Corta
trayectoria (nueve años desde que publicó su primer libro) la de Juan Gómez-Jurado como
escritor. Claro, que habiendo nacido en 1977 no podría ser de otra
manera. Eso sí, va lanzado como un cohete superando en cada novela a la anterior. Llegué a él por su última novela, "El
emblema del traidor", que me pareció una novela, o quizás
sería mejor llamarla sin tapujos un best-seller, aceptablemente
escrito, con buen ritmo y una lograda ambientación. De hecho esta
novela obtuvo el Premio Ciudad de Torrevieja 2008 Me resultó tan
entretenida que me propuse leer los otros dos libros de este
autor: "Espía de
Dios"y "Contrato
con Dios". Una vez disfrutado con
ellos, llegué a “La
leyenda del ladrón” mezcla de novela de aventuras
e histórica, en la que el autor seguía creciendo,luego a “El
paciente” donde el thriller era ya el amo y señor de la
novela y por fin a la que hoy os presento: “Cicatriz”.
El
segundo error fue no preguntarle por aquella cicatriz.
La
mala noticia es que estoy a punto de cometer el tercero, y que va a
ser mucho peor que los dos anteriores.
Así
comienza “Cicatriz”, la
historia de Simon Sax. Simon, el torpe, buenazo e ingenuo Simon. Ese
que dice medir 1,90 y pesar 100 kilos (algo imposible dato su
descomunal constitución)
Pero
¿cómo ha llegado a enredarse en una situación que puede llevarle a
la muerte? ¿Quién es esa mujer que está con él? ¿Conseguirá
hacerse millonario con su proyecto informático?
Si
quieres enterarte, no te va a quedar otro remedio que leer esta
trepidante novela. Pero ¡ojo!, como ocurre con las pipas, los
cacahuetes o algunas patatas fritas, cuando
empieces no podrás parar de leer.
CICATRIZ
Hay
autores que escriben una novela y a partir de ahí se repiten hasta
el infinito, aunque cada vez con menos inspiración. No es ese el
caso de Juan Gómez-Jurado,
que novela a novela va creciendo y creciendo, superándose
constantemente. Un autor que si fuera extranjero vendería millones
de ejemplares.
No
puedo decir otra cosa tras leer Cicatriz,
la novela más adictiva que he leído en los últimos tiempos, que no
te da tregua hasta que llegas hasta la última página.
Por
más que al autor no le gusten las etiquetas, Cicatriz
es sin duda un thriller.
Aunque hay más cosas, muchas más cosas, porque Cicatrizno es sólo acción, algo
que sin duda ha de tener un thriller.
Para
empezar, es también una historia de
amor. La de Simon, un hombre solitario que lo que más
desea es tener alguien a su lado, no tanto para cubrir sus
necesidades físicas, sino para poder ser feliz.
Y
cuando uno está enamorado, preguntas que de otro modo le harían
temblar de miedo, pasan a un segundo plano. Lo único importante es
que esa persona amada esté ahí:
¿Quién
es la persona que está ahora mismo durmiendo en mi casa, a siete
metros de aquí?
¿Me
está engañando con alguien? (Página 251)
En
realidad es la fuerza del amor el motor de esta historia, la que hace
actuar a sus personajes, más allá de traiciones, entregas o
sacrificios máximos.
La
otra gran diferencia de Cicatriz
con el resto de los thrillers al uso son sus
personajes. Da igual que alguno de ellos pueda parecernos
un friky total, porque por encima de todo es creíble.
Es
imposible no sentirse conmovido por Simon
el protagonista, a ese que el autor define como el torpe, buenazo e
ingenuo Simon. Es poco menos que un sociópata que solo se siente a
gusto con su hermano, aquejado de una deficiencia en el cromosoma XXI
(si lo defines de otra manera se molestará), con un único amigo que
es su abogado y socio en la empresa Tom y que busca desesperadamente
una compañía femenina, alguien que le quiera, que le de amor o por
lo menos cariño.
Un
hombre metido en sí mismo, con sus ordenadores, sus programaciones,
la empresa y el proyecto que puede suponer que sea millonario o irse
a vivir debajo de un puente, pero que en un momento dado tendrá que
salir de su caparazón y actuar o permitir que triunfe el mal:
Otra
parte, la que ha desperdiciado media vida con las series de
televisión y los cómics, evoca aquello que dijo un sabio -Kenedy o
Magneto, no me acuerdo-, eso de que “Lo único necesario para el
triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”
(Página 441)
Imposible
no quedarse atrapado por el personaje de Irina,
con su vida de sufrimiento, de lucha, de superación. Todo en busca
de la consecución de un único objetivo: la venganza. ¿Le quedará
un hueco a esta dura mujer para el amor? Por cierto, es posible que
Irina sea el primer personaje femenino con garra, fuerza y
personalidad en las novelas de Juan
Gómez-Jurado.
Y
como contrapunto a los dos, también hay que dar de comer aparte al
personaje del afgano. Una
historia que puede poner los pelos de punta a cualquier lector. Lo que más me sorprende de Cicatriz, aunque puede aplicarse a cualquiera de las novelas de Juan Gómez-Jurado, es la aparente sencillez de las mismas, cómo consigue atraparte entre sus páginas con un lenguaje sencillo, directo, sin complicaciones. Y decía lo de sencilla, porque aunque eso es lo que aparenta Cicatriz, hay un duro y complicado trabajo de creación literaria, porque hay dos narraciones, una de ellas con un narrador que nos cuenta la historia de Irina y del afgano y por otra es el propio Simón el que nos narra en primera persona y en presente, como si de una transmisión cámara en mano se tratase su historia. Es su punto de vista. Y ya sabemos que el punto de vista nunca puede ser por definición subjetivo. Y el de Simón no lo es. Comenzando por la descripción que de sí mismo hace: algo más de uno noventa de altura y cien kilos de peso. Para alguien que no va al gimnasio (aunque guarde en el coche un chándal de los tiempos de mari castaña) que tiene problemas con la comida y que se pone hasta arriba de refrescos (aún no ha descubierto las virtudes de las "zero" ni las cucharadas de azúcar que contiene cada refresco) lo de los cien kilos es mirar la báscula muy parcialmente.
La novela está ambientada en Chicago, aunque bien podría estarlo en muchas otras ciudades de Estados Unidos. Un paisaje desconocido para muchos de nosotros, aunque en realidad es lo de menos, porque más importante de esta novela es el paisaje humano. IMPRESIÓN PERSONAL En la presentación que a un reducido grupo de blogueros hizo Juán Gómez-Jurado de Cicatriz, nos preguntaba si recomendarías este libro a cualquiera. Y mi respuesta es sí. Este libro gustará a todo tipo de lectores. Es más, gustará incluso a los no lectores. No son muchos los libros capaces de engancharme tan rabiosamente. Y muchos menos losque consiguen ir en permanente ascensión, haciendo cada vez más difícil abandonar la lectura y llegar a un final que no defraude. Me encantaría hablar sobre el final pero..., no puedo estropeárselo a nadie, aunque tranquilos, si el final no fuera satisfactorio no tendría esos cinco búhos que tiene de valoración. Una valoración que no concedo a los thrillers y que sin embargo es la segunda vez que se lo doy a Juan Gómez-Jurado (la anterior fue por El paciente) Y es que normalmente los thrillers son novelas de "usar y tirar" (es una manera de hablar), de las que una vez leídas y disfrutadas no me acuerdo de nada a los pocos días (no digamos semanas, meses o años). Y sin embargo, es muy improbable que me olvide pronto de Simón, de Irina o del afgano, hasta tal punto ha conseguido el autor que hayan calado en mí. Es más, estoy convencido de que tarde o temprano volveré a encontrarlos en otra novela. Porque semejantes personajes literarios, merecen continuar su vida en otra novela. Por la excelente combinación de acción, intriga y romance, todo envuelto con un fino sentido del humor, Cicatriz es una novela que no puedes perderte. Gracias a Ediciones B que me ha facilitado un ejemplar de Cicatriz para su lectura y reseña.
VALORACIÓN: 10/10
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Corta
trayectoria la deJuanGómez-Juradocomo
escritor. Claro, que habiendo nacido en 1977 no podría ser de otra
manera. Llegué
a él por su última novela, "El
emblema del traidor",
que me pareció una novela, o quizás sería mejor llamarla sin
tapujos un best-seller, aceptablemente escrito, con buen ritmo y una
lograda ambientación. De hecho esta novela obtuvo el Premio Ciudad
de Torrevieja 2008 Me
resultó tan entretenida que me propuse leer los otros dos libros de
este autor: "Espía
de Dios" y "Contrato
con Dios".Una
vez disfrutado con ellos, llegué a “La
leyenda del ladrón”mezcla
de novela de aventuras e histórica, en la que el autor seguía
creciendo y por último
a la que hasta
ahorames su última novela: “El
paciente”.
Hasta
ahora sus libros publicados
son: -Espía
de Dios (2006) -Contrato con Dios (2007) -El emblema del
traidor (2008) -La leyenda del traidor (2012)
Lejos
de fantasías increíbles, el libro toma datos actuales para
desarrollar una historia verosímil. Parte así del reciente
descubrimiento del canal de drenaje que sirvió a muchos judíos para
huir del asedio a Jerusalén en el año 70 y que concluyó con la
destrucción de la ciudad y de su famoso templo de Salomón. Según
la tradición judía, gracias a túneles subterráneos, cuando la
derrota era inminente, pudieron poner a salvo parte del tesoro del
templo, y formando parte del mismo, el Arca de la alianza.
Parte
del plano, y aquí comienza la ficción para recuperar dicho tesoro,
se encuentra en una pieza de cobre escondida en una vela que ha ido
pasando de generación en generación, perdiéndose por el camino el
significado y el sentido de dicha misión. Este
plano es la clave para dar sentido a la otra mitad del plano
encontrado casualmente en una cueva.
Un
rico millonario estadounidense de origen judío, pone en marcha una
operación secreta para recuperar el Arca de la alianza señalada en
dicho plano. Una operación secreta pero de la que están al tanto
los servicios secretos del Vaticano, de Israel e incluso una
organización terrorista islámica. Todos introducen, con diferentes
objetivos, agentes en la expedición A dicha expedición es
invitada, aunque no sepa ni comprenda los motivos, una joven
periodista española.
PERSONAJES
Anthony
Fowler: Retoma el autor este personaje de su anterior
novela. Un cura-espía, agente doble de la CIA y de la Santa Alianza
(el servicio secreto del Vaticano). Nada tiene que envidiar en cuanto
fortaleza o destreza al más duro entre los duros de cualquier
comando especial.
Andrea
Otero:
Periodista española que nada más quedarse en paro por publicar un
artículo que ataca a uno de los mejores clientes de su periódico,
es contratada para cubrir esta expedición. Como
hay cura de por medio, el autor decide que sea lesbiana para llevar
la posible relación amorosa r otra vía.
Raymond
Kayn: El multimillonario estadounidense que financia la
operación en la que a pesar de su agarofobia se persona, con la
esperanza de ser el nuevo Mesías.
Doctora
Harel:
La doctora de la expedición y agente del Mosad (servicio secreto
israelí)
Haqum (jeringuilla):
La incógnita de la expedición. ¿Cuál de todos sus componentes
será este terrorista islámico infiltrado en la misma?
CONTRATO
CON DIOS
El
ritmo
narrativoes
la base fundamental de esta novela, con capítulos cortos o muy
cortos, con varios frentes de intriga abiertos al mismo tiempo
mientras los interrogantes y los enigmas se van
multiplicando. ¿Conseguirá
cerrarlos todos de un modo adecuado? Esa era la pregunta que no
paraba de repetirme durante toda la lectura, pues no es la primera
vez, es más, suele ser lo habitual, que tramas entretenidas e
incluso adictivas te dejen al final con la sensación de que te han
tomado el pelo, al resolverlo todo de modo inverosímil o de modo
harto chapucero. Afortunadamente
no es este el caso y el final es una solución lógica, lo cual no es
lo mismo que previsible. Consigue también que pese a tanto frente
abierto, no queden flecos de importancia sin resolver.
En
busca del arca perdida es sin duda el título de esta
opinión. Normalmente el título es algo sobre lo que reflexiono y
busco al terminar de escribir el comentario. Muy importante, no sólo
como resumen de todo el comentario, sino por lo que tiene de llamada
de atención y reclamo para la lectura del mismo. Sin embargo en
esta ocasión, el título ha precedido a todo lo demás. Es casi una
imposición de la novela y las circunstancias que la rodean. El
libro no deja de ser un homenaje de Juan
Gómez-Jurado a la película de Spielberg En
busca del arca perdida, que el autor se vio 26 veces
seguidas de un vídeo que le pasaron mientras convalecía de un
sarampión (ya son ganas, salvo que sea un efecto secundario de la
enfermedad o la medicación que tomaba).
Es
innegable que el arca
de la alianzaconstituye
en sí misma todo un reclamo publicitario, aunque quizás para evitar
parecidos o comparaciones no deseadas, el autor ha elegido un nombre
muy diferente, aunque relacionado con el arca: "Contrato
con Dios". El contrato
con Dioshace
referencia al pacto que Dios hizo con los hombres y que quedó
plasmado en las tablas de la ley, tablas que se guardaban en el arca
de la alianza.
A
pesar de su desbordante imaginación, el autor apuesta por una línea
realista que es la que marca el relato. Nada de un arca dotada de
mágicos poderes que pueden cambiar la h a existencia, capaz de
desestabilizar el ya de por si precario equilibrio en Israel. Por
eso todos la buscan tan afanosamente, desde el rico empresario con
sueños mesiánicos, el Mosad israelí, los servicios secretos del
Vaticano, o un grupo de radicales islámicos.
IMPRESIÓN
PERSONAL
Esta
es una novela de evasión pura y dura, cosa que el autor
reconoce incluso como un elogio (según entrevista publicada en Qué
leer Diciembre-2007)
Tampoco
es una novela en la que el autor, cosa que reconoce en dicha
entrevista, profundice psicológicamente en sus personajes, aunque
estos tampoco lleguen a ser caricaturas de cartón piedra como ocurre
en otras novelas de género. Todo
en aras de primar la acción cosa que consigue.
Cuatro
estrellas es una puntuación alta, con la que quiero
significar que la novela cumple con creces su función de entretener
con dignidad y sin más pretensiones. No por muchas pretensiones
es mejor una novela.
Y
tras la lectura de esta novela no me queda más remedio que
emplazarme para la lectura de su primera novela, un éxito de ventas
en España y el extranjero. Y por supuesto estaré pendiente de
futuros lanzamientos.
Imprescindible
para los amantes de las novelas de acción.
Recurro
a lo que del autor dice la Editorial Planeta, porque esta es su
primera novela y nada sabía de él:
Joaquín
Camps
es profesor de la Universidad de Valencia, ciudad en la que reside.
Su campo principal de investigación y docencia es el comportamiento
humano en las organizaciones, y ha publicado numerosos trabajos
científicos en esta área. La
última confidencia del escritor Hugo Mendozaes
su primera novela.
ARGUMENTO
… el
cartero trajo a casa un paquete. Iba a mi nombre, el matasellos era
de Madrid y no tenía remite. Dentro encontré una caja de zapatos…
(…)
La
caja de zapatos contenía quinientas páginas mecanografiadas. La
primera sólo llevaba un título: Pan con chocolate. Sin autor ni
ninguna referencia de quién había escrito todas esas hojas. Pero al
leerlas no había duda alguna… era Hugo en estado puro.
(...)
¡¿Me
estás diciendo que la segunda gran novela de Hugo Mendoza te llegó
a casa por correo dentro de una caja de zapatos seis años después
de que él muriese en el accidente?!
Hugo
Mendoza es uno de los escritores más afamados del país. Todos los
años acude fiel a la cita con sus lectores con una nueva novela, a
pesar de haber muerto en un accidente de navegación hace ya varios
años.
Todos
creen que es el material que tenía guardado en su ordenador. Pero lo
que no saben es que cada tres de diciembre, su mujer recibe por
correo las galeradas del ejemplar que se publicará ese año y un
anticipo del título de la novela del año siguiente.
¿Está
Hugo Mendoza vivo y su muerte fue una ficción?
LA
ÚLTIMA CONFIDENCIA DEL ESCRITOR HUGO MENDOZA
Antes
de que saliese a la venta, imitando la trama del libro, llegó a mi
casa una galerada con el ejemplar de esta novela que pronto estará
en todas las librerías. Como no es cómodo leer unas galeradas,
también nos dio opción la editorial de enviarnos una copia
electrónica, que finalmente fue el sistema que utilicé para leerla.
¿Qué
es La última confidencia del escritor Hugo Mendoza? En
principio podría definirla como un thriller, una novela
de acción que atrapa desde la primera página. Pero
probablemente eso sea quedarme demasiado corto, porque bajo la
aparente superficialidad de un htriller, La
última confidencia del escritor Hugo Mendoza esconde toda
una reflexión sobre la literatura,
sobre el arte de escribir, sobre el arte de leer. Seguramente sea eso
lo que como lector voraz me haya enganchado a su lectura. Hay que
tener en cuenta que el personaje principal de la novela es un
profesor universitario de literatura y que el argumento gira en torno
a otro personaje, Hugo Mendoza que era (¿o tal vez es?) un escritor
vocacional
Hay
reflexiones en la novela puestas en boca de sus personajes, que no
puedo menos que suscribir:
Cuando
oigo decir a algún idiota chirigotero que el que lee no vive, me
entran ganas de gritarle: palurdo, es todo lo contrario, vive el que
lee… porque sin leer la vida te pasa por delante como han pasado
antes esos ciclistas, de manera absurda… imposible de interpretar…
Otras
podrían ser un buen argumento para un debate sobre los lectores
masculinos o femeninos:
La
pasión femenina por imaginar, por meterse en la mente ajena, es la
responsable de que la mayoría de las novelas que se venden en el
mundo sean compradas por mujeres. Y en eso, en meterse en la mente
ajena, Mendoza fue un genio. Por eso encanta a las mujeres… y a los
hombres listos y sin complejos. (¿Me
incluyo entre los hombres listos y sin complejos?)
En
otras aborda el por qué la juventud no es tan adicta a la lectura
como en generaciones anteriores:
Con
los libros pasa lo mismo: los jóvenes han hiperexcitado sus cerebros
con series de televisión y videojuegos, en los que en cinco minutos
salvas tú mismo un continente entero, así que para ellos leer una
novela que requiere de horas y horas de contextualización,
construcción de personajes… bla bla bla, les parece tan insípido
como una magdalena casera.
No
solo de lectores va la cosa. Sus reflexiones se extienden también al
mundo de la literatura, a los escritores:
Fue
muy pudoroso con sus escritos, mucho… nada que ver con otros
escritores de una mediocridad legendaria que siempre parecen
encantados de conocerse… en este país de chulos tenemos muchos de
esa calaña, algunos bien cargaditos de premios literarios… pobres
diablos… los escritores realmente buenos suelen ser gente sencilla
y humilde, y Hugo sin duda era de esa raza.
O
sobre su modo de entender la literatura. Porque no nos engañemos,
por más que estos comentarios estén puestos en boca de sus
personajes, no puedo menos que pensar que son los del propio autor:
Víctor
siempre había pensado que diferenciaba a los buenos escritores de
los genios de la literatura. Nunca explicitan.
Pero
por mucha literatura o metaliteratura, que de eso también
encontraremos en la novela que ponga el autor, si no hay unos buenos
personajes detrás, de poco valdrá.
En
este apartado la novela es un poco irregular, porque sin entrar en
detalles, algunos como Paloma, tan excesiva como su cuerpo, con tanto
taco en su conversación para compensar su tremenda humanidad, no
terminan de convencerme (es una opinión muy personal)
Pero
lo cierto es que hay dos personajes que sostienen toda la novela y si
están muy bien caracterizados: Víctor
Vega el profesor universitario (como el propio autor) y
Hugo Mendoza, el ausente, al que iremos conociendo y descubriendo
poco a poco a lo largo de la novela. Dos personajes a cuál más
complejo. Y es en esa propia complejidad, en sus aparentes
contradicciones, donde consigue el autor que los sintamos como
reales.
Vaya
por delante esta descripción que hace de si mismo Víctor Vega:
He
aprendido que estoy lleno de miedos, pero que puedo llegar a ser
valiente. Que a veces peco de chulo, pero no soy una mala persona.
Que soy un egoísta sentimental, pero que si me enseñan puedo ser
generoso. He aprendido que soy… que soy como todos los seres
humanos, un cúmulo de contradicciones.
Contradicciones
que no son ajenas a los demás. Así lo define otro personaje:
Nunca
ha demostrado demasiados escrúpulos en temas de mujeres o vicios.
Exceptuando las drogas, parece que los tiene todos. Bebe en exceso y
lo intenta compensar al día siguiente haciendo deporte, engañaba a
su mujer pero siente pasión por su hija, a la que le aterroriza
decepcionar… —Se quedó pensativo durante unos segundos—. Yo
diría que el señor Vega, a pesar de sus incoherencias, tiene
conciencia, valores.
Podría
criticársele a la novela que hay demasiadas casualidades que salvan
a Víctor Vega de los enredos en los que se mete. Claro que la vida
tiene más casualidades que la ficción y en este tipo de novelas
este tipo de licencias está permitido. Aunque el autor debe ser
consciente de que su personaje tiene demasiada suerte, porque acuda
en su ayuda con la siguiente justificación:
A
veces los ordenadores sirven tan sólo para tranquilizar a la amiga
del héroe. Y a veces ese héroe, no es en realidad un héroe, sino
un pobre diablo cuya principal virtud es llevarse bien con la suerte.
IMPRESION
PERSONAL
Entiendo
que de entrada ochocientas páginas pueden echar para atrás a muchos
lectores. Pero lo cierto es que La
última confidencia de Hugo Mendoza es una novela que se
lee con mucha agilidad y que devoré mucho antes de lo que esperaba.
Sin
duda a ello contribuye su ritmo trepidante, si bien hay que dejar
claro que éste no es constante a lo largo de toda la novela, pues
hay en la misma espacio para la reflexión, una reflexión que no es
sólo literaria, pues la vida cotidiana se va colando entre sus
páginas. Sirvan como ejemplo un par de citas:
Cuando
se va alguien al que has querido, crees que echas de menos a la
persona, pero eso es un espejismo. … en realidad echas de menos las
emociones que viviste con esa persona… Te echas de menos a ti mismo
sintiendo lo que sentías… es puro egoísmo.
Me
cautivó porque giraba en torno a una idea que me ha obsesionado
siempre: la subjetividad de todo, absolutamente todo lo que nos pasa
en la vida. No vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos.
No
he podido dejar de preguntarme a lo largo de la novela cuánto
más puede dar de sí Joaquin
Camps,
porque al margen de la acción, hay muchos momentos y reflexiones a
lo largo de la novela, aquellos en los que se vuelve más “seria”,
que me gustan mucho. Quedo pues a la espera de una segunda novela que
confirmen esas expectativas. O dicho de otra manera, me encantaría
verlo en otro registro,partiendo de la base de que atrapar
a un lector en una novela de ochocientas páginas es todo un mérito.
Termino
con un párrafo que se repite varias veces en el libro, a propósito
del juego de identidades, de los papeles que interpretamos o que
adjudicamos a los demás. Un texto que sacado de contexto, bien puede
hablar de muchas otras cosas, como por ejemplo de la ficción
literaria:
A
veces
inventamos personas, y las inventamos tan bien y tan a nuestra medida
que se hace muy difícil olvidarlas. Y muy doloroso. Es como si
mataras algo en tu interior, porque en efecto, solo es allí donde
han habitado.
Gracias
a Editorial Planeta por
facilitarme un ejemplar de La última
confidencia del escritor Hugo Mendoza para su lectura y
reseña. Os dejo el booktrailer de la novela
VALORACIÓN: 8/10
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