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viernes, 5 de febrero de 2016

ENCUENTRO LITERARIO CON ÁLVARO ARBINA (LA MUJER DEL RELOJ)



El pasado miércoles 3 de febrero y organizado por Ediciones B, tuvo lugar una tertulia literaria, la primera de la que esperan sea una larga serie de ellas. Por ello el lugar elegido fue el Café Gijón, un lugar con amplia tradición de tertulias literarias y en cuyas sillas se han sentado numerosos y famosos escritores.
La idea es muy buena. El lugar no tanto, porque  aunque sea muy bonito, con un grupo de catorce personas, la acústica no era tan buena  como para que pudiéramos entendernos bien.
                                       
Los asistentes con ´Álvaro Arbina y Lucía Luengo
El fondo de esta primera reunión era charlar con Álvaro Arbina, autor de La mujer del reloj y con Lucía Luengo su editora, que era la encargada de llevar la dirección del encuentro, que comenzó por su presentación del autor, un jovencísimo talento (demasiadas veces son las que se nos habla de un joven autor que anda rondando los cuarenta años) que no llega a los veinticinco años y que un día con toda su ilusión mando su escrito como tantos otros lo hacen a una editorial y que tuvo la fortuna de caer en buenas manos y estar ahora publicado. Para Lucía Luengo, Álvaro Urbina es el descubrimiento del año.
Para los que hemos leído, probablemente también lo sea y más después de conocer al autor que a mí personalmente me dejó impresionado, una impresión compartida con algunos de los compañeros de tertulia con los que pude hablar.

Álvaro Arbina y Lucía Luengo
La mujer del reloj es una novela que como decía Lucía Luengo, reunía muchas cosas, pues es una novela de iniciación, un thriller, una novela de misterio y una novela histórica que nos lleva durante la guerra de Independencia española a un viaje a través de la península, desde Vitoria, pasando por Madrid hasta Cádiz con sus Cortes Constituyentes o la isla de la Cabrera.

El autor nos comentó que lleva escribiendo desde la adolescencia y que fue en una conversación en la que decidió rescatar uno de esos personajes que tenía escritor para hacer con él una novela.
Aunque empezó sin grandes pretensiones, se fue sumergiendo en la historia hasta quedar atrapado en ella como espera que le pase a sus lectores.
Comenzó a escribirla cuando cursaba quinto de Arquitectura (los dibujos que aparecen en la novela son obra suya). Durante todo el día estudiaba, antes de cenar iba a correr para liberar energía y tras la cenase encerraba en su habitación para escribir la novela.

En cuanto a su formación como escritor, Álvaro Arbina es autodidacta. Al escribir, comenzó a leer mirando los libros de otra manera, buscando su estructura interna, esa que permite mantener la tensión, crear personajes, hacerlos avanzar… La escritura para él no es tan diferente a la arquitectura, no solo porque ambas sean un arte, sino porque se trata de lo mismo, de buscar la estructura para poder construir el edificio, que sea bello y que no se derrumbe, o en el caso de una novela, para que la historia no chirrie.
Hay otra similitud entre arquitectura y 3scritura y es que es un trabajo creativo que te acompaña en todas tus situaciones, en la que no puedes parar de pensar e imaginar cómo seguir adelante.

¿Por qué eligió el siglo XIX? Porque por una parte es una época no tan distanciada de nosotros como para que sus elementos sean demasiados diferentes a los actuales, pero por otra parte lo suficientemente distante como para que merezca la pena tratarlo, máxime cuando la Guerra de la Independencia el parece un periodo muy relevante de nuestra historia a pesar de lo cual, ha sido poco tratado en nuestra literatura.

En cuanto a la documentación necesaria para escribir esta novela, reconoce que leyó bastantes documentos, pero siempre intentando no irse por las ramas, algo a lo que está acostumbrado gracias a su carrera, en la que cada dos o tres semanas hay que empezar y terminar un proyecto nuevo, lo cual impide irse por las ramas. Hay que ir a lo concreto, a lo que en su caso pensaba que podía serle útil para la novela.
E importante era recrear el ambiente de un lugar como Vitoria, una comarca en la que podían vivir unos seis mil habitantes cuando ocurrieron los hechos que nos narra y que, de repente, se encontraron con ocho mil soldados acantonados allí y a los que había que proveer de todo.
Nos habló también del episodio de la isla de la Cabrera, que le llamó la atención desde que lo encontró, aquella isla utilizada como prisión de los soldados franceses capturados (en principio los de la batalla de Bailén). Entraron once mil prisioneros de los que al final solo sobrevivieron tres mil.
También nos habló de Cádiz, de la Constitución que allí se creó y de la que el estudió las actas de lo que estuvieron hablando en la misma durante el periodo que los protagonistas allí pasaron.

Para él su mayor reto y dificultad fue el cómo hilar la multitud de géneros que podemos encontrar en la novela: histórica, thriller, misterio, de iniciación, en cómo conseguir que una novela histórica en la que hay que ir describiendo la época y el ambiente en que se movían los protagonistas, dicha descripción no haga perder el ritmo de la novela. Un ritmo (agrego yo) que es trepidante, que no pierde fuerza durante toda la novela.



Quiero comentaros ahora mi impresión personal sobre el autor, porque he de reconocer que me dejó fuertemente impresionado. No es para menos, porque con los pocos años que tiene, es toda una locura embarcarse en una novela de casi setecientas páginas que requiere una profunda documentación. Cmo nos dijo, en el fondo era un iluso cuando comenzó a escribir esta novela, sin saber dónde se estaba metiendo.
Pero no sólo con ilusión se escribe. Requiere una tenacidad a prueba de bombas (escribir al mismo tiempo que se estudia no es tarea sencilla). Requiere una capacidad de síntesis y un cerebro poco común, para poder plasmar toda esa información y transmitirla al lector cargada de entusiasmo y de sentimientos que hacen que el lector tenga que engancharse irremediablemente a la novela.
Y por si fuera poco, hacerlo en un plazo de solo dos años sin dedicación exclusiva… una obra titánica.

Por eso te recomiendo que pongas La mujer del reloj entre tus novelas favoritas y la leas cuanto antes. No te arrepentirás.



Si quieres leer más sobre la novela pincha AQUÍ para ver mi reseña.








FICHA TÉCNICA

Título: La mujer del reloj
Autor: Álvaro Arbina
Editorial: Ediciones B, 2016
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 696
PVP: 19,50 €








miércoles, 27 de enero de 2016

LA MUJER DEL RELOJ (ÁLVARO ARBINA)

La mujer del reloj

Álvaro Arbina



FICHA TÉCNICA

Título: La mujer del reloj
Autor: Álvaro Arbina
Editorial: Ediciones B, 2016
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 696
PVP: 19,50 €
Ebook: 8,49 €









Editorial: B de Bolsillo, 2019
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 696
PVP: 14,95  €







ÁLVARO ARBINA


Nada dice del autor el libro que tengo en mi poder (se trata de una edición no venal). Pero tampoco cuenta mucho de él en la página de Ediciones B:
Álvaro Arbina es un arquitecto nacido en Vitoria-Gasteiz, Álava. Actualmente colabora con una empresa de arquitectura y diseño. La mujer del reloj es su primera novela.

Un detalle relevante de él nos dice su cuenta de twitter:
Arquitecto y escritor nacido el 4 de agosto de 1990.


Sorprendente, y más después de haber leído el libro, la edad de este joven autor. Joven de verdad, porque muchas veces se habla de “jóvenes” autores que rozan ya los cuarenta. No es el caso de Álvaro, que publica su primera novela con veinticinco años.





Amor en tiempos convulsos


ARGUMENTO

«Entonces de detuvo e iluminó la tumba de sus padres. Las cruces ya estaban grabadas. Allí leyó:

ISABEL DE ALDECOA 1771-1797
FRANZ GIESLER 1769-1808

Deslizó la mano por la cruz y sintió en sus yemas la madera rasgada, ennegrecida por el tiempo
-Descubriré la verdad. –Su voz sonó firme y sus palabras retumbaron en la oscuridad-. Descubriré la verdad sobre tu muerte y haré justicia. Lo juro.» (Página 69)

Julián se ha criado sólo con su padre desde la temprana muerte de su madre. Ahora, al regreso de un viaje, su padre ha sido asesinado. Todo parece indicar que no ha sido un asalto por bandidos, algo demasiado frecuente en una España convulsa en la que acaban de entrar las tropas francesas.

«¿En qué andaba metido su padre antes de morir? ¿Qué oscura trama se cernía tras su muerte? ¿Qué quería de él?» (Página 176)


Averiguar la respuesta a estas preguntas llevará a Julián a verse envuelto en peligrosas aventuras.






LA MUJER DEL RELOJ


Da gusto encontrarse con una novela que vuelva a recuperar la épica de las grandes novelas, que me transporte a tiempos pasados, donde la aventura sea una de sus razones principales, que me recuerde a aquellas novelas que leía en mi juventud y de las que no podía desengancharme. Ese es el caso de la mujer del reloj.
Una novela que lo primero que ha traído a mi memoria han sido los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós que me leí de una sentada hace ya muchos años. La diferencia es que en lugar de empezar por Trafalgar, lo hace por la punta contraria, concretamente en Vitoria. En cierto modo, La mujer del reloj es una descentralización de la Guerra de Independencia, en la que el foco principal de la misma no está en Madrid.

Pero no es la única novela que me ha venido a la mente, porque también lo ha hecho Un día de cólera de Arturo Pérez-Reverte, una novela que en su día (ese no tan lejano) me impactó por el planteamiento político que hacía de la Guerra de Independencia, con un pueblo que luchó por la vuelta de su rey Fernando “el deseado”, cuya vuelta no significó una España mejor ni más libre como pudieron pensar aquellos que firmaron esperanzados la nueva Constitución de Cádiz, sino una vuelta de tuerca más al absolutismo.

Una situación que comenzó con un tratado por el que se permitía el paso de las tropas francesas por España para atacar suelo portugués.
«-Maldigo el momento en que nuestros reyes firmaron el dichoso tratado ese. Maldigo el momento en que se decidió que debíamos mantener a esos gabachos mientras estuvieran en nuestro suelo.
-Podemos maldecir todo lo que queramos, los que han decidido eso lo han hecho porque ellos no pagarán nada. Siempre seremos nosotros los que paguemos.» (Página 67)

Pero lo que era un paso se trataba en realidad de una conquista pura y dura. Una conquista que era defendida por algunos, bien por intereses (prosperar al lado del vencedor) o bien por convencimiento, por lo que Francia aparentaba representar de libertad y desarrollo.
«-Nada de guerras largas. Esto debería terminar cuanto antes. Deberíamos dejar que los franceses gobernaran y olvidarnos de experimentos constitucionales; ellos representan la reforma ilustrada, la modernidad de la revolución, precisamente lo que este caduco país necesitaba.» (Página 242)

El problema es que junto al paquete de la supuesta modernización de España, venía un imperialismo encarnado en la figura de Napoleón, que intentó imponer sus pensamientos y su dominio a costa precisamente del pueblo al que se supone venía a defender.
«Ellos hablan de unas cosas, sí, avances buenos para una nación como la nuestra, atrasada, arraigadas en tiempos pasados que no favorecen al pueblo y a la libertad. En la teoría, y en la práctica tal vez. Pero llevamos meses de ocupación y lo que yo veo en la calle son armas y un ejército extranjero opresor que maltrata al pueblo.» (Página 243)

Nos ofrece La mujer del reloj una visión de la Guerra de Independencia que en buena medida se aleja del romanticismo de la lucha de un pueblo luchando por su libertad, para acercarse mucho más a esa imagen tenebrista de los Caprichos de Goya, en la que la crueldad fue dominio común de ambos bandos.
«La guerra era un infierno sucio y cruel que manchaba las limpias mentes de todo individuo con el rojo de la sangre.» (Página 449)

Crueldad frente a la ilusión de muchos que creían defender realmente un nuevo tiempo para España, un tiempo que creían vendría dado por aquella nueva constitución que se estaba fraguando en Cádiz. Puro espejismo como quedó demostrado cuando Fernando regresó a España.
«Mientras se adentraba en las calles de Cádiz, Julián pensó que el mundo tendría menos sentido si no fuera por personas como Fernando, individuos fieles y honrados, con  principios. Aunque estos últimos residieran en un espejismo.» (Página 312)


La acción transcurre en tres localizaciones: Vitoria, lugar clave para la Guerra de Independencia por asegurar el contacto con Francia; Cádiz, último bastión de la resistencia española (imposible no recordar aquí El asedio de Arturo Pérez-Reverte con sus bombardeos sobre la ciudad) donde se redactaba la nueva Constitución española; la isla de la Cabrera, lugar de encierro de las tropas francesas prisioneras.


Junto a la historia política y guerrera, tiene lugar también una trama amorosa: la historia de amor de unos jóvenes que se ve truncada por la guerra y las circunstancias familiares, la historia de Julián y Clara. Clara es esa mujer del reloj a la que hace alusión el título de la novela:
«Clara empezó a llorar de terror. Entonces se percató de que aún conservaba el reloj, lo tenía bajo sus pies, sobre la alfombra. Lo recogió y lo escondió entre las ropas de uno de los cajones de su vestidor.» (Página 373)







IMPRESIÓN PERSONAL

Ha sido todo un placer encontrarme con una novela como La mujer del reloj que me transporta al placer de la lectura por la lectura, que entronca con mis lecturas no solo de juventud, sino con otras actuales.
Lo tiene todo para complacerme como lector:
Una buena trama histórica con su toque de novela de capa y espada pero que no renuncia a profundizar en los por qués de una guerra y las consecuencias que de ella se derivaron para España y el pueblo español. Consigue explicar de un modo muy claro y pedagógico en qué consistió y como tuvo lugar la Guerra de Independencia, por lo que también es muy recomendable a un público juvenil que seguro disfrutará también con esta novela.
Una intriga bien mantenida, casi de novela negra, con la busca del protagonista del asesino de su padre.
Una historia de amor que contribuye a mantener el interés del lector por el desarrollo de la novela.
Un ritmo bien mantenido durante toda la novela (a pesar de un pequeño bache al comienzo del traslado del protagonista a Cádiz), con momentos espectaculares y de gran tensión.
Unos personajes bien construidos. Tiene además ese interés de los personajes tomados desde que son poco más que unos adolescentes y a los que iremos viendo crecer física y mentalmente a lo largo de la novela.

Con todo, lo que más me ha sorprendido ha sido la juventud de su autor. Porque si es capaz de escribir una novela como La mujer de el reloj a su edad, su futuro es de lo más prometedor, sobre todo si tenemos en cuenta que no es una historia de experiencias personales la que nos ha narrado, esa que da para una primera novela pero tras la cual queda agotado todo lo que el escritor quería contarnos.




Gracias a Ediciones B, que me ha proporcionado un ejemplar de La mujer del reloj para su lectura y reseña.





VALORACIÓN: 9/10


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