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miércoles, 23 de septiembre de 2020

EL MENSAJE DE PANDORA (JAVIER SIERRA)


El mensaje de Pandora
Javier Sierra


 Título: El mensaje de Pandora
Autor: Javier Sierra
Editorial: Planeta, 2020
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 188

sábado, 29 de octubre de 2016

NOVEDADES DE BOLSILLO 2016/12

Para los que preferís leer en papel, pero la economía no la tenéis muy boyante, las ediciones de bolsillo son, bibliotecas aparte, la mejor alternativa.

Por eso os traigo algunas novedades de bolsillo. Hay más, pero las que os traigo os permiten acceder a la reseña de la misma (basta con pinchar en el título) para orientaros mejor.

martes, 12 de julio de 2016

EL ÁNGEL PERDIDO (JAVIER SIERRA)

El ángel perdido
Javier Sierra



FICHA TÉCNICA

Título: El ángel perdido
Autor: Javier Sierra
Editorial: Planeta, 2011
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 544
PVP: 21,90 €








Editorial: Planeta, 2016
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 592
PVP: 6,95 €






JAVIER SIERRA

La editorial nos cuenta del autor:

Tras el éxito internacional de novelas como El ángel perdido, La dama azul o La cena secreta —publicadas en más de cuarenta países—, decide embarcarse en el titánico proyecto de desvelar el «arcanon» secreto del Museo del Prado. Una de las colecciones de pintura, dice, con más misterios del mundo. Iniciado en edad muy temprana en la tarea de contar Historia —e historias— en los medios de comunicación, Sierra lleva más de dos décadas empeñado en hallar respuestas a las grandes incógnitas que nos rodean y compartir sus descubrimientos a través de la literatura. «Una de las pocas invenciones humanas capaz de trascender el tiempo y las fronteras culturales», asegura. En la actualidad vive en Madrid y El maestro del Prado es su décimo libro.






¿Perdido quién? ¿El ángel, el autor o el lector?



ARGUMENTO de EL ÁNGEL PERDIDO

Sinopsis tomada de la editorial:

Mientras trabaja en la restauración del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, Julia Álvarez recibe una noticia devastadora: su marido ha sido secuestrado en una región montañosa del noreste de Turquía. Sin quererlo, Julia se verá envuelta en una ambiciosa carrera por controlar dos antiguas piedras que, al parecer, permiten el contacto con entidades sobrenaturales y por las que están interesados desde una misteriosa secta oriental hasta el presidente de los Estados Unidos.






EL ÁNGEL PERDIDO

Se ha comparado a Javier Sierra con Dan Brown, con la diferencia de que Javier es español y los temas están más cerca de nosotros. De él he leído un par de cosas, aunque la última realmente me gustó mucho. Se trata de La cena secreta en que con el cuadro de Leonardo bien presente (afortunadamente viene la reproducción del mismo en el libro), Javier Sierra hace gala de una imaginación desbordante para darnos una sorprendente interpretación a todas y cada una de las figuras del famoso cuadro así como de los objetos que en él aparecen. El cuadro de La última cena de Leonardo da Vinci es el punto central de este libro. Precisamente fue este libro el que llevó a la comparación con el famoso escritor norteamericano.
Frente a tales acusaciones (como tal considero yo que a alguien lo comparen con Dan Brown) yo decía: Ya quisiera Dan Brown escribir la mitad de bien y con la misma coherencia que nuestro Javier Sierra. Pero me temo que las críticas han hecho mella en Javier Sierra que sin poderlo evitar se ha convertido efectivamente en el nuevo Dan Brown, éxito de ventas incluido, pues este libro estuvo varias semanas entre los libros más vendidos en nuestro país e incluso ha llegado al número tres en Estados Unidos.
Y no será por prisas, que ha tardado nada más y nada menos que ocho años en volver a publicar después del inesperado éxito internacional de ventas de La última cena. Ocho años que dice haber empleado en investigar y documentarse para su novela para terminar contándonos que Noia es la última ciudad del camino de Santiago.
O sea, que toda la investigación se le ha ido en documentarse sobre leyendas como el diluvio. Una leyenda que es de carácter universal, porque se cuenta en todos los pueblos del mundo, aunque cambien los protagonistas. Según el relato del diluvio universal, los dioses (o el Dios en caso de los judíos) se enfadó con la maldad del hombre y decidió aniquilarlo mediante un gran diluvio. Solo se salvó un puñado de hombres protegidos de los cielos, que por obediencia construyeron una gran embarcación (de iguales características en todas las culturas) con la que sobrevivieron ellos y todas las especies que introdujeron en esta construcción. Nosotros lo que conocemos por nuestra cultura es el Arca de Noé. Pero en cualquier caso, la historia siempre acaba con la barca varada en lo alto de un monte y el hombre que se ha salvado, dando un nuevo inicio a la humanidad.
Y entre diluvio y el Libro de Enoc, van transcurriendo las primeras páginas del libro, mientras el autor trata de que entremos en materia angelical. Sí, porque en el Libro de Enoc se describe como los ángeles del cielo terminaron por unirse a las bellísimas mujeres de la tierra, lo cual trajo como consecuencia una degeneración de la raza humana, que crecía en inteligencia pudiendo asemejarse a los mismos dioses, motivo por el que estos deciden eliminarlos enviándoles el diluvio.
Diluvio del que unos pocos seres se salvaron. Pero esa relación con los ángeles no quedó rota, pues para comunicarse con ellos, los hombres disponían de unas piedras, aparentemente vulgares piedras, pero que tenían un poder especial que permitían la comunicación con los ángeles.

Este tema tan angelical requiere una localización adecuada. Bien hubiera podido valer el conjunto de piedras de Stonehenge, pero como Javier Sierra es español, ha elegido una ubicación mucho más nuestra como es Santiago de Compostela, cargada de misterios y leyendas, comenzando por su propio nombre, ese Compostela o Campo de estrellas, con todo lo que eso tiene de toque misterioso. Y junto a la ciudad, la joya de la misma, la Plaza del Obradoiro y como no el Pórtico de la Gloria la obra cumbre del románico que hace tiempo que no puede verse debajo del andamiaje que tiene puesto para su restauración (aquejada la piedra de un misterioso mal como si las fuerzas telúricas y sagradas la estuviesen destruyendo.
La verdad es que el Pórtico de la Gloria podría dar muchísimo juego, porque todo él está cargado de personajes simbólicos que podrían dar pie a múltiples juegos e interpretaciones, un poco como hizo el autor en La cena secreta, pero debe ser que la investigación en este campo no le llegó a tanto y decidió seguir por los trillados caminos de la fantasía desbordada.
Y puestos a enredar la cosa, nada mejor que mezclar dos grandes mitos como el de Noé con el de Santiago. Todo a partir del escudo de Noia, que es el mismo arca de Noé:
«La presunta ruta de Santiago cubre un territorio sembrado de topónimos vinculados a Noé. No se trata solo de Noia, sino de Noain en Navarra, Noja en Sntander, Noenlles en La Coruña, el río Noallo en Orense. (...) Si el camino de Santiago muere en la tumba del Apóstol, el camino noético desemboca...
¿¿En la tumba de Noé??» (Página 208)

No acaban aquí las alusiones bíblicas, porque estas piedras con poder comunicativo están presentes a lo largo de toda la Biblia. Así las tablas de la ley de Moisés, serían piedras de este tipo, como también lo fue la piedra sobre la que Jacob recostó la cabeza para dormir y le permitió en sueños subir la célebre escalera que le llevó hasta Dios. E Isaías gracias a estas piedras se comunicaba con Dios antes de escribir sus profecías.
De lo que se trata en la novela es de como distintos grupos están persiguiendo esas piedras para ponerse en contacto con los dioses. ¿Para acabar con el mundo o para salvarlo? Esa es la incógnita.
Porque los dioses andan nuevamente cabreados con nosotros. Están indignados con el comportamiento dela humanidad, pero en lugar de acampar en la Puerta del Sol como buen demócrata, se comportan como los más exaltados y violentos de los antisistema y amenazan a cargarse a toda la humanidad como ya hicieron en otras ocasiones.
Por eso si nadie lo remedia, vendrá el día grande y terrible. Aquí Javier Sierra se pone más que al día, y en lugar de mandarnos un apocalipsis de fuego que llueve del cielo, con lo que amenaza a la humanidad es con un brutal
cambio climático. Que no otra cosa fue el diluvio universal que a punto estuvo de arrasar a la humanidad si no hubiese sido porque algún dios disidente avisó a algunos humanos para que se salvasen.
Me pregunto entonces si no será este un libro patrocinado por la industria petrolera y algunas de las industrias más contaminantes del planeta, porque resulta que el cambio climático no es cosa de un aumento de la polución por exceso de emisiones de anhídrido carbónico, ni de que estemos talando nuestros árboles. No, todo se debe a un incremento de las fuerzas magnéticas del mundo provocadas por unos dioses indignados con los humanos.




PERSONAJES

A todo esto, tenemos una protagonista española, Julia Álvarez que en breves líneas nos permite darnos cuenta de que la profundización psicológica en los personajes no va a ser ni mucho menos el fuerte de esta novela.
A pesar de que buena parte de la novela está narrada en primera persona, pues todo lo que atañe a esta conservadora española, amante de la historia, nos lo cuenta ella misma (aparte de esa narración, el resto de la misma se nos narra con un narrador omnisciente), poco más podemos saber de esta mujer, que se ha casado locamente enamorada (porque lo cuenta el autor, no porque te lo puedas creer) de un hombre que apareció en el Camino de Santiago. Un hombre del que poco más sabemos, aparte de que es un ex agente de los servicios secretos americanos y que anda por el mundo con dos de esas famosas piedras que todo el mundo quiere. Su relación con Julia parece una pura pantomima para utilizarla como médium con las piedras pues sabe (¿cómo lo sabe?) que tiene un don que permite activarlas. Y Julia se deja utilizar hasta que se cansa y prefiere quedarse en Santiago analizando el Pórtico de la Gloria que acudir a otro de esos viajes a los que su marido la lleva tras las piedras.
Y si ese es el único personaje medianamente definido, imaginaos los demás, que un póster tiene más relieve que estos personajes planos hasta la exasperación de los que buscamos algo más en la lectura.






IMPRESIÓN PERSONAL

El libro se lee en un suspiro, de cortos que son los capítulos y lo esquemático del lenguaje y de los personajes. Pero hacía bastante tiempo que no leía algo tan malo y tan decepcionante. Porque hay que distinguir entre fantasía, que es una cosa y falta de credibilidad, porque en ningún momento puedes llegar a creerte lo que te están contando. Sumadle a eso la ausencia de unos personajes mínimamente trazados y ¿qué tenemos? Nada, por muy rápido y muy bien que pueda leerse este libro.
De ahí mi sorpresa en comprobar cómo sigue en puestos muy altos de la lista de libros más vendidos, porque todavía no he encontrado a nadie que me haya hablado bien de este libro.

Allá por la página doscientos (que ya está bien), decidí mandar el libro a paseo, o mejor dicho, a la biblioteca, que hay lista de espera detrás mío para poderlo leer. Pero comentando con alguien lo malo que era me preguntó: ¿Llegaste al desembarco de los americanos en Galicia?
Glubs, eso hay que leerlo, porque debe figurar en los anales de la literatura. Así que ya puestos, seguí adelante, que leyendo muy rápido me iba a enterar de todo y no me iba a llevar tanto tiempo. Y sí, leí como un grupo de operaciones especiales desembarcaban en Galicia dejando un reguero de muertos y destrozando nuestro patrimonio nacional en forma de iglesias y tumbas como si de un decorado de cartón piedra se tratase.

Para remate, el final está a la altura del libro, o sea, con tal derroche de imaginación que resulta totalmente increíble. Un final que lleva el libro no a una calificación de deficiente, sino de muy deficiente.
Lo único interesante, también entre las páginas finales, es la comparación del camino de Santiago como el de la vida misma, con ese inicio por los Pirineos frondosos, adentrándonos en la madurez de la vida en las tierras fértiles de La Rioja, para llegar a la vejez en la sequedad del camino al entrar en Castilla. Y la etapa final, la del Paraíso al entrar en Santiago, con la visión del Pórtico de la Gloria.


Demasiado poco para un libro, lo peor que he leído en el año 2011.




VALORACIÓN: 3/10


           


jueves, 21 de marzo de 2013

EL MAESTRO DEL PRADO (JAVIER SIERRA)

Una visita guiada al Museo del Prado






FICHA TÉCNICA

Autor: Javier Sierra
Título: El Maestro del Prado
Editorial: Planeta, 2013
Encuadernación Tapa dura
Páginas: 328
PVP: 19,00 €










Editorial: Planeta, 2019
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 348
PVP: 12,95 €













JAVIER SIERRA

El autor de El Maestro del Prado es Javier Sierra nacido en Teruel en 1971, de donde vino a Madrid para estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Una vocación periodística que no ha perdido, pues numerosas son sus colaboraciones en radio, televisión y prensa.
Su gran pasión son los misterios de nuestra historia, que el intenta desentrañar y que han dado lugar a buena parte de sus obras.

Sus obras publicadas son:
1995: Roswell, Secreto de Estado (Editorial EDAF).
1997: La España Extraña (Editorial EDAF), en colaboración con Jesús Callejo.
1998: La Dama Azul (Editorial Martínez Roca).
2000: Las Puertas Templarias (Editorial Martínez Roca).
2000: En Busca de la Edad de Oro (Editorial Plaza & Janés).
2002: El Secreto Egipcio de Napoleón (Editorial La Esfera de los Libros).
2004: La Cena Secreta (Editorial Plaza & Janés).
2007: La Ruta Prohibida (Editorial Planeta).
2008: La Dama Azul (Editorial Planeta). (Ampliada y corregida)
2011: El Ángel Perdido (Editorial Planeta).
2013: El Maestro del Prado (Editorial Planeta).



ARGUMENTO

«Este relato comienza con los primeros fríos de diciembre de 1990. He dudado mucho, muchísimo, sobre la conveniencia de publicarlo, sobre todo porque se trata de una aventura de fuertes connotaciones personales. Es, en definitiva, la pequeña historia de cómo un aprendiz de escritor fue ensañado a mirar un cuadro.
(…)
Yo solo era un estudiante curioso. Uno con la cabeza llena de pájaros, amante de los libros de misterio, del periodismo y de la historia, que debía de regresar a su residencia universitaria antes de la hora de cenar.»

Así comienza El Maestro del Prado, una novela en la que Javier Sierra nos habla en primera persona de sus años de estudiante universitario en un Madrid, una vida para la que veinticuatro horas al día no son suficientes para cubrir sus estudios, un trabajo a tiempo parcial en una revista de divulgación científica y su otra gran pasión: perderse en las salas del Museo Nacional del Prado.

En una de sus visitas al Museo del Prado, mientras contempla un cuadro del maestro Rafael al que el rey Felipe IV llamó La Perla, conoce un extraño personaje que le explica el cuadro de un modo que el nunca había visto. Un personaje al que termina llamando el Maestro.
Desde ese primer encuentro, a Javier le asalta una duda que recorrerá toda la novela:«¿Y si aquel tipo fuese un fantasma?»



LA NOVELA

Tras leer El Ángel perdido, juré que no volvería a leer nada de Javier Sierra. Pero hay promesas que son sólo mentales y de las que siempre estoy a tiempo de volverme atrás. Y es que aunque quedara muy escarmentado tras leer el desembarco de marines en las costas gallegas, su nueva novela, El Maestro del Prado, parecía ser algo totalmente diferente.
Y lo es. Es diferente. Otra cosa es que el resultado final sea o no del agrado del lector.


El primer capítulo es una especie de prólogo, donde el autor nos resalta el carácter autobiográfico de la historia que va a narrarnos. Al párrafo transcrito en ell argumento, sumadle este otro donde Javier Sierra cita algunas de sus novelas, en las que el influjo de los sucesos que va a narrar a continuación fueron determinantes para su redacción:
«Antes de proseguir, vaya por delante una advertencia: no crea el lector que lo que viví en mi primer juventud ha suspendido de algún modo mi sentido crítico hacia lo que recibí en aquellas citas. Al contrario. Al traslada a legra impresa las enseñanzas de este maestro, no pocas se me antojan extrañas, casi sacadas de un sueño. Sin embargo, después de revisarlas he comprendido que bastantes han ido empapando con discreción, en pequeñas dosis, algunas de mis mejores novelas. El eco de sus comentarios atraviesa novelas como La dama azul, La puertas templarias o La cena secreta, hasta extremos que el lector más atento percibirá de inmediato.» (Página 16)

Basta con abrir el libro para ver que nos enfrentamos a una novela muy diferente, pues sus páginas están salpicadas de reproducciones de cuadros. Hasta cuarenta reproducciones podemos encontrar, la mayoría a toda página, e incluso un par de ellas se nos muestran como un desplegable en papel couché. Espectacular el desplegable el de El jardín de las delicias que nos muestra el cuadro como es en realidad: un retablo que cerrado nos muestra en sus puertas una pintura en tonos grises que contrasta con la explosión de colorido que estalla al abrirlas y mostrarnos el tríptico interior.

Dicho todo lo anterior, la pregunta que rondó mi cabeza durante toda la lectura fue: ¿Es El Maestro del Prado una novela? Una respuesta muy difícil, porque formalmente lo es, pero que podrá determinar su fracaso si el lector es exactamente eso lo que busca. Porque como novela, la trama no sólo es mínima, sino poco interesante y no demasiado creíble.
De hecho, si la calificación del libro dependiese de considerarlo como una novela al uso, difícilmente llegaría al aprobado. Sin embargo, podréis comprobar que la calificación global del libro está lejos de ser un suspenso, porque lo que yo buscaba en el libro era otra cosa que si encontré.
El Maestro del Prado podría considerarse un libro de Arte. No una guía del Museo del Prado, por más que este Museo sea durante casi todas sus páginas el protagonista indiscutible, sino una introducción al mundo de la pintura.
Desde ese punto de vista, la novela cubrió todas mis expectativas, pues resulta una historia muy amena de muchas pinturas, del sentido escondido que tras las pinturas hay en muchas ocasiones. Consiguió abrir mis ojos y conseguir que vea las pinturas desde un punto de vista muy distinto-.
Creo que el gran problema que tenemos muchos españoles para disfrutar de la pintura, es que nos faltan las claves para entenderla, especialmente si nos remontamos un poco atrás en el tiempo, pues nuestra incultura nos impide saber qué historias son las que el autor quiere plasmarnos en sus cuadros, muchas de ellas basadas en escenas mitológicas (mi desconocimiento de la mitología es total) o en pasajes bíblicos (ahí no estoy tan indefenso). Asimismo nos faltan claves para entender muchos de los aspectos de sus pinturas.
De ahí el goce que he tenido en este libro al leer con sorpresa algunas de las claves que el autor nos muestra de algunas pinturas, como el significado de las campanillas junto a los cuadros de algunos cardenales, o esas Sagradas Familias con dos niños que parecen hermanos, o tantas otras que desvela a lo largo del libro. Fundamental para ello esas ilustraciones en color que acompañan el texto.



IMPRESIÓN PERSONAL

Hace un par de años disfruté con Carpetania de una visita guiada al Museo del Prado que llevaba por nombre Ver o no ver: enigmas y curiosidades en el Museo del Prado, un recorrido por algunas de las más enigmáticas pinturas del Museo del Prado. Una visita que por cierto os recomiendo sin reservas.
Entre otras, tuvimos ocasión de contemplar y escuchar las historias que tras ellas se escondían de algunos cuadros como El jardín de las delicias de El Bosco, El triunfo de la muerte de Pieter Brueguel o Nastaglio Degli Onesti de Boticcelli. Justamente tres de los cuadros que tienen un lugar destacado en este libro.
No son los únicos, porque hasta cuarenta láminas, da para hablar de muchos cuadros, alguno de los cuales pasa desapercibido, pero otros muy conocidos como el famoso retrato ecuestre de Carlos V, del que el autor hábilmente saca mucho juego.


En el fondo eso era lo que yo esperaba, porque ya en La última cena había quedado sorprendido por la habilidad con la que Javier Sierra podía hacer suposiciones y más suposiciones sobre tan conocido cuadro.

Esa manera de presentarnos los cuadros es sin duda lo mejor del libro, porque al menos a mí me ayuda a mirar la pintura de otra manera, a entender aspectos que hasta ahora me han pasado desapercibidos. Dar un paso más allá como propone el autor para ver en las pinturas la llave secreta que puede transportarnos a otras dimensiones espirituales... Eso ya es cosa de la imaginación personal de cada uno, pero no es lo que yo busco.
Y ese es justamente el lado novelesco de la novela, el que pretende justificar una historia que sirve para hilvanar un cuadro junto a otro, el que sirve para de paso transmitirnos parte de nuestra historia, de la historia del Rey Carlos I e incluso de Felipe II. Una historia que cuando has visitado el Monasterio de Yuste en el que se retiró a morir, o la austeridad del Monasterio de El Escorial en que también se retiró a morir Felipe II, es mucho más comprensible.

Y ya que hablo de historia, el libro viene repleto de citas bibliográficas, muchas veces acompañando a sorprendentes comentarios, que podemos encontrar al final del libro, junto a un índice en el que podemos buscar personajes, cuadros, etc y la página en la que aparecen citados en el libro.

Teniendo en cuenta los comentarios previos a la elaboración de esta reseña, creo que seréis muchos los que tendréis curiosidad acerca de si merece o no la pena leer este libro, porque el otro motivo de curiosidad, el saber de qué se trata, creo haberlo explicado ya. Son las mismas dudas que yo tenía antes de empezar su lectura.
Yo he disfrutado y mucho, decir lo contrario sería mentir, con la lectura de El Maestro del Prado. Ahora bien, sólo he disfrutado en lo referente a la exposición de los cuadros, porque en lo referente a la novela como tal, me parece que el argumento es casi inexistente y la intriga es mínima y poco creíble, apenas un mero artificio argumental para ir conectando, muy hábilmente eso sí, un cuadro con otro.
Por eso, si la pintura no te llama la atención, si lo que buscas es una buena historia, con una intriga que te mantenga atado a las páginas del libro, El Maestro del Prado no es el libro que buscas.
Si por contra te gusta la pintura, quieres saber más sobre ese fascinante mundo y aprender de un modo ameno, sin que la novela como tal sea lo más importante. O dicho de otro modo, si lo que buscas es una visita guiada por algunos de los cuadros que puedes visitar en el Museo del Prado, ésta es tu novela.

Porque has de saber que, una vez leído El Maestro del Prado, no te será posible ver la pintura del mismo modo.



Gracias a Editorial Planeta por facilitarme un ejemplar de este libro para su lectura y reseña



VALORACIÓN: 7/10




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