FICHA
TÉCNICA
Título:
Azul Vermeer
Autor:
Mar Mella
Editorial:
Martínez Roca
Encuadernación:
Tapa dura
Páginas:
443
PVP:
20,90 €
MAR
MELLA
Hasta
la lectura de esta novela, nada sabía de la autora. Esto es lo que
la editorial nos dice de ella en la solapa interior del libro:
Mar
Mella Romero nació en Madrid en 1967. Su carrera profesional
comenzó en cadenas hoteleras internacionales, que la llevaron a
disfrutar de diferentes puestos en los departamentos de ventas,
marketing y publicidad, así como a relacionarse con la prensa en
diversos destinos.
Desde
hace varios años, sin embargo, cambió la orientación de su
trabajo, pasando a colaborar con varios medios de comunicación como
redactora.
Ha
sido, además, finalista del Premio Ateneo de Sevilla 2011.
Actualmente reside en Mallorca donde trabaja en su segunda novela.
ARGUMENTO
En 1675 a la muerte
de su marido, una mujer se ve obligada a vender el último cuadro que
le quedaba de él para poder pagar la factura de la panadería.
En la actualidad
Marta Miralles, restauradora de pintura especializada en autores
flamencos es encargada de restaurar un lienzo que pertenece a la
familia Medraño, propietarios de una de las más famosas casas de
subastas.
Un cuadro que hará
presentes viejos fantasmas del pasado y que la llevará a una de sus
grandes pasiones: la obra del famoso maestro Vermeer.
AZUL
VERMEER
Azul
Vermeer es
una novela difícilmente catalogable. Por una parte es narrativa
actual,
aunque esta sea una actualidad sin fecha precisa, porque no hay
ningún dato o hecho concreto que permita circunscribirla a un año
determinado.
Pero
hay capítulos que podrían permitirnos clasificarlo como una novela
histórica,
pues nos lleva hasta 1675 a Delft (Países Bajos) o al Madrid de la
Guerra Civil.
Pero
son historias que engarzan el pasado con el presente, aunque lo
realmente importante es el presente. Lo que realmente cuenta es la
actualidad, porque de Vermeer ni siquiera llega a contarnos su vida.
 |
| Lectora en azul (Vermeer) |
En
realidad Azul Vermeer
es una historia
sobre la pintura.
No
solo sobre Vermeer, sino sobre lo que significa un cuadro, el verlo
como una obra de arte que nos permite acceder a un mundo de
sensaciones. Todo a través de la historia de una restauradora de
pinturas, que tiene el don de conectar con sus pinturas, con los
sentimientos que el autor de la misma tenía al hacerla.
Marta
Miralles
es
el personaje principal. No
es el único, pero eclipsa a todos los demás. Solo Ruuds
Smits
el hombre que vivió la guerra en Madrid y que es el mentor de Marta
Miralles en Holanda se acerca a su altura.
Un personalidad muy
compleja la de Marta Miralles. Una mujer muy frágil por una parte
pero dura e indestructible como una roca al mismo tiempo. Una mujer
capaz de sentir todas las emociones que un cuadro puede transmitir,
pero al mismo tiempo fría como un témpano. Marcada por el pasado de
una madre alcohólica, capaz de crecer sin amor, sin palabras de
cariño, sin una caricia, el rencor hacia los que no supieron amarla,
la soledad que eso le produce, han marcado su modo de ser.
Mucho más
transparente es la arrolladora personalidad de Ruud Smits, el mentor
de Marta, casi un padre para ella, el padre que en la vida real nunca
la hizo caso.
Sin embargo junto a
estos dos personajes, los otros dos grandes protagonistas Javier
Medraño y Paddy Donaldson no están a la altura, especialmente el
primero. Parece mentira que un personaje tan importante se nos
presente con cuatro topicazos de niño rico, dominado por su mamá y
que está siempre a la caza y captura de mujeres bellas.
IMPRESIÓN
PERSONAL
Mi hija me había
hablado muy bien de esta novela. También figuraba en una encuesta
como una de las diez mejores novelas españolas del 2013, de ahí que
empezara a leerla con unas expectativas demasiado altas. Lo curioso
es que cuando llevaba ciento cincuenta páginas, en realidad poca
cosa había pasado. Pero no es menos cierto que había llegado hasta
allí en un suspiro y, mientras reflexionaba que no había pasado
nada, también pensaba que cómo era posible entonces que la novela
me estuviese gustando y no me aburriese.
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| La lechera (Vermeer) |
Lo cierto es que es
una novela entretenida, especialmente para aquellos que
quieran adentrarse más en el arte. Aunque el libro no tenga
ilustraciones, no es difícil encontrar en internet fotos de los
cuadros de Vermeer, entre los cuales está el conocido La
joven de la perla, que fue en su día objeto de una novela
del mismo nombre.
Es un tipo de
pintura que me gusta, por lo que también esta novela me ha gustado
más al ayudarme a comprender mejor cómo se hacía, cómo se
gestaron algunos de estos cuadros.
Porque lo que la
novela en todo momento nos transmite es el
placer de contemplar un cuadro por
su belleza. Tal cual los ve Marta, lejos de la mirada
especulativa de Javier que lo que realmente ve es la posibilidad de
ganar más o menos dinero con su venta. Es la emoción de la belleza
de un cuadro frente al cuadro como objeto de especulación
crematística.
Una novela que
merece la pena tener en cuengta.
Lectura facilitada
por la Biblioteca Municipal de
Móstoles
VALORACIÓN:9/10
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