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domingo, 9 de noviembre de 2014

LA MÁQUINA DEL TIEMPO

El viajero del tiempo





FICHA TÉCNICA


Título: La máquina del tiempo
Autor: H.G. Wells
Editorial: Anaya, 1987
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 203 
PVP: 8,80 €





H. G. WELLS

Las lecturas desencadenan a veces un efecto dominó que te lleva de un lado a otro, con lo que a veces sabes dónde empiezas pero no dónde terminas.
Y eso es justamente lo que me ha ocurrido con la lectura de El mapa del tiempo de Félix J. Palma, que me ha llevado a la figura del escritor H. G. Wells y su libro "La máquina del tiempo".

Y de repente me he dado cuenta de que toda la obra literaria que conozco de Wells es a través del cine, pero que en realidad no he leído ninguna obra suya. Probablemente os pase lo mismo a vosotros, por lo que voy a citaros unas cuantas obras de Wells de las que seguro habéis visto alguna versión cinematográfica:

La máquina del tiempo, de la que me ocuparé a continuación.

La Guerra de Los Mundos. La invasión marciana de la Tierra La versión más reciente tuvo como protagonista a Tom Cruise. Su versión radiofónica a cargo de Orson Wells sembró el pánico entre la población estadounidense.

El Hombre Invisible, también con una reciente adaptación. Una historia siempre actual.

La Isla del Doctor Morau. Antes de conocerse la manipulación genética, ya nos hablaba de los cruces entre hombres y animales.

H. G. Wells fue un hombre que toda su fortuna se la debió a un accidente, pues con ocho años se partió una pierna, lo cual le obligó a guardar reposo. Eso hoy día no hubiera significado nada, pues cualquier chaval de su edad al que le ocurriera eso hoy día, se pasaría el día enganchado a la Play, al ordenador o a la televisión. Pero como en aquella época de finales del siglo XIX no existían esos artilugios, a lo que se enganchó Wells fue a la literatura.
Y creo que algo inevitable es que a todo lector empedernido y más aún si está dotado de gran imaginación, tarde o temprano quiera pasarse al otro lado del espejo y convertirse en escritor. Escritores que escriben en realidad lo que les gustaría encontrarse como lectores.


Este paso lo dio Wells, cuyo tipo de escritos lo llevó a convertirse, mucho antes de que se acuñara ese nombre, en el padre de la ciencia ficción.




LA MÁQUINA DEL TIEMPO
No deja de ser muy curioso el planteamiento que hace del viaje en el tiempo, para lo que define el espacio como una geometría de cuatro dimensiones, a las que al largo, ancho y alto por todos conocidos, hay que añadirle el tiempo. 
Y al igual que el hombre es capaz de moverse en las tres direcciones del espacio conocidas hasta ese momento, incluso hacia arriba con los globos, cosa que durante muchos siglos estaba vedado, 
¿por qué no va a ser posible viajar adelante y atrás en el tiempo?

Para hacer este viaje posible, el autor crea una máquina del tiempo que nos describe con todo lujo de detalles para que podamos imaginarla, con sus palancas, su forma, etc. 
Nada explica sin embargo de en qué se basa el funcionamiento de dicha máquina. Claro que en aquellos momentos no importaba, pues era tal el aluvión de máquinas maravillosas que aparecían día tras día (teléfono, gramófono, cine, alumbrado eléctrico, motor de gasolina, etc) que hacía concebible cualquier tipo de máquina.

Es La máquina del tiempo un 
maravilloso libro de aventuras. Pero no es sólo eso. El autor trata de extrapolar a partir de los datos que tiene, cómo puede ser la sociedad del futuro, no en un futuro cercano, sino en el año 802.701, o sea, el viajero del tiempo que es como se llama en el libro al protagonista, avanza hasta el fin de los tiempos con la esperanza de ver cuál es el destino de la humanidad, de saber dónde va a llevarnos la evolución.

Es bueno tener presente el momento histórico en que se escribió esta narración, para comprender las conclusiones a las que llega el autor.
A finales del siglo XIX se produce el primer triunfo de la máquina, revolucionando el mundo de la industria, haciendo menos pesado el trabajo para el hombre, menos necesaria una mano de obra No cualificada. Eso lleva a pensar al autor, que finalmente el hombre controlará la naturaleza:

Al final, sabia y cuidadosamente reajustaremos el equilibrio de la vía animal y vegetal para adaptarla a nuestras necesidades humanas.

El ideal de la medicina preventiva estaba alcanzado. Las enfermedades, suprimidas.

Distinto es que semejante optimismo, le lleve a pensar en un futuro halagüeño para la humanidad.
En un estado de equilibrio físico y de seguridad, la potencia, tanto intelectual como física estaría fuera de lugar.

Es la lucha la que hace desarrollarse al hombre en todos los planos. Solo los más aptos y fuertes serán capaces de sobrevivir.
Suprimidos los estímulos, a la humanidad no le espera otra cosa que la decadencia.

Es un pensamiento demasiado optimista, provocado sin duda por unos rapidísimos avances científicos. La realidad nos muestra por contra que por cada pregunta que un científico consigue responder, diez nuevas preguntas sin respuesta se plantean.

A su llegada al mundo futuro, encuentra un mundo bello y aparentemente idílico, con unos seres con un tipo de belleza como de porcelana pero que al mismo tiempo su nivel intelectual era el de un niño de cinco años y además jamás he visto gente más indolente y que se canse con más facilidad.
Son los Eloy, el resultado al que ha llegado el desarrollo de la humanidad.

La realidad no es tan idílica como parece, pues no tarda en descubrir que bajo tierra la raza humana ha evolucionado de un modo totalmente distinto y terrorífico. 
Son los morlocks los dueños del subsuelo y la noche.

Parece un 
chiste revolucionario, donde son los trabajadores, los que se encargaban de la maquinaria, los nuevos amos del mundo, mientras que los antiguos amos, los que nada hacían, ocupan ahora el último lugar del escalafón y son mero ganado para los morlocks.

Dejo a continuación una de sus predicciones acertadas, a propósito del control de natalidad:
Donde la población es equilibrada y abundante, muchos nacimientos llegan a ser un mal más que un bien para el Estado.






COMENTARIO FINAL


Una lectura que os recomiendo, con un estilo que atrapa desde las primeras páginas y que no llega a las 200 páginas.
La edición que he leído, tenía además una introducción de Juan José Millás sobre Wells y la historia de la ciencia ficción.





Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles


VALORACIÓN: 8/10






LA PELÍCULA

El tema de los viajes en el tiempo ha sido recurrente en la historia del cine, con todo tipo de versiones entre las que probablemente recoredadaréis la saga de Regreso al futuro. Ciñéndome a la novela de Wells, ha habido también varias versiones, incluyendouna reciente de 2002. Pero sin duda la que merece la pena recordar es la realizada por George Pal en 1960 que obtuvo el Oscar a los mejores efectos especiales, con Rod Taylor, Alan Young e Yvette Mimieux como protagonistas.



Os dejo el trailer de la película (eso sí, en versión original) 











domingo, 26 de mayo de 2013

LA GUERRA DE LOS MUNDOS (H. G. WELLS)


El dìa que los marcianos invadieron la tierra

FICHA TÉCNICA

Autor: H. G. Wells
Título: La guerra de los mundos
Editorial: Anaya
5ª Edición Septiembre 1989
Páginas: 224
Ilustración: Mario Lacoma 










Como soy un lector voraz, aunque solo sea por la edad, llevo ya unos cuantos cientos (más bien un par de miles por lo menos) de libros leídos. Llega un momento en que con determinado tipo de libros, especialmente si se trata de clásicos, que tienes dudas de si los has leído o no. Si se trata de un clásico de ciencia ficción, las dudas se acrecientan, porque esa debió ser una lectura de juventud. Pero si te sabes el argumento de arriba abajo, por lo menos en los puntos fundamentales, las dudas parecen disiparse y mi memoria está convencida de que “por supuesto” he leído el libro.
Ese es el caso de La Guerra de los Mundos de H. G, Wells. Estaba convencido de haberlo leído. Hasta que lo he hecho. El estilo del libro me ha resultado en algunos aspectos tan chocante, que me he dado cuenta de que en realidad no lo habñia leído. Pero claro, hay tantas versiones del mismo, desde las más clásicas como la estrenada en el año 1953, a la más reciente del 2005 dirigida por Spielberg y con Tom Cruise como protagonista.


De entrada, sabía que la versión cinematográfica realizada por Spielberg necesariamente se aleja bastante del original, empezando porque la acción salta de Inglaterra a Estados Unidos (faltaría más), porque al protagonista le endosan una familia, con hijos incluidos con la que huye de la destrucción y siguiendo por la invulnerabilidad de las máquinas, rodeadas de un campo de fuerza que las convierte en indestructibles. Pero es que la primera versión cinematográfica también se aparta bastante del libro, cosa que descubrí al leer este, pues en ningún caso las máquinas de guerra son  levitantes, ni disparan el rayo calórico por medio de un ojo móvil en forma de cobra. Desaparecen también algunos elementos muy importantes en la novela, como el humo negro o la hierba roja (esta última si está en la versión de Spielberg), ni aparecen muchas de las máquinas que utilizan los marcianos y además se les ataca con una bomba atómica (aun que falle el intento), como si fueran indestructibles, mientras que en la novela se demuestran vulnerables a simples piezas de artillería. Definitivamente, no había leído La Guerra de los Mundos.


ARGUMENTO




«Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX, que a nuestro mundo lo observaban minuciosamente inteligencias mayores que las del hombre, aunque mortales como él; que, mientras los hombres se ocupaban de sus diversos asuntos, alguien los vigilaba y los estudiaba, quizá tan detalladamente como un hombre con un microscopio podría vigilar a las pequeñas criaturas que medran y proliferan en una gota de agua. Con infinita complacencia, los hombres fueron de un lado a otro por el planeta ocupándose de sus pequeños asuntos, seguros de su dominio sobre la materia. Tal vez los microbios que vemos al microscopio hacen lo mismo. Nadie pensó que los mundos más antiguos del espacio pudieran ser fuente de peligro para la humanidad. Sólo pensamos en ellos para desechar la idea de que pudieran albergar vida. Es extraño recordar los hábitos mentales de aquellos días. Cuando mucho, los hombres se imaginaban que en Marte vivían otros hombres, quizá inferiores a ellos y dispuestos a recibir emisarios terrestres. Pero a través de las enormes distancias espaciales, unas mentes que son a las nuestras como las nuestras a las de las bestias, unos intelectos vastos, fríos y crueles, miraban a la Tierra con envidia, y, lenta pero inexorablemente, fraguaron planes contra nosotros. Entonces, a principios del siglo XX, se produjo la gran revelación.»


Así comienza la novela, con esa imagen de una humanidad autocomplaciente y que no sabe lo que se le viene encima. Porque en el planeta Marte se han visto una explosión que se repite durante diez días seguidos a la misma hora. Nadie puede imaginar que esa explosión es el resultado del lanzamiento de un gran objeto desde Marte a la Tierra que va a dar al sur de la campiña londinense.
Un fenómeno que aunque poco frecuente no es extraño, si no fuera porque el objeto que ha caído es un gran tubo metálico del que empiezan a salir seres y máquinas de otro mundo que se dedican a sembrar el caos, la destrucción y la muerte a medida que van avanzando.
A ese primer objeto van sucediéndose en días sucesivos, el resto de los objetos que fueron lanzados desde el planeta Marte.
A pesar de que el ejército pone todo su empeño, las armas humanas se revelan pronto incapaces de detener el avance de dichos seres. La especie humana está condenada a la destrucción, al sometimiento a esos seres venidos de otro mundo.

«Esto no es una guerra. No lo ha sido nunca, como no puede haber guerra entre los hombres y las hormigas.»




LA GUERRA DE LOS MUNDOS


Al terminar de leer el libro, volví a fijarme en el pasaje inicial que os he puesto. Y es que en él está todo el germen del libro, el principio y el final (que aunque me imagino que todos sabéis, no voy a destripar)

Creo que es importante destacar que esta novela se publico en 1898, hace ya más de cien años, por lo que evidentemente muchas de las afirmaciones científicas que en ella se hacen, sabemos hoy día que son imposibles, como por ejemplo la existencia en Marte de un tipo de vida como la que se nos describe.
Pero no es menos cierta que si en el texto que os he dejado se suprime la palabra Marte, la reflexión sigue siendo válida hoy en día. Que seguimos afanados en nuestras tareas diarias, pensándonos únicos en el Universo, cuando lo más probable es que no sea así, que no es imposible que un día no pueda tener lugar un encuentro con seres de otros mundos. Y lo más probable es que el contacto pudiera resultarnos tan caótico como lo fue para aquellos habitantes del sur de Londres que nos muestra la novela.
Baste si no con ver el resultado del experimento que Orson Wells realizó precisamente con esta novela, leyendo párrafos en un supuesto programa normal, como si la noticia de la invasión de la Tierra por seres de otro mundo estuviese sucediendo realmente.

Corremos el riesgo de quedarnos clavados en los aspectos científicos (precisamente porque hoy sabemos que en su mayoría son falsos) o en la propia aventura. Porque en realidad La Guerra de los mundos tiene un mensaje que va mucho más allá de una novela de ciencia ficción, el mensaje que quería transmitir en su día H. G. Wells y que en gran medida sigue siendo válido. 


La guerra de los mundos es ante todo un alegato contra la colonización, o dicho de otra manera contra el modo de vivir la vida el imperio británico. Los marcianos serían el imperio británico que allá donde llegan no miran nada y acaban con todo aquello que les estorbe, como un hombre que pisa un hormiguero que le molesta en su camino, para hacerse dueño de las tierras, tierras con las que agrandar el imperio. Los marcianos no hacen sino repetir la misma actitud que los ingleses han tenido a lo largo del mundo ¿de qué quejarse entonces?
La victoria de los marcianos nada tiene de particular. No se trata de que sean más inteligentes, sino de su gran superioridad tecnológica. Exactamente las mismas razones que han permitido al imperio británico, y en general al resto del mundo occidental, hacerse con sus colonias, gracias a su incomparable superioridad armamentística y tecnológica



Extrapoladlo a nuestros días: Los marcianos son los mercados, que han aterrizado entre nosotros sin que sepamos muy bien de dónde vienen, para apoderarse de todo, para tomar nuestra sangre (algo que finalmente se descubre en la novela) y vivir gracias a ella. Al pueblo solo le queda esconderse como las hormigas, quitarse del camino de los mercados, no llamar la atención, con el fin de intentar seguir sobreviviendo. Porque oponerse a ellos es imposible.
Hay algunos detalles de la novela que llaman la atención, como por ejemplo el humo negro, un antecedente del empleo de gases tóxicos para acabar con la vida, algo que se realizaría algo menos de veinte años después en la Primera Guerra Mundial. Muy llamativo también ese rayo calórico, esa fuente de luz que abrasa, en el que podríamos ver un anticipo del rayo láser.

No deja de resultar curioso el corto número de personajes que aparecen en la novela, máxime si se tiene en cuenta que alguno de los que aparece como el hermano, es una estrategia del autor para mostrarnos lo que está ocurriendo en otras zonas con los marcianos mientras su protagonista está oculto durante casi dos semanas en una casa semienterrada.
No solamente son pocos los personajes, sino que no se profundiza en ellos. Son meros instrumentos para mostrarnos los hechos que acaecen, para continuar adelante con la acción, para mostrarnos el caos y el terror producido por la llegada de los marcianos. Pero nada sabemos de lo que realmente piensan, de cómo son. Solo sabemos cómo actúan. 





IMPRESIÓN PERSONAL


He leído ese libro como paso previo a la lectura de El mapa del cielo, un libro de Félix J. Palma que tiene su origen precisamente en este libro de H. G. Wells. Lo que pensaba que era una relectura no ha resultado finalmente ser tal, puesto que he descubierto que nunca había leído este libro.

He de decir que ha supuesto una sorpresa, porque no ha resultado ser como yo esperaba. Por una parte me ha sorprendido el estilo, más complejo de lo que esperaba, con una ausencia de descripción de los personajes que en otro caso criticaría a fondo diciendo que son unos personajes de cartón piedra, meros estereotipos. Pero cuando lo pensé a fondo vi que tampoco era así, pues no es casualidad que los personajes sean así, pues no se trata de una historia de personajes. ¿Eres capaz de distinguir una hormiga de otra en un hormiguero? Yo por lo menos no, y quizás ese sea la realidad de los personajes, meras hormigas en el hormiguero humano, parte de una totalidad que se mueve en una dirección determinada. Lo que les ocurra no deja de ser una anécdota en el trascurrir de la gran historia de la humanidad. Su vida es una gota en el océano.

Y aunque antes no he empleado esa palabra, lo haré ahora: el estilo es un tanto farragoso en algunos momentos. Y sin embargo da un poco igual, porque otra de las características de este libro es que finalmente tiene más importancia lo que cuenta que cómo lo cuenta.
Sorprende su visión del mundo hace ya más de cien años, esa idea del choque de civilizaciones, pues no de otra cosa se trata con un desenlace inevitable: la victoria del que tiene mayor capacidad tecnológica. Distinto es que la victoria final venga por otro derrotero, con un final que es en sí mismo una gran idea.
Hasta tal punto es un libro adelantado a su época, que es el origen de toda la literatura de ciencia ficción relacionada con el encuentro entre mundos. Podrás actualizar los hechos, darles una mejor cobertura científica o tecnológica, pero en el fondo todos los libros (y las películas) terminan bebiendo de esta fuente original.Por eso es una lectura muy recomendable. Seguro que no es éste el mejor libro de H. G. Wells, pero nadie puede quitarle el mérito de haberse adelantado a sus tiempos, haber servido de inspiración a muchas generaciones posteriores y ser conocido (bien que a través de versiones cinematográficas) por gente que nunca ha leído un libro.

Son pocas páginas (en torno a doscientas) y podéis encontrar este libro en cualquier biblioteca y gratis (y legal) en los principales servidores para ebook. Buscad un hueco para su lectura.

Es una edición antigua la que he leído y tiene algo que de momento no tiene el libro electrónico: una estética diferente, pues el texto va acompañado por unas peculiares ilustraciones que complementan la lectura del libro. Por eso en los datos técnicos agrego la edición de la que se trata.


Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles


VALORACIÓN: 9/10







LAS PELÍCULAS




Sí, en plural, porque aunque cuando anunciaba en mi avance que iba a hablar del libro y la película sobre La Guerra de los Mundos en vuestros comentarios hacías referencia a la versión de Tom Cruise (del año 2005), hay una versión muy anterior del año 1950 que fue hasta hace menos de una década la referencia al hablar del libro.

Dicha versión es un clásico del cine, una película muy en la línea de aquel cine B de los años cincuenta, imbuido por el espíritu de la guerra fría, en la que la invasión o el peligro ruso era sustituido por invasores alienígenas.

Por supuesto era una versión con unos efectos especiales que nada tienen que ver con los que podemos ver en cualquier película de hoy día, y eso que la nueva versión aún no era en 3D. Da igual, porque lo importante no son esos efectos especiales, ni ver como eran las máquinas (muy parecidas a las que nos describían en el libro o en alguna de las versiones ilustradas del mismo) o como eran los alienígenas que las pilotaban. Lo importante es la historia humana que hay detrás, el pánico de una población que se ve sorprendida por un ataque que amenaza con destruir la humanidad. Un ataque contra el que todos los avances científicos y militares del planeta no pueden hacer frente.

No será finalmente la grandeza del hombre, sino los más humildes habitantes de nuestro planeta los que pondrán fin a la invasión, en una lección de humildad que pasados los años parece no haber sido asimilada todavía por la humanidad.




Si no habéis visto esa versión, mucho más fiel por otra parte al libro, os aconsejo que no os la perdáis. Tiene algo que falta en el cine de hoy día: ese toque de ingenuidad y humanismo.

Porque en la versión de 2005, todo lo que de positivo tenía la primera se ha perdido. Se ha actualizado la fecha de la acción, sin que eso suponga ninguna ventaja y se basa únicamente en dos puntos: los efectos especiales y la presencia de Tom Cruise.

Es cierto que hay un público para el que los efectos especiales de una película lo son todo. Pero yo considero que son sólo un complemento al servicio de una buena historia. Si una película tiene que basar toda su grandeza en los efectos especiales... malo, muy malo.

Y si el otro punto fuerte de esta nueva versión es la presencia permanente de Tom Cruise... Qué queréis que os diga. Yo lo tengo atravesado y esta película no pasará desde luego a engrosar su currículum de actor, si es que como tal puede considerarse el pasarse toda la película corriendo y poniendo caritas.



En fin, os dejo con los trailers de las películas.








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