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jueves, 8 de mayo de 2014

MALDITA (MERCEDES PINTO MALDONADO)

Érase una niña sola a un violín pegada






FICHA TÉCNICA

Título: Maldita
Autor: Mercedes Pinto Maldonado
Editorial: Ediciones B
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 300
PVP: 18,00 €







MERCEDES PINTO MALDONADO


Poco sé de Mercedes Pinto, una autora perteneciente a la llamada generación Kindle y que tiene ya a sus espaldas unos cuantos libros publicados y que podéis encontrar en Amazon. Una escritora de la que solo se hablan maravillas en los blogs y que cuando me decidí a comenzar con una novela suya tras haber leído un relato breve que me dejó emocionado, ella misma me recomendó que empezara por La vuelta del scaife.

Esto es lo que de ella se nos cuenta en su libro:
Mercedes Pinto Maldonado nació en Granada, pero actualmente vive en Málaga. Cursó estudios de Medicina en las universidades de Granada y Málaga, pero abandonó la ciencia para dedicarse de lleno a la pintura y la literatura. Ha realizado varias exposiciones de pintura y desde hace diez años se dedica de lleno a escribir.

Ha publicado cinco obras: 
- El talento de Nano, novela juvenil cuyas ilustraciones son de la propia autora
- La última vuelta del scaife, novela histórica ambientada en el periodo entreguerras.
- Maldita, novela romántica
- Pretérito imperfecto, novela dramático romántica.
- El fotógrafo de paisajes, un thriller psicológico

Actualmente tiene varias novelas a la espera de publicación y está trabajando en su nuevo reto. Se define como una escritora humanista para la que el escenario de sus obras puede ser cualquier género. 

Mantiene contacto con sus lectores desde hace años en su blog:
http:// mercedespinto.wordpress.com/


También puedes seguirla en Facebook:
https:// www.facebook.com/ mercedespintomaldonado Y en Twitter: https:// twitter.com/ 






ARGUMENTO

Nadie le pidió permiso para traerla al mundo. Sin embargo allí está Lucía. Sola, porque su madre muere al dar a luz y su padre no la quiere reconocer como su hija. Ni siquiera admite el nombre de Lucía que su madre la puso al nacer. Para él será siempre MALDITA.
«Maldita, se llama Maldita. Alguien que para venir al mundo tiene que matar a su madre y destrozar un hogar no puede llamarse de otro modo.» (Página 69)

Una niña que desde muy pequeña se ve obligada a sobrevivir sola, sin cariño, en una habitación aneja al cortijo de su padre.







MALDITA

Hay novelas que irremediablemente giran en torno a un personaje central, incluso cuando éste no está presente. Ese es el caso de Maldita, que gira en torno a la figura de Lucía, esa niña de la que su padre renegó y puso como nombre Maldita. Una niña obligada a crecer aislada, en principio con la compañía de su abuela y luego completamente sola, sin más compañía que las visitas de sus vecinos Ángel y Juanito, dos primos que se odian desde muy pequeños, cara y cruz de una misma moneda.
Una niña que se ve obligada a crecer sin compañía, sin amor, solo con las migajas que va recogiendo de su alrededor:
«Lucía tenía un alma tan pura que era capaz de ver más allá de lo perfecto o imperfecto físicamente. Su fino sexto sentido le permitía reconocer el amor bajo cualquier extraña forma.» (Pagina 159)

Lucía con su compleja y rica personalidad, es para bien y para mal, el alma de esta novela.
«Lucía era inteligente e ingenua, dulce y salvaje, libre y cautiva, fuerte y vulnerable..., combinaciones imposibles en el orden establecido del mundo real; que la pequeña desafiaba con su sola presencia.» (Página 248)

Pero contrariamente a lo que pueda parecer, o lo que dan a entender muchas reseñas que se centran casi exclusivamente en Lucía, el gran mérito de Maldita estriba en ser una novela coral con unos personajes muy bien descritos. No hay muchos personajes en Maldita, lo cual es normal porque está ambientado en un pueblo rural de España allá por los años cincuenta. Una ambientación claustrofóbica, no solo por el reducido espacio en el que se mueve Lucía, incapaz de dar un paso más allá de su habitación, sino porque estamos en un pueblo pequeño, cerrado y en el que los secretos parecen ser algo imposible, por más que muchos sean de dominio público. De ahí que los pocos que no lo son, estén encerrados en lo más profundo de los corazones y cerrados bajo siete llaves.
Como ocurre en algunas películas, es este elenco de secundarios el que, con sus historias, sus secretos, sus pasiones, hacen de Maldita una novela no solo entretenida, sino más profunda de lo que en principio pudiera parecer al mostrarnos los enfrentamientos contenidos o no, en un pueblo del que parece no haber salida posible y con una rica familia que parece controlarlo y dominarlo todo, aunque ella misma sea la que está en boca de todo el pueblo.


Dos son los puntos principales en torno a los cuales se desarrolla la acción: El amor, o más bien la falta del mismo, y la educación como arma para forjar la mente de un ser humano.
Mucho he leído en otras reseñas de Maldita del primer punto. Muy llamativo, sí, porque el amor o la falta del mismo es el que termina forjando en nuestra infancia nuestros caracteres.

Con Cita Franco en la presentación de Maldita
Pero muy importante me parece a mí también el segundo. Porque Lucía, lejos de las relaciones normales que terminan determinando nuestro carácter, cultura y formación, es como una arcilla blanda y presta para que cualquier alfarero la forme.
Y eso es justamente lo que intenta Juanito, una mente obsesionada con el saber puro y duro, un saber enciclopédico que poco tiene que ver con la “vida”. Y ahí es donde interviene su primo, proporcionando a Lucía libros que le permiten que abra su vista hacia otra realidad: el mundo de la fantasía, de la imaginación. Un mundo al que los niños pueden acceder gracias a los cuentos. Un mundo que nada tiene que ver con el racional que intenta imponer Juanito, para el que música y fantasía son distracciones que impiden alcanzar el objetivo final del conocimiento.












IMPRESIÓN PERSONAL

Decía que Lucía es para bien y para mal el eje en torno al cual gira toda la novela, el personaje que parece centrar la atención de todos los lectores y sobre el que le llueven a Mercedes Pinto todos los elogios.
Pero no es mi caso. Parece imposible no empatizar, no emocionarse con una niña abandonada por todos y falta de amor como es Lucía. Pero ese ha sido justamente mi caso. Una niña tan perfecta y tan buena como Lucía no ha terminado de convencerme.
En realidad, prefiero cualquiera de los otros personajes de la novela, porque incluso los más buenos como Ángel o Pedro, tienen su lado oscuro, sus imperfecciones que los hacen mucho más creíbles, más cercanos.
Cercanía. Quizás ese sea el factor que me impida rendirme a Lucía. No me puedo sentir cerca, no puedo identificarme con alguien tan perfecto como Lucía. ¿Adorable? Por supuesto. De hecho, hará rodar lágrimas a más de un lector, pero me gustan personajes más oscuros, más atormentados como puede ser incluso el padre de Lucía, que con toda su maldad a cuestas, se me hace más cercano.

Probablemente esta reseña sea una nota discordante entre las alabanzas generalizadas a Maldita, pero es lo que yo he sentido al leerla.

Pero con la misma honestidad, os recomiendo la lectura de esta novela. Más allá de que el personaje de Lucía os convenza o no (a la mayoría será que sí), el entramado de personajes tan bien diseñados, con esas contradicciones tan propias del ser humano, la conseguidísima ambientación de la novela, un argumento lleno de giros e historias paralelas que mantienen la atención del lector, hacen que Maldita sea una novela muy recomendable, de esas que se leen en un suspiro.




VALORACIÓN: 8/10



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viernes, 21 de marzo de 2014

PRESENTACIÓN DE MALDITA DE MERCEDES PINTO


El pasado viernes 14 de marzo tuvo lugar en la FNAC de Madrid, la presentación de la primera novela que Ediciones B ha publicado de Mercedes Pinto Maldonado: Maldita.
La cita era a las siete de la tarde. En esta ocasión no fui solo sino acompañado por mi hija Teresa, de Leyendo en el bus. Llegamos un cuarto de hora antes de las siete y vimos en el cartel que anunciaba que el acto era a las siete y media, por lo que confiados nos dimos una vuelta por la FNAC y de paso compramos un ejemplar de Maldita.
Menos mal que no nos enrollamos mucho, porque efectivamente el acto comenzaba a las siete de la tarde, por lo que después de llegar con tiempo, entramos tarde en el acto, por lo que nos perdimos la primera presentación a cargo de Rafael Costa,del que solo escuchamos su parte final destacando la importancia de los personajes en la literatura y cómo esa condición se cumple en el caso de Maldita.




Creo que merece la pena detenerse un poco en comentar el escenario: una mesa en la que estaban sentados Rafael Costa a la izquierda, Citra Franco a la derecha y Mercedes Pinto en el centro.

Hasta ahí nada de particular. La peculiaridad de esta presentación estaba detrás de ellos, donde en una pantalla podíamos contemplar bellas imágenes tomadas de la portada en algún caso, en otro imágenes en tonos suaves de bellas niñas y alternando con dichas imágenes, textos de comentarios que han hecho los lectores de Maldita. Una manera de demostrar que tan importante como el libro son para Mercedes Pinto sus lectores.

Si pudimos escuchar la presentación de Cita Franco, la madrina del libro. Porque aunque para muchos la publicación por Ediciones B de Maldita sea la primera noticia que tengan de la novela, la historia de la misma viene desde bastante atrás.
Una historia en la que los blogs son una parte fundamental de la misma, de ahí que luego la propia Mercedes Pinto no parara de agradecer su apoyo. No en vano, buena parte de los asistentes, algunos incluso desplazados desde fuera de Madrid, eran administradores de blogs.
Maldita, antes de convertirse en un libro y como tal ponerse a la venta en plataformas digitales, pudo ser seguida capítulo a capítulo en el blog de Mercedes Pinto con un éxito arrollador de visitas. Lo siguiente fue su publicación, una lectura conjunta entre varios blogs... y su éxito. Un éxito que finalmente ha llevado a Ediciones B a traspasar la historia al papel.

Esta parte a cargo de Cita Franco terminó con la lectura de un pasaje de la novela amenizada por el sonido del violín de. Una interpretación maravillosa. Porque Lucía, la protagonista de Maldita es una gran violinista



Finalmente tomó la palabra Mercedes Pinto para hablarnos de Maldita. Para la autora es la historia de amor de una niña con el mundo. Porque el amor va más allá del amor de una pareja. De hecho la novela surge de la necesidad de la autora de contar lo que significa la palabra AMOR. Para ello utiliza a Lucía, un personaje desvalido, tierno, despreciado y aislado del mundo. Un personaje sin posibilidad de recibir amor, por lo que el hecho de recibir un poco de amor le hace crecer.

A diferencia de otras novelas como La última vuelta del scaife que le llevaron dos años de su vida, entre otras cosas por lo complejo de la documentación (de ahí el cariño que la autora le tiene a esa novela), Maldita la escribió en tan sólo cinco o seis meses.

Un asistente preguntó a Mercedes qué cambiaría de la novela si la volvieras a escribir. Tras reconocer que hubo un tiempo en que le hubiera gustado cambiar muchas cosas, en este mismo momento, no cambiaría nada, que le gusta tal cual está.

También a respuesta de otra pregunta, Mercedes nos confesó que si bien por definición escritor es el que escribe, ella se sintió escritora cuando llegaron los mensajes de los lectores.


Tras la presentación, la firma de ejemplares de Maldita, el contacto directo de la autora con sus seguidores. El momento de ponerle cara a muchos de ellos (la mía entre otras). Un momento emotivo porque dejamos de ser alguien que está detrás de una pantalla, en muchos momentos sin una forma física, a ser alguien físico. El lector deja de ser una entelequia para pasar a ser una persona real.

Por cierto Mercedes, gracias por citarme en tu entrada que de la presentación de Maldita has hecho. (Si quieres leerla, pincha AQUÍ)

Fue una tarde muy agradable, no solo por el contacto con Mercedes que a fin de cuentas era a lo que íbamos, sino por lo menos por mi parte, porque por fin pude conocer personalmente a Amelia Noguera y poner cara también a unos cuantos blogueros como Manuela, a Concha de Lector (con su hija Bea ya la había coincidido, aunque no la había identificado)y volver a encontrarme con María Alonso.


Las prisas, las malditas prisas me impidieron prolongar como yo hubiese querido este encuentro. Una pena, pero seguro que habrá más.











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