miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA PRIMERA LUZ DE LA MAÑANA (FABIO VOLO)


Cuando os hablaba de Escrita en tu nombre de Amelia Noguera y de En un rincón del alma de Antonia J. Corrales, mencionaba un libro: La primera luz de la mañana, de Fabio Volo. Por eso, hoy os traigo la reseña del libro.


Diario de una infidelidad (¿Diario de una infelicidad?)


Hay autores a los que llego de un modo casual, con una portada inocua que ni siquiera llama la atención, pero con una contraportada que hablaba del amor de padres e hijos, del amor a una mujer que ya no está, de unos personajes con los que te puedes identificar, que hizo que pudiera vencer mis prejuicios iniciales (Federico Moccia ha hecho tanto daño a las letras italianas, que en cuanto veo juntos en un libro los conceptos amor y autor italiano, ya reculo) y me apuntase a la lectura de El tiempo que querría.
Portada de "La primera luz de la mañana"
Una gran idea, pues gracias a ello pude conocer a un autor que no me extraña que haya encandilado y emocionado a millones de lectores.
Por eso, en cuanto supe de la publicación de su siguiente novela, esta La primera luz de la mañana de la que hoy vengo a hablaros, estuve pendiente para poder hacerme con ella. Una expectación que se vi menguada tras leer los primeros comentarios a la misma, en la que se hablaba de la dificultad de poder empatizar con una protagonista que decide ser infiel a su marido. De entrada para mi es una dificultad también, pues soy fiel por naturaleza. Pero a pesar de esas reticencias iniciales, no fueron suficientes para desanimarme a leer una novela que finalmente llegó a mis manos.



FABIO VOLO

Me imagino que el autor es tan desconocido para vosotros como lo era para mí antes de leer El tiempo que querría. Por eso os dejo unos apuntes sobre el mismo que aparecen en la solapa del libro.

Efectivamente como con ese nombre no podía ser de otra forma, es italiano, nacido el 23 de junio de 1972 (se trata por tanto de un autor joven) en el pueblecito de Calcinate, en la provincia de Bérgamo, que pertenece a la Lombardía, una región del Norte de Italia, al noroeste de Milán.
Fabio Volo
Nos cuenta que trabajó durante años en la panadería de su padre, unos orígenes humildes y unas experiencias que a veces refleja en sus novelas. Como es el caso de ésta, con unos orígenes muy humildes, siempre con dificultades para llegar a fin de mes, salvo que en lugar de tratarse de una panadería, su padre lo que tiene es un bar.
Después fue disc-jockey y se convirtió en un famoso presentador, tanto de radio como de televisión, con programas para la MRV desde Barcelona, donde vivió un año (¿tal vez por eso uno de los protagonistas de este libro se va a vivir a Barcelona?). Además de eso también ha trabajado como actor en películas como Comprométete, Manuale d´amore 2 y Blanco y negro
La primera luz de la mañana es ya su sexta novela, que ha levantado una gran expectación tras el éxito de El tiempo que querría.



ARGUMENTO

Elena es una mujer felizmente casada con Paolo. Bueno, lo de felizmente es lo que piensa todo el mundo, que envidia su vida: Tiene un estupendo puesto de trabajo y un marido que es una bellísima persona que la adora.
La realidad de puertas para dentro de la casa es un tanto distinta, porque después de varios años de matrimonio y, aunque Paolo es efectivamente una buena persona, no es capaz de cubrir las necesidades afectivas de Elena, que cada vez se siente más sola y más hastiada de este matrimonio en el que tantas esperanzas se había puesto.
Es en esos momentos cuando en su vida se cruza un hombre. Un hombre que vendrá a poner patas arriba la vida de Elena.


EL LIBRO

Se presenta el libro como el diario íntimo de Elena, que va desgranando sus sentimientos y sus pensamientos en dichas páginas. Páginas de un diario que ella misma va comentando a lo largo del libro. Elena es pues la narradora única y, puesto que se trata de una mujer, el universo que en la novela vamos a encontrar es un universo femenino.
Pero a diferencia de otros universos femeninos en los que no tienen cabida los hombres, en el universo de Elena si aparecen algunos hombres, unos hombres que en cierto modo son los que marcan la vida de Elena: se trata de Paolo su marido, Simone el hermano soltero de Paolo y el amante. El amante, así sin nombre. Algo que puede chocar a algunos lectores pero que a mi no me sorprendió tanto, pues ya en El tiempo que querría solo conocemos el nombre del gran amor del protagonista en las últimas páginas, pues mientras tanto simplemente la llama “ella”.

He de reconocer que el libro ha supuesto una sorpresa, porque no esperaba encontrarme con que este libro puede incluirse en la categoría de libro erótico. De hecho en algunos lugares se la incluye entre las nuevas novelas consagradas al género erótico, algo que a raíz de las 50 sombras parece haberse puesto de moda.
Vaya por delante que el susodicho género literario no me llama nada la atención y que no he leído las susodichas sombras, por lo que no me es posible hacer una comparación ecuánime, puesto que sólo puedo hablar del libro de Fabio Volo. Pero si puedo afirmar que aquel o aquella que lea este libro en busca de un relato erótico va a llevarse un buen chasco, porque aunque tenga algunas páginas de alto contenido erótico, no es esa lo primordial del mismo. Es solamente una parte fundamental para el desarrollo de la personalidad de Elena, atascada en su interior y que nunca había visto la luz.
Hablar de alto contenido erótico no es hablar de un lenguaje soez, pues el tema está tratado con suma exquisitez, más como una serie de experiencias que hacen descubrir a Elena que tiene un cuerpo, que este siente y que la exaltación de esos sentidos saca a la superficie una parte de su personalidad que ni ella misma conocía, una experiencia que la permite tomar difíciles decisiones para poder ser ella misma.


No busquéis tampoco experiencias sexuales desorbitadas ni sadomasoquismo. No es esa la idea del autor y desde luego, desvirtuaría la idea básica de la novela, que no es otra que la busca de la libertad. La vida muchas veces nos ata por una serie de decisiones que ni siquiera somos a veces conscientes de haber tomado y que conducen a veces a callejones sin salida, que necesitan del valor de derribar los muros que encierran nuestra persona para poder seguir adelante, y sobre todo, para poder alcanzar la libertad.
Ese es el camino que decide seguir la protagonista cuando comprende que no es libre, que está encerrada como la mosca, dándose golpes contra las paredes:
«Un leve rumor me distrae: es una mosca que choca contra la ventana cerrada. No entiende que hay un cristal e insiste una y otra vez; estará preguntándose por qué no consigue salir. Me levanto, abro la ventana para que salga, pero ella sigue chocando contra el cristal. No es capaz de ver como escapar, le bastaría con desplazarse un poco, la libertad está cerca.» (Página 245)
¿Creéis que ese bello párrafo es una muestra de literatura erótica?


IMPRESIÓN PERSONAL

Comencé a leer esta novela con muchas reticencias. Con demasiadas reticencias. Es una cuestión de principios. Soy un hombre que cree en la fidelidad y de entrada, no me apetecía mucho leer algo sobre una mujer infiel. Ahora bien, veréis que no he titulado esta reseña como Diario de una mujer infiel, sino Diario de una infidelidad. Aunque puedan aparentar lo mismo, lo cierto es que ser infiel es una actitud, mientras que la infidelidad es un hecho puntual, por más que sea repetitivo.
No me es sin embargo difícil de empatizar con la mujer protagonista de esta novela, porque aunque ella parezca no darse cuenta, lo suyo no es ni ha sido nunca un matrimonio.
Cierto que en el enamoramiento inicial, todo parece que va a ser eterno:
«A fuerza de fingir, a veces ya ni siquiera sé cual es la verdad. ¿Cómo ha podido pasar? Estábamos tan seguros de nuestro amor.» (Página 14)


Pero en realidad hay proyectos de vida tomados tan de antemano y de tal manera, que están condenados al fracaso, más que nada porque conllevan un planteamiento del matrimonio que es falso:
«Había tomado la decisión de casarme aún antes de conocer a Paolo. Siempre había pensado que solo me haría mejor gracias a un marido.» (Página 15)

Por eso tarde o temprano, esa relación deja de ser un matrimonio. ¿Cómo puede existir un matrimonio sin comunicación?:
«Cada vez conversábamos menos, hasta el punto que llegue a convencerme de que cuando dos se quieren no necesita hablar mucho.» (Página 15)


Visto todo lo anterior, ¿cómo puede haber infidelidad si no hay matrimonio?.Por eso, a pesar de sus temores, a pesar del miedo a equivocarse y hacer daño a su marido, cada vez es más claro que si quiere seguir adelante, si no quiere reventar encerrada en una vida que empieza a no tener sentido, no va a tener más remedio que arriesgarse:
«El espacio de un error, es un espacio de crecimiento.» (Página 77)

Y en ese afán de liberación, llega a un descubrimiento que le resulta sorprendente:
«Mi placer es un ejercicio para aprender a conocer la libertad.» (Página 134)

Hemos pasado casi sin darnos cuenta de una reflexión personal sobre su vida, sobre su relación personal, a un relato con un marcado tono erótico. Un erotismo bien escrito, no excesivamente descriptivo, que concede un papel fundamental a los sentimientos y a como el placer puede ser una vía de liberación para aquellos que han vivido toda su vida reprimiendo todo sentimiento, anteponiendo siempre los deseos y las necesidades de los demás a las de uno mismo.

Pero lo que más me ha sorprendido de este libro, es que está escrito por un hombre. No por el hecho de que sea un hombre, sino por la manera en que es capaz de describir un universo de sentimientos femeninos, con unas situaciones y unos diálogos que si no sabemos que es un hombre el que está escribiendo, pensaríamos que lo hace una mujer. Y esa es quizás una de las mayores dificultades a las que se enfrenta un escritor, la de conseguir que el lector crea por el lenguaje empleado, que es el propio protagonista el que está narrando, si es una mujer que el lenguaje sea femenino. Si es un hombre, que sea el lenguaje propio de un hombre. Y eso Fabio Volo lo consigue a las mil maravillas.
Consigue que podamos entender las difíciles decisiones que toma Elena, por más que en algunos momentos ella misma se equivoque con aquello que visto desde fuera no puedo evitar pensar ¿por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?. Y consigue que sintamos una cierta lástima por Paolo, equivocado en tantas de las decisiones que toma día a día, incapaz de darse cuenta de que una cosa es lo que el quiere y necesita (llegar a casa y saber que su mujer está allí es para el muchas veces más que suficiente), con lo que su mujer quiere y necesita. Lástima sí, porque muchos de sus errores son también los míos. Pero no por ello podemos dejar de entender el callejón sin salida al que está llevando a su mujer.

Me ha gustado este libro, un poco más cada día que ha pasado. Tal vez porque me sigue quedando un runrún que me obliga a pensar cómo son mis relaciones matrimoniales. Tal vez porque es un libro mucho más cargado de sentimientos de lo que en principio parecía. Tal vez porque su final es mucho más optimista que el de su libro anterior (El tiempo que querría). Optimista en el sentido de que por mal que lo veamos muchas veces, tal vez alguien nos ayude, abra esa ventana y permita a esa mosca que todos somos, salir en busca de la libertad.

Una novela a la que hay que acercarse con la mente abierta, sin demasiadas ideas preconcebidas. Porque los que busquen un relato erótico al estilo de las famosas cincuenta sombras, lo más probable es que no busquen lo que hallaban.



Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles.


DATOS TÉCNICOS

Editorial: Paza & Janés
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 246
PVP: 16,90 €


VALORACIÓN: 8/10







lunes, 19 de noviembre de 2012

BLANCANIEVES DEBE MORIR (NELE NEUHAUS)


                           

El fenómeno de lo que se ha dado en llamar generación kindle no es algo privativo de España. También en otros países han sido los lectores de libros autoeditados en ebook o simplemente autopublicados, los que han aupado a los éxitos de público y ventas a autores desconocidos. Este es el caso de Nele Neuhaus





Blanca como la nieve, roja como la sangre, negra como el ébano

Muy poca información puede obtenerse acerca de Nele Neuhaus brujuleando por Internet.
Nele Neuhaus

Esto es lo que de ella se dice en la contraportada del libro:
NELE NEUHAUS, (1967, Westfalia, Alemania) Vive en la cordillera del Taunus cerca de Frankfurt desde niña. La serie de misterio protagonizada por Oliver von Bodenstein y Pia Kirchhoff, que en un principio se autopublicó con un éxito inesperado, ha hecho que su fama traspase las fronteras del Taunus y que los crímenes locales adquieran dimensión universal.
¿Cómo consiguió Nele Neuhaus convertirse en la autora de novela negra de éxito que hoy es?. La respuesta podemos encontrarla en Internet (http://www.estandarte.com/noticias/libros/novela/blancanieves-debe-morir-de-nele-neuhaus_1102.html) _
«En 2000 optó por autoeditarse, cansada de recibir solo respuestas negativas de las editoriales. Revisó el texto, lo aligeró y pidió una impresión de 500 ejemplares, que almacenaba en su garaje. El precio de venta lo fijó en 16,90 euros. De su segunda novela ya encargó mil ejemplares. Unos años después, consiguó la cifra récord de 45.000 ejemplares vendidos de sus cuatro novelas, sin el apoyo de ninguna estructura comercial. Finalmente, en 2009, un librero local la puso en contacto con la editorial Ullstein, que apostó por ella, y publicó todas sus novelas. Desde 2011 ha logrado estar con cinco títulos en las listas de los más vendidos de Alemania, y ha iniciado una vertiginosa carrera internacional.»



ARGUMENTO


Tobias Sartorius sale de la cárcel tras cumplir una condena de diez años por la muerte de dos jóvenes, Laura Wagner y Stefanie Schneeberger. En realidad es un presunto asesinato, porque los cuerpos de ambas jóvenes, la novia y la ex novia de Tobias no han aparecido. Las pruebas para condenarlo aunque abrumadoras no dejaban de ser circunstanciales y pese a la negativa de Tobias de haber cometido dichos asesinatos y por supuesto de saber dónde se encontraban los cuerpos fue condenado.
Diez años en que no ha parado de darle vueltas a su mente en la cárcel, porque pese a creerse inocente, no es menos cierto que hay un lapsus de tiempo en el que no recuerda nada de nada.

  
¿Pudo ser capaz de cometer los asesinatos y protegerle su mente de la brutalidad de los mismos con una amnesia?Su salida de la cárcel le permite comprobar en sus carnes y en la de su familia que su condena no acaba con esos diez años, que el pueblo en el que vive no está dispuesto a olvidar,que en su ausencia han destruido la vida de sus padres y quieren seguir destruyendo la suya. Diez años son pocos. Merece un castigo mayor. Esa al menos es la sentencia de su pequeño pueblo.
Simultáneamente el cadáver de una joven aparece en el viejo aeródromo. Una investigación de la que se ocupan Oliver von Bodenstein y Pia Kurchoff. Esta última, muy joven cuando se cometieron los dos primeros crímenes empieza a sospechar que pese a ser un caso cerrado, juzgado y sentenciado, dejó demasiados cabos sueltos sin resolver. Tal vez el asesino siga libre, no por haber sido puesto en libertad al cumplir su condena, sino porque nunca entró en prisión.




LA NOVELA

Parece que últimamente Blancanieves se ha puesto de moda. No hay más que ver la cantidad de películas sobre ella que se han hecho sobre ella simultáneamente. La última la que intentará hacerse un hueco en los Oscar de Hollywood representando a España. Ninguna relación con ellos guarda este libro, así que absteneos los que busquéis una variación del famoso cuento de Blancanieves. ¿Qué tiene pues que ver ésta novela con el personaje del cuento? Pues que una de las muertes era conocida con ese mote, no solo porque iba a representar el papel protagonista de la obra que con dicho personaje iba a celebrarse en el instituto, sino por su asombroso parecido con él: Blanca como la nieve, roja como la sangre (sus labios) negra como el azabache (su pelo).
Portada de Blancanieves debe morir
Un simple punto de partida para la novela, que tiene un arranque espectacular, de esos que se quedan grabados en la mente del lector esperando que la autora nos desvele su significado:
«A veces echaba de menos su risa, y ello lo entristecía. Por supuesto que sabía que estaba muerta; sin embargo, le resultaba más fácil hacer como si no lo supiera. En ningún momento había perdido la esperanza de verla sonreír.»

Pero siendo impresionante ese arranque, no lo es menos el pueblo que nos pinta en la novela. Un pueblo que convierte a Blancanieves debe dormir en una auténtica novela negra, donde la maldad no está exclusivamente en los asesinatos, sino en la reacción de un pueblo dominado y dependiente de un cacique del lugar. Eso sí, bajo la apariencia de un idílico pueblo:
«En Altenhain, ese pueblecito idílico que ella creía aburrido y monótono, vivían monstruos despiadados, brutales, disfrazados de inocentes burgueses.».

Un pueblo despiadado, con una ley y un muro de silencio con el que intentan proteger, vete a saber qué oscuros misterios y secretos de su pasado.
«¿Cómo podía un pueblo entero presenciar en silencio cómo un joven se pasaba diez años en la cárcel siendo inocente mientras los verdaderos culpables seguían allí tan campantes?»
Aterrador comprobar como el mal se hace presente, casi como si de una novela de Stephen King se tratase, en los habitantes de un pueblo aparentemente pacífico, de vecinos que se conocen de toda la vida, que se ven obligados a convivir y a compartir su vida todos los días. Y sin embargo, pueden actuar con una frialdad y una crueldad que resulta de lo más desazonante. De ahí que podamos hablar de una gran novela negra.




IMPRESIÓN PERSONAL


No es ninguna novedad que os diga que me encanta la novela negra, la buena novela negra. Y sin duda Blancanieves debe morir está entre las mejores novelas negras. Una novela que a pesar de sus más de cuatrocientas páginas me he leído de una sentada, en el sentido literal de la palabra, aprovechando un largo viaje en autobús.
Es probable que esa lectura continuada, sin más paradas que las técnicas que realizaba el autobús y una cabezadita para echar la siesta, contribuyeron sin duda a meterme en la turbia atmósfera de esta novela. Una novela casi coral, con multitud de personajes que abarcan todo el ámbito social de este pequeño pueblo alemán.
Vuelve a suceder sin embargo en Blancanieves debe morir algo bastante habitual en nuestro mercado editorial, y es que, pese a tratarse de una serie, el primer libro que se ha editado en España no es el primero de la misma. Evidentemente como ocurre en otras series, no es imprescindible haber leído los libros anteriores para comprender éste, que creo que es el segundo de la misma. Pero no es menos cierto, que no es difícil darse cuenta que aunque podamos ir conociendo a Oliver von Bodenstein y Pia Kurchoff, hay algunos detalles o datos que se dan por sabidos. Algo que ocurre especialmente en la relación de ambos con algún otro miembro de su equipo.
Teniendo en cuenta el éxito internacional que está teniendo y la buena acogida que ha tenido en España, podremos ir disfrutando de las siguientes entregas que me imagino se terminarán publicando en España (creo que ya son cinco los libros que componen la serie).

Novelas de Nele Neuhaus
No se trata solamente de la ambientación. La intriga y la tensión son permanentes y están bien dosificadas. Porque los enigmas, lejos de resolverse, poco a poco van complicándose y aunque algunos se resuelvan, quedan otros cuya solución no vendrá hasta las páginas finales.
Con un entramado tan complejo y variado de personajes, no puede menos que sorprenderme lo bien dibujados que están. Lo fácil es rellenar con muchos personajes de cartón piedra, puros estereotipos. Y sin embargo, no deja de sorprenderme como incluso personajes con poca participación en la trama son perfectamente creíbles. Por eso es tan rica y apasionante la lectura de esta novela.


Pese a lo que en principio pudiera parecer, se aleja su argumento de una novela de esas que más que negra es roja por el continuo salpicar de la sangre de sus víctimas. No tenemos tampoco a un asesino en serie que amenaza con proseguir su macabro ritual de muertes. Lo que tenemos es un misterio sucedido diez años atrás que un pueblo entero quiere dar por zanjado. Porque ese misterio puede poner al descubierto oscuros secretos de un pasado que nadie quiere recordar, porque tras la aparente calma de un pueblo de gente pacífica y tranquila, se esconde una realidad bien distinta, la de gentes que por miedo o ambición han permitido que el mal anide en su corazón.

Es difícil ser original. Por eso muchas novelas de este género se convierten, en un intento desesperado de buscar la originalidad en un puro disparate de más sangre, más ensañamiento, más morbosidad. Puro gore en busca de un lector ávido de sensaciones espectaculares. No es lo que a mi me gusta. Tienen para mí poco o nulo interés los autores cuyas obras tienen como punto fuerte minuciosas descripciones de torturas, violaciones, mutilaciones y sadismos varios. Si encima las víctimas son niños peor aún.
No es ese el caso de Blancanieves debe morir, que evita esa sanguinaria truculencia. No es eso lo que interesa. Lo que cuenta de verdad a la hora de una buena novela es que sepa el autor crear un ambiente único, con unos personajes que lo doten de vida y con una trama que mantenga al lector clavado a su butaca (o a la silla, o a la sombra del árbol, o allí donde se haya puesto a leer). Todo eso, ambientación, personajes e intriga podrás encontrarlo en esta novela.


Tentado he estado de darle las cinco estrellas, algo como sabéis poco usual en mí. Solo un pequeño detalle me ha echado para atrás: los malditos nombres alemanes difíciles de memorizar, por lo menos para un lector español, de ahí que en algunos momentos me costaba centrarme en, salvo algunos nombres tan sencillos como Tobías, quién era quién. Si encima algunas veces se les menciona por el nombre, y otras por el apellido.



Lectura facilitada por la Biblioteca municipal de Móstoles



DATOS TÉCNICOS

Editorial: Maeva
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 432
PVP: 19,90 €



Valoración 9/10






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jueves, 15 de noviembre de 2012

LA MARCA DEL MERIDIANO (LORENZO SILVA)




Portada de la novela

Título: La marca del meridiano
Autor: Lorenzo Silva
Edirotial: Planeta. 2012
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 400
PVP: 21,00 €

Editorial: Planeta, 2019
Encuadernación: Tapa blanda, bolsillo
Páginas: 400
PVP: 8,95 €









Manda la actualidad, así que hoy os traigo la reseña del reciente Premio Planeta, que salió a la venta el pasado día 6 de noviembre y que tras comprarlo el mismo día pasé a devorar con rapidez.



La invisible línea imaginaria que separa el bien del mal, Madrid de Barcelona

Si hay un concurso literario que esté bajo sospecha, ese es el Premio Planeta. Siempre he tenido, sensación compartida por muchos, que el premio está concedido antes de que empiece el concurso en sí mismo, hasta el punto de que muchas veces es mejor la novela finalista que la propiamente ganadora del concurso.
Lo ocurrido este año, no ayuda a despejar sospechas, más bien las acrecienta. Mucho pseudónimo, pero ¿para qué? Publica la prensa que la novela ganadora se presentó bajo el título seudónimo “Te protegeré”, pero ¿qué más da el pseudónimo? Ya en la cuarta línea nos habla de la sargento Chamorro y poco más hay que avanzar para que aparezca el nombre de Rubén, nuestro Bevilacqua del alma. Muy poco leído tiene que ser un jurado para no reconocer la pareja de la Guardia Civil más conocida de toda España, surgida de la pluma y la imaginación de Lorenzo Silva. De ahí a pensar que el premio estaba entregado de antemano, que le pidieron a Lorenzo Silva que presentara la séptima entrega de las aventuras de sus guardia civiles no hay más que un paso.

Dicho lo cual, y aún no conociendo el resto de las novelas presentadas, no voy a decir que el premio sea injusto, aunque sólo sea como homenaje a un escritor que ha renovado la novela negra, que ha sabido crear un estilo propio, que ha sabido aunar calidad y comercialidad (pecado supremo para algunos críticos). Y no olvidemos que ante todo, el Premio Planeta es un montaje comercial.


Lorenzo Silva con el Planeta
Y si los méritos literarios no fueran suficientes, la ceremonia y la intervención en la misma de Lorenzo Silva, bien compensaron la concesión del premio. Ubiquémonos. Presentes en la sala están el ministro Wert intentando españolizar Cataluña, el President Artur Mas intentando independizar y liberar a Catalunya de España. Como árbitro Jose Manuel Lara, el máximo responsable del grupo Planeta amenazando con llevarse todo a Cuenca si Cataluña se declara independiente.
Y Lorenzo Silva, con todas las cámaras apuntando al ministro y el presidente, que si se dan o no la mano, que si se hablan o no, que si sonríen, que si están serios, se descuelga con un discurso que comienza en castellano para rematarlo en catalán. Ahí es nada, un madrileño en Barcelona.

Porque finalmente eso es lo que es ahora Lorenzo Silva, un madrileño que ha cambiado un pueblo periférico de Madrid (Getafe) por otro de la periferia de Barcelona por amor. No por amor a la tierra, sino por amor a una mujer con la que se ha casado y por la que ha cambiado la residencia.

Un discurso del que más les valiera tomar nota a los políticos. En dicho discurso Silva ha pedido «que las líneas divisorias que haya entre Madrid, mi ciudad natal, y Barcelona, también mi ciudad, no sean más que ese meridiano de Greenwich -a que hace alusión el título de la novela ganadora-, que no es más que una línea imaginaria, que no necesitan pasaportes para cruzarla.»

Y agregó, bajo la experiencia de aquel que tiene la vivencia de dos lugares diferentes, que con matices tienen muchos elementos comunes «percibo cierta frustración al ver que esos matices se imponen a los muchos elementos que tienen en común.» También aseguró que «nos falta vivirnos más y visitarnos menos, porque vamos mucho de visita, pero nos vivimos muy poco.»


Y antes de pasar a la novela propiamente dicha un apunte del autor que aparece en su blog:

«¿Qué decir aquí? Por una vez, seré sucinto. Después de darme tantas otras alegrías, Bevilacqua y Chamorro, mis leales beneméritos, me procuraron también ésta. Un premio importante, sobre todo, por la posibilidad que les da, y me da, de llegar a mucha más gente. Con ellos me atreví a hacer esta apuesta, no en vano se han acreditado como mi mejor baza de cara a los lectores. Procuré además que la novela, en la que se cala como nunca antes en las honduras de Vila, con una historia de lealtades traicionadas y de gente que falla (y que viene a ser metáfora de un país que también se traicionó y se falló en cierto modo a sí mismo), fuera la mejor de la serie. Pero eso ya no lo juzgo yo.»


ARGUMENTO


El pasado llama a la puerta de Bevilacqua. Ha aparecido muerto, colgado y con señales de terribles torturas un guardia civil que fue compañero de Bevilacqua, que es elegido para encargarse del caso pese a las connotaciones afectivas que pudiera tener con el muerto.
Un caso que hará volver a Bevilacqua a una parte de su vida que tenía enterrada, a su estancia en Barcelona donde Robles, el que ahora ha aparecido asesinado fue su mentor, el que le enseñó buena parte de lo que sabe.
Un caso que desde un primer momento resulta doloroso para Bevilacqua, pues todo apunta a que detrás de dicho asesinato se oculta un caso de corrupción en la Guardia Civil. Y a nadie le gusta descubrir que un antiguo compañero y amigo haya podido perder su honor, eso que tienen a gala y que juran mantener todos los que se incorporan a la Guardia Civil, y convertirse en un corrupto.




LA NOVELA

La marca del meridiano es la séptima entrega de las novelas que tienen como protagonistas a Bevilacqua y Chamorro.

Las novelas que componen hasta ahora la serie son las siguientes:
-El lejano país de los estanques (1998). Premio El Ojo Crítico 1998.
-El alquimista impaciente (2000). Premio Nadal.
-La niebla y la doncella (2002): Ambientada en Canarias
-Nadie vale más que otro, cuatro asuntos de Bevilacqua (2004): Cuatro novelas cortas
-La reina sin espejo (2005): La acción transcurre en Barcelona
-La estrategia del agua (2010): Madrid es el escenario de esta novela

-La marca del meridiano (2012): Ganadora del Premio Planeta

Desde la primera novela de la serie, Lorenzo Silva ha hecho que sus personajes envejezcan en tiempo real. Si han pasado dos años desde la entrega anterior, La estrategia del agua, los personajes tendrán ahora dos años más. Eso permite constatar una evolución real de los personajes, esa que van teniendo con el transcurso de los años. Hay que tener en cuenta también que Bevilacqua es apenas dos años más joven que el autor, por lo que podrá ir pasándole parte de las experiencias vitales que la edad va poniendo por delante.
Nada tiene que ver esa agente Chamorro novata y vacilante, como ocurre ahora con Andreu, la última incorporación al grupo, con la sargento Chamorro de esta última novela. La relación entre la pareja ya no es la de un superior enseñando a un novato, sino la de dos personas que se tratan en plan de igualdad, consciente Bevilacqua de la capacidad de Chamorro, hasta el punto de empezar a delegar en ella parte de sus funciones.

Al margen de la vuelta a Barcelona de esta novela, que supone un capítulo aparte que os pongo a continuación, La marca del meridiano es otro paso adelante en la serie, con revelaciones sobre el pasado de Bevilacqua que se apuntaban ya en La reina del espejo, un pasado que tiene que ver con su estancia en Barcelona que marcó tanto su vida profesional como personal y que su vuelta a la ciudad vuelve a poner sobre el tapete.

No pierde Lorenzo Silva una de las características de su novela negra: el sentido del humor. Un sentido del humor propio, lejos de ese cinismo propio de algunos de los grandes personajes de la novela negra. Está más bien teñido de un cierto sentido filosófico de la vida y de la observación de la realidad que nos rodea, esa que le lleva a comparaciones con personajes de actualidad como Bisbal o Clooney
«Si esto lo hizo un tío solo, me aguanto un concierto entero de Bisbal.» (Página 62)

«Le dedicó una sonrisa que pareció un remedo de la que alquila George Cloooney para sus anuncios de cafeteras.» (Página 223)



LOS PERSONAJES


Cada nueva novela de la serie es un paso más en la profundización de los personajes, y La marca del meridiano no es la excepción. Si bien es en La reina sin espejo donde más progresa la relación entre los personajes, donde mejor se definen, hay aspectos novedosos en esta nueva novela, que nos muestra nuevas facetas de la vida personal de Bevilacqua.
Al final de este comentario podéis encontrar la ampliación del capitulo que dedico en cada una de estas novelas a la pareja Beilacqua-Chamorro, al margen de este breve resumen que de los personajes de esta novela os presento.


Rubén Bevilacqua:
Ya en la novela anterior nuestro sargento se ha convertido en brigada. Es lo que tiene el ir acumulando trienios, que poco a poco van llegando con ellos los ascensos. No solo el suyo, que su jefe Pereira es ya teniente coronel y continúa con ganas de ascender. Y la cabo Chamorro es ya sargento. Pero a pesar del ofrecimiento de su jefe, no quiere animarse a presentarse al curso para oficial, para poder ascender a teniente.
Muy poco dado es Bebilacqua a hablar de su pasado y de su vida íntima, un breve atisbo de la cual pudimos vislumbrar en La reina sin espejo y rematarlo ahora en La marca del meridiano, donde sabemos el por qué de su solitaria vida.

En La estrategia del agua pudimos conocer otra faceta, la de padre divorciado y con un hijo adolescente, al que intenta por todos los medios de acercarse a pesar de lo complejo que es el horario y el trabajo que desempeña. Un acercamiento que pasa incluso por el animar a su hijo que juego al fútbol, un deporte que nunca ha gustado a Bevilacqua, si bien finalmente su hijo ante la certidumbre de que nunca va a triunfar en ese campo, se vuelca, no sin cierto escepticismo en sus estudios. Poco avanza la relación entre ambos en esta novela, más que nada porque la investigación lle lleva fuera de Madrid.


Virginia Chamorro:
La ya sargento Chamorro va adquiriendo confianza y seguridad en si misma, lejos de aquella tímida muchacha que conoció Bevilacqua. Bueno, tímida sigue siendo, pero ya nada la para en las permanentes pullas que intercambia (siempre de lo mejor de las novelas) con Bevilacqua.

No han cuajado ninguna de las relaciones sentimentales que ha mantenido, pero no contribuye tampoco a acortar las distancias que le separan de Bevilacqua.


Juan Arnau:
Un de las novedades que nos presentaba La estrategia del agua es un nuevo compañero para la pareja, un “becario” al que tienen que formar. O deformar, según se mire. Una situación que aprovecha Lorenzo Silva para irnos desentrañando el modo de operar la Guardia Civil, de a la vez que alecciona al nuevo miembro de la unidad, explicarnos las claves de una investigación policial.
Un Juan al que Bevilacqua se niega a llamarle por su nombre castellano y va alternando las mil maneras de decir Juan en los distintos idiomas.

Algo va espabilando ya Arnau, lo cual no es óbice para que su nombre siga cambiando de una página a otra.


BEVILACQUA EN BARCELONA


En Barcelona transcurría buena parte de la acción de La Reina sin espejo, lo cual le permite a Lorenzo Silva para mostrarnos su opinión sobre Barcelona y de paso mostrarnos el estado de las autonomías y lo que la transferencia de competencias implica para la Guardia Civil en Cataluña. Han pasado siete años de aquella aventura, pero a ella se hacen numerosas referencias, no sólo porque uno de los personajes que en ella aparecían sea el muerto protagonista de la nueva novela.


Meridiano de Grenwich sobre la A2
En ella aprovechaba Lorenzo Silva para darnos una visión de Barcelona que muchas veces surge en contraposición con Madrid, como esta visión de las cafeterías barcelonesas, bien es verdad que antes de que la nueva ley antitabaco cambiase la atmósfera de las cafeterías madrileñas:
«En Madrid, por regla general, uno puede elegir para tomarse un café entre el bar cutre y la cafetería rancia; ni se conoce ni se aprecia demasiado esa sensación de limpieza y confort peculiar de la hostelería barcelonesa.» (La Reino sin espejo, página 125)

Además de los paseos en coche por los atascos barceloneses, la visita al Parque Güell, la vista del Tibidabo o el recuerdo del Pueblo Nuevo, no se resista a dejar una perla sobre la última "joya" de la arquitectura barcelonesa:
«El día no era demasiado claro, pero permitía divisar los perfiles de una Barcelona que había sufrido desde la época en que la había conocido algunas alteraciones ostensibles; la que más destacaba, con mucho, era el insolente edificio en forma de supositorio que se alzaba mirando hacia la parte del Besos.» (La Reina sin espejo, página 107)

Cinco años antes de que las elecciones autonómicas catalanas nos dejaran esa perla de que «En Andalucía no paga impuestos ni Deu», este pensamiento y sentir ya está recogido por Lorenzo Silva en este libro:
«Por nuestra experiencia de recorre autonomías, en este país ya todo el mundo acusa al vecino de robarle la cartera, en cuanto no se sale con la suya o el otro se lleva una porción de tarta.» (La Reina sin espejo, página 93)

Resulta estimulante, y lo digo como madrileño, ver como trata Lorenzo Silva la cuestión idiomática, defendiendo el derecho de los catalanes de expresarse en su lengua, si bien también manifiesta la dificultad que su uso e imposición supondrá para muchos castellano parlantes residentes en Cataluña a la hora de buscar o cambiar de trabajo, como es el caso de la Guardia Civil, muchas de cuyas competencias estan siendo asumidas por la Policía Autónoma (los Mossos), por lo que la presencia de la Guardia Civil es cada vez menor, lo que obliga al traslado a otras zonas de España, con los problemas familiares que eso conlleva de cambio de domicilio, colegios o pérdida de trabajo de la pareja. O intentar encontrar un nuevo trabajo, algo como decía antes, no siempre fácil por el idioma.
Todos estos espinosos temas son tratados con claridad pero sin acritud por Lorenzo Silva.


Han pasado siete años, durante los cuales muchas cosas han cambiado en las relaciones entre Barcelona y Madrid, y eso que a la novela no le ha dado tiempo a recoger entre sus páginas las proclamas independentistas ni los nuevos enfrentamientos entre los gobiernos central y catalán. A través de los diálogos entre Bevilacqua y Chamorro, llena ésta de prejuicios contra Calaluña, va desmontando Lorenzo Silva algunos de los tontos estereotipos que en torno al tema hay configurados. Incluso a uno de ellos le da la vuelta de tal modo, que resulta que los catalanes son “genuinamente” españoles:
«¿No dices siempre que los catalanes son unos quejicas?
¿Y no lo son?

Como los andaluces, o los murcianos, o los gallegos, o los astures, o los euskaldunes o los canarios. Si no se queja, no es español.» (La marca del meridiano; página 216)

No pude menos que disfrutar al desbaratar también otro de los prejuicios más extendidos,a quel que liga a la Guardia Civil con el franquismo, como si siempre hubieran sido una fuerza fascista y lo hace recordando a Aranguren el general de la Guardia Civil que salvó la vida a Lluís Companys, Presidente de la Genralitat de Catalunya, general aue por permanecer fiel a la II República fue finalmente fusilado al acabar la contienda.

Con todo, no se puede dejar pasar por alto el párrafo que da título al libro (redactado también de otra manera en la página 154) y que sirvió también de base para el discurso de aceptación del premio:
«Anochecía ya sobre el desierto de Los Monegros cuando pasamos, de regreso a Madrid, bajo el arco del nuevo meridiano de Greenwich. Estaba iluminado, como solía en cuanto se iba al luz natural: Verlo aparecer así, refulgiendo en mitad de la llanura, se me antojó una imagen simbólica. Ahí estaba, la raya que separaba el este del oeste, Barcelona de Madrid, mi ayer de mi presente y mi futuro. Después de todo, aquella divisoria trazada sobre el globo terráqueo no era más que una convención, decidida hace ya mucho por gente que había muerto.» (La marca del meridiano; página 398)


IMPRESIÓN PERSONAL


Soy un enamorado de la novela negra. Y disfruto especialmente con toda aquella en la que esté muy presente el humor. Ese es el caso de Lorenzo Silva y su pareja de guardia civiles. Quizás por eso no soy muy imparcial a la hora de enjuiciar esta novela, cuya existencia conocía desde antes de que se publicara, aunque nunca sospeché que fuera a convertirse en el Premio Planeta 2012. Otro gran premio para el autor y la serie que ya tiene el Premo Nadal 2000 por El alquimista impaciente y El Ojo Crítico 1998 por El lejano país de los estanques.

No es ésta para mí la mejor de las novelas de la serie, pero mantiene el altísimo nivel de la misma. Prosigue esa evolución de Bevilacqua que tras pasar su peculiar crisis de los cuarenta (La reina sin espejo), pensar en abandonarlo todo (La estrategia del agua), le empieza a entrar una resignación filosófica al acercarse a los cincuenta:
«Me faltaba menos de dos años para cumplir los cincuenta y llevaba ya veinte investigando homicidios. Era un viejo zorro, y los viejos zorros saben esperar a que escampe. Incluso cuando en el cielo los nubarrones se vuelven cada vez más negros.» (La marca del meridiano; página 15)

Quizás por saberse destinada al Premio Planeta y por tanto a un público que no son sus lectores habituales, las primeras páginas son un resumen del personaje de Bevilacqua para esos nuevos lectores, al mismo tiempo que aprovecha para hacer una reflexión vital sobre lo que ha sido su vida hasta entonces:
«En lugar de iluminar a mis semejantes con el faro de mi sabiduría, he usado mi pobre linterna para deshacer las sombras que llevan a algunos a disponer de la vida de otros. No es la más envidiable ocupación en la que pueda uno consumir sus días, pero con la perspectiva que me da el tiempo, veo que el itinerario podría haber sido peor.» (La marca del meridiano; página 16)

Oportunísimas sus anotaciones sobre el desencuentro, (mejor llamarlo así que calificarlo como “conflicto”) entre catalanes y españoles. Algo que sin duda surge del mutuo desconocimiento. Nos lo cuenta un madrileño casado con una barcelonesa: las fronteras son una raya trazada en un papel, o la representación de un meridiano iluminado sobre un carretera, en cualquier caso, una ficción como esta novela.

La trama, como todas las de Lorenzo Silva, está bien planteada y bien resuelta. Me ha gustado especialmente, esa manera de mostrarnos cómo la separación entre el lado bueno y el lado oscuro, es mínima, tan tenue e invisible como ese meridiano del que nos habla en la novela.
Como seguidor de Lorenzo Silva y de esta serie, he disfrutado con la lectura de la novela, con las agudas alusiones a la vida cotidiana (la crisis ¡cómo no! está presente), con esa cuidada prosa de Lorenzo Silva, que de paso nos va mostrando sus preferencias musicales, cinematográficas o literarias.
Si tu eres seguidor de la serie, disfrutarás con la novela. Si no lo eres, es una buena ocasión para conocerla y poder luego empezarla desde el principio, que los precios además en ebook son muy razonables, pues el ebook _Bevilacqua y Chamorro que contiene las seis primeras novelas de la serie cuesta 14,24 € en la versión kindle de Amazom.






Valoración: 8/10 



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miércoles, 14 de noviembre de 2012

EN UN RINCÓN DEL ALMA (ANTONIA J. CORRALES)

         Mujer de agua bajo un paraguas rojo


FICHA TÉCNICA

Título: En un rincón del alma
Autor: Antonia J. Corrales
Editorial: Aladena
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 184

Ebook: 1,89 €











Editorial: Ediciones B (Zeta bolsillo), 2018
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas:208
PVP: 8,95 €










No hay duda que la facilidad que supone editar para el ebook permite el acceso al mundo literario a nuevos autores, en los que como en todas las facetas de la vida, habrá que desbrozar y separar el grano de la paja. Espero que esta reseña sirva para indicaros donde encontrar grano al que merece la pena dedicar algo de tiempo.
Nuevos y buenos autores significa también originalidad en los planteamientos, porque cuando encontramos más de lo mismo, pero probablemente peor escrito, estamos ante paja. En un rincón del alma pertenece sin duda a ese grano al que hay que dedicar atención. Una novela tan original que se resiste a una posible clasificación.
El género humano, y sin duda los reseñadores o los críticos de un modo muy especial, tendemos a clasificar y etiquetar todo, quizá como un método sencillo para orientar a nuestro posible lector,porque aunque en muchos casos esas etiquetas conllevan para muchos prejuicios insalvables (en cuanto leo la palabra chick lit yo directamente elimino ese libro sin ir más allá).

En un rincón del alma no es desde luego una novela histórica. Es más, ni siquiera podemos precisar cuándo transcurre la acción, porque no sólo no se mencionan fechas, sino que tampoco hay ningún dato o acontecimiento histórico real que nos pudiera permitir precisar de qué fecha pudiera tratarse, aunque si sabemos que no se trata de un tiempo lejano.
Por no poder fijar, tampoco podemos fijar dónde transcurre la acción. No tiene importancia, porque realmente la historia es tan universal, que muchos son los pueblos de España en los que podría tener lugar esa infancia de la protagonista. Y muchas son las urbanizaciones para nuevos ricos en que podría situarse esa vida de casada, convertida por obra y gracia de su marido casi siempre ausente, en una nueva rica solitaria y aburrida.


Quizás al género al que más se aproxime es a lo que se ha dado en llamar realismo mágico, porque se trata de una historia “real”, porque la vida está llena de historias y mujeres muy parecidas, que en algunos momentos tiene ciertos elementos mágicos, esos que tanto le gustan a Isabel Allende. Pero aunque pudiéramos encuadrarlo en ese género, no esperéis un libro semejante a los de Isabel Allende, porque la prosa de Antonia J. Corrales es mucho más directa, no tanto por sus descripciones, sino porque apenas se desvía de la trama argumental principal, algo que sabéis que no ocurre con Isabel Allende, una auténtica cuenta historias (o cuenta cuentos si lo preferís) en la que tan ricas son las historias paralelas o divergentes que acompañan a la historia principal como esta misma.

Si os digo que es una historia de mujeres, probablemente caigáis en el tópico de agregar que puesto que es una historia de mujeres, es una historia para mujeres. Nada más lejos de la realidad. O tal vez sí, y ante este tipo de historias sale a la superficie el lado femenino de mi personalidad que me hace disfrutar mucho con este tipo de lecturas.
Soy de los que cree que un libro no es para un sexo específico. Simplemente hay buenas o malas historias, con buenos o malos personajes. Bien es cierto, que las historias de las mujeres suelen ser mucho más ricas, porque la personalidad de la mujer está mucho más cargada de sentimientos. Por eso en las historias con protagonistas masculinos normalmente predomina más la acción.




ANTONIA J. CORRALES

Unas pocas líneas para hablaros de la autora, porque la verdad es que poca información hay sobre ella.


En un momento dado de su vida, decidió dar un cambio radical a la misma y tras años trabajando en su profesión (administración y dirección de empresas), dedicarse a lo que realmente le gustaba: la escritura. Trabajó entonces como columnista en periódicos locales, articulista en revistas culturales, entrevistadora en publicaciones científicas o jurado en certámenes literarios.


Las novelas que ha publicado hasta el momento son:
-Epitafio de un asesino (2005)
-La décima clave (2008)
-En un rincón del alma (2011).

MAFALDA

Un apunte más tomado de su página de facebook: Le gusta Mafalda. De hecho, en uno de los pasajes de la novela, se compara a uno de los personajes con Susanita, la amiga de Mafalda. Que alguien se declare de tal modo seguidora de Mafalda, es todo un indicativo de un determinado modo de ver la vida, porque la mordaz visión política de Quino a través de su personaje, no ha pasado de moda después de treinta años.




ARGUMENTO

«Madre, soy Jimena. Sé que apenas me recuerda. Siempre pasé por su lado como una sombra parlante a la que nunca logró prestar atención. (...)
Usted me lo debe, me debe ese tiempo que nunca me dedicó, esas conversaciones que nunca tuvimos... Pero sé que la única forma que tengo de conseguir mi propósito, de que usted me escuche, es a través de estos folios. El autobús desde el que le escribo se dirige al aeropuerto. Me voy a Egipto.»

¿Qué puede llevar a una mujer madura, casada y con dos niños a abandonar la que aparentemente es una vida feliz y sin problemas por un destino incierto? Eso es lo que iremos averiguando en una larga vuelta atrás, mientras Jimena va revisando una vida en la que nunca se sintió querida, por más que el principio de su matrimonio pareciera lo contrario. No solamente no se sintió querida, sino que jamás nadie la escuchó, nadie la tuvo en cuenta. Por lo menos hasta que conoció a Sheela, el comienzo de una amistad que le dio fuerzas para dar un cambio radical a su vida.
Un cambio que hace bajo el amparo de un paraguas rojo, el paraguas rojo que le regaló su amiga Sheela:
«El paraguas rojo de Sheela, mi amiga del alma. No pude embarcar con él, las medidas de seguridad me obligaron a facturarlo con el resto del equipaje. Desde que me lo regaló ha permanecido a mi lado, sirviéndome de apoyo y cobijo, protegiéndome de los malos augurios, tal como ella dijo que haría.»


LA NOVELA

Hay ocasiones en que el caprichoso destino pone en tu camino una serie de libros que, desde puntos de vista totalmente distintos, te presentan diferentes facetas de un mismo problema, en este caso el de una mujer que siente su vida vacía atrapada en un matrimonio sin sentido. Ese ha sido mi caso, pues en menos de un mes he leído tres libros que aparentemente nada tenían que ver entre sí pero que son diferentes vistas de una misma situación. Se trata de La primera luz de la mañana de Fabio Volo, Escrita en tu nombre de Amelia Noguera y este que hoy os traigo, En un rincón del alma de Antonia J. Corrales. Tres libros que os recomiendo.
Diferentes maneras de narrar las sensaciones de una mujer atrapada en un matrimonio en el que ya no siente nada. Mientras que en La primera luz de la mañana el sexo fuera del matrimonio era el que servía a la mujer como cauce para su liberación, una marcha a la felicidad, al descubrimiento de su verdadero yo a través de una infidelidad. Escrita en tu nombre nos presentaba la lucha de una mujer por permitir que en la lucha entre sus diferentes personalidades triunfara la que la permitía disfrutar de la vida. En un rincón del alma nos muestra el poder de la amistad entre tres mujeres aparentemente muy distintas, como la fuerza que propicia el cambio, el que permite a Jimena tomar esa decisión drástica: «Colorín colorado, la princesa se ha fugado.»

Una fuga que no es tal, sino que es la búsqueda de su verdadero yo, de la realización de lo que siempre ha querido, de su verdadera vocación, imposible de materializar con un marido absorbido por el trabajo, siempre ausente:

«Has nacido para escribir y tú lo sabes, lo has sabido siempre...»


Una decisión para la que hace falta mucho valor. Mucho valor para escapar de esa rutina en que se ha convertido su matrimonio. El poder reflexionar cuál es su vida, qué es lo que quiere. Una situación que comparten muchos matrimonios, algo que sienten muchísimas mujeres, pero pocas son las que tienen la capacidad de reconocerlo, de darse cuenta, de tomar las medidas necesarias para ponerle remedio:
«Ya no quería ni necesitaba ser nada en su vida. Me había cansado de aguantar, de luchar, de buscar un instante único entre los dos que me emocionara, que le emocionase. Nos habíamos convertido en dos desconocidos.»

Una novela con ciertos toques mágicos, pues tanto Jimena como Sheela tienen una cierta capacidad de videntes, de ver cosas del futuro, de sentir la presencia de otros seres. Mas no por ello el relato no es realista, pues la situación que vive Jimena, sus dudas, sus miedos, sus esperanzas son reales, demasiado reales para muchos mujeres y muchos matrimonios, por más que ella intente salir adelante bajo la protección de un paraguas rojo:
«Esa es la simbología real del paraguas: la protección. Y el color rojo simboliza la fuerza, la belleza, el éxito y el amor.»




IMPRESIÓN PERSONAL

Nunca sé hasta que punto los gustos que refleja un autor a través de su personaje son reales o ficticios, aunque por lo que pude ver en Facebook, sí lo es ese cariño que siente por Mafalda. Si el resto de los gustos que se reflejan en la novela son reales, estaría ante una más que curiosa coincidencia de pareceres. Porque no sólo soy un forofo de Mafalda, sino que los dos cantautores que Jimena oye con sus amigas son Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, de los que canto canciones desde mi juventud. La canción que quiere para su funeral es Alfonsina y el mar, que si bien no esté entre las canciones que elegiría para mi funeral, si está entre las que más me gustan (especialmente la versión de Mercedes Sosa). Y para remate elige como título de la novela una preciosa canción de Alberto Cortés, quizás la que más me guste de él: En un rincón del alma, cuyo final nos deja escrito en las últimas páginas del libro:

«Con las cosas más bellas,
guardaré tu recuerdo que el tiempo no logró.
Sacarlo de mi alma,
lo guardaré hasta el día, en que me vaya yo.»




Son pequeños detalles, pero que me predisponen inconscientemente a favor del autor. Pero por más predisposición positiva que tengas, un libro necesita mucho más que eso para emocionar. Y En un rincón del alma me ha emocionado profundamente, porque ha conseguido que me meta en la piel de esa mujer, que sienta necesidad de protegerla con mi paraguas, de aliviar su dolor, un dolor que no deja de sentir durante la novela, bien sea por el abandono al que es sometida por parte de su madre o de su esposo, o por la pérdida o ausencia de aquellos a los que ama.

Una novela que va de menos a más, que a medida que vas conociendo a Jimena vas sintiéndote más y más atrapado entre las páginas del libro (es un decir, porque el mío era en ebook). Una novela que es muy aconsejable leer en estos tiempos de crisis, porque es un canto a la solidaridad y a la amistad, algo sin lo cual, difícilmente sobreviremos a los tiempos que nos está tocando vivir.
No todo es perfecto. A mi la historia me resultó corta. Directa, sí, sin paja. Pero me hubiera gustado que algunas situaciones se hubieran desarrollado más, que Antonia se hubiera extendido más con los personajes, siquiera fuera para haberlos podido disfrutar durante más tiempo.








Valoración: 8/10






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