Un sinvergüenza ¿nace o se hace?
FICHA TÉCNICA
Autor: Ángela Becerra
Titulo: Memorias de un sinvergüenza de siete suelas
Editorial: Planeta, 2013
Páginas: 459
PVP: 21,00 €
Titulo: Memorias de un sinvergüenza de siete suelas
Editorial: Planeta, 2013
Páginas: 459
PVP: 21,00 €
Editorial: Planeta, 2019
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 464
PVP: 9,95 €
PVP: 9,95 €
ÁNGELA BECERRA
«Ángela Becerra nación en Cali, Colombia, donde estudió comunicación. En el año 2000, y siendo vicepresidenta creativa de una de las agencias más relevantes de España, abandonó su exitosa carrera para dedicarse por entero a su gran pasión; la literatura.
Su primera obra fue Alma Abierta (2001), un bello poemario
que aborda los conflictos del ser humano en la madurez.
De los amores negados (2003) su primera novela, obtuvo el Latin Literary Award 2004 de la prestigiosa Feria del Libro de Chicago y una calurosa acogida de los lectores de España y Latinoamérica.
El penúltimo sueño (2005) la consagró como novelista. Con ella obtuvo el Premio Azorín de Novela 2005, el Premio al Mejor Libro Colombiano de Ficción 2005 y de nuevo el Latin Literary Award 2006.
Lo que le falta al tiempo (2007)también fue reconocida con el Latin Literary Award como mejor novela de misterio y de sentimientos.
Ella, que todo lo tuvo (2009) obtuvo el Premio Ieroamericano de Narrativa Planeta-Casamérica.
De los amores negados (2003) su primera novela, obtuvo el Latin Literary Award 2004 de la prestigiosa Feria del Libro de Chicago y una calurosa acogida de los lectores de España y Latinoamérica.
El penúltimo sueño (2005) la consagró como novelista. Con ella obtuvo el Premio Azorín de Novela 2005, el Premio al Mejor Libro Colombiano de Ficción 2005 y de nuevo el Latin Literary Award 2006.
Lo que le falta al tiempo (2007)también fue reconocida con el Latin Literary Award como mejor novela de misterio y de sentimientos.
Ella, que todo lo tuvo (2009) obtuvo el Premio Ieroamericano de Narrativa Planeta-Casamérica.
ARGUMENTO
«¿Que por qué lo hacía? Vaya pregunta más imbécil la que me acabo de hacer. Porque me hacía feliz coleccionar mujeres. Porque me hacía feliz coleccionar mujeres. Se me hace la boca agua sólo recordar la excitación que me producía el acecho al estrategia, el cálculo, el oler la presa. Humm.. perfume a piel nueva.
(…)
Ahhh, amigo, prometer, prometer, prometer... hasta meter y después de haber metido, olvidar lo prometido. Ésa era mi premisa. Ningún compromiso. Pañuelo usado, pañuelo tirado. Y ahora, metido entre estas cuatro paredes de cedro macizo, que hieden a carpintería fina. No es justo. Los oigo a todos: tenía la vida por delante, dicen.
¡¡¡Maldita sea la muerte!!!»
LA NOVELA
Lo primero que me ha llamado la atención en esta novela es
que, a pesar de la ola de erotismo que nos invade, a pesar de que el tema sin
duda podría haber tomado esa derivada pues no en vano estamos ante todo un
seductor de mujeres, el componente erótico de la novela es sólo uno más de los
aspectos de la misma y no precisamente el más importante.
Una narración que no tiene una única voz, pues además del propio Francisco
desde su ataúd, también escucharemos en primera persona las voces de su mujer:
Morgana Romero de Hinestrosa y del gran amor de su vida: Alma Romero de
Hinestrosa. Morgana, la mujer con la que se casó y tuvo siete hijos, la mujer
que paso del amor al odio hasta el punto de ¿asesinarle? Ni ella misma sabe si
la muerte de Francisco ha sido obra de ella.Alma, la mujer a la que amó desde que era un crío. La mujer que nunca llegó a tener porque se casó con otro hombre en cumplimiento de las órdenes de sus padres (y eso que estamos en el siglo XX)
Todo ello llevó a Francisco a convertirse en lo que hasta el día de su muerte fue: Un sinvergüenza. Pero ¿Qué es un sinvergüenza? El propio Francisco nos lo define:
«Sinvergüenza es no tener vergüenza; para vivir sirve.» (Página 335)
Es el abandono de alma el que cambia cuando apenas eran unos críos, el sentido de la vida de Francisco:
«Decidí volverme malo con alevosía. Yo, el don Nadie, el que escuchaba sin pestañear, iba a ser el don Todo.» (Página 40)
Es ese abandono el que le lleva a una vida disoluta y sin
sentido:
«Hice el amor -vaya expresión tan mal utilizada-, perdón, corrijo: hice el sexo con tantas mujeres en mi vida que, aunque alguna vez traté de llevar la cuenta, me perdí ¿para qué contar lo que una vez hecho, borré de mi memoria? Cuerpos que utilizaba y de los que no quedó absolutamente nada.» (Página 34)
«Hice el amor -vaya expresión tan mal utilizada-, perdón, corrijo: hice el sexo con tantas mujeres en mi vida que, aunque alguna vez traté de llevar la cuenta, me perdí ¿para qué contar lo que una vez hecho, borré de mi memoria? Cuerpos que utilizaba y de los que no quedó absolutamente nada.» (Página 34)
Y sin embargo, pese a lo que todos piensen, Francisco es mucho más que ese sinvergüenza:
«Estoy convencido de que nadie, absolutamente nadie, ni siquiera el más listo había imaginado que dentro de mi existía un corazón limpio capaz de sentir amor por ninguna mujer. Que yo era el desperdicio de un amor triste y frustrado.» (Página 19)
La gran sorpresa que encierra esta novela, estriba precisamente en la cita anterior, en que nos hallamos ante una gran historia de amor. O mejor sería decir de amores. Porque no es solo la historia de amor de Francisco y Alma. También es el amor de Morgana por Francisco, un amor que al no ser correspondido como ella quiere le lleva al odio más feroz. O la historia de amor de Beltrán por Alma, su mujer, a pesar de que es consciente de que nunca la llega a poseer completamente.
«No se si haya valido la pena, pero desde luego Francisco y yo estuvimos enfermos de amor toda la vida.» (Página 244)
Una novela en la que el sentido del humor prevalece por
encima de muchas otras cosas. Un humor que me recuerda a ciertas novelas de
Eduardo Mendoza en el nombre que da a algunos de sus protagonistas, que o bien
son remedos de los nombres de personajes reales como la Duquesa de Abla o el
diestro Angelín de Linares, cuando no juegan abiertamente al relacionar la
actividad del personaje con su nombre como el duque de Merlot (bodeguero),
Valentín Montes de Toro (ganadero ilustre) o Circunstancio Pomposo (jefe de
protocolo)
IMPRESIÓN PERSONAL
Memorias de un sinvergüenza de siete suelas es una
novela a la que me he enfrentado sin ningún tipo de expectativas. Nada había
leído de su autora y nada había leído sobre este libro. Sin embargo me llamó
poderosísimamente tanto su título como una espectacular portada en tonos
dorados y con el dibujo de un pavo real azul con sus alas desplegadas.
Pavos reales que están omnipresentes en la novela, pues una de las aficiones de Francisco es la de coleccionarlos, uno por cada mujer que ha desvirgado. Pavos reales que con su arrogancia y su presunción no dejan de ser un reflejo de una sociedad en la que prima más el aparentar que el ser. Genio y figura hasta la sepultura como le ha pasado a Francisco, cuya bondad apenas ha salido a retazos y muchos de ellos también disimulados como si con ellos aparentase ser otro, cuando en realidad era él mismo.
Pavos reales que están omnipresentes en la novela, pues una de las aficiones de Francisco es la de coleccionarlos, uno por cada mujer que ha desvirgado. Pavos reales que con su arrogancia y su presunción no dejan de ser un reflejo de una sociedad en la que prima más el aparentar que el ser. Genio y figura hasta la sepultura como le ha pasado a Francisco, cuya bondad apenas ha salido a retazos y muchos de ellos también disimulados como si con ellos aparentase ser otro, cuando en realidad era él mismo.
Un libro con el que me he divertido y que me ha dejado un muy buen sabor de boca al final. Quizás porque soy un romántico no confeso y me gustan las historias de amor eterno.
Gracias a Editorial Planeta que me ha facilitado un ejemplar de esta novela para su lectura y reseña.
VALORACIÓN: 9/10
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Esta reseña forma parte del Mes en femenino:



