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miércoles, 17 de abril de 2019

RIÑA DE GATOS (EDUARDO MENDOZA)


Riña de gatos
Eduardo Mendoza



Título: Riña de gatos
Autor: Eduardo Mendoza
Editorial: Planeta, 2010 
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 432
PVP: 21,50 €

jueves, 4 de octubre de 2018

EL REY RECIBE (EDUARDO MENDOZA)


Eduardo Mendoza
El rey recibe


 

FICHA TÉCNICA

Título: El rey recibe
Autor: Eduardo Mendoza
Editorial: Seix Barral, 2018
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 366







Editorial: Seix Barral, 2020
Encuadernación: Tapa blanda

Páginas: 368
PVP: 9,95 €




miércoles, 10 de febrero de 2016

EL SECRETO DE LA MODELO EXTRAVIADA (EDUARDO MENDOZA)

El secreto de la modelo extraviada
Eduardo Mendoza





FICHA TÉCNICA

Título: El secreto de la modelo extraviada
Autor: Eduardo Mendoza
Editorial: Seix Barral
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 318
PVP: 18,50 €
Ebook: 12,99 €




Editorial: Seix Barral, 2018
Encuadernación: Tapa blanda, Bolsillo
Páginas: 320
PVP: 9,95 €









EDUARDO MENDOZA

Eduardo Mendoza (Barcelona 1943) es el autor de El secreto de la modelo extraviada, la última novela que ha publicado. Poca presentación requiere Eduardo Mendoza, pues es uno de los más prestigiosos y premiados escritores del panorama literario español actual, al que poco espacio puede quedarle para guardar tantos premios como ha recibido, entre ellos el Premio Planeta 2010 por Riña de gatos.

La principal característica de su prosa es su sentido del humor, su capacidad para la ironía y el sarcasmo. Todo ello escrito con un lenguaje sencillo pero en el que podemos encontrar cultismos y arcaísmos que sin embargo no dificultan la lectura de sus novelas.
Unas novelas en las que busca una fácil identificación con sus personajes.






De la Barcelona preolímpica a la actual


ARGUMENTO

«Tu misión es encontrar al perrito y devolverlo sano y salvo a su dueña. Si lo haces antes del anochecer, te darán de merendar y contarás con la gratitud efímero y seguramente rácana, pero nunca desdeñable, de gente influyente. De lo contrario, te moleremos a palos antes de devolverte al loquero. Tú verás.» (Página 19)

Tras ser mordido por un perro, el detective anónimo recuerda un caso en el que se vio involucrado, con un perrito por medio, en el que una modelo apareció asesinada e intentaron cargarle el muerto a él. Un caso que no quedó resuelto a su gusto y que ahora decide dejar claro de una vez por todas, por más que sea un caso que ni le va. Ni le viene:

«Tratar de resolver un enigma en el que no me iba ni nunca me fue nada y respecto del cual, habida cuenta de los años transcurridos, cualquier responsabilidad ya debía de haber prescrito. Era por mi parte atrevimiento, necedad y petulancia.» (Página 275)






EL SECRETO DE LA MODELO EXTRAVIADA

El secreto de la modelo extraviada es la quinta entrega de su serie sobre el detective anónimo, formada por las siguientes novelas:

El misterio de la cripta embrujada (1978)
El laberinto de las aceitunas (1982)
La aventura del tocador de señoras (2001)
El secreto de la modelo extraviada (2015)


Nuestro detective anónimo ha tenido que dejar la peluquería, comprada por unos chinos y transformada en un restaurante en el que se ha convertido en chico para todo, incluyendo entre sus actividades la de repartidor.
En uno de esos repartos es mordido por un perro, lo cual le trae recuerdos de muchos años atrás, cuando estaba encerrado en el manicomio y fue sacado de allí para resolver un caso singular: la pérdida de un perro.
Esta marcha atrás, le permite a Eduardo Mendoza volver a una Barcelona que todavía no había experimentado el boom internacional que la ha convertido en uno de los lugares preferidos por los turistas. Y si Barcelona es protagonista en las aventuras del detective sin nombre, en este caso con más motivo, pues no solamente el autor se dedica a pasear su personaje de una punta a otra de Barcelona (en transporte público, eso sí), sino que tiene excusa para hacer una comparación entre la Barcelona que fue, y en la que se ha convertido. Una Barcelona que comenzaba a cambiar:
«Vete tú a saber lo que habrá detrás de esta movida. Barcelona se ha puesto en marcha, eso se nota. Y cuando Barcelona se pone en marcha, los ricos ganan y los pobres pagan.» (Página 181)

Aunque no tiene muy claro el autor si ha sido para bien:
«Barcelona ha cambiado como yo vaticinaba, pero para convertirse en la capital mundial del baratillo y de la idiocia.» (Página 271)

Sagrada Familia de Barcelona
Por más que el cambio es evidente:
Hoy Barcelona es una ciudad trepidante, próspera, rebosante de glamour, la Meca del turismo internacional, salvo para los islamitas, que ya tienen su propia Meca. (Página 271)

No es una visión de “postal” de Barcelona , pues Eduardo Mendoza va mucho más allá, hasta esa Barcelona que no sale en las fotografías:
«No sin golpes y moratones reingresé en la periferia urbana. Una calle solitaria y mal iluminada me llevó a otra más habitada y así, poco a poco, fueron apareciendo más vehículos, peatones, tiendas y bares, hasta que me vi envuelto en el bullicio ensordecedor y febril aglomeración que tanto gustan a quienes visitan Barcelona por primera y última vez.» (Página 42)


Esta marcha atrás, le permite ironizar sobre costumbres que hoy vemos de lo más normales, pero que hace unos años podían resultar chocantes:
«En aquellos años se había impuesto la moda de correr solo y, a decir verdad, algo de eso había llegado a mi conocimiento en el sanatorio, pero nunca había tenido ocasión de contemplar de cerca el fenómeno y menos aún de practicarlo, toda vez que entre mis compañeros de reclusión no gustaban los deportes que no incluían un rival al que vencer a bastonazos.» (Página 22)

Hay guiños a la actual situación catalana, por lo que una parrafada sobre el independentismo no podía faltar
«Si encuentras el estudio de televisión y tienes ocasión de hablar con el bujarrón, le dices que lo de la independencia está hecho, tanto si le gusta como si no. Y que si los españoles dejan de comprarnos cava, arrancaremos las cepas del Penedés y plantaremos cannabis.» (Página 252)

Y, como no podía ser menos, saca punta a cualquier situación que se le ponga por delante:
«La curiosidad me impelía a hacer mil y una preguntas incisivas, pero me contuve, porque, estando como estaba en contacto diario con la psiquiatría, tenía comprobado cuán beneficioso es para el paciente contar poco y mentir mucho.» (Página 76)

Tampoco falta ese leve toque irreverente presente en muchas de sus novelas:
«Hace un tiempo… No sé, como unos dos años…, se me apareció Jesucristo. En sueños. Es poco creíble, ya lo sé. Y más tratándose de Jesucristo. La Virgen es más aficionada a las apariciones, pero Él no, a Él es como si no le gustara salir de casa.» (Página 272)






IMPRESIÓN PERSONAL

Leer una nueva novela de Eduardo Mendoza es en sí toda una aventura que no sabes muy bien que va a depararte antes de leerla, porque, y vaya por delante que esto es una impresión muy personal mía, la regularidad no es su marca de fábrica. Por eso junto a novelas impresionantes, hay otras que, o me dejan indiferente, o me parecen auténticos pufos.
En esta ocasión, El secreto de la modelo extraviada se inclina más hacia el lado de la arena que el de la cal, porque el ritmo narrativo es muy irregular, al margen de que a mí personalmente no me atrapara en ningún momento su trama.
Hablo de ritmo irregular, porque junto a páginas anodinas (demasiadas a mi gusto), aparecían algunas muy brillantes, de esas en las que Eduardo Mendoza vierte su humor ácido con todo lo que se pone por delante. Son esas páginas las que salvan la novela, pero no puedo evitar quedarme con la sensación de que podría habernos dado muchos más momentos brillantes, que su novela podía haber sido mucho mejor.

Es lo que tiene ser un gran escritor consagrado, que el nivel de exigencia para ellos es mucho mayor que para un recién empezado.

Una novela que no está a la altura de su entrega anterior (El enredo de la bolsa y la vida), pero que hará reír o sonreír a los aficionados al humor de Eduardo Mendoza.




Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles





VALORACIÓN: 7/10

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miércoles, 13 de febrero de 2013

EL ENREDO DE LA BOLSA Y LA VIDA (EDUARDO MENDOZA)


La peluquería, los chinos y la crisis



FICHA TÉCNICA

Título: El enredo de la bolsa y la vida
Autor: Eduardo Mendoza
Editorial: Seix Barral, 2012
Encuadernación: Tapa blanda
PVP: 18,50 €
Páginas: 272
Ebook; 8,49 €






Editorial: Seix Barral, 2015
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 271
PVP: 8,95 €



Vuelve Eduardo Mendoza a retomar su personaje más popular, ese detective sin nombre, y a mostrarnos en medio de la crisis que parece no acabar nunca, a hacernos reír con las aventuras y desventuras de su loco personaje.



EDUARDO MENDOZA


Eduardo Mendoza (Barcelona 1943) es el autor de El enredo de la bolsa y la vida, la última novela que ha publicado. Poca presentación requiere Eduardo Mendoza, pues es uno de los más prestigiosos escritores del panorama literario español actual y poco espacio puede quedarle para guardar tantos premios como ha recibido.

La principal característica de su prosa es su sentido del humor, su capacidad para la ironía y el sarcasmo. Todo ello escrito con un lenguaje sencillo pero en el que podemos encontrar cultismos y arcaísmos que sin embargo no dificultan la lectura de sus novelas.
Unas novelas en las que busca una fácil identificación con sus personajes.


EL DETECTIVE SIN NOMBRE


Así es como el propio autor denomina al protagonista de esta novela. Un personaje que no es nuevo pues ya empezó con el allá por el año 1979 con lo que de momento es una tetralogía compuesta por los siguientes libros:

-El misterio de la cripta embrujada (1979)
-El laberinto de las aceitunas (1982)
-La aventura del tocador de señoras (2001)
-El enredo de la bolsa y la vida (2012)

Lo normal con tanto tiempo transcurrido entre una y otra novela es que tengas el personaje muy olvidado, aunque eso no va a suponer ninguna dificultad para la lectura de esta cuarta entrega. De hecho he leído dos de las tres anteriores y no recuerdo apenas nada de ellas, hasta el punto de que voy a releerlas nuevamente.
El autor es plenamente consciente de este posible desconocimiento u olvido del personaje, por lo que nos da algunas pinceladas del mismo al principio, las suficientes como para que nos hagamos una idea del mismo.
«Lo cierto es, por si algún lector se incorpora al recuento de estas andanzas sin conocimiento previo de mis antecedentes, que en el pasado estuve recluido injustamente, aunque esto ahora no venga a cuento, en un centro penitenciario para delincuentes con trastornos mentales y que dicho centro lo regentaba con carácter vitalicio y métodos poco gentiles el doctor Sugrañes.» (Página 8)


Y un poco más adelante nos hace un resumen de su pasado y su situación actual:
«Desde hacía unos años, y tras unos inicios algo accidentados, de los que en su día deje constancia escrita, regentaba una peluquería de señoras a a que, de un tiempo a esta parte, solo acudía con admirable regularidad un empleado de la Caixa para reclamar las cuotas atrasadas de is sucesivos créditos.» (Página 17)

En realidad estamos ante un detective que no quiere ser tal y de hecho no ejerce de tal sino de peluquero, por más que ahora en su peluquería por cosas de la crisis no tenga a nadie a quien cortar el pelo. Solo trabaja como detective, muy a su pesar, cuando las circunstancias de la vida y sobre todo de los que le rodean le obliga a ello:
«A lo largo de mi existencia me he visto obligado a resolver algunos misterios, siempre forzado por las circunstancias y sobre todo por las personas cuando en manos de estos estaban aquellos.» (Página 124)


ARGUMENTO


No es que su vida no sea un tanto aburrida, con una peluquería en la que no entra ninguna mujer a cortarse o arreglarse el pelo, cosa de la crisis pudiera ser, pero para los chinos del chiringuito de enfrente no hay crisis que valga, que siempre está lleno, pero lo que menos le apetece es meterse en otro fregado.
Pero qué le va a hacer si cuando desaparece su amigo Rómulo el guapo, antiguo compañero de manicomio y que hace poco ha venido a proponerle un negocio sucio pero que le dejaría mucho dinero, un negocio del que no ha querido saber nada, viene a la peluquería Quesito, una chiquilla de trece años, hija de madre soltera y para la que Rómulo era la única figura masculina que sin serlo ni pretenderlo ha ejercido la figura de padre, amigo y mentor para ella. (Otra cosa es que lo que haya aprendido sea a abrir cualquier tipo de puerta con una horquilla).

A esta dura misión no va a ir solo, sino que además de Quesito que es la única que tiene móvil y sabe conducir un coche, poco a poco va a ir reclutando una peculiar tropa, comenzando con el Pollo Morgan, que ha pasado de ganarse la vida como timador a hacer de estatua viviente en La Rambla. Y a falta de una estatua viviente que le sirve como informador, contrata a otra más, Juli un africano que es albino y que se empeña en representar el papel de Ramón y Cajal.
Al grupo se unirá la Moski que tras pertenecer a las juventudes estalinistas vino a España tras la caída del muro en busca de los auténticos revolucionarios y se gana la vida por los chiringuitos tocando un acordeón que cuida más que su figura y cantando (esto último es un decir). Y como hace falta un medio de transporte, la Moski subcontratará a Mahlenik, un repartidor de pizzas.
Completa el grupo Pashmarote Pancha, que se gana la vida con un centro de yoga intentando canalizar la energía de las mujeres.
Como lugar de reunión para el grupo el bar Se vende Perro, regentado por Armengol, encantado de tener algún cliente, aunque sea difícil que logre que estos le paguen algo.


Un grupo de lo más peculiar que en la búsqueda de Rómulo se encontrarán con una conjura internacional en la que pretenden asesinar a Angela Merkel.



EL LIBRO


Debo reconocer que comencé a leer El enredo de la bolsa y la vida con serias dudas, porque lo último que había leído de Eduardo Mendoza, o no me entusiasmo como fue el caso de Riña de gatos, o simplemente me resultó insoportable, como en el escatológico El asombroso viaje de Pomponio Flato.
Aún con eso, mucho esperaba de un personaje del que el propio autor define del siguiente modo: «El detective sin nombre es primo hermano de Gurb».


La comparación no es gratuita, porque esa es la sensación que en muchos momentos tengo al leer al libro: La visión de la vida de este detective, muy bien pudiera ser la de un marciano que acaba de llegar a nuestro planeta.
A esa visión alocada de nuestra situación, hay que sumarle además la de un viejo chino, o la de un presunto guía espiritual, para terminar de completar una novela muy divertida, una terrible sátira de nuestra situación actual.

Hacer una novela al hilo de la actualidad, puede determinar que su vida sea muy corta, que leída pasados unos años y perdidas esas referencias pueda resultar incomprensible o aburrida para el lector que no tenga las claves para desentrañar las comparaciones o las bromas que en ella se gasten. Sin embargo, esta novela en que la crisis en que nos encontramos es el telón de fondo, contiene frases y afirmaciones que son comprensibles no solamente ahora, sino dentro de muchos años. Comprensibles no sólo para un público español, sino para un lector de cualquier país.
Ved si no este más que sangrante comentario sobre el uso del dinero por parte de los ricos en medio de la crisis:
«Era admirable ver como aquellos potentados, tan duramente golpeados por la crisis financiera como acababa de saber leyendo un periódico, seguían manteniendo la apariencia de derroche y jolgorio con el único fin de no sembrar el desaliento en los mercados bursátiles.» (Página 125)


O este análisis de por qué hemos llegado a la crisis, puesto en boca de un chino:
«Occidentales son malos matemáticos. Mira Europa. Por arrogancia pasan de ser conjunto de provincias en guerra y convertirse en imperio. Cambió moneda nacional por euro y ahí empezó decadencia y ruina.» (Página 158)

O puesto en boca del viejo chino, uno de los grandes hallazgos de esta novela, el por qué China se está apoderando del mundo:
«Durante siglos tuvimos dominación extranjera y pasamos hambre que te cagas. Ahora hemos aprendido lección, hemos sabido aprovechar oportunidad y nos hemos hecho amos de medio mundo.» (Página 158)


La visión que el chino nos muestra de la vida, en choque con nuestra concepción de la misma, es otro de los motivos para provocar la hilaridad que provoca el autor:
«Haga como yo: aproveche ventajas ser viejo.
Yo no soy viejo.
Vaya practicando. Secreto para llegar muy viejo es envejecer muy pronto.»
(Página 147)

«Retórica oriental, demasiado sutil, lo reconozco. A menudo no sabes de lo que están hablando y ya te la han metido, como decía Sun Tzu.» (Página 153)



El falso guía espiritual, nos deja también algunas perlas que no tienen desperdicio:
«La filosofía y la religión están muy bien, claro, pero son para los ricos, y si uno es rico ¿para que quiere la filosofía y la religión.» (Página 193)

«Los hombres son más obtusos: el dinero y el fútbol les tienen bloqueados el hipotálamo y no les circulan los fluidos vitales. En cambio las mujeres, en cuanto desconectan el móvil, liberan los poderes de la mente y a la que te descuidas ya han alcanzado la percepción extrasensorial.» (Página 193)


No puede leerse este libro como una novela de intriga normal, aunque tenga intriga. No es una novela negra, aunque beba de sus fuentes. No es una historia real, aunque nada mejor para mostrarnos la realidad que la hipérbole y la exageración, con personajes imposibles, en situaciones absurdas. Tan irreal que termina siendo real como la vida misma.
Por eso resulta tan divertido, porque nos obliga a reírnos de nosotros mismos, de nuestras propias flaquezas, de lo absurda que es en muchos momentos nuestra situación. Porque se ríe de la crisis, con ese peluquero sobreviviendo a la deuda que tiene con la Caixa, sin clientas en la peluquería y teniendo que doblegarse al imperio chino que quiere su peluquería para montar un restaurante chino.
Y si imposibles son las situaciones, más imposibles son aún sus personajes, comenzando por el nombre de los mismos, unos nombres que no son sólo imposibles sino que son un chiste en sí mismos. ¿Qué pensar si no de un gurú que lleva por nombre Pashmarote Pancha? ¿O de un terrorista de nombre Ali Aaron Pilila?


Personajes imposibles, pero no por ello menos entrañables que si fueran reales, porque en el fondo, aunque sean una exageración, no dejan de ser un reflejo de esos personajes extraños y sin nombre que nos rodean por todas partes.



OTRAS PERLAS


Al margen de las ya citadas, os dejo algunas perlas más que podéis encontrar en el libro:
«Tu no sabes quién era Franco, con él no había libertades ni justicia social, pero daba gusto ver la televisión.» (Página 30)

«Con el mismo gusto me habría zampado una ración de sardinas, pero también a eso hube de renunciar porque gastar dinero no entraba en mi presupuesto.» (Página 123)

«El camarero llevaba la cara pintada de negro de resultas del continuo restañar el sudor con el trapo de secar la cristalería.» (Página 234)



IMPRESIÓN PERSONAL


Un libro como este me ha ayudado a reconciliarme con Eduardo Mendoza, hasta el punto de ponerme como objetivo el volver a leer las aventuras de este detective sin nombre, que nos devuelve a ese universo del absurdo que tan bien bordó Mendoza con Gurb.
Un libro que merece la pena leer, porque con el agobio que la situación del día a día nos obliga a convivir, es necesario reírse de la crisis, aunque sea con una Angelita Merkel imposible. Imposible, una palabra que se está repitiendo en esta reseña, pero tras la que se oculta un muy lúcido análisis de nuestra situación y de cómo hemos llegado hasta ella.


Sin duda ha sido una de las mejores lecturas que he tenido en el año 2012. Una novela que se devora en muy breve tiempo y que me ha dejado con una sonrisa en el rostro, con lo difícil que es reír y sonreír con la que está cayendo.



Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles




FICHA TÉCNICA

Editorial: Seix Barral
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 269
PVP: 18,50 €


VALORACIÓN: 10/10






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