domingo, 1 de febrero de 2026

LAS BUENAS INTENCIONES (VÍCTOR DEL ÁRBOL)

 
Las buenas intenciones
Víctor del Árbol
 
 
 
Título: Las buenas intenciones
Autor: Víctor del Árbol
Editorial: Destino, 2026
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 400
 
 

VÍCTOR DEL ÁRBOL
 
Esto es lo que la editorial nos cuenta del autor:
 
Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) es escritor. Suyas son las novelas El peso de los muertos (Premio Tiflos de Novela 2006), La tristeza del samurái (Prix Le Point du polar européen 2012), Respirar por la herida (finalista en el Festival de Beaune 2014 a la mejor novela extranjera), Un millón de gotas (ganadora en 2015 del Grand Prix de Littérature Policière y uno de los libros más destacados de 2021 en Estados Unidos según Publishers Weekly), La víspera de casi todo (Premio Nadal de Novela 2016), Por encima de la lluvia (2017), Antes de los años terribles (2019) y El hijo del padre (2021). Nadie en esta tierra (2023) y El tiempo de las fieras (2024) integran, junto con la nueva entrega Las buenas intenciones (2026), la «Trilogía del sicario sin nombre». Sus libros se han traducido a numerosos idiomas y gozan de un éxito extraordinario en Francia, donde en 2018 fue nombrado caballero de la Orden de las Artes y las Letras.
 
En este blog puedes encontrar reseñadas las siguientes novelas del autor:

 
 
 
 
ARGUMENTO de LAS BUENAS INTENCIONES
 
El sicario sin nombre parece haber encontrado algo parecido a la paz y está pensando en retirarse. Pero para eso tiene que realizar un último trabajo: dar muerte a tres personas, las que figuran en una lista que le han dado.
Todo mientras persigue una libreta que la periodista Clara Fité le ha robado y cuyo contenido es pura dinamita para todo el que se encuentre próximo a ella.
 
 
 
 
LAS BUENAS INTENCIONES
 
Las buenas intenciones es la tercera entrega de la serie de El asesino sin nombre, formada por los siguientes libros:
-Nadie en esta tierra.
-El tiempo de las fieras.
-Las buenas intenciones.

Trilogía del sicario sin nombre


Se ha empeñado Víctor del Árbol en que en esta ¿trilogía? haya ido metiendo la pata desde el primer libro, del que hablé convencido de que se trataba de una novela independiente, con aquel epílogo en el que hablaba del futuro de los personajes para que el lector no tuviera que hacer elucubraciones sobre los mismos.
Pero llegó El tiempo de las fieras y, cuando llevaba algunas páginas, me di cuenta de que era la continuación de Nadie en esta tierra. Eso si, aquí tomaban el protagonismo los personajes secundarios de la anterior, pasando Julián Leal, el protagonista de la anterior, a un papel secundario. Eso sí, seguía empeñado en que con esta novela quedaba todo rematado.
Decía en mi reseña:
«…si bien hay que dejar claro que no se trata de una serie, sino de una bilogía, porque con esta novela queda totalmente cerrada la historia».
Pero ahora resulta que no, que tenemos tercera parte, en la que además se da nombre a la trilogía: La trilogía del sicario sin nombre.
«Nunca le había dicho a nadie su verdadero nombre». (Página 357)

Es cierto que la primera novela arrancaba con este personaje y que en la segunda novela se desvelaban las claves de sus orígenes. Pero es en esta en la que toma aún más protagonismo, dentro de que nos enfrentamos a una novela coral, con múltiples frentes y personajes, aunque en cierto modo, la novela gira en torno a él y sus contradicciones.
«Empuñé por primera vez un revolver a los trece años y me puse al servicio del Oso Dávila. Yo no era ese hombre al que se puede enamorar y crea vínculos duraderos, pero al mismo tiempo que lo rechazaba, quería serlo. Esa descompensación me irritaba, me contradecía y me debilitaba». (Página 347)
 
Unas contradicciones que le llevan a vivir con Clara Fité, la periodista, por más que ésta no entienda cómo puede estrar con él. Hasta que un día no lo soporta más y se marcha robándole un cuaderno que desencadenará un infierno.
«¿Quién eres tú al que no conozco? ¿Qué monstruo vive detrás de esos ojos tuyos, escondido entre tus gestos de ternura, debajo de la sábana de tu risa?» (Página 203)
 
Un infierno que amenaza con llevarse por delante al propio sicario, dejando al lector la duda permanente de si logará o no salir de la situación en la que se ha metido, o será la primera en la que no lo consiga.
«Ese tipo tenía mil formas de sobrevivir, llevaba haciéndolo desde los trece años; matar y no dejarse matar era su talento». (Página 241)

Julián Leal ya no está, pero pese a ello, su sombra se extiende a lo largo de toda la novela. De un modo o de otro, no deja de estar presente en el recuerdo de todos los que junto a él estuvieron.
«El enemigo al que Julián Leal había llegado a reconocer como a un igual, lo más cerca que podía estarse de la amistad». (Página 78)

La que incrementa su protagonismo es Clara Fité, la periodista que tan mal lo pasó en la entrega anterior, y cuyo irreflexivo robo va a poner en peligro no solo a ella misma, sino a todos los amigos de Julián Leal. Al margen de los problemas que ella misma se busca al investigar el asesinato de unos niños por más que se considere un caso cerrado desde hace ya veinte años. Pero es que ella es como es:
«No le interesaban el prestigio, el nombre o la fama. Le interesaba la verdad, aunque esa verdad tuviera aristas y grietas peligrosas».(Página 35)
 
 
Dice un refrán: El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Y son esas buenas intenciones las que mueven a muchos de los personajes de esta novela, lo que les lleva a convertir su vida y la de aquellos que quieren, en un auténtico infierno.
 
 
 
 
OPINIÓN PERSONAL
 
Queda claro, de ahí mi interrogante al hablar de trilogía, que no sé si esta novela es o no el cierre de una trilogía o si va a tener continuidad. Ni lo sé, ni realmente me importa. Porque lo que me importa es disfrutar de otra novela de Víctor del Árbol.
Me da un poco igual la trama, o que sea más o menos negra, con tal de que sea suya, de que sean personajes creados por él. Personajes que no son sin blancos ni negros, ni buenos ni malos. Como la vida misma.
Porque el personaje “bueno” como es Julián Leal, tiene en su debe la muerte de un hombre, no voy a decir inocente, pero en un acto en el que se excedió. Y El “malo”, ese sicario que mata sin hacerse preguntas, también tiene su lado bueno, su lado de lealtad.
 
No es Las buenas intenciones la mejor novela de Víctor del Árbol, pero si es una novela con la que he disfrutado mucho. Una novela con varios niveles de lectura, desde uno más superficial de persecuciones, de criptomonedas, de turbios asesinatos, de extrañas relaciones familiares, de turbios asuntos financieros en la iglesia. Hasta otro más profundo con unos personajes en busca de la verdad o puede que hasta del amor.
 
No defraudará a los seguidores de Víctor del Árbol. A mí por lo menos, no lo ha hecho.


En este enlace podéis ver la vídeo reseña de Las buenas intenciones en mi canal
 
 
 
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