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martes, 24 de septiembre de 2024

REDES (ELOY MORENO)

 
Redes
Eloy Moreno
 
 
 
 
Título: Redes
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Nube de tinta, 2024
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 288
 
 

domingo, 18 de diciembre de 2022

CUANDO ERA DIVERTIDO (ELOY MORENO)

Cuando era divertido
Eloy Moreno
 
 
Título: Cuando era divertido
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Ediciones B
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 304
 

martes, 23 de noviembre de 2021

viernes, 27 de marzo de 2020

martes, 6 de marzo de 2018

INVISIBLE (ELOY MORENO)


Invisible
Eloy Moreno



FICHA TÉCNICA

Título: Invisible
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Nube de tinta, 2018
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 299
PVP: 15,85 €










Editorial: B de Bolsillo, 2020
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 304

PVP: 6,95 €







jueves, 5 de noviembre de 2015

NOVEDAD EDITORIAL: EL REGALO (ELOY MORENO)

El regalo
Eloy Moreno




FICHA TÉCNICA

Título: El regalo
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Ediciones B
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 439
PVP: 17,00 €








Título: El regalo

Autor: Eloy Moreno
Editorial: Zeta bolsillo, 2019
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 448
PVP: 12,95 € €








ELOY MORENO

Nada nos dice la editorial sobre el autor en la primera ni en la segunda novela. Así que, al igual que hice en la segunda, os dejo lo que el propio autor nos dice en la solapa interior del libro:

Aprovecho este pequeño espacio para darte las gracias a ti, lector, lectora. Porque cada vez que lees uno de mis libros, cada vez que hablas de ellos, cada vez que los recomiendas, que los regalas..., me ayudas a seguir creciendo en este bonito mundo de la literatura. Gracias por estar ahí.

Me encantaría que me hicierais llegar tu opinión sobre este regalo.
eloymo@gmail.com
Twitter: @eloy_moreno
Facebook:eloymoreno.escritor

Tres son las novelas que hasta el momento ha publicado Eloy Moreno:
-El regalo





Abrázame y no me digas nada, solo abrázame


ARGUMENTO

Aquel era aparentemente un día más de su vida. Su mujer tenía que salir de viaje y él también, por lo que dejarían a la niña con los abuelos.
Salió del garaje con su flamante coche nuevo, aquel que durante tanto tiempo había deseado y en una lluviosa mañana partió hacia el destino que su jefe le había indicado.
Pero todo se torció cuando entró a tomar café en un restaurante de la autovía. Van a robarle su coche, ese en el que ha dejado buena parte de sus ahorros y, con él van a cambiar definitivamente su vida.






EL REGALO

-¿Me cuentas un cuento?
-Así que no eres tan niña, ¿eh?
-¿Sólo se les pueden contar cuentos a los niños?
-No, tienes razón, te cuento uno. (Página 16)

Aunque El regalo es una novela, es evidente que en muchos momentos de su lectura no podía dejar de pensar que en realidad se trata de un cuento. Un cuento para adultos, pero cuento al fin y al cabo.
Como cuento que es, al final del mismo tendrá su moraleja. La diferencia entre un cuento para niños y otro para adultos, es que a los niños hay que darles todo muy mascado, mientras que a los adultos, la moraleja más que una conclusión, debe abrirle caminos y puertas a la reflexión. Cada cual sacará su conclusión al final del mismo. Entre otras cosas, porque cada vida es muy diferente, tiene necesidades diversas y planteamientos de vida que nada tienen que ver.

Como diferente es la visión del futuro de un joven, de aquel que se encuentra en las últimas fases de su vida, aquellas en las que es consciente de que el tiempo se acaba, que apenas hay tiempo para nada:
-Cuando te jubiles se te habrán pasado las ganas de todo, no querrás hacer nada, salvo descansar y sobrevivir con la mierda de pensión que te habrá quedado. ¿Sabes que cuando a la gente mayor se le pregunta cuáles han sido los dos grandes errores de tu vida, la mayoría coincide en los mismos?
-¿En cuales?
-En haber hecho lo que se esperaba de uno en lugar de haber hecho lo que realmente quería hacer, y en no haber pasado más tiempo con sus padres y sus hijos. (Página 216)

Hay algunos momentos de esta novela que se acercan mucho al planeamiento de Albert Espinosa en su reciente novela El mundo azul, ama tu caos, aunque no llevados hasta el extremo de la misma (un joven al que por culpa de un cáncer le quedan días de vida). Pero sí que plantea la necesidad de plantearnos cada día como si fuera el último:
Durante los dos años que transcurrieron entre la muerte de mi madre y la de mi padre, recibí varias cartas suyas, unas cartas que lo leía con la ilusión de un enamorado, Unas cartas en cuyo remite siempre venía la misma fase: Si hoy fuera tu último día, ¿qué estarías haciendo? (Página 35)

Y nos conmina a hacerlo ¡ya!, sin la excusa de algún día, ese algún que nunca llega:
-¿Cuándo? -le preguntaba yo siempre.
-Algún día, algún día... -me contestaba.
Y aquel algún día, en mi infancia me parecía un ya, pero un ya que, lamentablemente, nunca llegaba. Conforme fui creciendo me di cuenta de que cuando un adulto dice algún día, significa nunca. (Página 36)

a pesar de ser una novela completamente diferente a Lo que encontré bajo el sofá, hay varios puntos en común con ella. Por una parte, al igual que en la anterior me recordaba a la famosa novela de El diablo cojuelo en el que un diablilo levantaba los tejados de las casas madrileñas para que el protagonista pudiera ver lo que ocurría en el interior de las viviendas, Lo que encontré bajo el sofá tenía muchas escenas en las que nos mostraba habitaciones de diferentes casas y la realidad de lo que allí pasaba. Un retrato de la crisis y de aquellos que la padecían. También en El regalo aparecen esas escenas puntuales de la vida de una serie de personajes con un punto en común: en un momento dado decidieron cambiar sus vidas.
El otro punto en común es, pese al aparente tono almibarado de la novela (volveré sobre el tema más adelante pero no os dejéis engañar por las frases sueltas que van apareciendo en la red) una crítica social muy dura, no solo contra los gobernantes, sino contra todos aquellos que ven pasar de un modo indiferente lo que está pasando. Por ejemplo:
-Sí, supongo, ahí afuera hay demasiado idiota. Y no hablo solo de políticos, hablo de los propios padres, muchos irían antes a una manifestación para que su equipo de fútbol no bajase de categoría que a una protesta para que mejoren las condiciones del colegio de sus hijos. (Página 239)


El regalo es desde mi punto de vista, como aquellas grajeas recubiertas con caramelo para ser tragadas de un modo agradable, pero que al cabo de un tiempo (a eso se le llama retrogusto) vuelve a la boca el sabor amargo que intentaban esconder.
Sí, El regalo es uno de esos libros que tiene muchos párrafos que sin duda merecen ser subrayados (o marcados con postit como es mi caso). Frases bonitas, que apelan a nuestros más dulces sentimientos. Frases que son las que he visto unas cuantas publicadas en Internet y que sin duda muchos colgarán en sus muros (nada nuevo, el propio autor lo dice en uno de esos párrafos):
-La vida está llena de gente que mueve la mente pero deja quietos los brazos, que leen miles de frases del tipo “cada día hay que vivirlo como si fuera el último”, o “dedícate a aquello que te haga feliz”, frases que comparten en Internet, con sus amigos, que ponen en las paredes de sus casas..., pero después no hacen absolutamente nada por cumplirlo, ese es el problema. (Página 217)

Pero solo es una fachada, el modo de atrapar al lector, que, sin apenas darse cuenta se verá metido de lleno en una historia que a no mucho tardar terminará interpelando no digo a su conciencia, sino a la propia realidad de su vida. ¿Qué vida? ¿A qué llamamos vida? Porque para eso también hay en la novela una frase demoledora (esta sin azúcar):
A todo se le puede llamar vida, claro que sí, como puedes llamar comida al bocadillo de un aeropuerto. (Página 323)

A lo que Eloy Moreno llama al lector con esta novela es a despertar, a reaccionar, a tomar decisiones como única vía posible para alcanzar nuestra felicidad y la de aquellos que están con nosotros:
La mayoría de la gente se pasa más tiempo hablando de sueños que persiguiéndolos..., porque hablar es sencillo, apenas requiere esfuerzo. El problema bien cuando les preguntas por qué no intentan hacer realidad esos sueños... En esos momentos sacan su escopeta, esa que tienen cargada de excusas y te apuntan con rabia. (Página 317)

Una novela repleta de personajes, pues junto a nuestro sufridor protagonista, son muy numerosos los personajes que con él interaccionarán en su peculiar descenso a los infiernos. Sí, porque lo que no sabe cuando sale esa mañana de su casa es que, su vida va a cambiar completamente, que va a perder prácticamente todo aquello que ha sido su vida hasta ese momento.





ALGUNAS FRASES

Ya os he dejado algunas frases, pero antes de rematar la reseña, quiero dejaros algunas que a modo de reflexión nos ofrece la novela:

La primera de ellas está relacionada con el hecho de la escritura:
A veces me pregunto adónde fueron a parar todas esas palabras que pensamos y nunca dijimos. ¿Quién sabe?, quizá se habían quedado flotando en el aire a la espera de caer algún día sobre el papel adecuado, a la espera de un disfraz de tinta que las hiciera visibles. (Página 37)

Por cierto, me ha hecho presente una antigua canción de Silvio Rodríguez, porque buena parte del libro es una reflexión sobre las cosas que hemos ido perdiendo por el camino de la vida. Y de todas ellas, quizás la más importante son nuestros sueños.
Adónde van las palabras
que no se quedaron
adónde van las miradas
que un día partieron
Acaso flotan eternas
como prisioneras de un ventarrón
o se acurrucan entre las rendijas
buscando calor.
Acaso ruedan entre los cristales
cual gotas de lluvia que quieren pasar
acaso nunca vuelven a ser algo?
acaso se van
y adónde van
adónde van?
¿Adónde van? (Silvio Rodríguez)

Y hablando de palabras, una que se va quedando en nuestro interior sin salir:
Te quiero, dos palabras tan sencillas como complicadas, tan presentes como esquivas, tan pequeñas como el amor cuando se olvida, tan grandes como la felicidad que trae una nueva vida. (Página 39)






IMPRESIÓN PERSONAL

He de confesar que tenía una cierta desconfianza, a pesar de lo muchísimo que me gusto Lo que encontré bajo el sofá, a la hora de enfrentarme a El regalo, porque las frases promocionales de las que está plagada Internet, rezuman dulzura con toque de libro de autoayuda, algo que no es precisamente santo de mi devoción.
Pero no es eso precisamente El regalo, pues me ha dejado su lectura un tanto noqueado, pues tras su aparente dulzura es una interpelación al lector para reflexionar sobre su vida, sus sueños, su familia, el amor. Y en esas reflexiones no siempre he podido salir indemne.

Se lee con rapidez, aunque esa lectura no está desprovista de mucho sufrimiento (al margen de lo que pueda interpelar o no a cada uno de los lectores) y es que al pobre protagonista no paran de sobrevenirle una desgracia (al menos en apariencia) detrás de otra. Ya decía que yo que la novela no es tan “dulce” como en principio pudiera aparentar.

Una novela que, cuando la termines, desearás abrazar con todas tus fuerzas a tus seres queridos.





Gracias a Ediciones B que me ha proporcionado un ejemplar de El regalo para su lectura y reseña.





VALORACIÓN: 9/10



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miércoles, 25 de septiembre de 2013

LO QUE ENCONTRÉ BAJO EL SOFÁ (ELOY MORENO)

Los restos de un corazón bajo el sofá

FICHA TÉCNICA

Título: Lo que encontré bajo el sofá
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Espasa
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 314
PVP: 19,90 €







ELOY MORENO


Nada nos contaba de sí mismo Eloy Moreno en la solapa del primer libro. Y sigue sin hacerlo en el segundo. Toda una declaración de intenciones. Por eso reproduzco lo que en la solapa interior del libro se nos dice:

«Este espacio suele estar reservado para hablar un poco del autor pero voy a aprovecharlo para algo mucho más importante, para daros las gracias a todos vosotros: a los lectores.
Vuestros comentarios y recomendaciones consiguieron que la anterior novela, El bolígrafo de gel verde, llegase mucho más lejos de lo que nunca había imaginado. Ahora espero que este nuevo libro os siga transmitiendo tantos sentimientos y emociones.
Me encantaría que me hicierais llegar vuestros comentarios. Podéis hacerlo a través de mi web:

Dos son las novelas que hasta el momento ha publicado Eloy Moreno:
-Lo que encontré bajo el sofá





ARGUMENTO

Nada se nos desvela en la contraportada del argumento. El autor se limita a decirnos que «esta es una novela de secretos y no voy a desvelarlos yo ahora.»

Si no lo hace el autor, ¿quién soy yo para hacerlo?. Solo os diré que es la historia de una mujer que pese a estar casada se acuesta con otro hombre. Un hombre que es policía y que se dedica a algo más:
«Sí también me dedico a guardar secretos. A guardar todo eso que uno esconde bajo el sofá.» (Página 100)

Solo un apunte más de la contraportada en el que estoy de acuerdo con el autor:
«No tengas miedo a comenzar una novela sin resumen, sin saber qué puede ocurrir, desconociendo hasta qué punto te vas a encontrar en ella.»

Y el remate final:
«Esta novela no forma parte de ninguna trilogía.»




LO QUE ENCONTRÉ BAJO EL SOFÁ

Al igual que el diablo cojuelo levantaba los tejados de las casas madrileñas para ver lo que hacían los hombres y mujeres en sus casas, Eloy Moreno hace lo propio con la ciudad de Toledo, penetra en sus casas, en sus habitaciones, en los coches, en las plazas... para mostrarnos retazos de la realidad actual, fragmentos de vidas comunes, de esas que todos vivimos o vemos vivir.
Esos retazos que podéis ver en el booktrailer que os dejo al finas de la reseña. O que podéis degustar en este pequeño fragmento:
«En una casa cualquiera, una niña despierta asustada porque acaba de descubrir que ha dejado de serlo: se queda mirando unas gotas de sangre entre sus sábanas. Dos pisos más arriba, en el mismo edificio una chica tres años mayor que ella se despierta preocupada al descubrir todo lo contrario: ya lleva demasiados días de retraso.» (Página 203)


Panorámica de Toledo
Toledo. La ciudad protagonista de esta novela (una novela que debería estar financiada por el Ayuntamiento de la ciudad). Toledo, con sus calles, sus callejuelas, sus cuestas, sus palacios. Con la plaza de Zocodover donde Alicia la protagonista comienza su recorrido para conocer la ciudad de la mano de un guía.
He visitado varias veces Toledo, pero leyendo Lo que encontré bajo el sofá, dan ganas de volverla a visitar. Y si me ocurre esto a mí que ya la conozco, me imagino las ganas que de visitarla tendrán aquellos que nunca se han perdido (en Toledo es obligatorio perderse por sus calles para disfrutarla mejor) por la ciudad.

Una pregunta que hace tiempo surgió cuando charlaba con un escritor era: ¿estaría dispuesta una editorial a publicar una novela con una crítica social rotunda de la situación actual? Esta novela demuestra que sí es posible.
No hay una sola persona o estamento que quede a salvo.
«Lo que nunca he entendido es una cosa: ¿cómo es posible que nadie revise y haga una simple suma? Lo que ganáis y lo que tenéis. Solo con eso se destaparía todo. No es posible que cualquier concejalucho con un sueldo medio tenga esos coches, haga esos viajes, disponga de dos o tres casas... solo con ese dinero el país saldría adelante y no harían falta recortes de ningún tipo, pero no, nadie lo hace.» (Página 70)

La sanidad:
«La sala estaba tapizada con carteles contra los recortes y las privatizaciones que el gobierno estaba realizando durante los últimos meses. Recortes para intentar demostrar que la sanidad pública es cada día menos rentable... para ellos, evidentemente. O que la salud, en realidad, no es tan importante. Y es que, al final, con la excusa de la crisis, todo se abarata, hasta las vidas.» (Página 117)

Plaza Zocodover
Porque el mundo real, no es el que todos queremos:
«Las cosas no funcionan así en el mundo real. En un mundo normal, un policía no debería revender la droga incautada; un político debería estar al servicio de los ciudadanos y no al servicio de su bolsillo; los fármacos deberían curar y no paliar; los sindicatos deberían ayudar a los trabajadores y no a las empresas... pero desgraciadamente, no vivimos en ese mundo.» (Página 170)





Nada tan rotundo para definir la situación de nuestro país como la siguiente afirmación puesta en boca de uno de sus personajes:
«Demasiados gusanos para tan poca manzana. (Página 220).»


Esta novela demuestra que Eloy Moreno va por la vida con ojos y oídos de escritor. Sus diálogos parecen haber sido grabados en la calle y transcrito a luego al papel. Y la observación que hace de los múltiples personajes que aparecen en la novela, por breve que sea su presencia, los convierte en seres reales de carne y hueso.





IMPRESIÓN PERSONAL

En la vida artística, y escribir es todo un arte, la segunda obra es la que determina si en la primera como al burro flautista sonó la flauta por casualidad, si se agotó toda la inspiración en esa primera obra, o realmente hay un artista con futuro.
Tras leer Lo que encontré bajo el sofá, no tengo dudas de que tenemos Eloy Moreno para rato.

Lo que encontré bajo el sofá me ha gustado más que El bolígrafo de gel verde. Parto de la base de que a mí, novela negra aparte (y aún dentro de ella), lo que me gustan son historias con personajes cargados de sentimientos, personajes que sienta vivos y reales. Y eso Eloy Moreno lo borda.

Es de agradecer también la valentía del autor para llamar a las cosas por su nombre, de mostrarnos la realidad que vive este país en el que nadie está libre de culpa.

Espero sinceramente que esa mañana toledana que plantea el autor se quede en una profecía fallida, aunque al paso que vamos, tarde o temprano tendrá lugar.

Al terminar la lectura de Lo que encontré bajo el sofá, miré bajo el sofá en el que, sentado, había estado leyendo. Y allí escondida encontré la pasión, esa que después de tantos años de matrimonio a veces juega a esconderse. La recogí, me levanté y corrí a darle un beso a mi mujer.
Gracias Eloy por recordarme que, de vez en cuando, hay que mirar bajo el sofá.


VALORACIÓN: 9/10




Gracias a Editorial Espasa, que me ha facilitado un ejemplar para su lectura y reseña.



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lunes, 23 de septiembre de 2013

EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE (ELOY MORENO)

Huyendo de la ciudad en busca del tiempo perdido





FICHA TÉCNICA

Título: El bolígrafo de gel verde
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Espasa-Calpe
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 300

PVP: 16.90 €








Editorial: Zeta bolsillo
Encuadernación: Tapa dura bolsillo
Páginas: 368
PVP: 12,95 €






Un texto en la contraportada de lo más sugerente.

«Superficies de vida:
Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de sus padres: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2
¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?
»

No son esas mis medidas, pues no tengo garaje, ni casa de suegros, y habría que sumarle los mil metros cuadrados de la parcela y los cinco metros cuadrados del coche, quizás el lugar en el que paso más tiempo despierto. Por cierto, que ese es un espacio que el autor olvidó incluir en sus metros cuadrados.


Una
imagen de portada que me llamó la atención, con un hombre sentado, la cabeza entre las piernas, las manos tras la nuca y con aspecto abatido, derrotado, Tras él, difuminados, los rascacielos de una gran ciudad.

Un autor,
Eloy Moreno, totalmente desconocido y del que el libro no me da ninguna pista, pues en la contraportada nos dice:
«Aquí debería escribir mi fecha y lugar de nacimiento, mi historial literario y una pequeña biografía, Creo que no es necesario. Para mí, lo importante es haber conseguido que esta novela salga a la luz. Lo demás es secundario. Espero que la disfruten».

Para mayor intriga
una contraportada con una llamada a mi realidad cotidiana:
«Pero si de verdad quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda, ahí esta todo.
Esa es mi realidad diaria, el reloj en la muñeca izquierda controlándolo todo, si llego o no llego a tiempo.
»
Curiosamente hoy se me ha quedado olvidado en casa, pero no me ha dado la vuelta, que no me daba tiempo. Pero no estoy perdido, que hay reloj en el coche y en el móvil.




ARGUMENTO

«Apoyado sobre el cristal, aún tengo el valor de juguetear, nervioso, con el maldito boli entre mis dedos. Él, que ha sido testigo de todo. Él, que ha deambulado más que yo. Él, que me ha hecho cambiar de rumbo. Él, inocente, ausente, olvidado, pero abandonado adrede también, ofrecido y a la vez deseado». (Página 45)

Amanece camino de Madrid

No, no es un bolígrafo de gel verde el protagonista de esta novela. Simplemente, este bolígrafo que costó al protagonista un euro y medio, es el desencadenante, el catalizador de toda la angustia y la opresión que tiene el protagonista, el que le lleva a reflexionar, a volver a su niñez y a replantearse su situación presente. Casi se trata de un dime cómo tienes el bolígrafo y te diré cómo eres. Así Juanjo el listillo, siempre de punta en blanco, tiene un bolígrafo de plata. Ricardo los chupetea y los mordisquea hasta dejarlos intocables para el resto del personal. Sara tiene los bolis impecables, sin mordiscos ni muescas. Y nuestro protagonista no los tiene, siempre le desparecen o los pierde. Por eso elige un bolígrafo distinto, diferente del que tienen todos los demás, un bolígrafo al que poder seguir la pista.

Y como se temía, un día desaparece. Decide buscarlo por toda la oficina, por lo que irá sin querer o queriendo, metiéndose en la vida privada de todos sus compañeros de oficina. Una búsqueda que se convierte en una obsesión y termina por dinamitar lo poco que de su matrimonio quedaba.




IMPRESIÓN PERSONAL

Cuando iba a escribir este comentario, me vino una pregunta a la cabeza: ¿Cómo se llama el protagonista? Lo cierto es que no lo sé y, aunque he buscado su nombre a lo largo de toda la novela, no lo he encontrado. Es cierto que la novela está escrita en primera persona, pero en ningún momento aparece eso de "Yo, fulanito de tal...". Tampoco ningún otro personaje le llama por su nombre, salvo mayúsculo despiste mío, porque no lo he encontrado.
No deja de ser curioso el que una novela siga adelante sin que sepas cómo se llama el protagonista. En el fondo no hace falta y no deja tal vez de ser una manera de reforzar de como por el camino de su vida no solo ha ido dejando sus ilusiones, sino incluso su nombre.
O tal vez la ausencia de nombre sea otra manera de que podamos sentirnos en mayor medida identificados con el personaje. Algo muy fácil de conseguir si eres un urbanita. Imposible no sentirte en un momento u otro angustiado y atrapado como este hombre, que por otra parte me sirve de ruptura con muchas de las últimas novelas que he leído, porque, aunque aparezcan en la novela algunos personajes femeninos con una personalidad bien definida, con sus sufrimientos y sus pesares, no deja en todo momento de ser una visión masculina de la vida. No confundir masculina con machista, porque de hecho estamos ante un hombre que por encima de todas las cosas adora a su hijo, del que se ocupa en la medida de lo que su poco tiempo le permite, al mismo tiempo que también contribuye a las tareas domésticas.

Hay un punto en el que es imposible no identificarse con el protagonista, en su lucha con la vida, en su lucha contra el tiempo:
«Nos ha faltado siempre tiempo. Nos ha faltado tiempo porque hemos tenido que trabajar demasiado. Hemos tenido que trabajar tanto porque, hoy en día, para todo se necesita dinero. Dinero para mantener a un niño al que apenas veíamos; dinero para contratar a una persona que nos limpiara la casa en que apenas estábamos, dinero para vivir una vida que no hemos disfrutado». (Página 99)

Vivir una vida que no hemos disfrutado. Así me he sentido yo buena parte de mi vida, corre que te corre (y sigo corriendo) sin tiempo para disfrutar. Como decía muchas veces medio en broma, medio en serio, trabajo para comer y ni tiempo de comer tengo. O dicho de otra forma, trabajo para vivir y el trabajo me deja sin tiempo o sin fuerzas para vivir.
Y el tiempo no puede volver atrás, los niños crecen demasiado rápido y ese tiempo que no he estado con ellos, nunca más volveré a disfrutarlo. Tal vez por eso los abuelos pueden permitirse el lujo de relacionarse con ellos como no pudieron hacerlo con sus hijos, porque disponen de un lujo que en su día no tuvieron: tiempo.

Y la vida puede pasarnos tan por encima, que se lleva por delante incluso aquellos pilares que nos sostenían, pueden llevarse el amor de los nuestros. Porque el protagonista se debate en la angustia al sentirse incapaz de hablar con su mujer a la que sigue queriendo, esta Rebe que fue su amor desde la niñez, a la que sigue queriendo pero a la que ve alejarse sin ser capaz de retenerla.
A veces es cuestión de suerte, solo de suerte no perder nuestro amor en la vorágine del tiempo que todo lo consume, en esa batalla del día a día que termina en un silencio que todo lo asfixia, en medio de una sociedad que nos lleva a comportamientos que vistos desde fuera son totalmente absurdos:
«Qué clase de sociedad permite que un niño de dos años se levante a las siete para, diariamente, mudarse a otra casa.» (Página 82)

¿Acaso no hay solución? Siempre la hay, aunque no siempre la veamos, o aunque necesitemos que la vida nos pase por encima para reaccionar y ponernos en marcha.
La huida es también un ponerse en marcha. Y a ello es a lo que recurre el protagonista mientras mira hacia atrás. hacia su infancia, esa infancia de veranos en el pueblo con la que comienza la novela (¿cómo no sentirse identificado en ese niño que con cuatro tablas monta una cabaña?). Una infancia que por eso recuerda el protagonista en la que el tiempo no existía. Solo existía la compañía de un amigo, su amistad.
Una huida que es una manera de buscarse a si mismo (en la parte final la novela puede pecar un tanto de parecer un libro de autoayuda), de buscar unos límites que hace tiempo que se perdieron, de empezar de nuevo, en busca del tiempo perdido y ya no recuperable.

Evidentemente, es una historia y, por más que en algunos momentos me identifique con ella, no es mi historia ni la solución a los problemas de mi vida. Es lo que tiene ser un urbanita de pro.

También de la contraportada:
«Esta novela no ha sido galardonada con ningún conocido premio literario; ni siquiera con uno desconocido».
No importa que no tenga premios, su lectura, especialmente para la gente de “asfalto” es recomendable.




Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles.




VALORACIÓN: 8/10





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