martes, 3 de marzo de 2015

KHIMERA (CÉSAR PÉREZ GELLIDA)

El último bogatyrí




FICHA TÉCNICA

Título: Khimera
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 544
PVP: 19,90 €




Editorial: Punto de Lectura, 2018
Encuadernación: Tapa blanda, bolsillo
Páginas: 544
PVP: 6,95 €







CÉSAR PÉREZ GELLIDA


Con la publicación de Memento mori fue la primera vez que oí hablar de este autor. Pero no iba a ser la ultima, porque ahora está en boca de muchísimos lectores. Todavía desconocido para gran parte del público, os transcribo lo que en el interior de la novela se dice de él:


«César Pérez Gellida nació en Valladolid(algo que queda muy patente en Memento mori) y Consummatum est) en 1974. Es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que en 2011 decidió trasladarse con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor.


César Pérez Gellida irrumpió con fuerza en el mundo editorial con Memento mori que cosechó grandes éxitos tanto de venas como de crítica y obtuvo el Premio Racimo de literatura de 2012. Constituía la primera parte de la trilogía "Versos, canciones y trocitos de carne", que continuó con Dies irae y que se cierra ahora con Consumatum est»







ARGUMENTO

Treinta y ocho meses en los que se perdieron más de seiscientos ochenta millones de vidas, se despoblaron o destruyeron más de dos mil quinientas grandes ciudades y una octava parte de la superficie terrestre dejó de ser habitable. Treinta y ocho meses tras los que casi nada volvió a ser lo mismo porque casi nada quedaba de lo anterior. Treinta y ocho meses de devastación en los que el ser humano dejó de ser humano y estuvo muy cerca de dejar de ser.






DISTOPÍA

Hay novelas que es difícil, cuando no imposible, adscribirlas a un género determinado. No es el caso de Khimera que podemos definir claramente como una distopía. Una palabra que a lo mejor no tenéis claro qué significa

¿Qué es una distopía? El término distopía surge como contraposición al de utopía. Las distopías nos trasladan a un futuro, no necesariamente muy lejano y nos describen sociedades en las que las tendencias actuales han desembocado en un mundo indeseable.
El trasladar la acción a un mundo futuro no implica que estemos ante una obra de ciencia ficción, pues no necesariamente la sociedad ha tenido que avanzar tecnológicamente, pues en muchas ocasiones la sociedad que contemplamos es la consecuencia de una situación postapocalíptica.


Cabría preguntarse si la distopía es un género menor. La respuesta es obvia: no hay género menor, solo novelas menores. Algunas de las obras maestras de la literatura podríamos adscribirlas a este género. Baste pensar en Un mundo feliz de Adolf Husley, 1984 con su gran hermano vigilante de George Orwell o Farenheit 451 y su mundo sin libros de Ray Bradbury para darnos cuenta de que es un género que puede dar mucho de sí.
La razón de la importancia que puede tener este género radica en que permite criticar aspectos de la sociedad actual distanciándose el autor de situaciones concretas. Desaparece la posible carga partidista, porque no se critica un aspecto concreto de un partido político, sino a la sociedad en sí misma, por lo que la critica, mucho más sutil por otra parte.

Las distopías parecen estar nuevamente de moda, si bien es verdad que unidas en cierto modo a la literatura de corte más juvenil. Baste pensar en la trilogía de Los juegos del hambre de Suzanne Collins,con un éxito que se ha repetido también en su versión cinematográfica o en otras novelas como Espejismo de Hugh Howey.






LA DISTOPÍA EN KHIMERA


Aparentemente es muy fácil hacer una distopía. Tienes total libertad para inventarte el mundo que quieras. Pero como el propio César Pérez comenta, crear un mundo en que todo sea coherente, no es una tarea fácil.
En el caso de Khimera no nos traslada a un mundo futuro lejano, sino a uno muy cercano, apenas dentro de cuarenta años, en el 2054. Aunque la guerra que provoca todo el cambio del mundo es mucho más cercana, en el año 2021, a partir de una guerra que hoy día parece todo menos un disparate: una guerra entre las diferentes creencias islámicas.
Evidentemente un fin apocalíptico como consecuencia de un fallo en el equilibrio durante la guerra fría, queda hoy un tanto lejos. Salvo que Putin y compañía vean en ello la única manera posible de salir de la crisis en la que ellos solitos se han metido.
A partir de esta chispa inicial, la guerra se va globalizando hasta prácticamente acabar con el mundo. Desde luego acaba con el mundo tal y como lo conocemos hoy día, aunque en el fondo termina siendo una copia del que hoy día tenemos.
Porque son los mismos que lo destruyeron y se enriquecieron con ello, los encargados de reconstruirlo (una extrapolación de lo que los estadounidenses hicieron en Irak)

Un universo muy orwelliano el que nos describe Khimera en las primeras páginas del libro, no sólo por el mundo dividido en bloques, sino por el control permanente que se realiza sobre todos los habitantes del planeta. Una actualización de aquel ojo del Gran Hermano del que nos hablaba Orwell en su 1984.
Aunque lejos quedan aquellas cámaras que todo lo controlaban. Hoy día, y no estamos tan lejos del mundo que nos describe César Pérez Gellida, ese control va mas allá de las cámaras que nos observan desde casi todos los puntos de las calles. Llegar un paso más allá en unas casas domóticas que controlan todos nuestros actos y aficiones, unidos a la pulsera personal que nos tiene permanentemente conectados es solo un paso más que tampoco parece improbable ni lejano.

Un mundo que se organiza en torno a grandes metrópolis. En el centro de las mismas, en los mejores edificios se encuentran los ciudadanos:
Los ciudadanos eran quienes vivían en los cinturones metropolitanos y sus privilegios sociales variaban en función de a cuál pertenecieran. Cuanto más cerca del núcleo, mejor estatus social y más beneficios. A mayor productividad del ciudadano, más puntos de mérito en la escala de valía, y solo sumando los necesarios se podía optar a cambiar de cinturón.

En un segundo escalón estarían los trabajadores, ocupando la periferia y en peores condiciones (vamos, que no hay gran diferencia con lo que ocurre ahora):
La segunda clase era la de los pobladores, vulgarmente conocidos como «las abejas», pues ocupaban las colmenas a la espera de ser admitidos en los cinturones. Por norma, se aprovechaban las estructuras de las antiguas ciudades para dar cobijo a los millones de seres humanos que solo tenían un derecho y una obligación: vivir y trabajar.
Durísimo ese “solo tenían un derecho y una obligación: vivir y trabajar” pero es casi la realidad a la que se ven sometidos muchas personas hoy día.

Unos afortunados si se comparan con los moradores, los excluidos del sistema, obligados a vivir fuera de las urbes en zonas a menudo contaminadas y con pocas posibilidades de sobrevivir mucho tiempo
El resto de habitantes del planeta eran los moradores. Individuos que trataban de subsistir fuera de las urbes, apartados del sistema.

Aún quedaría una cuarta clase: los duendes, seres producto de las mutaciones provocadas por los productos empleados en la guerra
Los duendes, a los que nadie consideraba dentro de la especie humana. Eran una lacra con fecha de caducidad, un mal recuerdo de otra época.


Este nuevo mundo es un mundo en el que el capitalismo ha triunfado totalmente, es el único sistema imperante. Un mundo de grandes desigualdades. ¿No es eso lo que ya tenemos?
Pero, claro, nadie quiso percatarse de que el capitalismo ya había prostituido a la democracia. El maldito consumismo lo pervirtió todo. Nos invitó a creer que podíamos gastar cuanto quisiéramos, que todo estaba al alcance de nuestras manos cuando, en realidad, lo que hizo fue robarnos el tiempo, convertirnos en esclavos.

Un mundo en el que se busca la excelencia. Un concepto de la “excelencia” que sigue los pasos de lo que por tal entienden los empresarios en la actualidad:
En algunas fábricas han alcanzado lo que llaman la excelencia. (…) Cien por cien de actividad no humana, eso es la maldita excelencia. Los jodidos robots, hermano.


Frente a este universo dirigido por un pequeñísimo grupo de hombres que dominan todo y quieren controlarlo todo, hay una resistencia. Evidentemente, porque si no, no tendríamos novela ni argumento. Se trata del MOC (Movimiento de Oposición Civil).
Y sobre todo Khimera (un proyecto ruso de creación de soldados y de guerra cibernética fraguado a comienzos de la guerra) y el último bogatyrí (caballero), superviviente de aquellos soldados con poderes especiales del que se cree ha sobrevivido uno y que constituye la máxima amenaza para el poder establecido.
Khimera, una realidad encerrada en un símbolo:
...aquel símbolo diseñado con tipografía de corte cirílico: una ka invertida que compartía trazo vertical con una hache mayúscula coronada en diéresis.







KHIMERA

El propio autor me avisaba de que el principio del libro era tal vez un poco denso. Tiene que serlo porque es necesario para describir el universo en el que van a moverse los personajes de la novela. Denso pero solo en apariencia, si lo comparamos con las páginas que vienen a continuación que son de un arrollador ritmo narrativo, de una acción trepidante, tanto que afortunadamente respirar es una función involuntaria del ser humano, porque si no, es posible que hasta de respirar te olvidases embebido en la lectura de Khimera.
Pese a esa aparente densidad de la que habla el autor, a mi me ha parecido muy interesante. Muchos de los sucesos actuales (el propio virus del ébola por ejemplo) tienen su reflejo en ese futuro no tan lejano.
Consigue además crear el clima adecuado para que luego la narración sea de una intensidad total. Ero al mismo tiempo, va creando una peculiar atmósfera mezcla de cuento y leyenda a partir de la historia del cuento ruso del joven que va en busca del mal para así poder liberar a su madre.

Como siempre, el tratamiento de los personajes es exquisito, hasta el punto de que son tan minuciosamente descritos muchos de ellos, que por un momento pensamos que van a ser protagonistas principales de la trama, cuando realmente están destinados a morir unas pocas páginas después.

Puedo decir que entre los personajes principales, aunque no aparezca hasta la mitad de la novela, hay alguno que supondrá una auténtica sorpresa para los lectores de César Pérez Gellida. Y hasta ahí puedo escribir, que me revientan los destripa sorpresas.
Difícil quedarse con alguno de los muchos personajes que pueblan el universo de Khimera. Aunque no puede dejar de llamarme la atención el científico chino, un personaje con el que César sustituye los refranes castellanos por los proverbios chinos. Aunque tengo la impresión de que, al igual que se inventaba los refranes, también se inventa estos proverbios.
Os dejo un par de ellos como muestra:

«Nada más dulce que el amargo sabor que deja el cumplimiento del deber.»

«El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.»









IMPRESIÓN PERSONAL

Lo primero que quiero destacar es el gran valor de César Pérez Gellida al escribir una novela como Khimera, que en absoluto se asemeja a su trilogía anterior y que dudo mucho que sea lo que sus lectores estén esperando de él. Lejos de continuar por la senda de la novela negra, bien con los personajes ya creados a partir de Memento mori o con tramas y protagonistas totalmente nuevos, se ha aventurado por un camino difícil: el de la distopía, un género que a pesar de que sus seguidores van en aumento (aunque más bien en el campo de la novela juvenil, de la que Khimera está muy lejos), al mezclar fantasía y ciencia ficción, cuenta directamente con el rechazo de muchos lectores.
Quizás César consiga lo que muchos escritores no han conseguido: acercar a este género a lectores que nunca se han atrevido con este tipo de novelas.

Siempre digo que mis impresiones son muy personales y en este caso, recalco aún más ese punto, porque soy un aficionado al género, tanto al de las distopías como al de la ciencia ficción, por lo que no puedo ponerme en la piel de alguien que no haya leído nada del género y no le atraiga de entrada. Un punto de vista que sin duda el autor agradecería. El mío es es de aquel que ha leído a los grandes de ambos géneros y que por tanto quizás pueda comparar.

Por eso, lo primero que me llamó la atención es la puesta al día de universo orwelliano que comentaba al principio. Una puesta al día que no tiene que ser precisamente lo que buscaba el autor, pero es lo que ha resultado. Porque aquel universo en que el Gran Hermano nos vigilaba con sus cámaras, hace mucho tiempo que ha sido superado por la realidad. Ya no se trata de que yendo por las calles podamos ser grabados por las cámaras. Es que ni nuestras conversaciones están libres de ser grabadas porque sí. Y si no, que se lo pregunten a la gran Angelita, que por muy grande de Alemania que sea, no se libró de que sus “amigos” americanos la espiasen. Y hay que ser unos ingenuos si pensamos que nuestros datos están libre de control en Internet (de hecho me sorprendo de las intimidades que cuenta la gente en facebook a auténticos desconocidos).


A pesar de la presunta densidad de la primera parte de la novela, a mi me ha gustado, porque el mundo imaginario que ha diseñado César es muy coherente y perfectamente posible desde la situación en la que nos encontramos. De hecho, dentro de las distopías prefiero aquellas que nos presentan un mundo próximo en el tiempo, como es el caso de Khimera.
Aunque lo que de verdad impresiona de Khimera es el frenético ritmo que impone el autor a la segunda mitad del texto. Un thriller en toda regla que no deja un segundo de respiro al lector. Me pregunto si es por eso que el propio autor nos desvele parte del final cien páginas antes de acabar la novela. Pero ni por esas, aún sabiendo la suerte que van a correr alguno de los personajes, no perdemos el interés de saber cómo ha sido posible que haya sucedido así.

Un universo poblado de personajes, muy bien definidos pese a la brevedad de la presencia de alguno de ellos. Y a pesar de sus difíciles nombres, en ningún momento me he perdido en la lectura (cosa que me suele suceder en otras novelas con muchos personajes de nombres extraños). En cualquier caso, al principio de la novela podemos encontrar quién es quién en la lectura que vamos a comenzar.

Espero que esta reseña os haya clarificado sobre lo que podéis encontrar en la nueva novela de César Pérez Gellida. Animaos con su lectura. Seréis todos bienvenidos a la Sinfonía Khimera.




Gracias a César Pérez Gellida por proporcionarme un ejemplar electrónico de Khimera para su lectura y reseña.










VALORACIÓN: 9/10




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lunes, 2 de marzo de 2015

RECUÉRDAME AL MORIR (FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA)

Homenaje a las novelas de nuestra postguerra





FICHA TÉCNICA

Título: Recuérdame al morir
Autor: Francisco González Ledesma
Editorial: La Factoría de ideas
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 346
PVP: 19,95 €



Hay autores como es el caso de Francisco González Ledesma, a los que he llegado muy tarde. Tarde y mal, porque lo hice con Una novela de barrio, casi el final de la serie del inspector Menéndez, la que empezara con Crónica sentimental en rojo por la que obtuvo el Premio Planeta que le lanzó a la fama.
Me ha pasado con González Ledesma y su inspector Menéndez lo mismo que con Lorenzo Silva y su Guardia Civil Bevilacqua, que me ha dado pereza leer la serie entera para llegar a sus últimos libros.
En el caso de González Ledesma vi que había sacado un libro que no tenía nada que ver con el inspector Menéndez y lo pedí en la biblioteca para leerlo, porque me gusta el estilo seco, preciso y cargado de humor del autor.

Llegué a Recuérdame al morir, por error, porque no era éste el libro que yo buscaba. Ya que lo tenía, me lo llevé, y ahora vengo aquí con los resultados.






FRANCISCO GONZÁLEZ LEDESMA

Es necesario para entender el por qué de esta novela, que en realidad no es tal sino una selección de cuatro pequeñas novelas del autor, escribir unas pocas palabras sobre Francisco González Ledesma.
Nació en un barrio barcelonés en 1.927, algo que en este caso no tiene importancia por estar ambientadas en el extranjero, pero si en la serie del inspector Menéndez, donde nos presenta el lado más negro de Barcelona.
Más importancia tiene el haber nacido en una familia republicana que fue represaliada al acabar la guerra. Una educación que debió marcar el carácter de González Ledesma y que seguramente le tenía por esos antecedentes en el punto de mira de los censores.
Sea o no así, la realidad es que en 1948 ganó el Premio Internacional José Janés, pero su novela Sombras Viejas no llegó a publicarse al ser tachado su autor de pornógrafo y rojo.

Mucho se ha escrito y unas cuantas películas se han hecho sobre la "caza de brujas" de McCarthy en Estados Unidos en busca de actores, directores o escritores filocomunistas que pasaron a engrosar unas listas negras que les incapacitaban para trabajar, por lo menos con su auténtico nombre.
Poco se ha dicho en cambio de la situación española, con una censura tan férrea y absurda, que convirtió el panorama literario español en un desierto en el que nadie se atrevía a escribir para tener luego que mutilar su propia obra.

A pesar de ello, o tal vez gracias a ello, floreció una literatura diferente que triunfó entre el público español, falto de recursos y entretenimientos (la televisión es algo casi de nuestros días).
Es el tiempo de las novelas rosas, con Corín Tellado al frente (la autora española con más libros vendidos) y las novelas del Oeste, cuyo autor principal fue Marcial Lafuente Estefanía.
Y ese es el camino que utiliza Francisco González Ledesma para escribir y publicar, pasarse a los novelas del Oeste bajo el seudónimo de Silver Kane. Novelas del Oeste que luego alternará con otros géneros como el terror, novelas policíacas e incluso de ciencia ficción.

Todo cambia para Francisco González Ledesma cuando en 1.984 gana el Premio Planeta por Crónica sentimental en rojo, comienzo de la serie del inspector Menéndez.

Ha muerto el 2 de Marzo de 2015.







RECUÉRDAME AL MORIR

Recuérdame al morir es un homenaje a aquella época, para lo que recupera cuatro de aquellas novelas, siendo la que da título al libro la primera de ellas.
Ninguna de ellas es una novelas del Oeste y todas comparten un clima de misterio e intriga, además del peculiar sentido del humor del autor.
También comparten una extensión semejante, en torno a las noventa páginas (en formato de libro normal), el tamaño ideal para aquellas ediciones de bolsillo, de auténtico bolsillo, no como alguna de las actuales que se llama así por ser más pequeño que el libro de tapa dura, pero que por peso y tamaño, en realidad no entran en ningún bolsillo.

1.- Recuérdame al morir

Comienza el libro con esta historia que le da título. Auténtica serie negra con un detalle muy particular de autohomenaje, pues el protagonista se llama Silver Kane (el seudónimo de Francisco González Ledesma), y al igual que éste, es "un escritor de novelas especializado en temas del Oeste".

Un escritor permanentemente sin un duro, cargado de deudas, retrasado en la entrega de sus novelas y a la caza de ideas para escribir algo original. No sabe que la vida le va a regalar una novela que puede llevar a la muerte. Todo a partir de salvar a una mujer cuando intentaba suicidar aterrorizada por su hermana, que tras quedar ciega en un accidente comienza a ver los cadáveres de gente que ha sido asesinada.

Valoración: 8/10



2.- Yo, el asesino
Narrado en primera persona, participamos en las aventuras de un asesino profesional, en sus asesinatos perpetrados con suma habilidad y sangre fría.
Muy interesante novela mezcla de thriller e intriga, con un sorprendente final.

Valoración: 9/10



3.- Millones de lucecitas

Creer en las estrellas y las adivinaciones es muy peligroso, pues puede permitirte ver que tu marido es un hombre lobo y has de elegir entre abandonarlo para salvar tu vida, o dejar que prevalezca el amor aunque eso suponga una muerte casi segura.
Novela mezcla de géneros: terror, intriga y policíaca. Baja mi valoración porque las historias de terror y hombres lobo no son lo mío.

Valoración: 6/10



4.- El asesino de las doce en punto.

Para introducirse en el mundo del hampa y el tráfico de drogas, un policía desciende al horror y el infierno de las drogas, convirtiéndose en un drogodependiente al borde de la locura, lo que le lleva a una clínica de desintoxicación donde comienza a escuchar una voz que le habla del reino de los muertos. ¿Es tarde para evitar lo locura?
Una mezcla de intriga y terror psicológico que cautiva desde la primera página.

Valoración: 7/10








IMPRESIÓN PERSONAL

No se trata de un libro de relatos, puesto que más de noventa páginas no es un relato sino en realidad una pequeña novela. Puede quedarse por tanto largo para los que gustan de relatos y corto para los que quieren novela.
No obstante, yo he de decir que los he disfrutado, aunque como habéis podido comprobar por la valoración, no todos por igual. Lógico, pues a pesar del estilo común, hay temáticas como la de la tercera novela que no me atraen tanto.
Todos tienen en común lo ágil que es la narración, con un estilo narrativo muy fluido, tanto en los diálogos como en las situaciones. Estilo directo, de frases cortas, sin rollos, directo al grano y con un gran sentido del humor, un humor muy socarrón.
Algo que me ha llamado la atención es el principio de los relatos, con una frase que capta inmediatamente tu atención. Y si no es justo al principio, es entre sus primeras páginas:

"Los muertos no vuelven nunca, y menos a pagar" (de Recuérdame al morir)


"No me iba a ser fácil matar a Luke Shelby" (comienzo de Yo, el asesino)

"Las cosas naturales están llenas de horror" (de Millones de lucecitas refiriéndose al matrimonio)

"Anoche soñé que entraba en el reino de los muertos" (comienzo de "El asesino de las doce en punto")

Constituyen pues estas cuatro novelas un conjunto entretenido, muy entretenido, me atrevería a asegurar, por más que no sean grandes novelas ni estén entre lo mejor de su autor, pero son fiel testimonio de una época en que la lectura era lo que en el fondo siempre ha debido de ser: puro entretenimiento, válvula de escape a una realidad para nada agradable, muy al contrario, un ambiente gris (no solo por la policía de ese color), opresivo, depresivo y sin perspectivas de futuro. Algo que quizás no esté muy lejos de lo que mucha gente siente hoy día, por lo que no está de más evadirse con estas novelas.

Un punto negativo, no achacable al autor ni al texto si tengo que reseñar: Las numerosísimas erratas que contiene.




Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles


AVANCE DE LA SEMANA (88)



A diferencia de las anteriores que fueron muy variadas, ésta va a ser una semana que, a pesar de ser muy variada, será casi monotemática que tendrá a César Pérez Gellida como gran protagonista, aunque habrá muchas más cosas.


El martes tengo el gran placer de presentaros Khimera, la nueva novela de César Pérez Gellida que sale a la venta el próximo jueves día cinco.










El miércoles nuevamente César Pérez Gellida con uno de los spin off de su trilogía Versos, canciones y trocitos de carne. Lleva por título Indivisa Mament.
No será lo único, porque sabremos también quienes son los dos ganadores de un ejemplar de La pintora de estrellas de Amelia Noguera.





El jueves tendremos un nuevo sorteo en el blog. Un libro muy interesante.



El viernes nuevamente César Pérez Gellida con el tercero de los spin off de su trilogía Versos, canciones y trocitos de carne. Lleva por título Sapere Aude.











El domingo en la sección domingos de cine, os presentaré El misterio de la casa Aranda de Jerónimo Tristante, la primera novela que tiene por protagonista a Víctor Ros y de la que hace poco ha comenzado una serie en TVE (de hecho hay reedición con portada nueva). 






¿Qué estoy leyendo?


En estos momentos estoy sumergido en El tren de los huérfanos de Christina Baker, una lectura muy emotiva que me está gustando mucho y de la que daré buena cuenta la próxima semana.








Cuando la termine comenzaré con la última novela de Alexis Ravelo: Las flores no sangran, que espero que sea tan buena como su novela anterior.




Desde la semana pasada contáis con dos nuevas pestañas en este blog:

* Novedades 2015: En ella aparecen mis reseñas de los libros editados en este año.

+ Novedades de bolsillo 2015: En ella aparecen mis reseñas de libros que salen con una nueva edición de bolsillo en este año .



Y tú ¿qué estás leyendo?









domingo, 1 de marzo de 2015

PARTICIPANTES SORTEO "LA PINTORA DE ESTRELLAS"

Tenéis hasta la medianoche del domingo 1 de marzo para apuntaros.



Este es el listado provisional. Tenéis hasta el martes 3 de marzo para comunicarnos cualquier error que encontréis




PARTICIPANTESPUNTOS
1Isabel Macías191-19
2Kelika2120-40
3Monica-Serendipia1641-56
4Nerea Gonzalez1457-70
5MonTse1771-87
6Carol EntreLibros1788-104
7Fesaro19105-123
8Ana14124-137
9maidafeni19138-156
10Rmaria Camacho14157-170
11Rustis17171-187
12Tizire15188-202
13Laura Plaza23203-225
14Silvia Suárez17226-242
15Xaquelina Matesanz13243-255
16Libros Eris26256-281
17Hueleacoco10282-291
18Angeles Arca Bustelo11292-302
19Igone24303-326
20Jessica Rodrigo22327-348
21Cristina Roes19349-367
22If I had a book20368-387
23Vanesa Jimenez5388-392
24Ana Mª García12393-404
25Espe15405-419
26María López Iglesias5420-424
27Zeno Martin19425-443
28Margari22444-465
29Lentejas19628466-473
30Loli elmisteriodelasletras14474-487
31Gema Moratalla26488-513
32Isa Martínez17514-530
33Lunilla21531-551
34Lourdes ILGR20552-571
35Marta19572-590
36MDolores22591-612
37Clarita 201210613-622

RESUMEN DE FEBRERO

Febrero ha resultado ser un mes muy variado (casi un febrerillo loco) como podéis ver a continuación:







Mis lecturas febrero 2015:


Ofrenda a la tormenta (Dolores Redondo): El cierre de la trilogía de Baztán. Probablemente sea la más floja de las tres novelas.

Testigo de cargo (Agatha Christie): Nueve relatos de la genial autora entre los que destaca el que da título al libro y que fue llevado a la gran pantalla en uno de esos films imprescindibles.

Esperando al Rey (José María Pérez): Una novela histórica en la España del siglo XII

Y de repente Teresa (Jesús Sánchez Adalid): En el quinto centenario de la santa, esta novela que nos narra el encuentro que tuvo con la Inquisición.

Relojes muertos (Eva María Medina): Primera novela de esta autora. La vida vista desde la mente de un esquizofrénico.

Enda (Toti Martínez de Lezea): La gran autora de novela histórica se pasa al género de la fantasía épica.

La última llamada (Empar Fernández): La autora se supera a sí misma en esta novela que nos muestra el dolor tras la pérdida de un ser querido.



Mis sorteos Febrero 2015

Un mes que ha sido pródigo en sorteos (pinchando sobre la foto puedes acceder a él)






http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/2015/02/sorteo-de-un-ejemplar-de-in-vino.html




http://elbuhoentrelibros.blogspot.com.es/2015/02/sorteo-de-2-ejemplares-de-la-pintora-de.html




Lo más leído del mes:

Una vez eliminadas aquellas entradas que son mi fondo de armario, entradas con resúmenes de recomendaciones, esto es lo más visitado en mi blog en febrero. Resulta muy curioso que, aparte de los dos sorteos, ninguna de las entradas sea con reseñas de este mes, sino de reseñas incluso escritas hace más de un año.

(4) Sorteo de un ejemplar de "In vino veritas" (Virginia Gasull)

(6) El paciente (Juán Gómez-Jurado) (Feb - 2014)

(7) Sorteo de dos ejemplares de "La pintora de estrellas" (Amelia Noguera)

(9)Bajo los tilos (María José Moreno) (Dic - 2013)


(10) Treinta doblones de oro (Jesús Sánchez Adalid) (Mar - 2014)



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