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martes, 4 de marzo de 2014

TREINTA DOBLONES DE ORO (JESÚS SANCHEZ ADALID)

El Cristo de Medinaceli




FICHA TÉCNICA

Título: Treinta doblones de oro
Autor: Jesús Sánchez Adalid
Editorial: Ediciones B
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 425
PVP: 19,50 €








Editorial: Zeta bolsillo, 2018
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 432
PVP: 6,95 € €









JESÚS SÁNCHEZ ADALID

Sin duda uno de los grandes nombres de la novela histórica actual es Jesús Sánchez Adalid, que desde que le conocí con su novela Mozárabe, es un habitual de mis lecturas.
La tierra sin mal, El alma de la ciudad,El cautivo, La sublime puerta, El caballero de Alcántara, han sido algunas de las novelas que por mis manos han pasado.

Un autor que ha cosechado gracias a su buen hacer una importante colección de premios:
-Premio Fernando Lara 2007 por El alma de la ciudad.
-Premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica 2012 por Alcazaba.
-Premio Internacional de Novela Histórica de Zaragoza 2013 por el conjunto de su obra.
-Premio Diálogo de Culturas 2013
-Premio Hispanidad 2013.








ARGUMENTO 



A finales del siglo XVII, el joven Cayetano entra al servicio en Sevilla de don Manuel de Paredes, un hidalgo venido a menos y cuyas esperanzas de recuperación económica está puesta en el Jesús Nazareno, un barco cargado con sus mercancías que ha partido rumbo al Nuevo Mundo.
Pero una tempestad arruina sus esperanzas y su futuro al hundir el barco. Comienza así una nueva vida para Cayetano y la familia Paredes que los alejará de Sevilla rumbo a Canarias, aunque el destino, siempre caprichoso hará que terminen viviendo una angustiosa aventura en el Norte de África.






TREINTA DOBLONES DE ORO

Cristo de Medinacelli
«Entre las 17 imágenes rescatadas, se encontraba una hechura de Jesús Nazareno, de natural estatura, muy hermosa, con las manos cruzadas delante... Al hermosísimo busto de Jesús Nazareno le mandó el rey arrastrar, y echar por un muladar abajo, haciendo burla y escarnio del retrato hermoso, y del original divino.» (Página 409)

No esperaba encontrarme esta historia, que si bien no es la principal, si es el punto histórico desde el que parte toda la narración. No conocía la historia de el Cristo de La Mamora, conocido y venerado actualmente como el Cristo de Medinacelli.
Solamente por eso, probablemente ya merezca la pena leer Treinta doblones de oro, título que hace referencia al precio que se pagó por el rescate de la talla.


No hay ninguna duda de que Treinta doblones de oro es una novela histórica, con el mérito indudable de su originalidad. Una originalidad que hizo que en las primeras páginas (culpa mía, no del autor) anduviera un poco despistado. Porque cuando pienso en la Sevilla del siglo XVII, en realidad lo estoy haciendo en la de principios del siglo, bajo el reinado de Felipe III en pleno apogeo del imperio español, por más que la decadencia ya está en marcha con el gasto que conllevan las guerras y el despilfarro del oro y la plata que viene del otro lado del océano.
A finales del siglo, y la novela se centra en el periodo de 1860 a 1862, la economía española está en plena crisis con una moneda devaluada que ha llevado a la ruina a muchos comerciantes. Una crisis que en Sevilla es aún más aguda porque han perdido el monopolio del comercio que venía de América, que ahora se ha trasladado a Cádiz.
No es pues el periodo que habitualmente se retrata en las novelas del siglo XVII, pues la situación es totalmente diferente a principios (donde ocurren la mayoría) que al final del mismo.


Como es costumbre en Sánchez Adalid, dedica al final del libro algo más de treinta palabras para explicarnos de un modo sencillo y muy didáctico el contexto histórico en el que se desenvuelve esta novela, a explicarnos ese deterioro económico, para hablarnos de la presencia española en África, sobre la imagineria barroca y en concreto sobre el Cristo de Medinacelli.






IMPRESIÓN PERSONAL


No está Treinta doblones de oro entre las mejores novelas de Jesús Sánchez Adalid. Y sin embargo he leído en un suspiro las desventuras del joven Cayetano, porque página tras página no dejan de ocurrir cosas. O más que cosas, desgracias, de las que gracias a la providencia divina el protagonista y sus acompañantes van saliendo una y otra vez adelante.
No han sido unos personajes de los que me haya enamorado, pese a lo cual la novela me ha gustado, fundamentalmente por el retrato de la España de finales del siglo XVII que tan bien ha trazado Sánchez Adalid.


Tampoco está de más para un madrileño, acercarse a la verdadera historia del Cristo de Medinacelli. No estaría de más que alguien montara un chiringuito los viernes en la puerta de la basílica para vender el libro, porque ya sería un superventas si lo comprase una pequeña parte de los que van a acudir en la próxima Semana Santa a venerar la figura del Cristo.

Una novela que sin duda ha rellenado una laguna en mi conocimiento de nuestro país, algo en lo que Sánchez Adalid es todo un especialista: enseñar deleitando.

Sin duda entre las mejores novelas históricas del 2013.




Gracias a Ediciones B que me ha facilitado un ejemplar para su lectura y reseña.






VALORACIÓN: 8/10




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