Historia de un pijo en la prehistoria
FICHA TÉCNICA
Título: El amo del fuego
Autor: Enrique Osuna
Editorial: Autopublicado
Páginas: 259 (estimado)
PVP ebook: 0,99 €
ARGUMENTO
En una visita a las instalaciones de Atapuerca que está realizando junto a su novia y un amigo, Daniel se separa del grupo y al penetrar en una cueva hay un desplome del suelo que le atrapa. Su sorpresa al salir de nuevo al exterior es comprobar que acaba de dar un gran salto en el tiempo, nada más y nada menos que a la prehistoria.
¿Es un sueño? ¿Es una realidad? Daniel no lo tiene claro, pero sea pesadilla o real, intenta sobrevivir en unas condiciones para el desconocidas.
EL AMO DEL FUEGO
Las historias de viajeros en el tiempo, si están bien escritas, suelen ser muy entretenidas, al mostrarnos la realidad de un tiempo pasado vista por un hombre de hoy día. El amo del fuego no es la excepción.
Para justificar ese viaje en el tiempo hay muchas soluciones, desde la fabricación de una máquina en el tiempo, a extrañas teorías científicas para justificar un agujero o pasillo en el tiempo. Otra manera de hacerlo es porque sí. El salto ocurre y punto. ¿Admisible? Por supuesto. De hecho es lo que el maestro Stephen King hace en su reciente 22/11/63, en el que una caravana dedicada a la venta de hamburguesas es la puerta de entrada al año 1963, así, sin más.
A pesar de que estas historias parten de un supuesto totalmente fantasioso, han de procurar ser lo más realistas posibles. Y desde luego eso es lo que intenta el autor aquí en El amo del fuego. Porque aprovecha para mostrarnos que, por más que aparentemente estemos dotados de los más importantes avances, el hombre moderno cada vez tiene menos idea de cómo desenvolverse en la naturaleza, que sus conocimientos son cualquier cosa menos prácticos en un mundo sin tecnología ni modo de poder desarrollarla.
El hombre había inventado millares de cosas. El hombre; yo no. Si no me hubiese integrado al clan, habría sobrevivido menos tiempo que el mono más tonto del bosque.

Hablar de prehistoria inevitablemente me lleva en mis recuerdos literarios a dos novelas: El clan del oso cavernario de Jean Aouel y a La Tribu perdida de Víctor Fernández. Con la primera por la temática en general, pues esta novela ha hecho un gran esfuerzo para intentar hacer comprender al lector cómo podía ser la vida diaria en aquellos tiempos. Con la segunda en concreto, porque también tiene Atapuerca como escenario de la acción (a partir en este caso de los restos óseos encontrados en una de sus cuevas)
Inevitablemente me lleva también en mis recuerdos a una gran película francesa: En busca del fuego, porque al igual que en ella el fuego es el gran protagonista. Los hombres primitivos conocían su poder, pero aún no habían hallado la forma de hacerlo (uno de los muchos “inventos” de la protagonista de El clan del oso cavernario).
La novela en su primera parte está narrada en primera persona, a modo de novela o diario que Daniel escribe para mantener sus recuerdos de la historia, con todas las ventajas e inconvenientes que una narración en primera persona conlleva, algo de lo que Enrique Osuna es consciente:
Usted juega con ventaja, querido lector, pues sabe que salí vivo de aquel trance.
En cuanto al estilo de la novela, Enrique Osuna ha optado por un tono desenfadado. lejos de cientifismos antropológicos que pueden resultar aburridos, ha optado por convertir El amo del fuego en un thriller con mucho sentido del humor. Y no lo digo sólo por algunas alusiones que en él pueden encontrarse al propio hecho de tratarse una novela autoeditada (buen ejercicio de humor reírse de uno mismo):
Yo no compro libros de bajo precio. Entiendo que, como todo en la vida, la calidad no se regala. No es que tenga nada en contra de la autopublicación, pero me temo que, en la mayoría de los casos, este sistema constituye una vía de escape para aquellos autores que no han logrado convencer con su trabajo a las editoriales. Prefiero leer material que primero haya sido filtrado por profesionales con criterios técnicos objetivos que garanticen unos mínimos cánones de calidad.
Es la propia historia en sí misma, con la presencia de Daniel, que en cierto modo no es otra cosa que un niño pijo y rico en la prehistoria. Baste el detalle de pensar en la aparición ante un grupo de primitivos homínidos, de un hombre blanco como la leche, que como única ropa lleva unos gayumbos decorados con la figura de Homer Simpson.
El uso al que terminan destinados esos calzoncillos tendréis que leerlo en la novela.
No todo está tan conseguido en esta novela, lastrada por un cierto aire melancólico en la última parte del libro:
Porque mi mañana está en el ayer, siempre va a estar en el ayer.
En realidad, el libro es casi perfecto es sus dos primeros tercios, hasta que de golpe el ritmo se frena totalmente. Una lástima que una buena tijera hubiera podido resolver. Afortunadamente la novela remonta el vuelo hasta un final que, por lo menos a mí, me dejó con una sonrisa en la boca:
:) :)
IMPRESIÓN PERSONAL
El amo del fuego me ha parecido una novela muy entretenida, adictiva en sus dos tercios iniciales. Es una lástima el bajón que tiene en el último tercio, si bien es cierto que se recupera gracias a un buen final. Una cuestión que un buen tijeretazo hubiese solucionado evitando esa caída de ritmo, que especialmente en el tramo final puede ser muy peligroso.
A pesar de eso, la nota se queda en notable alto, porque el libro es muy entretenido, divertido, con mucho sentido del humor, lo cual hace que se le perdone ese fallo final.
Quizás no aprendamos mucho sobre aquel mundo primitivo y, desde luego, a mi no me entrará morriña por vivir en una época tan dura como aquella, por más que el protagonista la vea casi como el paraíso perdido en el que todo era auténtico.
Una lectura para pasar un rato entretenido. (Que no es poco).
Gracias a Libros que hay que leer pro organizar el concurso en el que recibí este libro y a Enrique Osuna que me lo facilitó