martes, 10 de agosto de 2021

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA (JOSÉ SARAMAGO)


Ensayo sobre la ceguera
José Saramago

Título: Ensayo sobre la ceguera
Autor: José Saramago
Editorial: Alfaguara, 2009
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 376


Editorial: Punto de Lectura, 2020
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 384
PVP: 12,95 €




JOSÉ SARAMAGO

Esto es lo que la editorial nos cuenta sobre el autor:

José Saramago (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010) es uno de los escritores portugueses más conocidos y apreciados en el mundo entero. En España, a partir de la primera publicación de El año de la muerte de Ricardo Reis, en 1985, su trabajo literario recibió la mejor acogida de los lectores y de la crítica. Otros títulos importantes son Manual de pintura y caligrafía, Levantado del suelo, Memorial del convento, Casi un objeto, La balsa de piedra, Historia del cerco de Lisboa, El Evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres, La caverna, El hombre duplicado, Ensayo sobre la lucidez, Las intermitencias de la muerte, El viaje del elefante, Caín, Claraboya Alabardas. 
Alfaguara ha publicado también Poesía completa, Cuadernos de Lanzarote I y II, Viaje a Portugal, el relato breve El cuento de la isla desconocida, el cuento infantil La flor más grande del mundo, el libro autobiográfico Las pequeñas memorias, El cuaderno, José Saramago en sus palabras, un repertorio de declaraciones del autor recogidas en la prensa escrita, El último cuaderno, Qué haréis con este libro. Teatro completo y El cuaderno del año del Nobel. Recibió el Premio Camoens y el Premio Nobel de Literatura.






El mal blanco


ARGUMENTO de ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

Esta es la sinopsis facilitada por la editorial:

Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer caso de una «ceguera blanca» que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio.






ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

Nada más coger el libro, lo primero que hice fue hojearlo, cosa que hago habitualmente con cualquier libro, para hacerme una idea del tipo de letra (grande o pequeña), si contiene mucho o poco diálogo, la longitud de sus párrafos y el número de capítulos en que está dividida. Eso me da una idea inicial de la dificultad de la lectura.
Cuando lo hice con este libro, casi se me cae de las manos del susto. Páginas enteras sin un solo punto y aparte. Justo lo que les digo a algunos de los que empiezan a escribir en Ciao: "Pon puntos y aparte y separaciones, o se hace muy pesado leerte".

Y de este modo, aunque no era mi intención, voy a empezar hablando del '''estilo''' de Saramago, porque picado por la curiosidad hojee el último libro de Saramago (El Viaje del Elefante) y era exactamente igual.
No se trata solamente de la ausencia de separaciones (capítulos aparte), sino que ni siquiera hay separación en el diálogo, que aparece insertado directamente dentro del texto.
Lo que no puedo entender es por qué no se compra Saramago una máquina de escribir en la que aparezcan los signos de exclamación y, sobre todo los de interrogación, porque en esos diálogos insertados en el texto y tienes que deducir cuándo se trata de una afirmación y cuándo de una pregunta.

Otra peculiaridad de este texto de Saramago es que '''ninguno de sus personajes tiene nombre'''. Los conocemos entonces por una descripción de los mismos:
-El primero de la fila de en medio.
-El hombre que luego robó el coche.
-El médico.
-La mujer del médico.
-La muchacha de las gafas oscuras.
-El de la venda negra.

Lejos de suponer una dificultad, a mi este sistema me viene muy bien, porque me cuesta mucho retener los nombres de los personajes de una novela, por lo que con este sistema nunca me despisto.

Pero
¿por qué el autor no pone nombre a sus personajes? Por boca de uno ellos, el autor nos lo explicará casi al final del libro:
«Los ciegos no necesitan nombre Yo soy esa voz que tengo, lo demás no es importante».


Y ahora planteo la pregunta fundamental de este comentario:
¿Qué pretende Saramago decirnos con esta novela?
Los títulos de los libros o de las películas no son una cuestión baladí, pues al margen de alguna metedura de pata, son toda una declaración de intenciones o un resumen de lo que el autor pretende con su obra.
Y esta novela no se llama como muy bien pudiera haberlo hecho "El Mal blanco", sino que incluye en su título la palabra ensayo, como dando a entender que es más que una novela. La otra pista está también en el nombre, pues el objeto de estudio es la ceguera.

Se trata de una ceguera muy especial:
«La ceguera no es un vivir banalmente rodeado de tinieblas, sino en el interior de una gloria luminosa».

Es una vida sin color, pues el blanco, esa gloria luminosa de la que habla el autor, es el resultado del rechazo de todos los colores.
Se dice que algo está en blanco cuando no tiene nada. Si nuestras vidas están en blanco, si no tienen nada, eso será lo que terminaremos viendo: Nada.
O tal vez lo que no tengan sea amor, nuestro corazón está en blanco con el amor y por eso sea la mujer del médico la que conserva la vista
O tal vez lo que no tengan sea vida. Y aquí si que nos deja el autor unas cuantas citas:
«Estar ciego no es estar muerto. Si, pero estar muerto si que es estar ciego».

«Estamos ciegos porque estamos muertos, o, si prefieres que te lo diga de otra manera, estamos muertos porque estamos ciegos, da lo mismo».


Pero al mismo tiempo este libro es un análisis y un ensayo no sobre la ceguera sino sobre la propia
humanidad.

La acción no se ubica en una ciudad concreta o en un país determinado. Inteligente decisión, porque esta es una historia universal, pues a fin de cuentas de lo que trata es de la naturaleza humana.
Lo primero cuando surge el "mal" es intentar aislarlo, poner en cuarentena a los que ya lo tienen o han estado en contacto con los que lo padecen. Todo desde uno de los sentimientos más primarios del hombre:
El miedo.
Porque la decisión del aislamiento en unas condiciones y con un apresuramiento que hace que todo el resultado sea una chapuza, solo puede deberse al apresuramiento que provoca el miedo.
Y al frente del miedo y para controlarlo se pone, como no, al ejército. Nadie mejor para intentar controlarlo que los profesionales del mismo.




Pasamos entonces a una segunda fase en el que la angustia de los encerrados y de los lectores no para de crecer a medida que aumenta el número de encerrados pero no los medios para atenderlos.
La ceguera es lo de menos, la violencia, la terrible violencia que se desata es independiente del hecho de ver o no ver.
Y el remate de tanta violencia es uno de los pasajes literarios más duros que he leído: La violación masiva de las mujeres.

Tras la salida de su encierro con toda la humanidad ciega, pasamos a otra fase del relato, la constatación de que vivimos en un mundo pensado por videntes y para videntes, por lo que la ceguera colectiva lleva necesariamente al caos generalizado y a la paralización de todo tipo de servicios. No puede haber electricidad, ni agua, ni producción de alimentos.
Pero sobre todo, desaparece cualquier signo de organización.

Es una ley de la selva, por más que algunos sean capaces de captar la situación:
«Si no somos capaces de vivir enteramente como personas, hagamos lo posible por no vivir enteramente como animales».

Y frente al caos, la necesidad de sobrevivir en el día a día.
«No se si habrá futuro, de lo que se trata ahora es de ver cómo vamos a vivir este presente. Sin futuro el presente no sirve para nada, es como si no existiese».


Frente a tanta dureza el autor nos presenta
dos historias de amor. La primera la de la mujer del médico, que se hace pasar por ciega para correr la misma suerte que su marido. Una visión que hace aún más dura su suerte porque ella si ve toda la inmundicia entre la que están viviendo.

La segunda es la historia de amor entre la prostituta (la mujer de las gafas oscuras) y el hombre de la venda negra. Un amor solo posible desde la ceguera, aquella que nos obliga a ver con los ojos del corazón. De otro modo no es posible un amor con tanta diferencia de edad, físico y condición.





OPINIÓN PERSONAL

Decía nada más comenzar, que en un primer vistazo el estilo del libro es de los que echan para atrás, por lo menos a mí que por mi estilo de lectura necesito puntos de referencia donde fijar la vista, puntos que no existen si toda la página no tiene ni siquiera un punto y aparte.
A pesar de esa lógica reticencia inicial, he de confesar que el libro me ha subyugado, me ha atrapado entre su maraña de palabras.
Un libro que recomiendo a todos los que hasta aquí hayáis llegado.

Y en cuanto al final, pocas opciones más tenía el autor.





4 comentarios:

  1. Un libro que leí hace muchos, pero que muchos años, si no me equivoco se publico hace algo más de 25 años. Un libro maravilloso, que habla del ser humano, de su ceguera con respecto a lo que le rodea y más allá, hay infinidad de tesis doctorales sobre el tema del libro.

    Saramago tuvo una larga relación con la provincia de Granada, concretamente con Castril de la Peña, su esposa y periodista Pilar del Rio era natural de ese pueblo del Norte de la Provincia donde tiene un pequeño museo a su nombre.

    Saludos

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  2. Lo leí hace años y me gustó. Es un libro a tener en cuenta ya que te hace plantearte muchas cosas. Besos!

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  3. Jajaja, me ha encantado lo de los signos de exclamación. Pues no sé, yo he llegado al final de tu reseña, y sinceramente, me da mucha pereza leer este libro. Y creo que lo debo tener en casa, pero cogiendo polvo. Algún día le daré la oportunidad que se merece, pero hoy no. Besos y feliz verano

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  4. Lo tengo en mi lector desde hace mucho tiempo, pero son de esos libros que siempre me da miedo empezar por lo que comentas tú al principio de la reseña. A ver cuando me animo con él.

    ¡besos!

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