jueves, 25 de octubre de 2018

TODO LO MEJOR (CÉSAR PÉREZ GELLIDA)


Todo lo mejor
César Pérez Gellida


 

FICHA TÉCNICA

Título: Todo lo mejor
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de letras, 2018
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 607








CÉSAR PÉREZ GELLIDA

Esto es lo que la editorial nos cuenta de él:

César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Desarrolló su carrera profesional en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que, en 2011, decidió dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor.
César irrumpió con fuerza en el mundo editorial con Memento mori, que cosechó grandes éxitos tanto de ventas como de crítica y obtuvo el premio Racimo de literatura 2012. Constituía la primera parte de la trilogía «Versos, canciones y trocitos de carne», que continuó con Dies irae y se cerró con Consummatum est y por la cual le fue otorgada la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses 2014 y el Premio Piñón de Oro como vallisoletano ilustre. En 2015 publicó Khimera, su cuarta novela, y en 2016 inició su segunda trilogía, «Refranes, canciones y rastros de sangre», compuesta por las novelas Sarna con gusto, Cuchillo de palo y A grandes males.
Actualmente sigue escribiendo novelas y colabora como columnista en El Norte de Castilla


Estas son las reseñas de todas sus novelas en el blog:








ARGUMENTO de TODO LO MEJOR

Berlín 1980. Viktor Lavrov es un joven agente de la KGB es destinado a Berlín en los años más crudos de la guerra fría entre Rusia y Estados Unidos y allí recibirá una delicada misión.
Con lo que no contaba era con verse inmiscuido en la búsqueda de un peligroso criminal que está asesinando niños a ambos lados del muro.






TODO LO MEJOR

«Todo lo mejor es lo peor cuando uno no sabe de qué lado está».
Así arranca Todo lo mejor, la esperada nueva novela de César Perez Gellida.


La pregunta que todos los seguidores nos hacíamos al terminar la serie con Ramiro Sancho como protagonista era. ¿Y ahora qué? Ya tenemos la respuesta: Viktor Lavrov:
«Me llamo Viktor Lavrov, psicólogo criminalista, y pertenezco a la Administración 12 del Ministerio para la Defensa del Estado. Mi función, simplificando mucho para que lo entienda bien, consiste en analizar y reconducir las voluntades de los enemigos del comunismo en general y del ser humano en particular». (Página 559)

Un Viktor Lavrov que no es otro que Armando Lopategui, un personaje que convirtió Memento mori en algo muy singular gracias a sus duelos verbales con Ramiro Sancho. Este es el personaje que César Perez Gellida retoma en sus años jóvenes de agente de la KGB para lo que tiene toda la pinta de no ser una novela aislada sino una nueva serie.
Con él construye una novela muy negra, pero que por otra parte tiene también muchos componentes de la clásica novela de espías. No en vana la sitúa en el Berlín de los años 80 en pleno apogeo de la guerra fría, con un muro de Berlín que divide la ciudad en dos.

Emblema del KGB
Todo lo mejor tiene dos tramas engarzadas en la novela: por un lado tenemos la historia de Otto Bauer, Inspector jefe de la Kriminalpolizei, empeñado en descubrir a un asesino en serie de niños, un tema en el que se verá involucrado Viktor.
Por otra parte la historia de Viktor que está en Berlín con una compleja misión en la que la KGB quiere destruir la carrera política de un ministro alemán al que no consideran suficientemente ortodoxo con el comunismo. Será una guerra no tanto con los servicios de espionaje occidentales, son con la propia Stasi, el servicio secreto de la Alemania comunista.

Dos tramas diferentes, pero tan interconectadas que no es posible separar una de otra y que nos trasladan a unos tiempos que parecen muy lejanos, los de la lucha entre el capitalismo y el comunismo, con un muro de Berlín cuya caída hizo que el capitalismo tuviera que buscar nuevos enemigos para justificar su existencia:
«¿Qué sentido tendría el capitalismo sin un peligroso enemigo al que temer como era el comunismo? ¿Y qué sería del Bloque Oriental sin la sempiterna amenaza del imperialismo?» (Página 12)

El arranque del libro nos muestra la complejidad de una sociedad en la que todo pasaba bajo el control de los servicios secretos del estado:
«En la Unión Soviética existía un agente del KGB por cada seis mil habitantes mientras que en la República Democrática Alemana la proporción era de un informante de la Stasi por cada siete ciudadanos».


Bandera de la RDA
La gran paradoja que nos presenta la novela es la de un inspector intentando encontrar un asesino en serie. Algo que en El niño 44, una gran novela de Tom Rob Smith ya se nos mostraba (un policía a la búsqueda y captura de un asesino de niños): la lucha contra el propio régimen por buscar un asesino, porque en el paraíso socialista no pueden darse ese tipo de crímenes:
 «—En la República Democrática Alemana no hay asesinos en serie; en realidad, todos los países al este del telón de acero son inmunes a esa lacra imperialista, ya debería saberlo».

Y por supuesto, caminaremos por las calles de Berlín, una ciudad separada por un muro:
«Berlín representaba a la perfección las dos caras de esa moneda que, harto veleidosa, había caído de canto en forma de muro». (Página 12)

Están muy entremezcladas las dos tramas, la policiaca y la propiamente de espías, porque aunque Viktor trabaja como espía, su gran pasión es otra, es la de indagar en el alma humana, en ese alma enferma que puede llevar a alguien a convertirse en un asesino en serie, por lo que no dudará en saltarse algunas normas y obligaciones para en secreto colaborar en la investigación del asesinato y desaparición de niños. Una investigación que por otra parte el Inspector jefe de la Kriminalpolizei tiene que llevar en secreto y sin el conocimiento de sus superiores.
«lo único que nos debe importar es estudiar el comportamiento de la mente criminal. Solo comprendiendo y admitiendo la maldad como parte de nosotros seremos capaces de combatirla».

La trama policiaca, nos sumerge en un mundo muy extraño, el de auténticos vampiros que viven por y en torno a la sangre humana, de la que de diferentes modos obtienen placer. La sangre es el centro de sus vidas.


Y así acaba la novela:
«Todo lo peor es lo mejor cuando a uno deja de importarle de qué lado está».






ALGUNAS PERLAS DE ARMANDO LOPATEGUI

«Solo es cierto lo que es susceptible de convertirse en mentira. Y aquel axioma, aplicado como única regla del juego, provocaba que lo bueno y lo malo fueran dos conceptos confusos; dos ideas suplementarias que se fundían y confundían al tiempo que se complementaban». (Página 11)
«Llorar es síntoma de debilidad y los débiles son cadáveres que todavía no han encontrado su ataúd».
«Hasta esta noche os ha salido todo a la perfección, pero la perfección es una hija de puta efímera y esquiva con los que la persiguen».






IMPRESIÓN PERSONAL

Muy alto tenía puesto el listón para esta novela. Lo cierto es que no me ha defraudado, aunque también hay que decir que aquello que nos decía César de que iba a ser algo totalmente diferente… Sí, pero no, porque si bien es cierto que cambiamos totalmente de época y de historia, no es menos cierto que lo hace con uno de los grandes personajes de su primera trilogía: Armando Lopategui.
Es un inmenso placer volver a encontrar a este singular personaje, a este investigador del alma humana tan dado a la filosofía, al que encontraremos al servicio del comunismo en su lucha contra el capitalismo.

Todo lo mejor tiene una buena ambientación y mantiene ese ritmo de thriller al que nos tiene acostumbrados César Pérez Gellida. Una novela por otra parte muy cinematográfica, aunque solo sea porque nos lleva a referentes conocidos como son los de las novelas de espías durante la llamada guerra fría, si bien nos lo plantea de un modo diferente porque al final no es tanto una guerra contra el mundo occidental, sino entre los propios servicios secretos comunistas.

Y en cuanto a los personajes, Armando y Erika están por encima de todos, especialmente Armando, al que esta novela nos da la oportunidad de profundizar mucho más en su personalidad. Una personalidad que no es la de un hombre tan fuerte como podríamos suponer visto lo visto en Memento mori. Pero es que el amor...

Ha sido un placer encontrarnos con la juventud de Armando y conocer a Erika, la madre de Erika Lopategui. Una figura que tiene mucho recorrido también y que seguro que seguiremos encontrando en próximas novelas porque, por más que el caso policial quede cerrado, el resto sigue ahí en el aire esperando a nuevas entregas de lo que tiene toda la pinta de ser una nueva serie.



VALORACIÓN: 9/10


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3 comentarios:

  1. Pedro, no te leo porque es una de mis próximas lecturas, solo he entrado a ver la nota :)
    Besos.

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  2. Tiene pintaza... Me gusta como escribe Gellida, así que no voy a dudar nada, nada, en leer esta novela.
    Besos

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