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martes, 18 de febrero de 2014

LA ALCOBA ESCONDIDA (ALMUDENA NAVARRO)

Un marido comprado




FICHA TÉCNICA

Título: La alcoba escondida
Autor: Almudena Navarro
Editorial: Roca
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 254
PVP: 17,90 € 







ALMUDENA NAVARRO


Esto es lo que de sí misma dice la autora en su página web:



Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Valencia. También tengo un Máster en Gestión de Calidad y ejercí como financiera hasta quedar embarazada de mis dos gemelas: Eugenia y Victoria. Fue en un determinado momento, mientras esperaba a que mi pequeña Eugenia se recuperase de una operación, cuando decidí recurrir al "polvo de hadas" que impulsaría mi vida en otra dirección...... La que la llenaría todavía más de magia, y combiné las lecturas de mi adorado George R.R. Martin, las novelas históricas sobre Roma —con Santiago Posteguillo a la cabeza—, a P.D. James, Jane Eyre, Julia Navarro y Matilde Asensi, María Dueñas e Isabel Allende con la redacción de la que sería mi primera novela: La papeleta en blanco.







ARGUMENTO

Enriqueta era una mujer práctica, que no se desvía nunca de su objetivo:el control. Un control que ejerce sobre todo y todos los que la rodean. Domina así el pequeño pueblo manchego en el que vive, cura incluido, que no se libra de ver corregido en público hasta sus sermones. Dominio total sobre su familia, sobre su marido Enrique, sobre sus hijas Milagros y Rocío.
Dos hijas con un carácter totalmente diferente. Y con aspiraciones diferentes también, porque Milagros tuvo problemas al nacer, de ahí que tenga una mano tullida y que su inteligencia esté “disminuida”. Una persona distinta, como dice su madre y con unas aspiraciones limitadas que pasan por permanecer protegida junto a los suyos.
Rocío en cambio tiene muchas ganas de volar, de volar muy alto y lejos de aquel pueblucho que la asfixia. Sueña con vivir en Madrid, con fiestas, teatros, óperas, lujos, grandes trajes, junto a un marido que sea todo un galán. Rocío es la hermana pequeña, pero ha de actuar como la hermana mayor protegiendo a su hermana, algo que siente que limita sus aspiraciones.
Enriqueta no está dispuesta a dejar las cosas al azar, máxime si este azar difícilmente solucionará el futuro de su hija Milagros, por lo que compra para ella un marido. Si, como suena. Enrique, un joven y prometedor abogado acepta casarse con Milagros.

Son los años previos a la guerra civil española, aunque eso parece quedar muy lejos para un pueblo apartado de todo. Pero no podrá escapar a la realidad de unos tiempos convulso donde, caída la monarquía, la República anda en busca de un camino para España, con unos partidos políticos que andan a la greña, divididos entre izquierdas y derechas, intentando fijar ese rumbo. Una pugna que desembocará en la guerra civil, a cuyos primeros compases asistiremos en esta novela.






LA NOVELA

Probablemente algunos ya hayáis reculado con el argumento diciendo ¡otra novela sobre la guerra civil española!. Cada cual tiene sus gustos que no voy a discutir, pero allá vosotros si os perdéis la novela solamente por eso, porque si quiero dejar claro que no es otra más. No es más de lo mismo. Desde ese punto de vista, nos encontramos con un argumento original, en el que Madrid no es el escenario principal sino solamente el decorado de fondo de parte de la trama.
Es más, solo una mínima parte de la acción transcurra durante la guerra civil, es la fase previa a esta guerra la que ocupa la mayor parte de la novela, con un enfoque totalmente novedoso al mostrarnos la situación española no desde el centro, no desde Madrid como lo hacen la mayoría, ni siquiera desde Barcelona como lo hacen otras, sino desde un pequeño pueblo de la Mancha.
Esa ambientación rural es sin duda uno de los grandes hallazgos de esta novela. Lo es porque nos muestra una forma diferente del poder, no el de las grandes decisiones que se toman en las capitales, sino del día a día de un pueblo dominado por un hacendado que es el propietario de las tierras y casi de las vidas de los que en él.
La vida transcurre de un modo diferente, con intereses diferentes, donde el puesto que se ocupa en el camino que lleva a la iglesia para asistir a la misa del domingo puede tener una gran importancia, donde las relaciones personales están regidas por un rígido protocolo no escrito en ninguna página, donde la fama y el honor tienen un sentido que no se alcanza en las grandes ciudades, donde el qué dirán puede marcar para siempre la vida de una persona.

Para que la novela pueda funcionar, requiere de un protagonista dotado de una gran fuerza, de una personalidad que traspase las páginas del libro para captar al lector. Y ese personaje es Enriqueta, esa mujer que todo y a todos domina, que marca la vida de los que la rodean, por las buenas o por las malas. Y si algo se resiste sus propósitos, se compra su voluntad y en paz. Una mujer que lleva los pantalones en casa, con un marido que la adora y que a pocas decisiones de su mujer es capaz de plantar cara. Y lo de llevar los pantalones llega un momento en que deja de ser una metáfora para convertirse en una realidad cuando descubre lo cómodos que son para trabajar y para moverse. Claro, que su situación le permite situarse por encima de algunos qué dirán. De algunos, solo de algunos, que otros qué dirán también marcan su vida.
«Así era doña Enriqueta, controladora, perfeccionista, mujer de pocas palabras y de mucha acción. Mucha gente del pueblo, en cuanto la divisaba a lo lejos, cambiaba su itinerario de puro miedo. Preferían no cruzarse con ella y así evitar que les tuviera rondando en la cabeza, ni para buenas ni para malas.» (Página 20)

Junto a Enriqueta poco a poco emerge otro personaje que acaba siendo el protagonista indiscutible de la novela: Enrique. Ese joven abogado que Enriqueta “compra” como marido para su hija Milagros. Un acuerdo conveniente para todo menos para el amor. Un amor que finalmente Enrique terminará descubriendo, aunque no junto a Milagros ya que «el amor era algo de igual a igual. Las dos personas tenían que estar en el mismo plano.»

Dos protagonistas que dan pie a dos partes bien diferenciadas en la novela, la que va de 1929 a 1932 y la que va de 1933 a 1936. La primera transcurre fundamentalmente en el pueblo manchego, con los manejos de Enriqueta. La segunda es la que toma a Enrique como protagonista y nos muestra cómo es la política en una pequeña provincia como es Cuenca.
Dos partes, dos historias y dos estilos narrativos diferentes. Algo que puede provocar un cierto desequilibrio en el lector, pues siendo mucho más novedosa la segunda parte, puede cansar a lectores que en el fondo lo que quieren es una historia sencilla, sin tanto trasfondo histórico ni político. Pero un trasfondo que a mi me ha resultado muy instructivo, aunque siempre me quede como en buena parte de las novelas históricas la duda de si estamos o no juzgando con conocimientos y mentalidad actual hechos de hace ochenta años.
Porque la dicotomía derechas-izquierdas no es nueva, si bien es verdad que hace años las diferencias eran mucho más pronunciadas, no como ahora que en muchos casos parecen más de lo mismo. Pese a todo, cuando vamos hacia una exacerbación de las posturas, no está de más el comentario que hace Enrique: «Yo no soy fascista, soy de derechas.»

Mis dudas se centran sobre todo en el discurso centrista de Enrique. El centro no existe le dicen. Y se sigue diciendo, porque finalmente hay que inclinarse hacia uno u otro lado. Pero gracias a ese discurso podemos conocer los pensamientos tanto de los partidos de derechas como los de izquierdas de aquella época y al mismo tiempo cómo funcionaba el juego político. Que juego era y juego sigue siendo para algunos.





IMPRESIÓN PERSONAL

No tengo ningún problema en leer novelas en torno a la guerra civil española. Y esa en realidad es en torno, porque dicha guerra solo aparece muy al final del libro. Y es que tan interesante o más que la propia guerra civil son los hechos que llevaron a la misma, y que en muchas novelas sólo son unos breves capítulos casi de introducción, como lo que sucedió al acabar la misma, estos sí, mucho más presentes en las novelas.
De todos modos, aún resultándome muy interesante toda la parte de la trama política, no es menos cierto que en algún momento ralentiza el ritmo del libro. Más o menos en función de lo que te interese dicho tema.

Me ha gustado el dibujo de los personajes, si bien es verdad que profundiza fundamentalmente en dos: Enriqueta y Enrique, quedando el resto más difuminados. Pero más difuminados no es lo mismo que borrosos.
La personalidad de Enriqueta es avasalladora, una personalidad que no puede dejar indiferente al lector y que difícilmente podrá olvidar. No menos interesante es Enrique, con el que la autora consigue hacernos creíble a un personaje que, pese a ceder a la tentación de un matrimonio comprado y pactado que le permitirá acceder a un estatus de propietario del que carece, sigue manteniendo su integridad y su honradez como hombre, como político, intentando defender unos ideales democráticos en un tiempo equivocado en el que las pasiones políticas están totalmente polarizadas, donde no hay lugar para los matices intermedios.
La mera presencia de estos dos personajes es motivo suficiente para leer este libro.

No es menos cierto que algún otro personaje como Rocío posiblemente dieran para más, que se hubiera podido profundizar algo más en él.

Sobresaliente también la ambientación. Especialmente porque nos presenta un escenario novedoso llevando la acción a un escenario rural como la Mancha poco transitado desde El Quijote. Sobresaliente también el escenario político que nos presenta, entre otras cosas porque nos presenta una visión de los entresijos políticos que determinaron finalmente la guerra civil española.


Hasta aquí pocas variaciones, salvo una nueva edición y algún añadido en las frases tomadas del libro, en la reseña que en su día hice sobre La papeleta en blanco, que es el título original que tenía esta novela cuando fue publicada en Amazon. Uno de los primeros textos que leí en dicho formato y una de mis primerísimas reseñas en este blog.
Algunas pegas ponía, comenzando por el nombre de la novela, que para nada me convencía. Nada de lo que en su día reseñé como negativo permanece en esta nueva versión una vez que ha sido editada por Roca. No se trata sólo del título (mucho más adecuado el nuevo), ni de aquellos fallos (tampoco eran muchos)que como decía con una buena edición y corrección desaparecerían, sino que incluso lo que menos logrado de la novela también ha cambiado: su final.
Un final que había sido objeto de dos versiones, pues en una primera quedaba muy abierto a la espera de hacer una segunda parte y la segunda en que se agregaba un nuevo capítulo y un epílogo final que resultaba un tanto precipitado y del que decía:
«Sigue siendo un final un tanto abrupto, que hubiera requerido unas cuantas páginas más para conseguir que la novela, si no perfecta, por lo menos quedara más redonda.»

No es así en la nueva versión en papel que podéis comprar. Ha quedado un final que ha hecho que mi valoración final suba notablemente. Es más, he disfrutado más de la novela en esta segunda lectura que en la primera.

Por eso, donde decía que podía merecer la pena leerla, ahora lo afirmo:
Almudena Navarro es una autora que, aunque le quede camino por recorrer, merece la pena que le dediquemos un tiempo.

Merece la pena sumergirnos en ese ambiente que consigue crear, merece la pena conocer a Enriqueta y Enrique, merece la pena leer este libro.




VALORACIÓN: 9/10



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