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jueves, 21 de abril de 2016

ESTO NO ES UNA HISTORIA DE AMOR (JOSE A. PÉREZ LEDO)

Esto no es una historia de amor
Jose A. Pérez Ledo




FICHA TÉCNICA

Título: Esto no es una historia de amor
Autor: Jose A. Pérez Ledo
Editorial: Planeta, 2015
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 414






Editorial: Planeta, 2017
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 416
PVP: 8,95 €












JOSE A. PÉREZ LEDO

Nos dice la editorial sobre este autor:

Jose A. Pérez Ledo (Bilbao, 1979) es guionista, humorista y director de televisión.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad del País Vasco, ha trabajado de guionista en programas como El Hormiguero o El Club de la Comedia, y ha escrito monólogos para gente realmente graciosa, entre ellos Andreu Buenafuente, El Gran Wyoming, Ángel Martín o Joaquín Reyes.
Colabora como humorista en Hoy por Hoy, de la Cadena Ser, y ha escrito artículos satíricos en Rolling Stone, Jot Down, Público, Orsai y El Correo, entre otros medios.
Es el creador y director de los programas de televisión Órbita Laika (La 2), Escépticos (ETB 2) y Ciudad K (La 2) y autor del blog mimesacojea.com, Premio Bitácoras 2014 al mejor blog de humor y entretenimiento.





ARGUMENTO

«Deja que me presente.
Me llamo Daniel, como se llama mi padre y como se llamó su padre antes que él. No provengo, como puede verse, de una familia con talento para los nombres. Tengo treinta y cinco años y un mes: demasiado viejo para tener fantasías infantiles y demasiado joven para renunciar a ellas». (Página 16)

Daniel es licenciado en Periodismo, aunque en su defensa argumenta que nunca trabajó en ello. Se gana la vida escribiendo biografías por encargo de grandes empresa como regalo para los grandes directivos de las mismas.
«Me gusta pensar que estoy cultivando un nuevo género literario, una variante personalizada de la autoayuda. Yo la llamo literatura del autoengaño». (Página 21)

Su experiencia con el amor no es muy buena. Aunque tal vez es que nunca ha estado enamorado de verdad. Por eso va pregonando a los cuatro vientos su gran teoría: El amor romántico no existe, es un invento de Hollywood.
«No es el amor lo que mueve el mundo, sino la ilusión de vivirlo como en una película de Hollywood». (Página 11)









ESTO NO ES UNA HISTORIA DE AMOR

«Esto no es una historia de amor
Es mejor que lo sepas desde el principio porque no quiero ser el responsable de tu frustración. Bastantes motivos da la vida para frustrarse, sería absurdo buscarte uno más (particularmente uno tan estúpido). Te lo digo porque, si eres una de esas personas que andan buscando miradas intensas bajo el cielo estrellado, gente prometiéndose fidelidad eterna y ese tipo de cosas, debes saber que te has equivocado por completo».

Con esta declaración de intenciones, falsa por otra parte, comienza el libro, como una especie de aviso para los lectores que van a enfrentarse a él. Y digo falsa, porque Esto no es una historia de amor es una comedia romántica, no al estilo de esas comedias de Hollywood de las que nos habla en la novela, sino con un estilo propio con el que fácilmente conectará con el público español.
O eso pensaba yo, porque resulta que su humor, un humor que desborda muchos momentos de la novela, no es tan local, tan español y va a publicarse en Alemania y en Italia donde ha cautivado a sus editores.
A lo mejor no somos tan diferentes o el humor es mucho más universal de lo que nos creemos. Valga como ejemplo una escena en la que el protagonista se ve envuelto entre un grupo de japoneses que se están retratando frente a un jamón que está en la vitrina de un bar. ¿Real? Quién sabe, pero bien que nos podemos imaginar esta escena con la que no puedes parar de reírte en la novela. Y está claro, que en otros países, por más que no tengan jamón, pueden imaginarse este delirio fotográfico de los japoneses.

Comedia por encima de todas las cosas, porque el humor es permanente a lo largo de la novela. Y porque como nos dijo el autor en un encuentro que un grupo de blogs tuvimos con él,  las grandes comedias hablan de cosas de verdad.
Y por mucho humor y broma que se le eche al asunto, Esto no es una historia de amor nos habla del duelo por la infancia perdida y por el abrazo a la madurez. ¿Con 35 años? Sí, me temo que hoy el personal tarda un poquito más en madurar que antes, que a poco que se descuide, no acaba de entrar en la madurez y ya tiene que enfrentarse a la crisis de los cuarenta.

Comedia y humor porque como nos decía el autor, la realidad no interesa. Hoy día, los informativos y las páginas web de las noticias son lo más visitado. Pero cuanta más realidad hay, más necesidad de fuga tenemos. Prueba de ellos es que son ahora los que dominan Hollywood. Entre los que jugaban al fútbol o los bichos raros enamorados del comic, son estos últimos los que han ganado la batalla y ahora dominan el espectáculo audiovisual. Una señal de la necesidad de escape que tenemos.
«La realidad no le interesa a nadie, todo el mundo tiene demasiado de eso, es lo único que a todos nos sobra. No, los personajes de las películas tenían que decirse cosas que la gente no escuchase a diario, algo original, diferente, raro pero no excéntrico, llamativo pero creíble. Algo hermoso». (Página 10)

Y hablando de comedia, como si de un programa de El Club de la Comedia se tratase, la novela comienza con un largo monólogo cuyo tema es la no existencia del amor romántico:
«El tiempo pasa, la carne empieza a aflojarse, y, tarde o temprano, todo el mundo se ve obligado a afrontar La Pregunta: “¿Cuánto estoy dispuesto a esperar antes de escuchar los violines”. En otras palabras: “¿Cuánto tiempo más voy a creerme la mentira antes de admitir que la vida es mucho más prosaica y aburrida que ese pastiche romántico que llevo consumiendo desde la infancia?”» (Página 12)

Porque el amor romántico es solo un invento de la industria de Hollywood:
«Las historias de amor del mundo real son al romanticismo de Hollywood lo que las pistas de esquí de los centros comerciales son al Everest. Por supuesto que querrías escalar el monte más alto del mundo, ¿a quién no le gustaría experimentar algo así? Pero está muy lejos, tu andas muy liado y, qué demonios, esa nieve artificial está muy conseguida. La experiencia no puede ser muy diferente ¿no?» (Página 12)

Esta es su gran teoría, una teoría que tendrá que contrastar con la realidad de su vida, una realidad que tal vez, solo tal vez, le demuestre que no tiene razón.
«Tal y como yo lo veo, el romanticismo es una etiqueta, nada más. Un concepto inventado en los departamentos de marketing para vender películas y bombones y escapadas de fin de semana. Pero la gente vie convencida de que si existe para…, ¿cómo decirlo?
-¿Para tirar adelante?
-Exacto. Para tirar adelante. Es una especie de placebo.
-Y sin embargo el placebo funciona». (Página 119)

Y mientras descubre o no el amor, tendrá que ir negociando su vida, una vida en la que contrastan sus deseos con la realidad. Porque su gran vocación es la escritura:
«Desde que tengo uso de razón, necesito escribir lo que me ocurre. Lo apunto todo: reflexiones, sensaciones, impresiones. Digamos que eso me ayuda a comprender e interpretar el mundo». (Página 16)

Y sin embargo, ya tiene treinta y cinco años y todavía no ha empezado siquiera a escribir una novela, su novela:
«Un varón de treinta y cinco años en avanzado estado de autoaceptación. ¿Quiere esto decir que he renunciado a ver mi nombre en los libros de Literatura de secundaria? Por supuesto que no. Lo que ocurre es que he aprendido a tomarme las cosas con calma. Según vengan. Eso y que todavía no he encontrado una historia digna de convertirse en: Mi primera novela». (Página 18)

Y de eso va la novela, de su proceso de maduración, de su lucha por ser escritor:
«-Bueno, ¿y cómo es eso de ser escritor?
-Bueno, no soy escritor exactamente.
-Te pagan por escribir.
-Sí.
-Entonces eres escritor, ¿no?
-Sí, eh…» (Página 123)

Y en el fondo, como toda comedia romántica, la novela trata de lo que trata la vida: de la búsqueda de la felicidad:
«Según esa lógica tuya, nadie debería buscar la felicidad solo porque probablemente, a lo mejor, quizás no sea alcanzable. ¡Vivamos tristes y cabizbajos porque, total, la vida nunca será como esperamos que sea!» (Página 121)


Tal vez a estas alturas del comentario te preguntes: ¿Es o no es una historia de amor? Porque el título lo tuvo claro desde el primer momento. Probablemente, la respuesta nos la de Joaquín Sabina, con una de sus famosas frases:
«No hay una sola historia de amor real que tenga un final feliz. Si es amor, no tendrá final. Y si lo tiene, no será feliz».






IMPRESIÓN PERSONAL

Esto no es una historia de amor, va más allá de la pura comedia romántica, pues es también una novela generacional, la de una generación que ronda los 35 años.
A diferencia de muchas comedias románticas en la que lo que predomina es lo de “romántico” y en las que además lo que se nos muestra es la visión femenina de la vida, aquí la visión es masculina.
Eso hace que ya partamos de una novela con un concepto diferente, con una visión novedosa y muy humorística de las relaciones de pareja.
Aunque el humor, no puede disimular lo duro de muchas situaciones, por lo cual, y pese a lo mucho que me he reído durante su lectura, no es menos cierto que en muchos momentos me dejaba también un poso de tristeza.

La novela es muy cinematográfica. De hecho es una de esas novelas que está pidiendo a gritos que hagan de ella una serie televisiva. Cinematográfica también, porque son muy numerosas las referencias al cine que en ella se hacen, al margen de ese primer capítulo con el cine romántico de Hollywood como telón de fondo.
Así por ejemplo cuando nos habla de esas escenas de Audrey Hepburn en la película Vacaciones en Roma, recorriendo la ciudad montada en una Vespa con Gregory Peck.
También hay homenajes como el que hace a la primera película de Godard en la secuencia que muestra a su protagonista con un plano a plano de diferentes partes de su cuerpo y que él utiliza para la descripción de su protagonista femenina.
Podemos encontrar el rastro de las películas de Woody Allen a lo largo de la novela (una escena de Annie Hall)

Una novela que no tiene relleno, a la que no le hacen falta como a tantas otras unas tijeras. Ya se ha encargado el propio autor de ir quitando palabras y frases para conseguir, con el mínimo posible de ellas, el máximo efecto humorístico.
Tal vez por ello es por lo que se lee tan rápido, que cuando quieres darte cuenta ya hemos llegado al final.



Si quieres conocer más cosas sobre esta novela, pincha AQUÍ para acceder a la crónica del encuentro bloguero con el autor.




Gracias a Editorial Planeta que me ha proporcionado un ejemplar de Esto no es una historia de amor, para su lectura y reseña.





VALORACIÓN: 8/10

Si quieres conocer más novedades editoriales 2016, pincha AQUÍ

        



viernes, 15 de abril de 2016

ENCUENTRO BLOGUERO CON JOSE A. PÉREZ LEDO

El pasado jueves 7 de abril por invitación de Editorial Planeta, tuvo lugar un encuentro bloguero con José Antonio Pérez Ledo, autor de Esto no es una historia de amor.

Hasta ahora nunca había incluido la biografía del autor a la hora de comentar un encuentro, pero en este caso creo que es importante.

Nos dice la editorial sobre este autor:

Jose A. Pérez Ledo (Bilbao, 1979) es guionista, humorista y director de televisión.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad del País Vasco, ha trabajado de guionista en programas como El Hormiguero o El Club de la Comedia, y ha escrito monólogos para gente realmente graciosa, entre ellos Andreu Buenafuente, El Gran Wyoming, Ángel Martín o Joaquín Reyes.
Colabora como humorista en Hoy por Hoy, de la Cadena Ser, y ha escrito artículos satíricos en Rolling Stone, Jot Down, Público, Orsai y El Correo, entre otros medios.
Es el creador y director de los programas de televisión Órbita Laika (La 2), Escépticos (ETB 2) y Ciudad K (La 2) y autor del blog mimesacojea.com, Premio Bitácoras 2014 al mejor blog de humor y entretenimiento.

Es importante, porque nada hay más sorprendente que una charla con un humorista que además se dedica a ejercer de tal durante la hora y media que duró el encuentro. Resultado: muchas risas por un lado y la certeza de que no puedes estar seguro de de buena parte de lo que te ha contado por otra.


Comenzó hablando Emilio Albi, el editor de Esto no es una historia de amor, que un día le preguntó si no tendría una novela por ahí (como si las novelas creciesen solas por los cajones) y fue de este modo como se inició todo el proyecto.
Nos habló de la portada, para la que se eligió la parte romántica de la novela, con esa pareja montando en una bici. Pero para el caso, también podrían haber hecho un montaje con Audrey Hepburn montando en su Vespa en la película “Vacaciones en Roma”, que también tiene su importancia en la novela.

Con todo, nos dijo que no es exactamente una novela romántica (más adelante se habló de comedia romántica), porque es más una novela generacional (del 79, o sea, de los que rondan los 35 años) que nos hablará del duelo por la infancia perdida y el momento de abrazar la madurez.

Una novela cuyo planteamiento traspasa fronteras porque los derechos acaban de ser comprados para publicarla en Alemania e Italia. Y está claro que el humor alemán poco o nada tiene que ver con el nuestro.

Nos decía que la realidad no interesa. Hoy día, los informativos y las páginas web de las noticias son lo más visitado. Pero cuanta más realidad hay, más necesidad de fuga tenemos. Prueba de ellos es que son ahora los que dominan Hollywood. Entre los que jugaban al fútbol o los bichos raros enamorados del comic, son estos últimos los que han ganado la batalla y ahora dominan el espectáculo audiovisual. Una señal de la necesidad de escape que tenemos.


Y tras esta introducción, comenzamos con las preguntas al autor. La primera de ellas, ya nos dio a entender por dónde iba a ir todo el encuentro, porque a la pregunta de ¿qué semejanzas hay entre David (el protagonista de la novela) y tú?, nos respondió que no se parecen en nada, para decir a continuación que esa era la respuesta que tocaba hoy, pues la alternaba con la de que eran lo mismo.

Como David tiene el oficio de escribir biografías de importantes empresarios, unas biografías evidentemente elogiosas y sin los puntos oscuros de lo que en realidad le ha llevado a obtener el éxito y en las que, por supuesto no figura el nombre del autor, le preguntaron sobre a quién le gustaría escribir esa biografía.
Nos contestó que la de Amancio Ortega y que, cuando leyese el borrador, le mandase matar.

Se habló mucho del humor (una parte en la que el autor nos contó de verdad lo que pensaba del tema). Nos dijo que el humor va de reducirlo todo a la mínima expresión, en escribir y luego ir quitando frases hasta que quede lo mínimo.
Nos dijo que él se dedica al chiste, de ahí la importancia de las frases.
Y hablando de humor en la novela, imposible no hacerlo de esos peculiares restaurantes que en ella aparecen. ¿Existen? La respuesta es sí. Ese tan peculiar que tiene columpios en lugar de sillas (con el peligro que tiene entonces cortar un filete) está en Palma del Río Cádiz). Al igual que son reales esos restaurantes con el suelo lleno de arena (desde luego si se les cae el filete al suelo difícilmente te lo van a poner de nuevo en el plato)
Nos reímos mucho recordando la escena de los japoneses y el jamón, que surgió a la hora de hablar de lo que podía hacer o no gracia en un país como Alemania. Una escena en la que el protagonista se ve envuelto en un grupo de japoneses que se están retratando frente a un jamón que está en la vitrina de un bar. ¿Real? Quién sabe, pero bien que nos la podemos imaginar como tal.


En cuanto a su modo de trabajar, él lo primero que hace es la estructura antes de ponerse a escribir, incluido el final. Una escaleta sobre la que finalmente irá trabajando.

También nos habló de cine. Porque en la película hay muchos guiños cinematográficos, no solo por ese primer capítulo a modo de monólogo en el que nos habla del falso amor romántico propiciado por las películas:
«No es el amor lo que mueve el mundo, sino la ilusión de vivirlo como en una película de Hollywood». (Página 11)

Porque hay referencias directas al cine como cuando nos habla de esas escenas de Audrey Hepburn en la película Vacaciones en Roma, recorriendo la ciudad montada en una Vespa con Gregory Peck.
Pero también hay homenajes como el que hace a la primera película de Godard en la secuencia que muestra a su protagonista con un plano a plano de diferentes partes de su cuerpo y que él utiliza para la descripción de su protagonista femenina.
Como el rastro de las películas de Woody Allen puede seguirse a lo largo de la novela (una escena de Annie Hall)


El título de la novela: Esto no es una historia de amor, es algo que tuvo muy claro desde el primer momento. De hecho, es así como comienza la novela
«Esto no es una historia de amor.
Es mejor que lo sepas desde el principio porque no quiero ser el responsable de tu frustración. Bastantes motivos da la vida para frustrarse, sería absurdo buscarte uno más (particularmente uno tan estúpido). Te lo digo porque, si eres una de esas personas que andan buscando miradas intensas bajo el cielo estrellado, gente prometiéndose fidelidad eterna y ese tipo de cosas, debes saber que te has equivocado por completo».


Hay un párrafo de la novela en la que le preguntan al protagonista cómo es eso de ser escritor:
«-Bueno, ¿y cómo es eso de ser escritor?
-Bueno, no soy escritor exactamente.
-Te pagan por escribir.
-Sí.
-Entonces eres escritor, ¿no?
-Sí, eh…» (Página 123)

Así que le repetí la misma pregunta. Nos contestó: Yo no soy escritor. Soy un guionista que ha escrito una novela. Un escritor es alguien que se toma en serio a sí mismo.


Y para finalizar le preguntaron quién le gustaría que escribiera su biografía: Eso lo tenía muy claro, porque nos dijo que elegiría a seis cómicos para que contasen anécdotas muy divertidas sobre él. Eso sí, todas inventadas y falsas.


Y terminamos con una sesión de fotos y firmas con el autor, al que agradezco el rato tan entretenido que nos hizo pasar.






 
FICHA TÉCNICA

Título: Esto no es una historia de amor
Autor: Jose A. Pérez Ledo
Editorial: Planeta, 2015
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 414

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