viernes, 6 de noviembre de 2020

A PRUEBA DE FUEGO (JAVIER MORO)

 

A prueba de fuego
Javier Moro
 
 
Título: A prueba de fuego
Autor: Javier Moro
Editorial: Espasa, 2020
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 406
PVP: 19,90 €
EBook:  9,49 €
 
JAVIER MORO
 
Esto es lo que la editorial nos cuenta del autor:
 
Javier Moro es uno de los autores más querido por los lectores y valorado por la crítica del panorama literario en español. Periodista y escritor, también ha trabajado en el mundo del cine como guionista y productor; en esta faceta, vivió cinco años en Hollywood. Entre sus libros, destacan Senderos de libertad (1992), El pie de Jaipur (1995), Las montañas de Buda (1997), Era medianoche en Bhopal (2001), en colaboración con Dominique Lapierre, Pasión india (2005), El sari rojo (2008), El imperio eres tú (Premio Planeta 2011) y A flor de piel (2015).

 

 

 

ARGUMENTO de A PRUEBA DE FUEGO

Esta es la historia de Rafael Guastavino contada a través de su hijos. Un hombre que en 1881 se marchó a Estados Unidos sin saber una palabra de inglés junto a su familia, intentando conseguir allí el mismo éxito que había tenido en Barcelona como arquitecto.
Allí junto a su hijo terminó levantando algunos de los edificios más bellos de Norteamérica, caracterizados por unas cubiertas especiales que los convertían en edificios a prueba de fuego, uno de los mayores problemas que tenían los edificios construidos en aquella época.
 

 

 

A PRUEBA DE FUEGO

A prueba de fuego es una novela histórica, una biografía novelizada de uno de los grandes arquitectos mundiales. O debería hablar en plural, porque en realidad, narrada por su hijo, es la historia de Rafael Guastavino, padre e hijo y su papel en la arquitectura.
Es posible que de entrada no te llame la atención esta novela, bien porque no te gusten las biografías, no te vaya el tema arquitectónico o ambas cosas. He de confesar que a mí tampoco me atraen. Pero es tal la fuerza del personaje central y su personalidad, que sin duda quedarás subyugado.
Por muy español que sea, muy bien podría ser considerado el típico triunfador cumpliendo el estereotipo de hombre hecho a sí mismo a partir de una infancia nada fácil en España.
Pero lo cierto es que va mucho más allá, porque es difícil encontrar la historia de un hombre tan aficionado a complicarse la vida con las mujeres, a las que tiene que tener de dos en dos.
Sí, esa es la realidad de su vida. Su temor a quedarse solo le lleva a estar siempre con dos mujeres. Algo que va mucho más allá de lo normal, porque no se trata de que una sea la legítima y la otra la amante, sino que con ambas forma una familia. Hasta que una de las dos se entera y estalla nuevamente su vida.
 
A medida que avance la novela, el otro tema de la misma serán las relaciones padre e hijo, que es el que nos narra la historia de su padre. Una relación muy peculiar en la que el niño es muchas veces tratado como si de un adulto se tratase, pero que en otra, ya más adulto, es tratado como un niño. En cualquier caso una educación en la que el valor del trabajo está siempre como algo fundamental.
 
Y junto a ello, la lucha por sobrevivir en el difícil mundo de los negocios gracias al ingenio y la creatividad, siempre con un producto de bajo coste y que venía a resolver lo que era una plaga en la construcción: el incendio de los edificios.
«Solo requería materiales corrientes y de bajo coste, no eran necesarias las cimbras y el proceso de ejecución era muy sencillo para un obrero conocedor del oficio. Se trataba de una técnica muy versátil aplicable a múltiples soluciones constructivas. Sin contar su mayor virtud: era a prueba de fuego». (Página 82)

 
Pero todo lo que tenía de gran cerebro para la construcción, aquel que de modo intuitivo le llevaba a conseguir grandes logros antes de que se pudiesen plasmar en fórmulas de resistencia, lo tenía como negado para los negocios, siempre entrampado por los precios tan ajustados que hacía en unos presupuestos muchas veces imposibles de cumplir.
«El problema es que estás enamorado de lo que haces. Y esa es tu perdición. Lo llevas en la frente, todos lo ven y se aprovechan de ti, saben que por ahí te tienen agarrado». (Página 133)

 
 
 
OPINIÓN PERSONAL
 
Ya decía que de entrada el tema no me atraía gran cosa. Sin embargo al vida de Rafael Guastavino padre es muy singular y Javier Moro consiguió atraparme, no tanto por una intriga que flota a lo largo de la novela y que solo se resolverá al final (por qué no volvió a Barcelona) como por la potente personalidad de ese hombre. Un hombre que vivía por y para el trabajo. Y para sus mujeres con las que tanto se complicó la vida. Porque si bien es verdad que para algunas cosas era el paradigma del gran trabajador, para su vida privada era un auténtico desastre.
Una personalidad que a mí me impide en cierto modo terminar de empatizar con él (no dejan de ser prejuicios míos). Aunque más que eso, a mí lo que me lastra un tanto la narración es la parte técnica de la misma (a pesar de que no abuse de tecnicismos). Vamos, que me aburría en cierto modo cuando se ponía a hablar de arquitectura y edificios, más que nada porque me costaba imaginar qué es lo que me contaba. Si él tenía problemas para contar la sus obreros lo que quería hacer por problemas con el idioma que su hijo intentaba solventar, igual me ocurría a mí, que no sabía de qué me hablaba cuando hablaba de cimbras y cosas semejantes, por más que en las páginas centrales hay fotografías de algunas de sus obras.
 
Una novela pues que, a pesar de no dejarme plenamente satisfecho, sí que me ha sorprendido positivamente. De paso, tampoco está mal conocer a uno de nuestros genios de la arquitectura que para mí era un completo desconocido.
 
 
VALORACIÓN: 7/10 

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