lunes, 23 de septiembre de 2013

EL BOLÍGRAFO DE GEL VERDE (ELOY MORENO)

Huyendo de la ciudad en busca del tiempo perdido





FICHA TÉCNICA

Título: El bolígrafo de gel verde
Autor: Eloy Moreno
Editorial: Espasa-Calpe
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 300

PVP: 16.90 €








Editorial: Zeta bolsillo
Encuadernación: Tapa dura bolsillo
Páginas: 368
PVP: 12,95 €






Un texto en la contraportada de lo más sugerente.

«Superficies de vida:
Casa: 89 m2
Ascensor: 3 m2
Garaje: 8 m2
Empresa: la sala, unos 80 m2
Restaurante: 50 m2
Cafetería: 30 m2
Casa de sus padres: 90 m2
Casa de mis padres: 95 m2
Total: 445 m2
¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?
»

No son esas mis medidas, pues no tengo garaje, ni casa de suegros, y habría que sumarle los mil metros cuadrados de la parcela y los cinco metros cuadrados del coche, quizás el lugar en el que paso más tiempo despierto. Por cierto, que ese es un espacio que el autor olvidó incluir en sus metros cuadrados.


Una
imagen de portada que me llamó la atención, con un hombre sentado, la cabeza entre las piernas, las manos tras la nuca y con aspecto abatido, derrotado, Tras él, difuminados, los rascacielos de una gran ciudad.

Un autor,
Eloy Moreno, totalmente desconocido y del que el libro no me da ninguna pista, pues en la contraportada nos dice:
«Aquí debería escribir mi fecha y lugar de nacimiento, mi historial literario y una pequeña biografía, Creo que no es necesario. Para mí, lo importante es haber conseguido que esta novela salga a la luz. Lo demás es secundario. Espero que la disfruten».

Para mayor intriga
una contraportada con una llamada a mi realidad cotidiana:
«Pero si de verdad quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda, ahí esta todo.
Esa es mi realidad diaria, el reloj en la muñeca izquierda controlándolo todo, si llego o no llego a tiempo.
»
Curiosamente hoy se me ha quedado olvidado en casa, pero no me ha dado la vuelta, que no me daba tiempo. Pero no estoy perdido, que hay reloj en el coche y en el móvil.




ARGUMENTO

«Apoyado sobre el cristal, aún tengo el valor de juguetear, nervioso, con el maldito boli entre mis dedos. Él, que ha sido testigo de todo. Él, que ha deambulado más que yo. Él, que me ha hecho cambiar de rumbo. Él, inocente, ausente, olvidado, pero abandonado adrede también, ofrecido y a la vez deseado». (Página 45)

Amanece camino de Madrid

No, no es un bolígrafo de gel verde el protagonista de esta novela. Simplemente, este bolígrafo que costó al protagonista un euro y medio, es el desencadenante, el catalizador de toda la angustia y la opresión que tiene el protagonista, el que le lleva a reflexionar, a volver a su niñez y a replantearse su situación presente. Casi se trata de un dime cómo tienes el bolígrafo y te diré cómo eres. Así Juanjo el listillo, siempre de punta en blanco, tiene un bolígrafo de plata. Ricardo los chupetea y los mordisquea hasta dejarlos intocables para el resto del personal. Sara tiene los bolis impecables, sin mordiscos ni muescas. Y nuestro protagonista no los tiene, siempre le desparecen o los pierde. Por eso elige un bolígrafo distinto, diferente del que tienen todos los demás, un bolígrafo al que poder seguir la pista.

Y como se temía, un día desaparece. Decide buscarlo por toda la oficina, por lo que irá sin querer o queriendo, metiéndose en la vida privada de todos sus compañeros de oficina. Una búsqueda que se convierte en una obsesión y termina por dinamitar lo poco que de su matrimonio quedaba.




IMPRESIÓN PERSONAL

Cuando iba a escribir este comentario, me vino una pregunta a la cabeza: ¿Cómo se llama el protagonista? Lo cierto es que no lo sé y, aunque he buscado su nombre a lo largo de toda la novela, no lo he encontrado. Es cierto que la novela está escrita en primera persona, pero en ningún momento aparece eso de "Yo, fulanito de tal...". Tampoco ningún otro personaje le llama por su nombre, salvo mayúsculo despiste mío, porque no lo he encontrado.
No deja de ser curioso el que una novela siga adelante sin que sepas cómo se llama el protagonista. En el fondo no hace falta y no deja tal vez de ser una manera de reforzar de como por el camino de su vida no solo ha ido dejando sus ilusiones, sino incluso su nombre.
O tal vez la ausencia de nombre sea otra manera de que podamos sentirnos en mayor medida identificados con el personaje. Algo muy fácil de conseguir si eres un urbanita. Imposible no sentirte en un momento u otro angustiado y atrapado como este hombre, que por otra parte me sirve de ruptura con muchas de las últimas novelas que he leído, porque, aunque aparezcan en la novela algunos personajes femeninos con una personalidad bien definida, con sus sufrimientos y sus pesares, no deja en todo momento de ser una visión masculina de la vida. No confundir masculina con machista, porque de hecho estamos ante un hombre que por encima de todas las cosas adora a su hijo, del que se ocupa en la medida de lo que su poco tiempo le permite, al mismo tiempo que también contribuye a las tareas domésticas.

Hay un punto en el que es imposible no identificarse con el protagonista, en su lucha con la vida, en su lucha contra el tiempo:
«Nos ha faltado siempre tiempo. Nos ha faltado tiempo porque hemos tenido que trabajar demasiado. Hemos tenido que trabajar tanto porque, hoy en día, para todo se necesita dinero. Dinero para mantener a un niño al que apenas veíamos; dinero para contratar a una persona que nos limpiara la casa en que apenas estábamos, dinero para vivir una vida que no hemos disfrutado». (Página 99)

Vivir una vida que no hemos disfrutado. Así me he sentido yo buena parte de mi vida, corre que te corre (y sigo corriendo) sin tiempo para disfrutar. Como decía muchas veces medio en broma, medio en serio, trabajo para comer y ni tiempo de comer tengo. O dicho de otra forma, trabajo para vivir y el trabajo me deja sin tiempo o sin fuerzas para vivir.
Y el tiempo no puede volver atrás, los niños crecen demasiado rápido y ese tiempo que no he estado con ellos, nunca más volveré a disfrutarlo. Tal vez por eso los abuelos pueden permitirse el lujo de relacionarse con ellos como no pudieron hacerlo con sus hijos, porque disponen de un lujo que en su día no tuvieron: tiempo.

Y la vida puede pasarnos tan por encima, que se lleva por delante incluso aquellos pilares que nos sostenían, pueden llevarse el amor de los nuestros. Porque el protagonista se debate en la angustia al sentirse incapaz de hablar con su mujer a la que sigue queriendo, esta Rebe que fue su amor desde la niñez, a la que sigue queriendo pero a la que ve alejarse sin ser capaz de retenerla.
A veces es cuestión de suerte, solo de suerte no perder nuestro amor en la vorágine del tiempo que todo lo consume, en esa batalla del día a día que termina en un silencio que todo lo asfixia, en medio de una sociedad que nos lleva a comportamientos que vistos desde fuera son totalmente absurdos:
«Qué clase de sociedad permite que un niño de dos años se levante a las siete para, diariamente, mudarse a otra casa.» (Página 82)

¿Acaso no hay solución? Siempre la hay, aunque no siempre la veamos, o aunque necesitemos que la vida nos pase por encima para reaccionar y ponernos en marcha.
La huida es también un ponerse en marcha. Y a ello es a lo que recurre el protagonista mientras mira hacia atrás. hacia su infancia, esa infancia de veranos en el pueblo con la que comienza la novela (¿cómo no sentirse identificado en ese niño que con cuatro tablas monta una cabaña?). Una infancia que por eso recuerda el protagonista en la que el tiempo no existía. Solo existía la compañía de un amigo, su amistad.
Una huida que es una manera de buscarse a si mismo (en la parte final la novela puede pecar un tanto de parecer un libro de autoayuda), de buscar unos límites que hace tiempo que se perdieron, de empezar de nuevo, en busca del tiempo perdido y ya no recuperable.

Evidentemente, es una historia y, por más que en algunos momentos me identifique con ella, no es mi historia ni la solución a los problemas de mi vida. Es lo que tiene ser un urbanita de pro.

También de la contraportada:
«Esta novela no ha sido galardonada con ningún conocido premio literario; ni siquiera con uno desconocido».
No importa que no tenga premios, su lectura, especialmente para la gente de “asfalto” es recomendable.




Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles.




VALORACIÓN: 8/10





domingo, 22 de septiembre de 2013

AVANCE DE LA SEMANA (22)

Esta va a ser una semana muy completa y especial. Tan especial, que para empezar el avance de la semana no lo publico el lunes como de costumbre sino el domingo, para dar cabida a todas las reseñas que vienen esta semana.
Una semana centrada en dos escritores líderes en ventas. Consolidada Julia Navarro. En ciernes Eloy Moreno, que de su primer libro vendió doscientos mil ejemplares.
Autores que han publicado novela en septiembre y cuya reseña tendréis esta semana. Pero primero, como aperitivo, rescato de mi reserva de reseñas, las que en su día hice para Ciao de sus últimas novelas. Reseñas inéditas en este blog.





Comenzaré el lunes con El boli de gel verde de Eloy Moreno. Un éxito inesperado de esos que de vez en cuando sacuden el mundillo editorial.







El martes es el turno para Julia Navarro y su Dime quién soy. Un salto en el vacío en el que sorprendió a propios  y extraños con el éxito de una novela que supera las mil páginas.






El miércoles, coincidiendo con su puesta a la venta tendréis la oportunidad de leer la reseña de Lo que encontré bajo el sofá, la nueva novela de Eloy Moreno.






El jueves vuelvo con Julia Navarro y Dispara, yo ya estoy muerto. Una novela que se empeña en no catalogar como histórica sino como una novela de personajes. Y sí, es una novela de personajes, de muchos personajes, pero también es una novela histórica para poder comprender el por qué del conflicto palestino-israelí.


Para rematar la semana, el domingo es el día del cine. En esta ocasión con una película cuya versión cinematográfica aparte de muy buena, es complementaria con la lectura de la novela. Se trata de Intocable, de Philippe Pozzo

viernes, 20 de septiembre de 2013

EL CUADERNO DE MAYA (ISABEL ALLENDE)

La Allende más chilena



FICHA TÉCNICA


Título: El cuaderno de Maya
Autor: Isabel Allende
Editorial: Plaza & Janés editores
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 448
PVP: 23,90 €









Editorial: DeBolsillo, 2017
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 448
PVP: 9,95 €






Cada vez que leo un libro, os dejo escrito mi comentario sobre él. Para vosotros y para mí, que sobre todo cuando son series, me es muy útil releer lo que yo mismo he escrito. Pero lo cierto es que aunque lo haga con cariño e intentando ser útil para el que me lea, no escribo siempre con el mismo interés, porque depende de cuánto me haya impresionado el autor, o cuánto cariño le tenga al autor.
Ésta es una de esas veces que aunque no sea un libro tan perfecto como para darle cinco estrellas, escribo esta reseña con mucho cariño y con muchas ganas de llegar a vosotros, de animaros a la lectura de este libro.



ISABEL ALLENDE



Siempre había pensado que Isabel Allende era chilena. Y lo es, aunque en realidad nación en Perú en 1942, donde se encontraba en esos tiempos su padre, que era diplomático chileno.
Nos dice la contraportada del libro que vivió en Chile entre 1945 y 1975 y luego en otros países como en Venezuela hasta 1988 y a partir de entonces en California. Lo que no nos dice es que su abandono de Chile no fue voluntario sino por ser sobrina del asesinado presidente chileno Salvador Allende, un funesto 11 de Septiembre.


(NOTA: El 11 de septiembre, no solo cayeron los aviones sobre las Torres Gemelas. Años antes en la misma fecha, cayeron sobre el Palacio de la Moneda para acabar con la democracia en Chile e instaurar un régimen de terror y asesinatos.)

Su primer libro es de 1982, La casa de los espíritus una de sus novelas más conocidas y aclamadas y probablemente, la mejor de todas. Los premios que ha obtenido son numerosísimos. Uno de los últimos le ha supuesto el reconocimiento público de su labor por parte de su nación: El Premio Nacional de Literatura 2010 de Chile.
Isabel Allende es la número uno en mi biblioteca. A pesar de que su obra no es muy extensa, es la autora más presente entre mis libros, aquella de la que más libros he comprado. Lo cual no quiere decir que sea el autor del que más libros he leído. ¿Por qué es la más comprada por mí? Porque no solo es que me encante su literatura, sino porque se que sus libros van a ser leídos por mi mujer y mis dos hijas, lo cual hace que la compra del libro sea una inversión rentable.

Una producción como decía no muy extensa, que aparte de alguna obra de teatro, está compuesta por las siguientes obras:


Novelas:
La casa de los espíritus (1982)
De amor y de sombra (1984)
Eva Luna (1987)
El plan infinito (1991)
Hija de la fortuna (1999)
Retrato en sepia (2000)
La ciudad de las bestias (2002)
El reino del dragón de oro (2003)
El bosque de los pigmeos (2004)
El Zorro: Comienza la leyenda (2005)
Inés del alma mía (2006)
La isla bajo el mar (2009)
El cuaderno de Maya (2011)


Relatos:
La gorda no es de porcelana (1984)
Cuentos de Eva Luna (1989)


Libros autobiográficos:
Paula (1994)
Afrodita (1997)
Mi país inventado (2003)
La suma de los días (2007)





EL CUADERNO DE MAYA EN LA NARRATIVA DE ISABEL ALLENDE


El cuaderno de Maya es el último libro que ha publicado. Un libro que no cambia el estilo de Isabel Allende, que se mantiene fiel a ese realismo mágico que la caracteriza. Aunque en este libro tenga mucho más de realismo que de mágico. Porque realismo puro y duro es ese mundo de la droga que Isabel Allende nos describe, un mundo el de los drogadictos que por desgracia conoce muy bien, pues víctimas de la droga han sido los hijos de su segundo marido, alguno de los cuales incluso murió de una sobredosis.

Pero ese mundo mágico de los espíritus no desaparece en medio de tanto realismo como el mundo que nos describe (no sólo la droga, también la represión de Pinochet sobre el pueblo chileno se hace presente en este libro). Un mundo mágico que se hace presente por medio de Popo, el abuelo de Maya, al que ella adoró en vida, y que una vez muerto hace todo lo posible para protegerla en sus peores momentos:
«-Me juraste que nunca te ibas a morir, Popo.
-No, Maya, te dije que siempre estaría contigo y pienso cumplir mi promesa.»  (Página 82)

De todos modos, este mundo de los espíritus que nos presenta en El cuaderno de Maya Isabel Allende, me parece mucho más cercano, más creíble que en otros libros. No resulta extraña esa presencia del abuelo muerto que Maya siente, no cuando ella quiere, sino cuando a él le da la gana, que los fantasmas son muy suyos para eso de las apariciones.

Reviso lo que a propósito de La isla bajo el mar, el libro anterior de Isabel Allende, os contaba sobre su narrativa:
La narrativa de Isabel Allende es como un río. A veces baja rápida, impetuosa, arrollando todo a su paso, atrapándote en sus remolinos e impidiéndote salir de ella para luego precipitarte en una cascada de sentimientos.
Ese gran río al que no paran de llegar ríos y más ríos, unos más grandes, otros más chicos, pero cada uno de ellos con su propia historia que contribuye a engrosar el caudal del gran río, la gran historia.
Un río que por momentos se remansa y da vueltas en mil y un meandros, discurriendo lentamente para que disfrutemos del río.
Un río de palabras que desembocar finalmente en el gran mar de los recuerdos, el de esos personajes inolvidables que permanecen en nuestra memoria, especialmente el de esas mujeres, tan vitales, tan rebosantes de fuerza.

En realidad más que un río, El cuaderno de Maya son dos ríos, dos narraciones. Una en presente en la que Maya comienza a escribir su cuaderno en su exilio en Chiloé. Otra en pasado en la que se nos muestra lo que va escribiendo en ese libro, el pasado que la ha llevado a tener que refugiarse en esa apartada zona del mundo. Dos ríos que finalmente terminan uniéndose en una única narración, un único río que nos llevará hasta el final de la novela.
A diferencia de otras novelas en que los ríos que confluían sobre el principal eran muy numerosos y abundantes, en El cuaderno de Maya hay menos personajes que en otras novelas y sus historias son más cortas. Eso no quiere decir que sus historias sean menos interesantes, pues hay personajes como la abuela de Maya, Popo su abuelo, o el propio padre de Maya, cuyas historias podrían haber sido más largas. Quizá la excepción sea la historia de Manuel, el hombre que acoge en Chiloé a Maya, que da pie a uno de los meandros de la narración para contarnos una parte de la historia de Chile que Isabel Allende últimamente nos está mostrando aunque sea parcialmente: la represión de Pinochet.


Las mujeres de esta novela tienen esa fuerza vital con la que Isabel Allende dota a sus personajes. No sólo Maya, capaz de levantarse para intentar rehacer su vida, sino la abuela, esa luchadora permanente, siempre en primera línea de manifestación contra todo aquello que considere injusto.
Lo que me ha llamado la atención es la figura de Manuel, un personaje masculino que tiene también una fuerza impresionante. Esa figura del sustituto del padre, ese padre ausente en las novelas de Isabel Allende. Porque aunque aquí aparezca, el padre no ejerce de tal, desde un primer momento delegó esa misión de educador y padre en los abuelos de Maya.

Y tiene El cuaderno de Maya ese desembocar el río en un mar de recuerdos de personajes inolvidables. Esta Maya permanecerá tiempo en mi memoria, por lo entrañable que resulta hasta en sus errores, esos errores de adolescente inmaduro que la ves cometer, que sabes dónde va a llevarla pero que no podrías evitar ni aunque estuvieras a su lado.
Muy significativas las palabras de isabel Allende a propósito de este personaje, unas palabras que podemos encontrar en la contraportada del libro:
«Esta Maya me ha hecho sufrir más que ningún otro de mis personajes. En algunas escenas le habría dado unas cachetadas para hacerla entrar en razón, y en otras la habría envuelto en un apretado abrazo para protegerla del mundo y de su propio corazón atolondrado.».


Es esta la novela más chilena de Isabel Allende. Una de las cosas que choca de esta novela es el lenguaje. Está narrado por una joven de diecinueve años, criada en Estados Unidos y que ahora se ve envuelta en un pueblo chileno por un castellano, lleno de giros y de rapidez que en un principio le cuesta asimilar. Pero ese lenguaje termina aflorando en su escrito, un escrito lleno de giros que como español, no pueden dejar de chocar: He aquí algunos ejemplos, tomados a partir de la página 300, que hay muchos más:
Caminamos un par de cuadras (Página 310) (Cuadras por manzanas)
Manejó por esta cinta interminable (Página 323) (Manejó por condujo)
Azuara consiguió trabajo haciendo aseo en un parador (Página 365) (Haciendo aseo por limpiando)
No podré majadear (Página 373) (Majadear por bromear)
Cuando pueda no más (Página 432)
Ya tengo dientes provisorios (Página 442) (Provisorios por provisionales)


Pero no es una cuestión solamente de lenguaje. No recuerdo ningún otro libro de Isabel Allende en que se nos trace como aquí un fresco del Chile actual, por más que sea de un lugar perdido como este Chiloé, que vive del ecoturismo “interpretando” para los turistas enviados por las agencias, antigas costumbres, como la de transportar las casas por mar a nuevos emplazamientos.
Un Chiloé de apenas trescientos habitantes en las que todos se conocen, todos se saludan y en el que se practica el trueque de favores. Aunque sea en algunos casos a través de una cadena de intercambio, pero siempre las deudas quedan saldadas.
Un Chiloé que contrasta con la capital de Chile, donde nadie saluda y todos van con prisa.

Como decía antes, también hay aquí un espacio para hablarnos del Chile del golpe de estado, de cómo cambió aquello la vida de muchos chilenos y dejó a otros tantos marcados para siempre.





ARGUMENTO


«Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera y sin enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo». (Página 14)

Así comienza Maya a escribir en su diario


¿Por qué comienza a escribir Maya este cuaderno? Ella misma se encarga de decírnoslo más adelante
«En esta isla bendita nada alimenta mis malos recuerdos, pero hago el esfuerzo de escribirlos en este cuaderno para que no me pase lo que a Manuel, que tiene sus recuerdos encerrados en una cueva y si se descuida lo asaltan de noche como perros rabiosos». (Página 217)

Empecemos por ver cómo se ve a sí misma Maya:
«En hindí, Maya significa hechizo, ilusión, sueño. Nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto». (Página 18)
«En esta isla bucólica de Chiloé, mi agitación del pasado parece incomprensible. no se que era esa picazón interior que no me daba tregua, por qué saltaba de una cosa a otra, siempre buscando algo sin saber lo que buscaba». (Página 217)

Y es que Maya a sus diecinueve años llega a este apartado rincón de Chile llamado Chiloé, a recuperarse de su pasado al tiempo que se esconde de algunas posibles consecuencias que dicho pasado puede acarrearle.
Un lugar en el que pese a haber Internet, no va a poderse comunicar por correo electrónico. También tendrá prohibidas las bebidas. Y distracciones tampoco hay muchas, si acaso cine una vez a la semana.
Además se aloja en una casa sin ningún tipo de comodidades con Manuel, un tipo silencioso y gruñón, defensor a ultranza de su soledad, que pese a todo terminará queriendo a Maya.





IMPRESIÓN PERSONAL


He disfrutado muchísimo con este libro de Isabel Allende, pese a lo cual como habréis podido ver, no le he dado cinco estrellas. De hecho mi valoración es de 9/10.

Porque el libro no es perfecto. Lo de menos es un inicio un tanto lento, que poco a poco va sin embargo atrapándote. Lo peor son algunas caídas de ritmo, pues de una acción por momentos muy trepidante como todas sus aventuras en Las Vegas, parecería que el libro está ya acabado. Entra en uno de esos meandros de los que hablaba antes, para nuevamente remontar y adquirir la fuerza final de una catarata.

Isabel Allende nos cuenta en algunas entrevistas, que escribió este libro a petición de sus nietos, que le dijeron que escribiera algo para ellos. Eso no quiere decir ni mucho menos que esta sea una novela juvenil, sino más bien una novela que nos va a mostrar el mundo de una joven, de su paso por la adolescencia, de cómo la muerte de un abuelo le hizo entrar en una espiral de dolor que terminó arrojándola a una actitud rebelde frente a toda autoridad. Una rebeldía que tuvo como primera parada el alcoholismo y por último el mundo de la droga.
¡Cómo resuena la voz del abuelo diciéndole a Maya!:
«Prométeme que siempre te vas a querer a ti misma cono te quiero yo, Maya». (Página 78)

Esa espiral autodestructiva es muy realista. Y precisamente es este realismo el que nos permite disfrutar más de esa fuerza con la que posteriormente se levanta para seguir luchando en esta vida.
Sí, se llega a querer mucho a esta Maya, por más que en algún momento te sientas tentado como decía su autora de darle una cachetada por tonta. Y quererla es sufrir, porque su vida no fue precisamente un paseo de rosas. Un dolor que se ve aliviado en los momentos más duros porque sabes que si está en ese remoto lugar de Chile escribiendo su historia, es porque ha sobrevivido a sí misma.





VALORACIÓN: 9/10





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jueves, 19 de septiembre de 2013

BÚSCAME DONDE NACEN LOS DRAGOS (EMMA LIRA)

Los últimos guanches




FICHA TÉCNICA


Autor: Emma Lira
Título: Búscame donde nacen los dragos
Editorial: Plaza & Janés (2013)
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 523
PVP: 19,90 €


Editorial: Debolsillo (2014)
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Páginas: 528
PVP: 9.95 €







EMMA LIRA



Emma Lira
«(Madrid 1971)Dicen que aprendí a contar historias antes que a leerlas, u que en cuanto supe plasmarlas en palabras, decidí que quería escribir. Esa vocación infantil me llevo a estudiar periodismo. Trabajé en algún periódico nacional en becas de distinto prestigio acabé recalando en el marketing. Escribí reportajes para distintos medios, dirigí revistas corporativas y me licencié como escritora de guías de viajes para Lonely Planet, pero también crucé el Círculo Polar Ártico, atravesé la zona minada frente al muro del Sáhara occidental, aterricé en el desierto como copiloto de un ultraligero, crucé media África en uj coche destartalado y atravesé por tierra Europa occidental, Turquía, Siria y Jordania hasta llegar a Kurdistán... Cada vieja me llenaba de paisajes, personas, historias y vivencias. Algunas las reciclaba en mi trabajo, pero otras se iban almacenando en espera de un momento que nunca parecía llegar. Quizá por eso lo encontré donde menos creía, tras el estallido de la crisis: menos trabajo, menos dinero, menos viajes... es decir, una ocasión perfecta para dedicarme a escribir la novela que soñaba.»


ARGUMENTO


«La primera vez que me enfrenté a sus ojos vacíos no podía imaginar quién era. Ni mucho menos intuir que ese momento iba a cambiar mi vida para siempre.»

Así comienza esta novela. Tras una relación de diez años que acaba de terminar, Marina decide huir de su vida y por ello abandona Madrid para pasar una temporada en la finca tinerfeña de Timadaya, junto al mar, lejos del bullicio.
Con lo que no cuenta es con una calavera, que ella atribuye a una mujer, que va a cambiar su vida para siempre. Es la búsqueda de una historia, la historia de los últimos guanches.





BÚSCAME DONDE NACEN LOS DRAGOS


Al margen de sus personajes, la gran protagonista de esta novela es Canarias. O para ser más exactos, parte de la historia canaria
Pocas novelas hay que traten el tema, y con proyección nacional y repercusión en los medios de comunicación, menos aún. Por eso, la mitad de mi sangre que es canaria (palmera para ser más exactos) tenía mucho interés por esta novela, que por otra parte no deja de ser un vistazo desde el punto de vista peninsular, pues tal es la escritora de la novela, de una historia que, pese a su cercanía, nos es completamente desconocida: la conquista de Canarias por parte de los castellanos.
Porque aunque pudiéramos pensar que las islas Canarias han sido siempre territorio español, nada más lejos de la realidad. Claro, que como bien se nos dice en el libro, sabemos mucho más de la conquista de América, que de la conquista de las islas Canarias. Aunque en cierto modo tienen elementos comunes, pues para los habitantes del lugar supuso toda una conmoción aquellos guerreros con sus imponentes armaduras y montados en caballos frente a los que poco podían sus primitivas armas, pues los metales eran desconocidos en las islas.
El resultado: Una masacre. Y el mestizaje, pues los conquistadores no iban acompañados de sus mujeres.

No son fáciles ni abundan los textos fiables sobre los tiempos de conquista:
«Las historias del tiempo de la conquista. Esas siempre llegan distorsionada. hay intereses políticos o juicios de clérigos que las escucharon y las censuraron... o familias mezcladas de aborígenes y conquistadores que luego no supieron decir a sus hijos quién había sido el bueno y quién el malo. Ni siquiera si había habido buenos o malos.» (Página 374)


Drago

Un texto que inevitablemente ha traído a mi memoria La Cantata del Mencey Loco, la historia de los últimos reyes guanches que comenzaba con aquel:

«Escuchad la doliente historia de Beneharo el de Anaga...»



Y terminaba con:

«Vuelto a la razón un día, más loco cuanto más cuerdo...»



No es vana la comparación, pues tanto en el libro como en aquella cantata se hace presente un mismo lema:

«Murió el hombre, no murió la raza.»


Curiosamente, nos hace presente parte de la historia de aquella conquista, pero no es como pudiera en principio pensarse, una guía canaria, o para ser exactos tinerfeña (o utilizando términos canarios “chicharrera), pues nada tiene que ver con una guía de viajes al no entrar a describir localidades ni entrar en la gastronomía o usos locales.
Me ha resultado curioso volver a escuchar (leer sería el término correcto) palabras o expresiones que están en el fondo de mi memoria, por más que no sean palabras que utilizo habitualmente, pero que están en mi acerbo cultural gracias a mi familia canaria. Palabras como fisquito (poquito) chola (chanclas) mago (campesino canario) o la expresión “contra”.



IMPRESIÓN PERSONAL


Me ha gustado esta novela, aunque solo sea por hacerme presente una parte de mis orígenes. Una novela que resulta entretenida pero que tiene unos cuantos peros.
Emma Lira ha demostrado con esta novela que es una gran contadora de historias. Eso es lo mejor de la novela, sus historias. Pero no ocurre lo mismo a la hora de trazar sus personajes, demasiado planos, previsibles, o superficiales. De hecho ni siquiera los protagonistas están demasiado bien definidos, siendo el caso extremo el de Nacho, uno de los pretendientes de Marina, la protagonista, cuya personalidad terminó siendo un completo misterio para mí.

También he de decir que durante el primer tercio de la novela, o tal vez un poco más, la autora parece dudar en cuanto al tono que debe darle a la novela, pues por momentos más parece una novela romántica que otra cosa, con una mujer debatiéndose entre una historia de amor terminada aunque no extinta en su corazón, y dos nuevas oportunidades que parecen surgir ante ella. Solo cuando la historia de la última reina guanche toma fuerza y se convierte en el centro de la narración, la novela toma auténtica fuerza.

Por eso, si te animas a leer esta novela, dale un poco de cuartelillo a esas primeras páginas hasta llegar al meollo de la cuestión.
Resumiendo, Búscame donde nacen los dragos es una novela recomendable para todos aquellos que quieran conocer una parte de la historia de las islas Canarias, de su conquista por los castellanos. Una novela que pone de manifiesto que Emma Lira es una buena narradora pero que aún tiene que mejorar algunos aspectos (esos personajes) de su escritura.


Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de Móstoles




VALORACIÓN: 7/10




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miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL VIDEO DE "LO QUE ENCONTRÉ BAJO EL SOFÁ"

Hay libros que nada más ver el anuncio de que van a salir, ya quieres leerlos. Ese es el caso de Lo que encontré bajo el sofa la segunda novela de Eloy Moreno, el autor de El bolígrafo de gel verde.



Una segunda novela que como todas supone un reto: ¿Fue el éxito de la primera una casualidad o solo fue el inicio de una gran carrera literaria? Eso es lo que tengo ganas de comprobar.

Y si ganas tenía de leer el libro, muchas más después de ver el video promocional del mismo que el autor me ha enviado. No os lo podéis perder. Por eso aquí os lo dejo:




La próxima semana tendréis la reseña del libro

martes, 17 de septiembre de 2013

LA MUJER QUE VIVIÓ UN AÑO EN LA CAMA (SUE TOWNSEND)

¿Humor inglés? Le sobra lo de humor


FICHA TÉCNICA
Título: La mujer que vivió un año en la cama
Autor: Sue Townsend
Editorial: Espasa
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 419
PVP: 19.90 €



SUE TOWNSEND

El hecho de que a mi no me suene de nada, no es significativo, aunque Sue Townsend (Leincester 1946) es una de las más afamadas autoras inglesas, que lleva toda su vida dedicada a escribir novelas y obras de teatro.
De hecho es la autora de El diario secreto de Adrian Mole, que escrito hace treinta años es un clásico de la literatura juvenil inglesa, que según reza en la solapa, ha hecho reír y pensar a toda Inglaterra. No en vano ha escrito siete volúmenes de dichos diarios.
También según la solapa, es una de las mejores escritoras de Gran Bretaña.



ARGUMENTO

Todos tenemos un tope. Eva llega al mismo el día en que sus dos superdotados mellizos parten a la universidad. Decide entonces meterse en la cama. Una decisión que podría ser normal, que todos en un momento dado podemos tomar.
La diferencia es que Eva decide meterse en la cama y no salir de ella en un año. Que corran los demás con todos los trabajos de la casa y con la responsabilidad de cuidarla, que demasiados años ha dedicado ella al cuidado y la crianza de esos hijos y de un marido que además lleva años engañándola con una compañera de trabajo.



LA MUJER QUE VIVIÓ UN AÑO EN LA CAMA
Humor y la figura de una persona en la cama, me llevaron inevitablemente a pensar en otra obra: Eloisa está debajo del almendro del español Enrique Jardiel Poncela. En ella, uno de los personajes principales lleva años metido en la cama desde que sufrió un desengaño amoroso. Una cama desde la que no se priva de nada, ni siquiera de realizar viajes en tren, que para ello se encarga su mayordomo de recrear el viaje en tren, con su uniforme, su campanilla y el recitado de las estaciones y las paradas que va haciendo el tren en su recorrido.
Si bien Eloisa está debajo del almendro es una pieza teatral y La mujer que vivió un año en la cama es una novela, bien podría convertirse en una obra de teatro (tampoco es tan extraña esa sensación porque la autora es autora de varias obras de teatro), porque la acción transcurre casi en su totalidad en la habitación de Eva, en torno a su cama.
Frente al abigarrado escenario que nos presenta Jardiel Poncela, recargado de muebles que hacen necesario recorrer un camino determinado para llegar a la cama, Townsend nos propone una escena con un decorado minimalista, pues Eva decide deshacerse de todos sus muebles hasa quedarse con las paredes desnudas y su cama.

Con todo, esa es la menor diferencia entre ambas obras, pues la diferencia fundamental está entre el humor inglés y el español.
«Reí hasta que lloré.» (Daily Mail) nos dice en la portada.
«Una novela perfecta para los tiempos que vivimos: hace reír, hace pensar.» nos cuenta en la contraportada.

O los comentarios de la solapa:
«Una obra maestra escrita por un gran talento de la comedia y, si no es el mejor libro que se ha publicado este año, me como mi estantería.» (Daily Mirror)

«Brillante. Sue Tonwsend es genial y divertidísima y no hay que pasarla por alto.» (OK!)

«Una delicia. Verdaderamente divertida...»(Guardian)

Pues después de semejantes comentarios que ponen altísimo el listón: Ni una sonrisa ha salido de mis labios, hasta el punto de hacerme preguntar si el susodicho comentarista ¿se habrá comido la estantería?

Para que os hagáis una idea, el único párrafo medianamente divertido es el siguiente:
«Ruby (la madre de Eva) le contestó que era una estúpida y que los libros estaban sobrevalorados y eran antihigiénicos: Nunca se sabe quién ha estado tocando esas páginas.» (Página 51)

Es probable que esa falta de conexión con el humor de la novela, se deba también a que está llena de referencias locales, de comparaciones con programas de la televisión inglesa de los que nunca he oído hablar, con lo que la gracia se pierde por el camino.

Pero hay más cosas. ¿Cómo puede gustarme una novela en la que he sido incapaz de conectar con ninguno de los personajes? Ni con esos hijos superdotados que más parecen unos frikis que otra cosa, ni con ese padre astrónomo que es otro “cerebrito” que no tiene reparos en engañar a su mujer diciendo que no le molesten en sus estudios cuando está en el cobertizo cuando en realidad lo que allí hace es ponerle los cuernos a su mujer. Estrangularía además a Poppy, otro de los personajes que aparecen en la novela, un parásito (parásita más bien), mentirosa compulsiva que se pega a los hermanos y a todo el que se ponga en su camino para sacarles el dinero.

Pero sobre todo, tampoco soporto a Eva, la protagonista. Porque lo que en principio podía tener su gracia, o por lo menos su gran crítica, como en la escena en la que le dice a su marido que ya puede encargarse él de preparar la Navidad y le narra la preparación que ella tuvo el año anterior (por más que fuera muy estresante era una situación totalmente estúpida), ese “pasar” de sus obligaciones y hacerle ver a la fuerza a su marido todo lo que ella ha tenido que hacer por él y por sus hijos, pierde toda su fuerza cuando veo que en realidad Eva es tan egoísta como su familia y lo único que quiere es ponerlos a prueba y hacerse cuidad por ellos.

Y de este modo la novela va decayendo página tras página hasta un final que no contribuye precisamente a levantar la nota de esta novela.


IMPRESIÓN PERSONAL
Todos los años hay una novela que se lleva el premio a la decepción del año y La mujer que vivió un año en la cama tiene todas las papeletas para ser la vencedora de este año.
No es que esté mal escrita ni mucho menos, pero una novela que pretende ser divertida y no consigue arrancarme ni una sonrisa cuando esperaba todo lo contrario, por más que en la banda que rodeaba a la novela dijera que es la novela que ha conquistado a crítica y público, con 300.000 ejemplares vendidos en seis meses en Inglaterra, solo puede
considerarse una decepción.

Si no me ha hecho reír, si no he conectado con ninguno de sus personajes, si la crítica social que pretende se diluye en una situación que no termina de cuajar, no puedo hacer otra cosa que no recomendarla. Con una excepción: para los enamorados del humor inglés.


VALORACIÓN: 4/10




Gracias a
Editorial Espasa que me ha facilitado un ejemplar para su lectura y reseña.




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