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martes, 19 de marzo de 2013

LA PRISIÓN DE LOS ESPEJOS (RAFAEL MARTÍN)



FICHA TÉCNICA


Título: La prisión de los espejos
Autor: Rafael Martín Masot
Editorial: Baile del Sol
Nº de paginas: 231
Formato: Tapa blanda con solapas
Precio: 14 €






ARGUMENTO


Marc Viadiu es un psicólogo barcelonés que está harto de la vida. Ha decidido quitarse de en medio. Pero como le falta valor para hacerlo, ha urdido un plan a partir de las confesiones de un paciente que le ha puesto en conocimiento de una trama de corrupción llevada a cabo por poderosos personajes públicos.
Un chantaje a dichos personajes le permitirá obtener un dinero con el que dejar a su mujer con la vida resuelta. Porque es consciente de que él, no conseguirá sobrevivir. Un suicidio pues, que no llevará a cabo personalmente, sino que le vendrá a partir de otras manos sin que pueda evitarlo.



RAFAEL MARTÍN MASOT


El autor de La prisión de los sueños es Rafael Martín Masot un joven escritor granadino (nacido en 1989). Jovencísimo y precoz, pues ya publicó su primera novela con catorce años.
Nos dice la solapa de la novela que actualmente compagina los estudios de Medicina en la Universidad de Medicina de Granada con la creación literaria, aparte de hacer lo necesario para vivir con intensidad historias no escritas e inconfesables.

Tres son las novelas que ha publicado:
-Abulagos (Editorial Atrio) Publicada cuando tenía catorce años. Con ella pretendió dar una visión completamente diferente,y más cierta de la vida cotidiana de los jornaleros andaluces durante los años del franquismo que la que ha quedado en la retina de los habitantes de otras tierras durante décadas.
-La luna eclipsada (Rocaeditorial, Barcelona 2006): Se adentró con una narrativa tan tortuosa y compleja como los sentimientos, en el frustrante mundo interior de una mujer relegada de su propia existencia a la sumisión y la monotonía.
-La prisión de los espejos (Ediciones Baile del Sol, 2010): La novela que hoy os presento.




LA NOVELA


A través del blog Adictos a los libros, llegué a La prisión de los espejos que la Editorial Baile del Sol tuvo la amabilidad de enviarme para que pudiera reseñarla, cosa que hoy hago dentro de esta lectura conjunta organizada por Adictos a los libros.
Una novela que, como ocurre con otras tantas, es muy difícil de encuadrar en un género determinado. Por una parte es una novela negra, que va mostrándonos hasta que punto puede estar contaminada el alma humana, hasta que punto nos encontramos rodeados por una urdiembre que nos tiene maniatados y de la que difícilmente podemos salir y que controla todos y cada uno de los pasos de nuestras vidas. Pero por otra parte es un thriller de acción, de muchísima acción con un ritmo trepidante. Es una de las novelas con más ritmo y acción de las que he leído en los últimos tiempos.

Todo ello aderezado con un cierto componente psicológico. No sólo porque el protagonista sea un psicólogo que todo lo va analizando, incapaz de separar su vida privada de su profesión, sino porque toda la novela no deja de ser un duelo mental entre el psicólogo y la organización. Un duelo hundido en la más profunda naturaleza humana: cazar o ser cazado. Como si de un juego de ajedrez se tratase en el que cada una de las partes intenta adelantarse a la contraria para dar jaque mate, en el que el tablero de la vida va despejándose de piezas a medida que avanza la partida, tantas son las víctimas que van salpicando las páginas de esta novela.


Como telón de fondo Barcelona, el lugar en el que transcurre la acción. Ahora bien, frente a otras novelas de este tipo en el que la ciudad forma parte fundamental de la trama, aquí no deja de ser un mero decorado, porque la acción muy bien hubiera podido discurrir en cualquier otra gran ciudad como Madrid. Una ciudad que no tiene tampoco por qué ser española, que también París, Londres o Roma hubieran podido ser las protagonistas de las mismas.

Como en muchas de las grandes películas de Hitchcock, la acción parte de una trama que sirve de arranque pero que en el fondo es un mero distraimiento para el espectador. Porque la trama de poder, toda la tecnología desarrollada por unos científicos para controlarnos a partir de los móviles, ese trasto e invento moderno que nos acompaña a todas partes y que está presente en todos los momentos de nuestras vidas, queda en un segundo plano, es casi lo de menos, cuando por sí mismo es un tema tan inquietante que bien podría ser el argumento propio para otra novela.
Una idea tan original, que me haría falta una relectura de la novela porque en algunos momentos tengo la sensación de que el control sobre el protagonista aún podría ser mayor, que escapa a ese control sin que el guión esté finamente hilado... o tal vez no, sino es simplemente consecuencia de una acción tan trepidante que no te deja tiempo para detenerte a pensar lo que está pensando.

Capítulos muy cortos, con mínimas descripciones, porque todo es acción, con infinidad de personajes que van entrando y saliendo (por la vía rápida en muchos casos) de la vida de Marc Viadiu. Hasta que aparece en escena Teresa Muntal, momento en el que la narración da un giro brutal, pues de estar narrada en primera persona por Marc, pasa a estarlo por Teresa.

Como nota curiosa, uno de los personajes de la novela, tiene el nombre y los apellidos del autor de La prisión de los espejos.




IMPRESIÓN PERSONAL


Según leía la novela, no podía menos que pensar en la edad de su autor. Hay que tener en cuenta que este libro lo publicó cuando tenía veintiún años y no parece en absoluto la novela de un joven de esa edad, ni por lenguaje, ni por temática, ni por contenido. ¿Con qué será capaz de sorprendernos este autor cuando tenga más años? Porque más años equivale a más experiencia de vida, que a fin de cuentas es de lo que se alimenta un escritor para sus textos.
Una edad que no cambia en absoluto mi calificación de la obra, pero no podía por menos que reflejar aquí mi admiración por la precocidad de este autor.

El ritmo de la novela es vertiginoso. No da un segundo de respiro en sus cortos capítulos. Estas deseando llegar al final, un final que explique muchas de las dudas que van planteándose por el camino, especialmente en torno a una bala cuya desaparición planea sobre el psicólogo y sobre la mente del lector que empieza a dudar de la verdad que nos están contando los protagonistas del libro.
Un final que resulta en buena parte sorprendente y que justifica el comportamiento del psicólogo. Por fín entenderemos a qué se debe su desapego a la vida, algo sobre lo que no paraba de hacer cábalas durante toda la novela sin entender sus motivos.


No tengo tan claro otros aspectos de la novela. Precisamente el rito vertiginoso hace que prime la acción sobre la descripción y eso incluye también a los personajes, en los que salvo excepciones apenas se profundiza. En descarga del autor, también hay que decir que en muchos casos no da tiempo para nada, que antes de que te des cuenta ya han desaparecido de escena.
Ese propio vértigo narrativo desenfocó en algunos momentos mi mirada, dejándome con la impresión de que había algún cabo suelto en la narración, que el control vía móviles podía ser más exhaustivo aún. Pero no lo afirmo, simplemente digo que es una sensación.

Si afirmo en cambio que parte de la trama de partida me pareció un tanto desaprovechada. La idea de que un móvil apagado sigue siendo susceptible de captar todas las conversaciones que hay a su alrededor sería lo máximo para espionaje. Daría lugar a unas situaciones totalmente paranoicas, pues ya no se trate de que no lleves un móvil encima, sino de que no haya ninguno en tus alrededores. Una idea en la que desde mi punto de vista, podría haberse profundizado más.


Resumiendo, una novela adictiva, vertiginosa y cargada de acción que hará disfrutar a los amantes de los thrillers. Una novela que, pese a no profundizar en esa parte de la trama, te hará pensar durante un tiempo, si los móviles que tan alegremente llevamos encima, no son el oído andante del “Gran Hermano”.



VALORACIÓN: 8/10




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