domingo, 1 de marzo de 2026

LA CIUDAD DE LAS LUCES MUERTAS (DAVID UCLÉS) PREMIO NADAL 2026

 
La ciudad de las luces muertas
David Uclés
 
 
 
 

Título: La ciudad de las luces muertas
Autor: David Uclés
Editorial: Destino, 2026
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 288
 
 
DAVID UCLÉS
 
Esto es lo que la editorial nos cuenta del autor:
 
David Uclés (Úbeda, 1990) es escritor, músico, dibujante y traductor. Es el autor de la novela La península de las casas vacías (2024), el gran fenómeno literario del momento, con más de 300.000 ejemplares vendidos, que ha recibido los halagos de Ian Gibson, Gioconda Belli, Leonardo Padura o Irene Vallejo y ha sido reconocida con una veintena de premios, entre los que destacan el Premio Cálamo, el Premio Andalucía de la Crítica, el Premio Dulce Chacón o el Premio San Clemente. También ha sido la candidata española al Premio de Literatura de la Unión Europea y finalista de la Bienal Vargas Llosa. En 2024 fue elegida mejor novela española del año por el jurado de Babelia. Está siendo traducida a más de quince idiomas y será adaptada al cine. Uclés colabora con La VanguardiaEl PaísDiario Jaén y la Cadena SER. Su novela La ciudad de las luces muertas, la cuarta en su trayectoria, recibió la beca Montserrat Roig en 2022 y ha sido premiada con el Premio Nadal de Novela 2026.

 
 
 
 
ARGUMENTO de LA CIUDAD DE LAS LUCES MUERTAS
 
Tras un breve prólogo en Nueva York, la novela transcurre en una Barcelona gris asolada por la posguerra, en la que una jovencísima Carmen Laforet lanza un sortilegio que traerá a la ciudad la oscuridad. Y junto a ella, resucitarán personajes de todos los tiempos, pasado, presente y futuro, al tiempo que del suelo surgen los edificios del pasado que se superponen con los del presente y los del futuro, sumiendo a la ciudad en un caos.
 
 
 
 
LA CIUDAD DE LAS LUCES MUERTAS
 
La ciudad de las luces muertas es la novela ganadora del Premio Nadal 2026, sospecho que con la intención de captar al autor revelación del 2024 con más de 300.000 libros vendidos de su primera novela. Una novela que la mires por donde lo mires, se sale de lo habitual. Vamos, que no es más de lo mismo. Otra cosa es que te guste o no, porque tengo la impresión de que esta es una novela que se ama o se odia.
 
Comenzaré por lo que más me ha gustado de la misma, que es sin ninguna duda su espectacular cubierta. Un collage en el que se recogen parte de los sucesos de la novela, comenzando por esa imagen de la Sagrada Familia haciendo su entrada por mar en la cubierta de un barco, esa bombilla gigante, el reloj de Dalí, Sant Jordi sobre su caballo, las rosas de Sant Jordi las bombas que cayeron sobre Barcelona en la guerra civil, el teleférico, la Torre Agbar, velas encendidas, una avioneta… y una figura de una mujer leyendo la prensa. ¿Sabe alguno de quién se trata?
Creo que destacar esto en primer lugar, ya es de por sí toda una pista de lo que vendrá luego. Sí, lo mejor de La ciudad de las luces muertas al igual que su portada es su originalidad y su variedad.
Porque La ciudad de las luces muertas es una novela coral. Muy coral, porque reúne a unos 78 personajes del mundo de la cultura, fundamentalmente catalana, de todos los tiempos.
 
Todo arranca cuando la (es un decir) protagonista de la novela (Carmen Laforet) recibe un papel mágico de una libreta en el que lo que desee y escriba, tras quemar el papel se cumplirá. Lo que escribe, es muy peculiar y el resultado un desastre:
«Quiero ver la catedral envuelta en el encanto y el misterio de la noche. En una noche eterna, una noche de los tiempos». (Página 41)
 
Un desastre porque la ciudad se ve envuelta en una oscuridad casi total, sin estrellas en el cielo, sin electricidad, sin que vayan las baterías. Solo el fuego (y como tal la luz de las velas) junto a un mínimo resplandor en el cielo, permiten ver algo.
«¿Sombras en una ciudad de luces muertas? Sí. La poca claridad azulada que riega la ciudad y la luz del fuego nos han permitido descubrir los proyectiles». (Página 151)
Con todo, no es eso lo peor, sino que sobre Barcelona la Barcelona que es va surgiendo la ciudad que fue y la que será, superponiéndose en un desastre mortal
«Lo ocurrido en aquellas dos zonas sucedió en toda la ciudad y provocó miles de muertes. Centenares de personas fallecieron al quedar sus cuerpos soterrados o divididos por los muros y mobiliarios que surgieron de la nada». (Página 83)
Al mismo tiempo, Barcelona se puebla de personajes del pasado y del futuro, todos en busca de una solución para una Barcelona, que ya antes del desastre, solo era ya una sombra de lo que fue.
«La que había sido la villa más viva del Mediterráneo era entonces la más muerta, un cadáver masacrado por la guerra y la más feroz de las represiones». (Página 28)

Como podéis ver, una situación de pesadilla, que los protagonistas viven como si de un mal sueño se tratase para lo que proponen soluciones un tanto disparatadas, en las que se cuelan las propias obsesiones del escritor. O eso, o su imaginación le juega malas pasadas:
«La única forma de salvar Barcelona sería dejándola en barbecho. Que todos la abandonáramos y volviéramos un año después. Que le diera tiempo a criar moho y a resultar menos apetecible para los forasteros». (Página 181)
Hablando de obsesiones, hay una que recorre toda la novela: el fascismo como culpa de todos los males (algo que explica, ya sea como pose o como obsesión del autor, los enfrentamientos que ha tenido luego en la vida real con algunos personajes de la política española):
«La oscuridad, casi con total seguridad, la ha debido ocasionar el fascismo». (Página 173)
 
 
 
 
OPINIÓN PERSONAL
 
Foto de El Búho entre libros para Instagram

Todo lo anterior y más, se mezcla en una novela que puedes leerla como un cuento mágico o como la pesadilla de una noche tras una mala digestión del autor. Yo me quedo más bien con esta segunda opción en la que salen a relucir temas como el fascismo o el victimismo del pueblo catalán, porque da la impresión de que los únicos que sufrieron la represión fascista fueron ellos y que la única ciudad bombardeada fue la suya, sin tener en cuenta que, la ciudad sobre la que más toneladas de bomba cayó fue Madrid.
Obsesiones aparte y, a pesar de que también hay algún personaje de otras culturas (Woody Allen, Freddie Mercury, Antonio Machín, George Orwell, Federico García Lorca, Julio Cortázar, Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa por ejemplo), la mayoría de los personajes son, lógico por otra parte porque está hablando de Barcelona, catalanes. Y mi cultura (eso es problema mío claro, no culpa del autor) no me permite conocerlos a todos o al menos no en profundidad. Lo cual es una pena, porque se esfuma buena parte de aquello que te puede permitir gozar de la novela. Porque cuando se trata de por ejemplo Mendoza y Vázquez Montalbán, no pude menos que disfrutar de su trabajo como detectives. Aunque Mendoza sale poco porque encuentra a Grub y se va con él. Vázquez Montalbán con su alterego del detective Carvalho, entre bocado y bocado de comida, dura un poco más.
 
Resumiendo: un derroche de imaginación, sí. Muy bien escrito, también. Pero que, salvo en momentos puntuales, me dejó muy frío.
 
 
VALORACIÓN: 7/10 
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