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jueves, 18 de febrero de 2016

LA LLUVIA EN LA MAZMORRA (JUAN RAMÓN BIEDMA)

La lluvia en la Mazmorra
Juan Ramón Biedma




FICHA TÉCNICA

Título: La lluvia en la Mazmorra
Autor: Juan Ramón Biedma
Editorial: Versatil, 2015
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 398
PVP: 21,00 €
Ebook: 5,99 €









JUAN RAMÓN BIEDMA

Nos dice la editorial en la solapa interior

Entre las numerosas biografías falsas que circulan sobre Juan Ramón Biedma podemos concluir sin demasiadas garantías que nace en Sevilla, estudia Derecho y se dedica durante años a la gestión de emergencias, actividad que comparte con la de editor, locutor de radio y guionista y crítico cinematográfico, así como con la colaboración en diversas publicaciones y antologías.
El manuscrito de Dios (2004) supone su debut literario, al que le siguiera otras seis novelas, entre ellas, El imán y la brújula (2007) que consigue los premios Hammett, NOVELPOL y Crucedecables a la mejor novela policiaca. En el 2015 publica Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, obra galardonada con el Premio Valencia de Novela Negra.
Sus obras, continuamente reeditadas, citadas y seguidas por un numerosísimo grupo de lectores incondicionales, han sido traducidas hasta ahora al portugués, griego, alemán, ruso y turco.






Las diez cartas para el Rey


ARGUMENTO

«Iba siendo raro cruzarse con un vendedor de barquillos; Primo de Rivera, que hasta hacía pocos años era considerado por tantos como el gran salvador de la patria, estaba llevando al país a la miseria y cada vez había más desempleados, gente que no podía costearse ni los más pequeños lujos». (Página 16)

La novela va a narrarnos los tres últimos días del mandato del general Primo de Rivera, tras solicitar en un escrito el apoyo de los militares para seguir gobernando. Unas cartas destinadas a Alfonso XIII pueden cambiar el rumbo de la historia y en su búsqueda, por diferentes motivos, se ven involucrados los personajes de esta novela: un sereno, una profesora, una escritora y el escritor Enrique Jardiel Poncela.







LA LLUVIA EN LA MAZMORRA

La lluvia en la Mazmorra es una peculiar y singular novela, metaliteratura en estado puro, mezcla a la vez de novela histórica y de novela negra, con un lenguaje y un estilo muy peculiares del que hablaré más adelante.
Esa singularidad proviene del hecho de que uno de los protagonistas del libro es un personaje real, el escritor Enrique Jardiel Poncela, al que toda la novela rinde un merecido homenaje.
Por ello, muchos (si no todos) de los parlamentos con que dicho personaje nos deleita a través de la novela, están extraídos de dichos del autor o de fragmentos de alguna de sus novelas u obras.

La descripción que se nos hace del autor es la siguiente:
«Enrique Jardiel Poncela es un hombre flaco, de baja estatura, feo, punzante y ligeramente bizco, pero si cualquiera pasa el tiempo suficiente con él, corre el peligro de percibirlo como un tipo fornido, alto, agraciado, encantador y de mirada hipnótica, así que al final no sabrá a qué atenerse e intentará seguir frecuentándolo en busca de un perfil algo más definido». (Página 44)

Y este es el autorretrato que nos ofrece de sí mismo Enrique jardiel Poncela en el prólogo de su novela Amor se escribe sin hache:
«Soy feo, singularmente feo, feo elevado al cubo. Además, soy bajo: un metro sesenta de altura, como advertí en el prólogo de otro libro (1). Y con esas dos primeras declaraciones, me supongo ya fuera del alcance de las lectoras apasionadas.
Soy delgado, de pelo negro, ojos oscuros, rostro afilado, orejas pequeñas, barba cerrada (afeitada con "Gillette") y cuello planchado (con brillo). Mis facciones, que se animan en la conversación, tienen, cuando no hablo, una expresión dura, tirando al enfado».

El gran mérito, entre otros, de Juan Ramón de Biedma en esta novela, es acercar a Enrique Jardiel Poncela a los lectores actuales, pues sus análisis siguen siendo de plena actualidad y su humor no ha perdido ni un ápice de fuerza.
¿Podría alguien decir que su análisis de España (salvo lo de las tazas rotas que hoy día no se recicla nada) no podría estar escrito hoy día?:
«España ha estado siempre a pique de la ruina y al borde del abismo, como lo está ahora, y, sin embargo, ha subsistido, subsiste y subsistirá, porque es un país creado y organizado para subsistir, pase lo que pase. ¿No has observado que en las casas los cacharros rotos son los que más duran? Si a una taza se le rompe el asa, la taza es eterna. Pues eso es España, una taza a la que le rompieron el asa los celtas, y que por ello vivirá siempre». (Página 273) (Exceso de equipaje)

O esta definición de dictadura:
«La dictadura es un sistema de gobierno en el que todo lo que no está prohibido es obligatorio. Ni a los estudiantes ni a nadie debería extrañarles que les molieran a palos». (Página 271)

Su concepto de lo que es el humor, sigue plenamente vigente:
«Basta con decir una gran verdad para que todo el mundo se ría pensando que se trata de un rasgo de humorismo». (Página 271)

Y es ese sentido del humor el que va impregnando toda la novela, hasta el punto de que sin darnos cuenta, nos va endulzando una historia por otra parte cargada de traiciones, muertes y crímenes:
«Perdone si no me tomo casi nada muy en serio. Los burros y los hombres formales, esos si se toman las cosas en serio, Pero es que un hombre formal solo se diferencia de un vagón de burros en que hace menos bulto y en que va al café a discutir de política». (Página 66)

Incluso aquellos temas en que hubiera podido quedar desfasado, siguen teniendo gracia al mostrarnos la visión que en  otros tiempos tenían de realidades nacientes como el mundo del cine:
«Voy en rarísimas ocasiones al teatro, pues tengo interés en conservar el perfecto equilibrio de mis nervios, y ese equilibrio se perturba a la vista de las sandeces abazofiadas que se representan. En cambio, voy bastante al cine, porque, como está establecido que es un espectáculo inferior, las cosas buenas que veo en el me parecen superiorísimas». (Página 49) (Amor se escribe sin hache)


Metaliteratura no solo por la presencia de Enrique Jardiel Poncela y del que como os he mostrado se dan numerosas citas (no mencionadas) y del que se cita una obra: Amor se escribe sin hache
«Él da a entender que es un tipo descreído y cínico, sobre todo en lo que escribe, no sé si ha leído el prólogo de su novela, Amor se escribe sin hache». (Página 174)

También se hace un juicio de valor sobre el teatro de la época, o se citan textos de otras obras, como por ejemplo “La venganza de don Mendo” de Muñoz Seca, del que dos alocados policías recitan diversos fragmentos de la misma o el “Purgatorio de San Patricio”, de don Pedro Calderón de la Barca, del que se representa un fragmento en un peculiar teatro.


La influencia de Enrique Jardiel Poncela va aún más allá en la novela, pues algunas de las disparatadas situaciones que nos muestra el autor, parecen sacadas de una obra de Jardiel, como ese conde encerrado en el sótano/bodega de su casa (como el hombre que se queda a vivir en su cama sin salir de ella de “Eloisa está debajo de un almendro”) o esas escenas en casa del conde repletas de personajes y situaciones absurdas.

Hasta la estructura de la novela es peculiar, pues está escrita a modo de obra de teatro, con algunas descripciones que se asemejan a la que en las obras de teatro se nos dan y con unos diálogos que vienen precedidos por el nombre del que habla en mayúscula. No alteran para nada el ritmo, pero consiguen crear una atmósfera teatral. 


Teatro Español de Madrid
Novela histórica en un sentido amplio de dicho concepto, pues va a describirnos la situación de España tanto política, como social y cultural, concretamente de Madrid, durante tres días (26 al 28 de enero de 1930).
Es un recorrido por las calles y suburbios de Madrid, con parada y fonda en alguno de sus bares y restaurantes, pero de un modo muy especial en el Teatro Español, donde tiene lugar el asesinato de la actriz Ana Ermitaño que provoca toda la trama de la novela.
Un paseo que nos lleva a ambientes muy diferentes, desde el teatro, los palacios de la alta sociedad como el de la Mazmorra del conde de Alivenza, del que procede el título de la novela, las apuestas clandestinas de alto riesgo, un teatro de autómatas, el tráfico clandestino de cadáveres, fábricas donde se explota a niños con gran riesgo para su salud, o los misteriosos Cementerios Ambulantes.
«Entre las abundantes obligaciones derivadas de las posesiones del conde, en lo que más mimo y cuidado ponía era en la Mazmorra, la residencia familiar del paseo de la Castellana, donde el mejor Madrid se miraba con envidia». (Página 40)



Al mismo tiempo, La lluvia en la Mazmorra tiene características de novela negra o de misterio, que en este caso los límites entre uno y otro género están aún más difusos. Una trama que es la que mantiene la tensión, para saber no tanto el quién, sino los motivos finales del asesinato de la actriz y la suerte que correrán las supuestas cartas que ella tenía que entregar al Rey.
Pero el mismo ritmo de la acción, hace que también La lluvia en la Mazmorra sea en muchos momentos un thriller trepidante, con vueltas y giros en la trama y la suerte que van corriendo los protagonistas. Porque el único que sabemos que está a salvo de todo mal es Enrique Jardiel Poncela, o por lo menos eso es lo que la historia nos dice de él.


Pero para que todo pueda funcionar de un modo correcto, son necesarios unos buenos personajes. Y en esta novela los hay. No solo el trabajadísimo personaje de Enrique Jardiel Poncela, sino aquellos que le acompañan en la aventura, comenzando por Hernán Ruiz el sereno, una profesión que tuvo mucha importancia en Madrid y que yo llegué a conocer en sus momentos finales.
Un personaje al que ha dotado el autor de muchas características de protagonista de novela negra, con un trabajoso pasado y un futuro que se le torna cada vez más negro
«Distingue a lo lejos al sereno con el aire a Ronald Colman que hace su ronda sin aparentar verla. Un tipo triste, casi misterioso, que le abre en silencio el portal». (Página 28)

Junto a él Marcela, la hija del médico del Teatro Español y que, como reza en su tarjeta de visita es dramaturga:
«Ella era escritora, su oficio era, o sería, el de levantar misterios donde no había más que la mondada y pelada realidad». (Página 28)

Otra mujer nos acompaña en el reparto: Antonia Vilches, profesora en el primer colegio de discapacitados (Maria Montesori) que se fundó en Madrid y que tiene a su cargo a la hija del Conde de Alivenza.

Y finalmente el Conde de Alivenza, un personaje que tiene el poco gusto de morir para resucitar en su propio velatorio y correr a refugiarse en su sótano, dejando a los asistentes a su velatorio perplejos y en espera de que salga de su voluntario encierro.






IMPRESIÓN PERSONAL

Nos dice Luis Alberto de Cuenca (Profesor de Investigación del CSIC) en el prólogo de la novela:
«La novela de Biedma tiene un protagonista de excepción, tanto para el propio escritor, que lo ha admirado siempre, como para este lector que les habla, que lo ha amado desde su remota niñez».

Algo parecido me pasa a mí, pues según cuentan mis padres, yo nací con Enrique Jardiel Poncela. O, para ser más exactos, mientras yo nacía, mi padre se leía con gran deleite las obras completas de Enrique Jardiel Poncela. Un autor con el que siempre he disfrutado. Tal vez por eso me ha gustado tanto esta novela, porque combina con gran habilidad los momentos humorísticos que provoca Enrique Jardiel Poncela, con elementos de novela negra, de misterio, histórica, con el ritmo y la acción de un thriller y unos personajes que rápidamente se apoderaron de mí.
Todo ello envuelto en una atmósfera singular, mezcla de teatro, con un toque gótico en alguna de sus escenas, con elementos de género negro, con humor… ¿Qué más se puede pedir?

Una agradabilísima sorpresa esta tragicomedia criminal de los años treinta en cuatro prólogos, tres actos, dos epílogos y un comentario del autor como se nos define en su primera página. Sí, ya desde el primer momento esa división en actos y cuadros, nos da una idea de ese carácter teatral de la novela.



Gracias a Editorial Versátil que me ha proporcionado un ejemplar de La lluvia en la Mazmorra para su lectura y reseña.




VALORACIÓN: 9/10


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3 comentarios:

  1. Después de leerte...quiero leerlo !! Tiene una pinta fantástica, y Jardiel Poncela tiene obras fantásticas que leí en mi adolescencia
    Un abrazo

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  2. Con qué ganas me has dejado de leer este libro. Muy buena reseña!
    Besotes!!!

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  3. Pues este no lo conocía, me has dejado con ganas de hacerme con él =)

    Besotes

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