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jueves, 11 de diciembre de 2014

LA SANTA (MADO MARTÍNEZ)

La güestia






FICHA TÉCNICA

Título: La Santa
Autor: Mado Martínez
Editorial: Algaida, 2014
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 379
PVP: 20,00 €






MADO MARTÍNEZ

Esto es lo que de ella nos cuenta la editorial en la solapa interior de La Santa:

Mado Martínez ha realizado estudios de filología y antropología. Dirige la revista científica de ámbito internacional Ispectrum Magazine y colabora en publicaciones como Año/Cero, Más Allá, Enigmas, Historias de la Iberia Vieja...
Ha publicado las novelas El Misterio de Nicole Delacroix, La Maldición y La guardiana.






ARGUMENTO


Santa...
¡Santa!
¡Escucha la voz que te llama!

Manderley es el sueño de una mujer, Rebeca de las Nieves que creó en mitad de los Picos de Europa un internado para jovencitas.
Ahora, en medio de una gran tormenta de nieve, comienzan a desaparecer y morir niñas del internado. ¿Quién está detrás de estas muertes y desapariciones? ¿Se trata de la obra de un loco o como apenas se atreven a susurrar es obra de La Santa, que viene a recoger su cosecha de niñas para que la acompañen a procesionar por el bosque?






LA SANTA

Si no hubiera sido porque asistí a la presentación de los PremiosAtenea de Sevilla que tuvo lugar en Madrid, me hubiera enfrentado a esta novela desde el mayor de los escepticismos, porque el género de terror no está entre mis favoritos. Lo cual no es óbice para que haya disfrutado en su día con algunos de las novelas maestras del género (Drácula de Bram Stoker, Frankestein de Mary Shelley o El resplandor de Stepehn King sin ir más lejos)
Pero no me gusta el enfoque mayoritariamente que tiene el género hoy día. Algo que podría presuponérsele a La Santa por la cantidad de muertos que hay en ella. Pero como dice Mado Martínez ante esa objeción pero ¿a que mueren bien?.
Su objetivo, según nos decía en la presentación era matar de una forma estética y puedo afirmar que lo ha conseguido.


Una novela de terror como es el caso de La Santa, necesita crear una atmósfera adecuada y Mado Martínez lo ha conseguido. Es una atmósfera asfixiante, claustrofóbica. No solo la de este internado, aislado por la nieve, rodeado por un bosque en el que sospechamos que puede pasar de todo, sino también la del propio pueblo en el que cada uno parece aislado en su propia casa, donde el miedo es el pan nuestro de cada día para los habitantes de este lugar dejado de la mano de Dios en los Picos de Europa.


La santa se nutre de las tradiciones locales, esas que la autora dice haber recibido de las bocas asustadas de los habitantes de Asturias. Historias de esas que se cuentan a media voz en noches oscuras y de tormenta al calor del fuego del hogar. Lo malo es que ya no quedan muchas chimeneas ni fuegos al calor de los cuales contar estas historias que terminarán perdiéndose si no se pasan al papel.
Porque además los miedos son otros. La que viene arrasando los hogares no es ya La Santa, versión asturiana de la Santa Compañía, esa procesión de almas en pena que anunciaban la muerte para aquellos que la vieran, sino el paro, el futuro, mucho más temibles cuanto que son más palpables.
-Es que yo no creo en esas cosas nunca he visto a la Santa...
(…)
-Sigo diciendo que yo nunca he visto tal cosa... Y sinceramente, no creo que la vea nunca. No podemos echarle la culpa de nuestras desgracias a los fantasmas. El mal solo habita en los malvados... y todos son de carne y hueso. (Página 288)


La Santa es el reflejo de una España rural e interior. Una España oscura en la que aún es posible una lucha, entre la ciencia que solo cree en aquello que puede probarse y demostrarse y la superstición. Sólo aquellos que creen en la Santa, aquellos que la tienen miedo pueden llegar a verla.
-Yo vengo de un lugar donde no existen estas cosas, sencillamente porque la gente no cree en ellas.
-Que la gente no las crea no quiere decir que no existan. Tu no ves más allá porque no quieres ver. (Página 44)


La Santa es una novela coral. Muchos son los personajes que por ella desfilan, por más que no sean tantos los principales. Todos los muertos, y son unos cuantos, tendrán sus renglones de protagonismo en el relato.
Lo mejor de esta novela es que todos y cada uno de ellos están perfectamente trazados. Resultan creíbles, lo cual en una novela en la que lo increíble es el protagonista absoluto, es todo un mérito y el pilar en el que se apoya todo el entramado de la novela.


Pese a tratarse de una novela de terror, ambientada en una imprecisa época a finales de la guerra civil española, son también interesantes sus toques de novela negra, en la que el mal está presente de muchas maneras y no todas necesariamente mágicas e inexplicables.
No tengo muchos años, quizás no he vivido lo suficiente, pero la vida me ha enseñado que los malvados son de carne y hueso, y no hace falta irse muy lejos para encontrarse de frente con ellos porque bien entre nosotros. Son nuestros vecinos, nuestros maestros, nuestra familia... (Página 127)






IMPRESIÓN PERSONAL

Mucho mérito tiene La Santa para haber convencido a un no aficionado al género como soy yo. Mado Martínez ha conseguido reunir toda una serie de elementos para conquistarme, comenzando por sus personajes, tan creíbles y bien trazados, siguiendo por la creación de una atmósfera en la que dudas si la historia es el fruto de la imaginación y el miedo de sus protagonistas, o es real la presencia de ese ser del otro mundo. Y sin olvidarme de un ritmo muy ágil con un lenguaje preciso que hacen que la narración avance a un ritmo vertiginoso a lo que en la presentación definieron como un final apocalíptico.

Una novela que por ello recomiendo no sólo a los aficionados al género (para los que su lectura es imprescindible), sino para todo tipo de público.
Una novela que está pidiendo a gritos ser convertida en una película o en una serie, porque está claro que la atmósfera que la autora ha sabido crear sobre el papel, tiene que ser acompañado de una música adecuada, terrorífica en una pantalla.
Además, no está de más por una vez, que el terror tenga origen patrio, que no sean historias importadas de mitos e historias extranjeras que nos son ajenas y lejanas.






Gracias a Editorial Algaida que me ha proporcionado un ejemplar de La Santa para su lectura y reseña.





VALORACIÓN: 8/10





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martes, 9 de diciembre de 2014

PREMIOS ATENEO DE SEVILLA: PRESENTACIÓN DE "LA SANTA" (MADO MARTÍNEZ)

Mado Martínez, la chica que era feliz escribiendo novelas de terror.






Hay premios que año tras año van ganando en prestigio gracias a la calidad de sus novelas ganadoras. Es el caso de los Premios Ateneo de Sevilla, tanto en su categoría normal como en la de autor joven.


El pasado martes 18 de noviembre tuve la oportunidad de asistir en Madrid a la presentación de los Premios Ateneo de Sevilla 2014 que tuvo jugar en el Ámbito Cultural, en El Corte Inglés de la calle Carmen.
Os hablé la semana pasada de la presentación de Secretos del Arenal de Félix G. Madroño (para ver dicha presentación pincha AQUÍ). Hoy es el turno para comentaros la presentación de La Santa, de Mado Martínez que fue la ganadora del Premio Ateneo Sevilla de novela joven de 2014.


La presentación de Mado Martínez corrió a cargo de Bruno Cardeñosa, que es periodista, escritor y reportero de radio, prensa y televisión.
Lo cierto es que aunque no conociera personalmente a Félix G. Modroño, si tenía referencias de sus novelas y de hecho en casa tenía dos de sus tres novelas precedentes. Pero de Mado Martínez no había oído hablar nunca, de ahí que siguiera con mucho interés lo que de ella nos contó Bruno Cardeñosa.
La definió como una mujer de una gran vitalidad, que cuando te deja un mensaje te alegra el día, y pese a es alegría vital, ha escrito una novela de terror.
Nos dijo que él busca en una novela algo que sea más que una sucesión de guiones. Es el caso de La Santa, que lleva no solo a conocer muy bien a multitud de personajes, sino que profundiza en el contexto social.

Primera reflexión sobre La Santa: ¿Cómo se consigue matar tan bien y de un modo tan estético? Porque eso es lo que pretendía (y puedo afirmar tras leer la novela que lo ha conseguido)Mado Martínez, a la que en su día alguien se comentó:¡Cuánta gente muere en La Santa! Su respuesta es todo un resumen de sus intenciones con la novela: Pero ¿a que mueren bien?

En La Santa nos habla de una zona rural con sus particulares tradiciones, después de haber hablado con gente que se lo contó.
Uno de los temas que más fascina a Mado es el de las personas que se han enfrentado con lo insólito, con fantasmas, con esa procesión de imágenes. Algo que puede parecer increíble pero que cuando algunos se lo contaban, sabía que lo que decían era verdad, era lo que habían vivido, estaba claro en el miedo que aún reflejaban sus ojos.

Mado Martínez nos contó que escribía sin un planteamiento previo, a partir de una imagen. En el caso de La Santa, esa imagen es la de una tormenta de nieve, un internado en los Picos de Europa y gente que comienza a desaparecer. Así hasta un final apoteósico.
La Santa es una lucha, entre la ciencia que solo cree en aquello que puede probarse y demostrarse y la superstición. Sólo aquellos que creen en la Santa, aquellos que la tienen miedo pueden llegar a verla.




Resumiendo, una presentación en la que a mí, que no soy aficionado al género de terror, me animaron a leer la novela. Ahora que la he leído, puedo deciros que si a alguien como yo que no es aficionado al género le ha gustado La Santa, imaginaos a aquellos que disfrutáis con el terror.

jueves, 25 de julio de 2013

EL GRAN JUEGO (LETICIA SÁNCHEZ RUÍZ)

Hagan juego, señores




DATOS TÉCNICOS

Autor: Leticia Ruíz Sánchez
Título: El gran juego
Editorial: Algaida (2011)
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 412
PVP: 20.00 €  








Editorial Algaida, 2016
Encuadernación; Tapa blanda, bolsillo
Páginas: 320
PVP: 8,00 €









Apenas se publican a lo largo del año un puñado de libros que podamos llamar diferentes. Pocos son esos libros que nos cuenten una historia distinta. Pocos son aquellos que consiguen conmover al lector sin recurrir al recurso de la lagrimita fácil. Pocos también aquellos que lamentas que se terminen porque no quieres dejar de leerlo. Difícil encontrar también libros que te transporten a un mundo de fantasía, la fantasía de los juegos infantiles. Menos aún aquellos que te obligan a marcar el nombre de un joven autor para seguir su trayectoria.
Todo eso y más es lo que podréis encontrar en El gran juego de Leticia Sánchez Ruiz, ganadora con esta novela del XVI Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla. Podéis ser como yo un tanto escépticos con el tema de los premios, que muchas veces tienen más de jugada comercial que de valor literario. Desconozco si la concesión de este premio ha sido justa o no, pues no he leído el resto de las novelas que a él se presentaron, pero si puedo decir que no es fácil encontrar novelas del nivel de la que hoy vengo a presentaros.

Vuelvo con El gran juego a un tema recurrente, el de por qué una novela nos atrapa desde las estanterías. Y como es habitual, la cubierta tiene buena parte de la culpa, con un diseño muy atractivo, con una niña descalza y cabizbaja pero con una cara tranquila en la que podemos adivinar una sonrisa de felicidad, sosteniendo una brújula antigua en la mano izquierda en una habitación con el suelo de madera en el que podemos encontrar todo tipo de relojes, relojes que también están colgados en las paredes. Relojes y paraguas por todas partes, en una más que sugerente decoración.
Bajo el nombre de la autora Leticia Sánchez Ruiz, que nada me dice pues nunca había leído nada de ella, el título de la obra El gran juego. Un nombre como mínimo sugerente, pues todo juego puede serlo.
Y en la pare de abajo podemos ver el último reclamo: XVI Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla.


El siguiente paso leer la contraportada para hacernos una idea de qué trata el libro. Una contraportada que nos cuenta pero sin desvelar nada. Así sabremos que es una historia con una niña como protagonista, al recibir como herencia de un centenario el “Gran Juego”. Pero si queremos averiguar en qué consiste ese “Gran Juego” que todos ansían, que tantas pistas va a obligar a resolver a sus protagonistas, no nos va a quedar más remedio que leer el libro.
Sin olvidarnos de un comentario que encontramos al final de la contraportada:

«Leticia Sánchez destila en El Gran Juego, su segunda novela, un homenaje a esas apasionantes lecturas de todas las épocas y para todas las edades -desde Lewis Carrol a Julio Verne- que en algún momentos nos contagiaron el placer de leer.» 

No penséis en el Julio Verne que se anticipaba con su imaginación al futuro, pues el personaje al que se hace referencia es a Miguel Strogoff, aquel invencible correo del zar.





LETICIA SÁNCHEZ RUIZ


Para hablaros de esta autora, no me queda otro remedio que ver lo que dice en la solapa interior del libro, puesto que nada había leído de ella. Y menos aún había siquiera oído hablar de su existencia.

Una joven autora, dicen todas las reseñas. Claro que no es la primera vez que oigo hablar de un joven autor y resulta que sobrepasa los cuarenta años, con lo que su juventud es una cosa muy relativa. No es el caso de Leticia (sin Z) que nació en Oviedo en 1980 (poco más de treinta años y que ya con veinticuatro años ganó el IV Premio Tétrada Literaria de Novela Corta gracias a El precio del tiempo.

Su primera novela Los libros luciérnaga, también fue ganadora de un premio, el IX Premio Emilio Alarcos, en 2009.
Estamos pues ante una autora que cada libro que escribe cuenta con premio. Como para no tenerla en cuenta.





ARGUMENTO


Érase que se era un hombre anciano:
«Por aquel entonces Perroti tenía más de cien años, y los aparentaba. Parecía un cadáver que se había escapado de su tumba.» (Página 10)

Érase que se era una niña sin nombre, a la que llamaban Cucuruchito:
«Era una niña que nunca sentía hambre, apenas tenía imaginación olía a bar y se rodeaba de vejez.» (Página 37)


Dos almas que parecen predestinadas a estar juntas y compartir su tiempo. Aunque tiempo no es precisamente lo que le sobra a Perroti, que hace ya mucho tiempo parece que está en las últimas, pero que disfruta paseando de la mano con la niña, a la que invita a pasteles. Hasta que finalmente la muerte tanto tiempo dilatada se hace presente y Perroti muere en el hospital pronunciando unas extrañas palabras:
«El Gran Juego. Solo quiero volver al Gran Juego.»

Tras su muerte, la niña no tarda en encontrar una misteriosa nota:
«Bienvenida al Gran Juego.»


¿En qué consiste este Gran Juego en el que también entra Cosme, su hermano mayor para ayudarla? Porque cuanto más avanzan en él, más confundidos se encuentran, como si ellos mismos fueran una pieza más del complicado juego, en el que a nada encuentran sentido:
«Una escritora enana, un almanaque caducado, un pequeño mundo de jabón. Cosme. Un mapa invisible. Ningún sentido.» (Página 196)




IMPRESIÓN PERSONAL


No es casual que le haya dado al resumen del argumento un aire de cuento. Porque eso es lo que durante muchos momentos parece esta novela, un bello cuento cargado de fantasía, esa fantasía que da la inocencia de la infancia. Salvando las distancias, me recuerda en cierto modo a las novelas de Carlos Ruiz Zafón, con ese aire de cuento, de estar leyendo una ficción no realista.
Y sin embargo no hay fantasía en el relato, solo ese misterio e imaginación de los juegos infantiles, ese que parece que queremos desterrar de nuestras vidas cuando llegamos a la edad adulta, que no es lo mismo que a la madurez.
Quiero aclarar que ese parecido con las novelas de Zafón, solo hace referencia a esa sensación de cuento, aunque con un aire totalmente distinto, pues en las novelas de Zafón me siento como en un cuento gótico, un tanto tenebrista, algo que no sucede en esta novela, mucho más tierna y luminosa.


Me gusta el lenguaje utilizado. Un lenguaje directo, claro, sin artificios, como si todo estuviera narrado por un niño, aunque en realidad es una persona adulta la que lo hace, bien es verdad que rememorando los recuerdos de infancia de su madre. Y los recuerdos de infancia tienen un lenguaje distinto, nos hacemos de nuevo niños cuando los evocamos, y eso es algo que se refleja en el lenguaje en toda la novela.
Resulta muy chocante una protagonista sin nombre, pero eso es lo que nos encontramos, pues la narradora se refiere a ella constantemente como mi madre, o en todo caso ”Cucuruchito” que es como la llaman algunos, especialmente Perroti. En cambio si sabemos el nombre de su tío, al que a veces menciona en la narración como “mi tío” o en otros casos como “Cosme”. Igualmente el padre de la niña es mencionado en el libro como “mi abuelo”.
En muchos momentos el libro te va obligando a hacer una traducción simultánea: El padre de la niña (en lugar del abuelo), la niña (mi madre), Cosme (mi tío)...

Todos los cuentos tienen su moraleja, y este libro no es la excepción. Creo que esa es una de las grandes virtudes del libro, que bajo el disfraz de una historia, nos obliga a reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas. Nada voy a desvelar aquí, pero creo que la autora acierta al hacernos ver como el tiempo puede matar la inocencia de la infancia. Una inocencia que es la que nos lleva a querer conocer el mundo, a sentir curiosidad por todo lo que nos rodea, a querer disfrutar de la vida a tope.
Y es que todos estamos invitados a formar parte de este Gran Juego, a disfrutarlo.


Una novela en que la autora nos muestra su gran amor por la literatura, por lo que esta es capaz de inducir en nuestros corazones, por cómo nos muestra modelos de conducta a imitar, todos ellos personificados en Miguel Strogoff, el héroe en que se fija la niña para luchar en la vida, al que toma como modelo a seguir, porque pase lo que pase Miguel Strogoff nunca se rinde. La novela será ficción, pero esa actitud frente a la vida es la que guía a la niña.

No puedo dejar pasar por alto la gran ambientación que se consigue en toda la novela, con dos escenarios principales, el bar del padre de la niña y la buhardilla de Perroti. Lo más curioso es que en ningún momento se nos dice en qué población transcurre la acción. Solo sabemos que es un pueblo grande y con puerto de mar, pero sin especificar más. La autora es de Oviedo, por lo que bien podría haber tomado por modelo algún lugar de Asturias.
Que lugar tan curioso ese bar en el que transcurre la acción, como curiosos los personajes que por él transitan, desde el abogado que resuelve allí consultas, el médico al que todos van a consultar sus males, el indiano rico que juega su partida diaria, o el periodista que va por allí en busca de información, con la pluma de su sombrero austriaco delante o detrás en función de si está o no trabajando, como si la bandera de un taxi se tratara para indicar si está o no libre.
Los múltiples personajes que pueblan la novela forman parte de esa cuidada ambientación, una parte fundamental de la novela, que no se circunscribe únicamente a la niña y su hermano, sino que se amplía con una larga lista de secundarios que contribuyen a amplificar la trama y los escenarios.


Por no faltar, no falta una tierna historia de amor, la de Cosme con Gabriella, la hermana gemela de Martín, el amigo inseparable de Cosme. No es la parte fundamental de la novela, pero es un punto más, un suma y sigue que contribuye a hacerla todavía más humana.


¿Cuatro o cinco estrellas? La verdad es que lo he estado dudando, pero al final, pese a algunos peros (esa mezcla de madre, niña, abuelo, padre, tío, Cosme te hacen algo dificultoso al principio el centrarte en los personajes, o un imperdonable hosco sin hache en la página 25 que en principio sería responsabilidad de los editores), me he decantado por las cinco estrellas por la capacidad de ensoñación que desprende todo el libro por esa capacidad de crear un mundo de cuento dentro del más puro realismo, por unos personajes difíciles de olvidar y sobre todo, por invitar a todos los lectores a formar parte del Gran Juego.


¿Te apuntas tu también a participar en el Gran Juego?



Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles



VALORACIÓN: 10/10



lunes, 18 de febrero de 2013

DICEN QUE ESTÁS MUERTA (MARÍA ZARAGOZA)


Vidas entrecruzadas en las calles de Madrid


FICHA TÉCNICA





Editorial: ALGAIDA
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Nº de páginas: 512
Lengua: ESPAÑOL
ISBN: 9788498778632
Año edición: 2013
PVP: 8,00 €









DE LA PRESENTE EDICIÓN


Dicen que estás muerta fue publicada en el año 2010. La edición que hoy vengo a presentaros (las citas de las páginas que aparecen en esta reseña hacen referencia a esta edición) es del año 2013. Es una edición de bolsillo y como tal tiene sus ventajas e inconvenientes, si bien creo que en ese caso prevalecen las ventajas sobre los inconvenientes.
Contraportada

El precio es sin duda algo muy interesante, pues el libro cuesta tan solo 8 euros, más económico incluso que algunos ebooks de novedades puestos a la venta.
Por otra parte, pese a ser una edición de bolsillo, tiene un tamaño muy razonable, de 20x13 centímetros, y lo que es más interesante, el tamaño de la letra es considerable, de tal modo que desde ese punto de vista no parece una edición de bolsillo y se lee con mucha comodidad por el tipo y tamaño de la letra que tiene esta edición.


El único inconveniente que le veo, no sé si es diferente en la edición normal, es que no dice ni una sola palabra sobre la autora, pues no hay solapas interiores.



MARÍA ZARAGOZA


María Zaragoza nación en Campo de Criptana en 1982. Podemos por tanto hablar de una joven autora, que de hecho publicó la novela motivo de esta reseña con veintiocho años. Se trasladó a Madrid en el año 2000 para estudiar en la Universidad Complutense. Madrid, una ciudad que ha dejado huella en la autora como podemos ver en esta novela.

Las novelas que ha publicado hasta ahora son:
Realidades de humo. 2007.
Tiempos gemelos. 2008.
Dicen que estás muerta. 2010. Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla.
Los alemanes se vuelan la cabeza por amor. 2011. Premio Ateneo Ciudad de Valladolid.


Además de novelas, ha escrito relatos cortos, poesías o guiones cinematográficos. También participa en blogs literarios como Panfleto Calidoscopio, Pájaros a punto de volar, Cuadrado de escritores, Gaceta editorial, Afinidades Narrativas o Granite&Rainbow.



INTRODUCCIÓN

Permitidme que empiece con un enlace a una canción. No es cualquier canción, sino ¿Dónde estás?, con Jaime Urrutia, Bunbury, Loquillo y Andrés Calamaro. Una canción que se cita antes de empezar la novela, que en el fondo es la que de dónde proviene el título.
Escuchadla y leed la letra antes de comenzar con la novela, porque os ayudará a poneros en situación.







¿Dónde estás?


«Dicen que estas muerta,
las calles desiertas del olvido,
nunca sabrán que sigo el rastro de tu amor.


Sus amplias avenidas
le sirven de guarida a tu corazón
nunca sabrán que sigo el rastro de tu amor.


¿Dónde estás, quiero verte, dónde estás?
¿Dónde estás, reina de mi soledad?
¿Cuándo vas a quererme, cuándo vas
a despertar del sueño de tu libertad?


Hey nena, he pasado tanto, tanto tiempo buscándote
y la ciudad es tan grande pero tu amor tan pequeño.



Los ángeles del cielo prendados de tu pelo
patrullan por la cuidad,
nunca sabrán que me partiste el corazón.


¿Dónde estás, dónde duermes, dónde estás?
¿Dónde estás, princesa de mi soledad?
¿Cuándo vas a quererme, cuándo vas
a renunciar al sueño de tu libertad?
mostrando dónde estás.»


De esto va a hablarnos la novela, de una mujer que está muerta, de gente que busca por las calles de Madrid el rastro de su amor, de aquel que la quiso, de aquellos que no saben si se quieren...




LA NOVELA


Cuando estés muerta es en primer lugar, pero no sólo, una novela negra. Distinta. Muy diferente a lo que algunos entienden por novela negra, un género difícil de separar del de las novelas de intriga. Una de las características de la novela negra, es que importa más el por qué que el quién, algo llevado en esta novela al extremo por María Zaragoza, pues en realidad a mi como lector me daba igual saber quién era el Asesino (así, con mayúsculas que es como aparece en la novela) Y cuando a falta de un tercio para terminar se nos dice quién es, la novela no pierde un ápice de su interés, pues muy otro es el motor que la está moviendo.
«Los escritores de novela negra siempre saben las razones que tendría cada uno de los personajes para matar al muerto. Aunque, bueno, a mi no me interesa quién es el asesino. Me interesa en este caso quién es la muerta.» (Página 112)

«¿Servirá para algo averiguar el Asesino? ¿No es mucho más interesante saber quién es la muerta?.» (Página 122)


Otra característica de la novela negra es la presencia de la muerte, los motivos que pueden al hombre llevar a matar, las consecuencias de la muerte:
«No hay razones para matar. Es excitante, solo eso. Es como si le diesen el poder de comerse un alma humana, ¿usted no quería saber a qué sabe?.» (Página 269)

Plaza del 2 de Mayo

La muerte es algo que está en nuestras manos. Hasta el ser más apacible en un momento dado puede matar, ser un asesino. Un pensamiento realmente descorazonador por lo que encierra de verdad:
«Cualquiera podría llegar a matar (…) No deja de ser terrible esa teoría. Porque resume lo más despreciable del ser humano, su condición de bestia por encima de todas las cosas.» (Página 467)


La muerte pues protagonista de esta novela, con todo lo que implica, pues no sólo es la desaparición del pasado del muerto, de sus recuerdos, sino la aniquilación del futuro, de lo que podría ser y ya nunca más será.

Una tercera característica de la novela negra son unos personajes bien definidos. Los encontraremos en Dicen que estás muerta. Eso si, muy lejos de los cánones de la novela negra, pues no hay un detective ni nada que se le asemeje (aunque durante cinco páginas aparezca uno, o que una pareja decida investigar el asesinato), ni aparece la rubia fatal (salvo que entendamos por tal a Luján, la mujer muerta que llevaba una peluca rubia, pero que en realidad para quien resultaba fatal era para ella misma), ni un malo dotado de una gran inteligencia.
Son unos personajes muy especiales, comenzando por Paula, la mujer complaciente, la que era incapaz de empatizar con los demás, pero que a fuera de fijarse en su tío, consigue abrirse al mundo pese a que eso puede hacerla sufrir. Una mujer con un secreto en su corazón: un deseo de violencia y mutilación.

Su pareja es Sansprénom. Curioso nombre, que traducido sería “sin nombre”. Curiosamente en el primer capítulo se le conoce como “Él”. Un gigantón de dos metros, con el corazón roto por el amor de una mujer, Marga de la que la muerta parecía una doble. Curioso también que la descripción física de esta pareja no aparezca hasta la página 120
En un momento dado de la novela a Paula y a Sansprénom se les compara con personajes del Mago de Oz: «El león cobarde y la mujer hojalata sin corazón.» (Página 467)


Pedro es el tío de Paula, un profesor de cincuenta años que fue novio de Luján pese a la gran diferencia de edad que tenían entre ellos. Si Paula parece no tener corazón, él es todo lo contrario. Por eso su sobrina lo toma como modelo a imitar para intentar tener un corazón propio.
«Pedro, el salvador de las almas perdidas. Pedro, el recogedor de perros de la calle.» (Página 111)


También conoceremos a Arthur el poeta inglés afincado en México, enamorado desde la infancia de Rosa una argentina a la que ha reencontrado, pero que convive con Sibila, gran amiga a su vez de Arthur. Viajarán los tres a Madrid, quizás con la idea de aclarar sus enredos amorosos y serán los que encuentren el cadáver de Luján.


Plaza de Tirso de Molina
Faltaba una cuarta característica: una localización concreta, en la mayor parte de los casos urbana. En Dicen que estás muerta, el escenario son las calles de Madrid, que dan título a muchos de los capítulos, así que nos pasearemos por la Plaza del Humilladero, la Plaza del dos de Mayo, el Paseo de las Delicias, por las calles de San Hermenegildo, Lavapiés, Velázquez, Cava Baja, San Bernardo, Zorrilla,Espíritu Santo, Madrazo, Manuela Malasaña, La Palma, Jesús y María, Montera, Guzmán el Bueno, Pez, la Plaza de Tirso de Molina, las calles de Sombrerete, Pacífico, Conde de Aranda, Gaztambide, Infantas, Amparo, la Plaza de Antón Martín, el Templo de Debod, el Metro de Madrid o el Aeropuerto de Madrid Barajas.
O locales como La exquisita frente a cuya fachada tiene lugar el asesinato de Luján.
«Jugaban a ser nuevos en una ciudad aunque no lo fuesen. Aunque quizá en Madrid es uno nuevo siempre.» (Página 421)




IMPRESIÓN PERSONAL



Esta novela me llamó la atención por ser el Premio Ateneo Sevilla de Novela Joven 2010. Un premio para escritores menores de 35 años que suele tener novelas de gran calidad.


Me ha impresionado esta novela, sobre todo por su originalidad. Novela negra sí, pero como todas las novelas negras (puede que esa sea otra característica), contaminada por otros géneros. Porque Dicen que estás muerta es también, o sobre todo, una novela sobre el amor, sobre seres que no son capaces de amar como el poeta inglés, que solo es capaz de amar sus fantasías transformadas en musas de su creación, pero que cuando se hacen posibles destruyen su amor. Como Sansprénom incapacitado para el amor tras su relación con Marga, incapaz de amarle tal cual era, pues solo podía querer el hombre que Sansprénom sería si renunciara a ser como él quería para ser lo que ella querría. Pedro, incapaz de verbalizar sus sentimientos para con Luján, incapaz de reconocer que la ama pero al mismo tiempo incapaz de romper con ella. O la propia Luján hiriendo permanentemente a Pedro por medio de su propia autodestrucción como arma para hacerle reaccionar y que reconozca que realmente la quiere, para que de una vez por todas se lo diga.

No puedo menos que sorprenderme por la profundidad de estos personajes creados por una mujer de tan solo veintiocho años en el momento en que publicó la novela. Con un análisis de la vida y la muerte más propio de alguien con más experiencia.
Sorprendente una novela negra en la que lo de menos es quién es el asesino. No es una manera de hablar, realmente da igual. Lo que importa es cómo los personajes van madurando y descubriéndose a sí mismos cuando intentan conocer quién era la muerta en realidad. Luján, una muerta a la que pese a ser como es, vamos cogiéndola más y más cariño según vamos conociéndola.
Mas no todo es perfecto en la novela, pues especialmente en algunas páginas del principio, no le hubiera venido mal un poco de tijera, especialmente en la historia del poeta inglés, que si bien complementa la narración, nos da una perspectiva más del amor y la creación, en algunos momentos supone un freno al ritmo narrativo, me distrae de la línea principal.


Dicen que estás muerta es una novela que difícilmente gustará a los que buscan un libro de intriga o acción.




Esta lectura ha sido posible gracias a la Editorial Algaida que amablemente me envió este ejemplar.







VALORACIÓN: 8/10 



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