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domingo, 23 de febrero de 2014

EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES (JAMES M. CAIN)

El vagabundo y la cocinera


FICHA TÉCNICA

Título: El cartero siempre llama dos veces
Autor: James M. Cain
Editorial: El País (serie negra)
Encuadernación: Tapa blanda (bolsillo)
Páginas: 140







ARGUMENTO

«A eso del mediodía me arrojaron del camión de heno. Me había montado en él la noche anterior en la frontera, y apenas tendido bajo la lona me quedé profundamente dormido.»

Así es como Franck Chambers llega a la fonda de Papadakis, donde solo pretende gorronear un plato de comida, pero la aparición de Cora, la mujer del dueño hace que decida quedarse a trabajar una temporada para poder disfrutar una apasionada relación con ella.
Una relación en la que solo sobra una cosa: el marido, por lo que los amantes no tendrán escrúpulos en buscar la manera de deshacerse de él.







EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES

Aunque parezca mentira, no había leído esta novela, por más que haya visto las dos versiones cinematográficas que de la misma se han hecho y permanezca en mi memoria (de hecho es lo único que recuerdo) la escena de Jack Nicholson haciendo el amor sobre la mesa de la cocina. Imperdonable haber tardado tanto en haber leído El cartero llama siempre dos veces.
Ni siquiera el saber de antemano que estaba ante un “clásico” de la novela negra ha podido evitar la tremenda sorpresa que me ha supuesto su lectura, en la que casi lo de menos es la historia que nos cuenta. Lo más importante es cómo nos lo cuenta.
Podéis leer en wikipedia que cuando se publicó,se prohibió en Boston esta novela porque rezumaba sexualidad. Y es cierto, esta es una novela que rezuma feromonas en todas y cada una de sus páginas. No hay que esperar mucho para ver como entre los dos protagonistas Franck y Cora explota un sentimiento que no es amor sino sexo en estado puro, en que Franck se vuelve loco tan solo con el olor de Cora.
«Entonces la vi. Hasta ese momento había estado en la cocina, pero entró en el comedor par recoger la mesa. Salvo su cuerpo, en verdad, no era ninguna belleza arrebatadora,pero tenía una mirada hosca y los labios salidos de un modo que me dieron ganas de aplastárselos con los míos.» (Página 8)

Y sin embargo, en ningún momento puede acusarse a esta novela de ser pornográfica, ni siquiera erótica. No hay escenas de sexo como tales ni descripciones eróticas. No hace falta. Ese es el gran mérito de esta novela, ser capaz de tener un voltaje erótico capaz de electrocutar a cualquiera, sin necesidad de mostrar el sexo.
De hecho, esta novela debería ser de obligada lectura para todos aquellos escritores que piensan que el sexo descriptivo es necesario y obligatorio para el éxito de una novela.

El cartero siempre llama dos veces es una novela corta. Ciento cuarenta páginas en la edición que he leído, pero incluso menos en otras ediciones. Una demostración de que cantidad no es sinónimo de calidad. Leyéndola, no podía menos que recordar otras novelas del género (Stieg Larsson es el que venía a mi mente) que a pesar de gustarme, hubieran necesitado unas buenas tijeras en su edición.

Y no menos significativo es el modo en que conocemos los personajes. Siempre he afirmado que una novela (y no digamos ya si es una novela negra) debe apoyarse en unos buenos personajes que sean creíbles. La descripción de los personajes es pues fundamental. Y sin embargo en El cartero siempre llama dos veces, dicha descripción brilla por su ausencia.
Los conocemos no por lo que nos describa el narrador de ellos, sino por sus palabras y sobre todo por sus hechos. No hace falta una descripción psicológica de Franck Chambers para saber que es un hombre de culo inquieto, incapaz de parar mucho tiempo en un mismo lugar. Un hombre para el que la vida está en el camino, un nómada moderno que viaja en los trenes de carga, lo cual le lleva a permanentes problemas con los detectives de los ferrocarriles y con las autoridades.
Por contra, Cora es una mujer que pronto tomó consciencia de que su belleza no era suficiente para abrirle paso en el mundo del cine y que sabe que si quiere llegar a algo en la vida, nada va a serle regalado y todo tendrá que conseguirlo a base de esfuerzo y mucho trabajo.
¿Qué tienen en común un vagabundo errante y una bella y esforzada mujer trabajadora? Nada, excepto una atracción animal que ninguno de los dos es capaz de superar.






IMPRESIÓN PERSONAL

Aunque pueda parecer un tanto dogmático, creo que El cartero siempre llama dos veces es una novela imprescindible para todo buen aficionado a la novela negra, siempre a la caza de las últimas novedades pero que puede dejarse por el camino clásicos como éste.
Una novela del año 1934 pero que con sus ya ochenta años a cuestas no ha perdido su fuerza. No acusa el paso del tiempo, no “huele” a rancio como ocurre con otras novelas de aquella época. Es cierto que es una novela que al leerla las imágenes que me vienen son en blanco y negro, de aquel maravilloso cine en blanco y negro de la época, pero eso no sólo no es un inconveniente, sino que incluso le da más atractivo.

Una novela con dos personajes difíciles de olvidar (al margen incluso de sus alteregos en la pantalla). Una historia a la que no le sobra ni le falta nada, demostrando que no por mucha palabra que le pongan es mejor una novela.





Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles.






VALORACIÓN: 10/10




Incluida entre mis mejores novelas negras extranjeras





LAS PELÍCULAS


Hablo en plural porque dos son las versiones cinematográficas de El cartero siempre llama dos veces, y a cual mejor.


La primera de ellas es la del año 1946, dirigida por Tay Garnett y con Lana Turner y John Garfield como protagonistas.
Fue considerada como una de las obras cumbres del cine negro, con una Lana Turner excepcional y a la que por cierto el cartel de la película no la hace justicia.








Probablemente la que vosotros conozcáis sea la versión de 1981 dirigida por Bob Rafelson y que contó con Jack Nicholson y Jessica Lange en los papeles estelares y que contó con el guión de David Mamet que dejó patente todo la carga erótica presente en la novela y que dio lugar a una de las escenas de mayor erotismo de la historia del cine: el encuentro de Cora y Franck Chambers sobre la mesa de la cocina.
Si habéis visto la película, es posible que hayáis olvidado todo menos dicha escena.






Os dejo el trailer de la película, aunque esta vez es en inglés.






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