Héroe a la fuerza

FICHA
TÉCNICA
Título:
El
héroe discreto
Autor:
Mario
Vargas Llosa
Editorial:
Alfaguara
Encuadernación:
Tapa blanda
Páginas:
385
PVP:19,50 €
MARIO
VARGAS LLOSA
Mario
Vargas Llosa,
nacido en Arequipa, Perú en 1936, a pesar de sus setenta y siete
años sigue en plena forma, gozando y haciendo gozar con su
escritura.
Premio
Nobel de Literatura en 2010, su vida desde que en el año 1962
recibió el Premio Biblioteca Breve por La
ciudad y los perros,
es
una colección de premios, incluyendo además del Nobel los
prestigiosos Premio Cervantes, Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov
y el Grinzane Cavour.
Aparte
de sus piezas teatrales, estudios, memorias y ensayos, la producción
más importante de Mario Vargas Llosa son sus novelas: Pantaleón
y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin
del mundo, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto, La
fiesta del Chivo y
El sueño del celta entre
otras.
ARGUMENTO
«Felicito
Yanaqué, dueño de la Empresa de Transportes Narihualá, salió de
su casa aquella mañana, como todos los días de lunes a sábado a
las siete y media en punto»
 |
| Mapa de Perù |
Así comienza la
novela, narrando lo que en principio es un día más de la vida de
Felicito. Pero no va a serlo, pues encuentra una nota en la puerta de
su casa, una nota con una arañita dibujada en la que le exigen
quinientos dólares mensuales para que su próspero negocio no sufra
ningún daño y pueda seguir adelante.
Felicito es muy poca
cosa como hombre. Pero solo por fuera. Por dentro tiene una fuerza
brutal, la que le ha impulsado para saliendo de la nada llegar a
convertirse en un próspero y honrado empresario.
¿Ceder a un
chantaje? Imposible. Grabadas a fuego en su mente y en su corazón
están las palabras de su padre:
«Y,
una vez más, como tantas en su vida, Felicito recordó las palabras
de su padre antes de morir: “Nunca te dejes pisotear por nadie,
hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener”. Le había
hecho caso, nunca se había dejado pisotear. Y, con su medio siglo y
pico en las espaldas ya estaba viejo para cambiar de costumbres.»
(Página
13)
Ismael Carrera a sus
ochenta años, es también un exitoso hombre de negocios, dueño de
una aseguradora en Lima. Harto de sus dos holgazanes hijos, tras
sufrir un infarto que está a punto de matarlo, decide vengarse de
sus hijos y disfrutar de la vida.
Dos historias que
van a confluir en una entretenida novela.
EL HÉROE DISCRETO
He
de reconocer que tenía mis dudas a la hora de enfrentarme a la
última novela de Vargas Llosa, porque su última novela, El
sueño del celta,
me resultó un tanto aburrida, quizás porque desde el primer momento
no fui capaz de empatizar con el protagonista.
Algo
semejante podría ocurrirme con los protagonistas de El
héroe discreto,
pues de entrada en nada se parecen a mí. La realidad es otra: Vargas
Llosa consigue crear unos personajes entrañables, muy humanos.
Con sus virtudes y sus defectos, pero sobre todo creíbles.
Con todo, lo mejor
de la novela es su amplia galería de personajes. No se limita a los
dos personajes protagonistas de las historias que nos plantea, sino
que todos y cada uno de los que les acompañan son una delicia para
el lector. Desde los recuperados Rigoberto junto a su mujer Lucrecia
y su hijo Fonchito, su amante Mabel, el también recuperado sargento
Lituma al que acompaña el capitán Silva, Gertrudis la mujer de
Felicito, Josefita su secretaria, Armida la mujer de Ismael Carrera,
los hijos de ambos empresarios, Adelaida la santera...
 |
| Catedral de Piura |
Un repaso al
universo de Vargas Llosa que vuelve al pueblo de donde partió:
Piura. En un Perú que se ha modernizado, que está creciendo
económicamente y en el que como comentaba ha vuelto a poblar con
personajes de novelas anteriores. Novelas que por cierto tengo
pendientes de leer.
Un universo en el
que se hace presente el pensamiento político de Vargas Llosa,
defensor del empresario como motor del crecimiento económico. No en
vano, los dos protagonistas han salido desde lo más bajo de la
sociedad y ha sido el trabajo constante y su inteligencia los que les
han permitido ir escalando peldaños en la sociedad peruana, a la que
han enriquecido con sus empresas.
Por eso no para de
mostrarnos el contraste entre esa Piura de antaño, de calles
embarradas, a la moderna Piura con modernos centros comerciales en
los que incluso hay cine con aire acondicionado que “funciona”.
IMPRESIÓN PERSONAL
Al igual que me pasa
con los vinos, que no necesito ser entendido para al probarlo sentir
que me gusta (y resulta ser un buen vino), con la literatura hay
novelas que al leerlas, sin ser un entendido ni un crítico, tienen
un algo especial que te hace decir: Esto es LITERATURA.
Es
el caso de El
héroe discreto,
una novela con la que he disfrutado. No
sólo por la historia, sino por la manera en que está escrita, por
su ritmo, por su musicalidad.
Una musicalidad que
viene en gran parte de su lenguaje, que todo hay que decirlo, es la
única dificultad de esta novela, pues se emplean numerosas palabras
que son propias del Perú. Es más, buscando una de ellas en
san-google, decía que era un localismo de Priura. Tampoco la
dificultad es tan grande, porque muchas de esas palabras las deduces
por el contexto.
La historia es muy
entretenida. Incluso cuando se resuelve el enigma de quién está
detrás del chantaje, la novela sigue adelante en un largo epílogo
de casi cien páginas que se disfruta tanto como todo lo anterior.
A pesar de ser una novela que por su temática y por la manera de tratarla
pueda parecer casi una comedia, es solo como el lacado de las
grajeas, que ocultan el sabor amargo del medicamento que cubren.
Pues tras esa
apariencia de banalidad, de vidas plácidas, se ocultan muchos
dramas, mucho sufrimiento. La vida no es de color rosa, ni siquiera
para aquellos que tienen mucho dinero, pues como en el caso de Ismael
Carrera tienen que soportar en su lecho de muerte como sus hijos se
alegran de su pronta muerta para repartirse la herencia. O como
Felicito, que tiene que vivir con una mujer a la que nunca amó y con
la que se casó a la fuerza.
Hay mucha vida en
esta novela, en la que Mario Vargas Llosa demuestra pese a sus casi
ochenta años, que por lo menos su prosa sigue en perfecto estado de
forma.
Sin
duda, una
de las mejores novelas que he leído en el 2013.
Lectura
facilitada por la Biblioteca
Municipal de Móstoles.
VALORACIÓN: 10/10
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