la piel de una gota te hace
invulnerable». (Página 251)
OPINIÓN
PERSONAL
Como siempre, muchas expectativas tenía
con la novela de César Pérez Gellida y, para no variar, no me ha
defraudado. Tiene la habilidad el autor de conseguir que una novela negra tenga
el ritmo de un thriller. Por mucho que sepamos quién es el autor e incluso
vayamos conociendo el por qué lo hace, lo que no sabemos hasta el mismísimo
final, es cuál es la traca final que tiene preparado el autor de las
explosiones, pero según avanza la novela, cada vez nos tememos lo peor.
Una novela interesante para aquellos que
no conocéis el universo de Ramiro Sancho para conocerlo sin haber leído las
novelas anteriores. De hecho, La piel de una gota es en cierta manera es la continuación
de Nos crecen
los enanos.
No tanto por la acción principal, sino por otra que involucra tanto a Ramiro
Sancho como a Sara Robles y de la que ahora están siendo investigados y
acusados. Pero esa es una subtrama de la novela que, aunque no hayas leído la
novela anterior, no va a influirte a la hora de enterarte de esta novela.
Lo dicho, una novela que si eres
gellidista no puedes perderte, y si no, es una buena manera de comenzar a
introducirte en ese mundo de Ramiro Sancho.
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